Jesús y Zaqueo
1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedió que un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeńo de estatura. 4 Y, corriendo delante, se subió a un sicómoro para verlo, porque había de pasar por allí.* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: --Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa. 6 Entonces él descendió aprisa y lo recibió gozoso. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador.* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Seńor: --Seńor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: --Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham,* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.* Ez 34.16.
Parábola de las diez minas
11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: «Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino y volver.* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 Llamó antes a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: “Negociad entre tanto que regreso”.** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras él una embajada, diciendo: “No queremos que este reine sobre nosotros”. 15 »Aconteció que, al regresar él después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Se presentó el primero, diciendo: “Seńor, tu mina ha ganado diez minas”. 17 Él le dijo: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades”.* Lc 16.10.18 Llegó otro, diciendo: “Seńor, tu mina ha producido cinco minas”. 19 También a este dijo: “Tú también sé sobre cinco ciudades”. 20 »Se presentó otro, diciendo: “Seńor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pańuelo, 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y siegas lo que no sembraste”. 22 Entonces él le dijo: “Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo soy hombre severo que tomo lo que no puse y siego lo que no sembré. 23 żPor qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que, al volver, lo hubiera recibido con los intereses?”. 24 Y dijo a los que estaban presentes: “Quitadle la mina y dadla al que tiene las diez minas”. 25 Ellos le dijeron: “Seńor, tiene diez minas”. 26 “Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos acá y decapitadlos delante de mí”».
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén. 29 Al acercarse a Betfagé y a Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió a dos de sus discípulos,* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 diciendo: --Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un asno atado en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo y traedlo. 31 Y si alguien os pregunta: “żPor qué lo desatáis?” le responderéis así: “Porque el Seńor lo necesita”. 32 Fueron los que habían sido enviados y hallaron como les dijo. 33 Cuando desataban el asno, sus dueńos les dijeron: --żPor qué desatáis el asno? 34 Ellos dijeron: --Porque el Seńor lo necesita. 35 Lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el asno, subieron a Jesús encima. 36 Y a su paso tendían sus mantos por el camino.* Manifestaciones de bienvenida (cf. 2 R 9.13).37 Cuando ya se acercaba a la bajada del Monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto. 38 Decían: --ˇBendito el Rey que viene en el nombre del Seńor! ˇPaz en el cielo y gloria en las alturas!ń 19.38Lc 2.14.* ˇBendito el Rey que viene en el nombre del Seńor!: Sal 118.26, texto que se usaba para saludar a los peregrinos; originalmente era un saludo dirigido al rey cuando iba al Templo, por lo que es significativo que aquí se aplique a Jesús.39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: --Maestro, reprende a tus discípulos. 40 Él, respondiendo, les dijo: --Os digo que si estos callaran las piedras clamarían. 41 Cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró por ella,** Al verla: Desde el camino del Monte de los Olivos se contempla un imponente panorama de la ciudad de Jerusalén.Lloró por ella: Cf. Lc 13.34-35.42 diciendo: --ˇSi también tú conocieras, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Pero ahora está encubierto a tus ojos. 43 Vendrán días sobre ti cuando tus enemigos te rodearán con cerca, te sitiarán y por todas partes te estrecharán; 44 te derribarán a tierra y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.** Lenguaje parecido al de Is 29.3; Jer 6.6; Ez 4.2. En el ańo 70 d.C. el ejército romano destruyó Jerusalén. Cf. Lc 21.6,20-24.Tu visitación: Tanto en griego como en hebreo, el término visitar se usa para referirse a la intervención de Dios para salvar (véase Lc 1.68 n.) o para castigar (Ex 20.5; 32.34; Sal 59.5; Is 10.12).
Purificación del Templo
(Mt 21.12-17; Mc 11.15-19; Jn 2.13-22)
45 Entrando en el Templo comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,,** Los comerciantes que tenían sus puestos en el atrio exterior del Templo convertían un negocio legítimo en fuente de abusos (Mt 21.12 n.).En diversos ms. no aparece: y compraban.46 diciéndoles: --Escrito está: “Mi casa es casa de oración”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.** Is 56.7.Jer 7.11.47 Enseńaba cada día en el Templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los altos dignatarios del pueblo procuraban matarlo.* Lc 21.37; 22.53; Jn 18.20.48 Pero no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.
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