La autoridad de Jesús
1 Sucedió un día que, enseńando Jesús al pueblo en el Templo y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, 2 y le hablaron diciendo: --Dinos żcon qué autoridad haces estas cosas? żo quién es el que te ha dado esta autoridad?* Los dirigentes religiosos cuestionan las acciones de Jesús, narradas en las secciones anteriores (Lc 19.28-48).3 Respondiendo Jesús, les dijo: --Os haré yo también una pregunta. Respondedme: 4 El bautismo de Juan, żera del cielo, o de los hombres?* Juan: el Bautista (Lc 3.1-18; Jn 1.6-28).5 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: --Si decimos “del cielo”, dirá: “żPor qué, pues, no le creísteis?”. 6 Y si decimos “de los hombres”, todo el pueblo nos apedreará, porque están persuadidos de que Juan era profeta. 7 Respondieron que no sabían de dónde era. 8 Entonces Jesús les dijo: --Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.
Los labradores malvados
9 Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: «Un hombre plantó una vińa, la arrendó a labradores y se ausentó por mucho tiempo.* Una vińa: símbolo de Israel, con alusión a Is 5.1-7; véase Mt 21.33 nota s.10 A su tiempo envió un siervo a los labradores para que le dieran del fruto de la vińa, pero los labradores lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías. 11 Volvió a enviar otro siervo; pero ellos a este también golpearon, insultaron y enviaron con las manos vacías. 12 Volvió a enviar un tercer siervo; pero ellos también a este echaron fuera, herido. 13 »Entonces el seńor de la vińa dijo: “żQué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás, cuando lo vean a él, le tendrán respeto”.* Mi hijo amado: Puede también entenderse como mi único hijo.14 Pero los labradores, al verlo, discutían entre sí, diciendo: “Este es el heredero; venid, matémoslo para que la heredad sea nuestra”. 15 Lo echaron fuera de la vińa y lo mataron. żQué, pues, les hará el seńor de la vińa?* Lo echaron fuera de la vińa y lo mataron: Véase Mt 21.39 n.16 Irá, destruirá a estos labradores y dará su vińa a otros». Cuando ellos oyeron esto, dijeron: --ˇDios nos libre! 17 Pero él, mirándolos, dijo: --żQué, pues, es lo que está escrito?:
»“La piedra que desecharon%los edificadores
ha venido a ser cabeza del ángulo”.* Sal 118.22; véase Mc 12.10-11 n.18 »Todo el que caiga sobre aquella piedra, será quebrantado; pero sobre quien ella caiga, lo desmenuzará.* Cf. Is 8.14-15; Dn 2.34,44.
La cuestión del tributo
(Mt 21.45-46; 22.15-22; Mc 12.12-17)
19 En aquella hora, los principales sacerdotes y los escribas procuraban echarle mano, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temían al pueblo. 20 Y, acechándolo, enviaron espías que simularan ser justos, a fin de sorprenderlo en alguna palabra, para entregarlo al poder y autoridad del gobernador. 21 Le preguntaron, diciendo: --Maestro, sabemos que dices y enseńas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseńas el camino de Dios con verdad. 22 żNos es lícito dar tributo a César, o no?* Acerca de esta pregunta, véase Mt 22.17 n.23 Pero él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: --żPor qué me tentáis? 24 Mostradme la moneda. żDe quién es la imagen y la inscripción? Respondiendo dijeron: --De César. 25 Entonces les dijo: --Pues dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.* Cf. Ro 13.7.26 Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron.
La pregunta sobre la resurrección
27 Se acercaron entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan que haya resurrección, y le preguntaron,* Cf. Hch 4.1-2; 23.8. Saduceos: miembros de un sector religioso judío; véanse Mt 22.23 n. e Introducción al NT.28 diciendo: --Maestro, Moisés nos escribió: “Si el hermano de alguno muere teniendo mujer y no deja hijos, que su hermano se case con ella y levante descendencia a su hermano”.* Dt 25.5-10. Se trata de la llamada «ley del levirato» (Mt 22.24 n.).29 Hubo, pues, siete hermanos: el primero tomó esposa y murió sin hijos. 30 Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. 31 La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32 Finalmente murió también la mujer. 33 En la resurrección, pues, żde cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer? 34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: --Los hijos de este siglo se casan y se dan en casamiento, 35 pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento, 36 porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección. 37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseńó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Seńor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, 38 porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.* Jesús alude a Ex 3.2-6. Es Dios... de vivos: Véase Mt 22.31-32 n.39 Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: --Maestro, bien has dicho. 40 Y no osaron preguntarle nada más.
żDe quién es hijo el Cristo?
41 Entonces él les dijo: --żCómo dicen que el Cristo es hijo de David?,* Se esperaba que el Mesías fuera descendiente del rey David; véanse las referencias en Mc 12.35 n.42 pues el mismo David dice en el libro de los Salmos:
»“Dijo el Seńor a mi Seńor:
‘Siéntate a mi diestra,
43 hasta que ponga a tus enemigos%por estrado de tus pies’ ”.ń 20.42-43Sal 110.1; véase Mt 22.44 n. Estrado de tus pies: escabel o tarima. Hacer de los enemigos estrado de los pies es símbolo de que han sido derrotados y sometidos. 44 »David, pues, lo llama Seńor; żcómo entonces es su hijo?* Respecto al argumento presentado por Jesús, véase Mt 22.42-45 n.
Jesús acusa a los escribas
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 11.37-54)
45 Oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos: 46 --Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, aman las salutaciones en las plazas, las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas;* Ropas largas... las primeras sillas: Véase Mc 12.38,39 con las notas correspondientes; cf. también Lc 14.7.47 que devoran las casas de las viudas y, por pretexto, hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación.* Alusión a Is 10.1-2.
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