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San Lucas 5 5 de 24 capítulos

La pesca milagrosa

(Mt 4.18-22; Mc 1.16-20)

1 Aconteció que estando Jesús junto al Lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oir la palabra de Dios.** Lago de Genesaret: otro nombre dado al Mar de Galilea (véase Concordancia temática), por su cercanía a la llanura de Genesaret, situada en la orilla noroeste del lago.Mt 13.1-2; Mc 3.9-10; 4.1-2.2 Vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; los pescadores habían descendido de ellas y lavaban sus redes.* Redes: Véase Mt 4.18 nota r.3 Entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón y le rogó que la apartara de tierra un poco. Luego, sentándose, enseńaba desde la barca a la multitud. 4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: --Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: --Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red. 6 Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que su red se rompía.* Véase el relato de Jn 21.3-6.7 Entonces hicieron seńas a los compańeros que estaban en la otra barca para que acudieran a ayudarlos. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: --Apártate de mí, Seńor, porque soy hombre pecador. 9 Por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él y de todos los que estaban con él, 10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compańeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: --No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 11 Trajeron a tierra las barcas y, dejándolo todo, lo siguieron.

Jesús sana a un leproso

(Mt 8.1-4; Mc 1.40-45)

12 Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: --Seńor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Jesús entonces, extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: --Quiero, sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él.* Lepra: enfermedad de la piel, que hacía a la persona ritualmente impura; véase Concordancia temática. Sanarla equivalía a limpiarla. A quien tocaba a un leproso también se le consideraba impuro (cf. Lv 5.3); no obstante, Jesús lo tocó para curarlo.14 Jesús le mandó que no lo dijera a nadie. Le dijo: --Ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para testimonio a ellos.* Y ofrece... lo que mandó Moisés: Lv 14.1-32; véase Mt 8.4 nota d.15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. 16 Pero él se apartaba a lugares desiertos para orar.* Mc 1.35.

Jesús sana a un paralítico

(Mt 9.1-8; Mc 2.1-12)

17 Aconteció un día que él estaba enseńando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la Ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Seńor estaba con él para sanar.* Fariseos: miembros de un determinado partido religioso judío; véase Concordancia temática.18 Sucedió que unos hombres que traían en una camilla a un hombre que estaba paralítico, procuraban entrar y ponerlo delante de él. 19 Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa y por el tejado lo bajaron con la camilla y lo pusieron en medio, delante de Jesús. 20 Al ver él la fe de ellos, le dijo: --Hombre, tus pecados te son perdonados. 21 Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a pensar, diciendo: «żQuién es este que habla blasfemias? żQuién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».** Los escribas: o maestros de la Ley: Véase Introducción al NT.Blasfemias: o palabras ofensivas contra Dios, consideradas así porque Jesús se tomaba la prerrogativa divina de perdonar los pecados. Lc 7.48-49; véase Mc 2.5 n.22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, les preguntó: --żQué pensáis en vuestros corazones? 23 żQué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 24 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados --dijo al paralítico--: A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.* Hijo del hombre: De los títulos mesiánicos, este era el que Jesús usaba con más frecuencia para referirse a sí mismo; véase Concordancia temática.25 Al instante se levantó en presencia de ellos, tomó la camilla en que estaba acostado y se fue a su casa glorificando a Dios. 26 Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios. Llenos de temor, decían: --Hoy hemos visto maravillas.

Llamamiento de Leví

(Mt 9.9-13; Mc 2.13-17)

27 Después de estas cosas salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: --Sígueme. 28 Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. 29 Leví le hizo un gran banquete en su casa; y había mucha compańía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. 30 Los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: --żPor qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?* Lc 15.1-2; 19.7. Pecadores: o gente de mala fama; véase Mt 9.10 nota h.31 Respondiendo Jesús, les dijo: --Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

La pregunta sobre el ayuno

(Mt 9.14-17; Mc 2.18-22)

33 Entonces ellos le preguntaron: --żPor qué los discípulos de Juanń 5.33Los discípulos de Juan: esto es, de Juan el Bautista (véase Mt 9.14 nota l).ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben?* Respecto al ayuno, véase Mt 6.16 n.34 Él les dijo: --żPodéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen entre tanto que el esposo está con ellos?* Los que están de bodas: Véase Mt 9.15 nota o.35 Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días, ayunarán.* Alusión a la muerte de Jesús.36 Les dijo también una parábola: --Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. 37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán.* En cuanto al uso de odres (envases de cuero para guardar vino), véase Mt 9.17 n.38 Pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar, y lo uno y lo otro se conservan. 39 Y nadie que haya bebido del ańejo querrá luego el nuevo, porque dice: “El ańejo es mejor”.,** Con las imágenes usadas en estos v., se ilustra la necesidad de una actitud totalmente nueva frente al mensaje de Jesús.Se refiere a la actitud de quienes no quieren aceptar lo nuevo del mensaje de Jesús.