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San Lucas 23 23 de 24 capítulos

Jesús ante Pilato

(Mt 27.1-2,11-14; Mc 15.1-5; Jn 18.28-38)

La resurrección

(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Jn 20.1-10)

1 Levantándose entonces todos, llevaron a Jesús a Pilato.* El primer día de la semana: Jn 20.19; Hch 20.7 nota g.2 Y comenzaron a acusarlo, diciendo: --Hemos encontrado que este pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César diciendo que él mismo es el Cristo, un Rey. 3 Entonces Pilato le preguntó, diciendo: --żEres tú el Rey de los judíos? Respondiéndole él, dijo: --Tú lo dices. 4 Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la gente: --Ningún delito hallo en este hombre.* Con vestiduras resplandecientes: Jn 20.12. Véase Mc 16.5 n.5 Pero ellos porfiaban, diciendo: --Alborota al pueblo, enseńando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

Jesús ante Herodes

6 Entonces Pilato, cuando oyó decir “Galilea”, preguntó si el hombre era galileo.* Mt 28.6; Mc 16.6.7 Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén.* Mt 16.21; 17.22-23; 20.18-19; Mc 8.31; 9.31; 10.33-34; Lc 9.22; 18.31-33.8 Herodes, al ver a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verlo, porque había oído muchas cosas acerca de él y esperaba verlo hacer alguna seńal. 9 Le hizo muchas preguntas, pero él nada le respondió. 10 Estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándolo con gran vehemencia.* Lc 8.2-3.11 Entonces Herodes con sus soldados lo menospreció y se burló de él, vistiéndolo con una ropa espléndida; y volvió a enviarlo a Pilato. 12 Y aquel día, Pilato y Herodes, que estaban enemistados, se hicieron amigos.* Cf. Jn 20.3,5-6, y véase Jn 20.6-7 n.

Jesús sentenciado a muerte

(Mt 27.15-26; Mc 15.6-15; Jn 18.38--19.16)

7. JESÚS RESUCITADO (24.13-53)

En el camino a Emaús

(Mc 16.12-13)

13 Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo,* Dos de ellos: es decir, de los discípulos o seguidores de Jesús que no eran del grupo de los once apóstoles (v. 33).14 les dijo: --Me habéis presentado a este como un hombre que perturba al pueblo; pero, habiéndolo interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en él delito alguno de aquellos de que lo acusáis. 15 Ni tampoco Herodes, porque os remití a él. Nada digno de muerte ha hecho este hombre, 16 así que lo soltaré después de castigarlo.* Cf. Jn 20.14; 21.4.17 Tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta. 18 Pero toda la multitud gritó a una, diciendo: --ˇFuera con ese; suéltanos a Barrabás! 19 Este había sido echado en la cárcel por rebelión en la ciudad y por un homicidio.* Profeta: Mt 21.11; Lc 7.16; 13.33; Hch 3.22.20 Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús; 21 pero ellos volvieron a gritar, diciendo: --ˇCrucifícalo, crucifícalo! 22 Él les dijo por tercera vez: --żPues qué mal ha hecho este? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; lo castigaré y lo soltaré. 23 Pero ellos insistían a gritos, pidiendo que fuera crucificado; y las voces de ellos y de los principales sacerdotes se impusieron. 24 Entonces Pilato sentenció que se hiciera lo que ellos pedían. 25 Les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por rebelión y homicidio, a quien habían pedido, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.* Cf. Mc 16.14.

Crucifixión y muerte de Jesús

(Mt 27.32-56; Mc 15.21-41; Jn 19.17-30)

26 Cuando lo llevaban, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevara tras Jesús.* Cf. lo dicho por Jesús en Lc 9.22; 17.25.27 Lo seguía una gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.* Las Escrituras comprendían principalmente los libros de Moisés y de los Profetas. (Véanse Mt 5.17 nota x; Lc 24.44 nota s).28 Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: --Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos,ń 23.28Expresión semítica que equivale a más que llorar por mí, llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. 29 porque vendrán días en que dirán: “Bienaventuradas las estériles y los vientres que no concibieron y los pechos que no criaron”. 30 Entonces comenzarán a decir a los montes: “Caed sobre nosotros”, y a los collados: “Cubridnos”, 31 porque si en el árbol verde hacen estas cosas, żen el seco, qué no se hará?* La expresión «partir el pan» fue específicamente aplicada por la iglesia primitiva a la Cena del Seńor (Hch 2.42; 20.7; 1 Co 10.16), por lo que su uso aquí y en el v. 35 puede ser una alusión a ella.32 Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser ejecutados. 33 Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34 Jesús decía: --Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. 35 El pueblo estaba mirando, y aun los gobernantes se burlaban de él diciendo: --A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios.

Jesús se aparece a los discípulos

(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Jn 20.19-23)

36 Los soldados también se burlaban de él, y se acercaban ofreciéndole vinagre* ˇPaz a vosotros!: saludo tradicional judío, que en estas circunstancias adquiere un sentido más profundo; véase Jn 14.27 n.37 y diciendo: --Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. 38 Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: «Este es el Rey de los judíos». 39 Uno de los malhechores que estaban colgados lo insultaba diciendo: --Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.* Mis manos y mis pies: En ellos se veían las marcas de la crucifixión; cf. también Jn 20.20,24-27. Palpad y ved: Cf. 1 Jn 1.1.40 Respondiendo el otro, lo reprendió, diciendo: --żNi siquiera estando en la misma condenación temes tú a Dios? 41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; pero este ningún mal hizo. 42 Y dijo a Jesús: --Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino. 43 Entonces Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.* Hch 10.41.44 Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.** Era necesario... cumpliera: Se recalca, al final del evangelio, el tema introducido en Lc 4.21; cf. también Lc 18.31; 22.37.El libro de los Salmos formaba la primera parte, y la más extensa, de la tercera división de las Escrituras (véase Introducción al NT).45 El sol se oscureció y el velo del Templo se rasgó por la mitad. 46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: --Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Habiendo dicho esto, expiró.* Cf. Is 53.1-12; Os 6.2.47 Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios diciendo: --Verdaderamente este hombre era justo.* Los v. 44-47 anticipan en cierto modo la proclamación que deberán hacer los apóstoles (cf. Hch 2.14-39; 3.17-26; 8.35; 13.16-41; 26.20).48 Toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho.* Hch 1.8.49 Pero todos sus conocidos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, estaban mirando estas cosas de lejos.** La promesa de mi Padre: es decir, el Espíritu Santo (Hch 1.4; 2.33; cf. Jn 14.16-17,26; 16.7; 20.21-22).Estos v. preparan al lector para la continuación del relato, que el mismo autor presenta al comienzo del libro de los Hechos (cf. especialmente Hch 1.1-11; 2.1-4).

Jesús es sepultado

(Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Jn 19.38-42)

La ascensión

(Mc 16.19-20)

50 Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del Concilio, hombre bueno y justo.* Betania: aldea cercana a Jerusalén (Mt 21.17 n.).51 Este, que también esperaba el reino de Dios y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, 52 fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. 53 Bajándolo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro abierto en una peńa, en el cual aún no se había puesto a nadie.* En diversos ms. no aparece: Amén.54 Era día de la preparación y estaba para comenzar el sábado.* Día de la preparación: el viernes, día en que los judíos se preparaban para celebrar el sábado.55 Las mujeres que lo habían acompańado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo.* Cf. v. 49.56 Al regresar, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento.** Especias... y ungüentos: utilizados para embalsamar el cuerpo y completar así el ritual de la sepultura.Descansaron el sábado, conforme al mandamiento: Ex 20.10; Dt 5.14. Como era tarde, las mujeres tenían que esperar a que pasara el sábado, día de reposo, antes de poder hacer cualquier trabajo (Mc 16.1).

Jesús ante Pilato

(Mt 27.1-2,11-14; Mc 15.1-5; Jn 18.28-38)

La resurrección

(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Jn 20.1-10)

1 El primer día de la semana, muy de mańana, fueron al sepulcro llevando las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.* El primer día de la semana: Jn 20.19; Hch 20.7 nota g.2 Hallaron removida la piedra del sepulcro 3 y, entrando, no hallaron el cuerpo del Seńor Jesús. 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;* Con vestiduras resplandecientes: Jn 20.12. Véase Mc 16.5 n.5 y como tuvieron temor y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: --żPor qué buscáis entre los muertos al que vive?

Jesús ante Herodes

6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló cuando aún estaba en Galilea,* Mt 28.6; Mc 16.6.7 diciendo: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día”.* Mt 16.21; 17.22-23; 20.18-19; Mc 8.31; 9.31; 10.33-34; Lc 9.22; 18.31-33.8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras, 9 y volviendo del sepulcro dieron nuevas de todas estas cosas a los once y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, Juana y María, madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.* Lc 8.2-3.11 Pero a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creyeron. 12 Pedro, sin embargo, levantándose, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro vio solo los lienzos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.* Cf. Jn 20.3,5-6, y véase Jn 20.6-7 n.

Jesús sentenciado a muerte

(Mt 27.15-26; Mc 15.6-15; Jn 18.38--19.16)

7. JESÚS RESUCITADO (24.13-53)

En el camino a Emaús

(Mc 16.12-13)

13 Dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.* Dos de ellos: es decir, de los discípulos o seguidores de Jesús que no eran del grupo de los once apóstoles (v. 33).14 Hablaban entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15 Y sucedió que, mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. 16 Pero los ojos de ellos estaban velados, para que no lo reconocieran.* Cf. Jn 20.14; 21.4.17 Él les dijo: --żQué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: --żEres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19 Entonces él les preguntó: --żQué cosas? Y ellos le dijeron: --De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;* Profeta: Mt 21.11; Lc 7.16; 13.33; Hch 3.22.20 y cómo lo entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y lo crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que él fuera el que había de redimir a Israel. Sin embargo, además de todo, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las cuales antes del día fueron al sepulcro; 23 como no hallaron su cuerpo, volvieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron. 25 Entonces él les dijo: --ˇInsensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!* Cf. Mc 16.14.

Crucifixión y muerte de Jesús

(Mt 27.32-56; Mc 15.21-41; Jn 19.17-30)

26 żNo era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?* Cf. lo dicho por Jesús en Lc 9.22; 17.25.27 Y comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.* Las Escrituras comprendían principalmente los libros de Moisés y de los Profetas. (Véanse Mt 5.17 nota x; Lc 24.44 nota s).28 Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29 Pero ellos lo obligaron a quedarse, diciendo: --Quédate con nosotros, porque se hace tarde y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 30 Y aconteció que, estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista.* La expresión «partir el pan» fue específicamente aplicada por la iglesia primitiva a la Cena del Seńor (Hch 2.42; 20.7; 1 Co 10.16), por lo que su uso aquí y en el v. 35 puede ser una alusión a ella.32 Y se decían el uno al otro: --żNo ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras? 33 Levantándose en esa misma hora, volvieron a Jerusalén; y hallaron a los once reunidos y a los que estaban con ellos, 34 que decían: --Ha resucitado el Seńor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.ń 24.34Esta aparición a Simón Pedro no se menciona en los otros evangelios, pero Pablo se refiere a ella en 1 Co 15.5. 35 Entonces ellos contaron las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Jesús se aparece a los discípulos

(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Jn 20.19-23)

36 Mientras aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: --ˇPaz a vosotros!* ˇPaz a vosotros!: saludo tradicional judío, que en estas circunstancias adquiere un sentido más profundo; véase Jn 14.27 n.37 Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían un espíritu. 38 Pero él les dijo: --żPor qué estáis turbados y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? 39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.* Mis manos y mis pies: En ellos se veían las marcas de la crucifixión; cf. también Jn 20.20,24-27. Palpad y ved: Cf. 1 Jn 1.1.40 Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 41 Pero como todavía ellos, de gozo, no lo creían y estaban maravillados, les dijo: --żTenéis aquí algo de comer? 42 Entonces le dieron un trozo de pescado asado y un panal de miel. 43 Él lo tomó y comió delante de ellos.* Hch 10.41.44 Luego les dijo: --Estas son las palabras que os hablé estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.** Era necesario... cumpliera: Se recalca, al final del evangelio, el tema introducido en Lc 4.21; cf. también Lc 18.31; 22.37.El libro de los Salmos formaba la primera parte, y la más extensa, de la tercera división de las Escrituras (véase Introducción al NT).45 Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras; 46 y les dijo: --Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer día;* Cf. Is 53.1-12; Os 6.2.47 y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.* Los v. 44-47 anticipan en cierto modo la proclamación que deberán hacer los apóstoles (cf. Hch 2.14-39; 3.17-26; 8.35; 13.16-41; 26.20).48 Vosotros sois testigos de estas cosas.* Hch 1.8.49 Ciertamente, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.** La promesa de mi Padre: es decir, el Espíritu Santo (Hch 1.4; 2.33; cf. Jn 14.16-17,26; 16.7; 20.21-22).Estos v. preparan al lector para la continuación del relato, que el mismo autor presenta al comienzo del libro de los Hechos (cf. especialmente Hch 1.1-11; 2.1-4).

Jesús es sepultado

(Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Jn 19.38-42)

La ascensión

(Mc 16.19-20)

50 Después los sacó fuera hasta Betania y, alzando sus manos, los bendijo.* Betania: aldea cercana a Jerusalén (Mt 21.17 n.).51 Aconteció que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo. 52 Ellos, después de haberlo adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; 53 y estaban siempre en el Templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.* En diversos ms. no aparece: Amén.