Parábola de la viuda y el juez injusto
1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar,* Cf. Lc 11.5-8; ambas parábolas muestran el interés especial de Lucas en el tema de la oración (Lc 3.21 n.). En cuanto a orar siempre, cf. Lc 21.36.2 diciendo: «Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: “Hazme justicia de mi adversario”.* La viuda pedía justicia, es decir, que se atendiera su caso como era debido; el juez es considerado injusto por no haber querido atenderla (v. 4)4 Él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: “Aunque ni temo a Dios ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia”».* Me agote la paciencia: otra posible traducción: me desacredite.6 Y dijo el Seńor: «Oíd lo que dijo el juez injusto. 7 żY acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? żSe tardará en responderles?* ż...día y noche? żSe tardará en responderles?: otra posible traducción: ż...día y noche, mientras tenga paciencia con ellos?8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, żhallará fe en la tierra?».
Parábola del fariseo y el publicano
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 10 «Dos hombres subieron al Templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano.*** A orar: La oración pública en el Templo se hacía de mańana y de tarde en horas seńaladas; la oración privada, a cualquier hora.Fariseo: referencia a aquellos que más fielmente cumplían con sus deberes religiosos; véase Concordancia temática.Publicano: Los publicanos, o cobradores de impuestos, eran considerados por los demás como «pecadores» (véase Publicanos en la Concordancia temática).11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;* Oraba consigo mismo; o sea, en voz baja. Cf. Mt 6.5.12 ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano”.** Ayuno: Véase Mt 6.16 n.; cf. Lc 5.33.Diezmo: Nm 18.21; Dt 14.22.13 Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador”.** Se golpeaba el pecho: ademán de pesadumbre o contrición (Lc 23.48).Sé propicio a mí: Cf. Sal 51.1.14 Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».** Descendió... justificado: es decir, perdonado por Dios, reconciliado con él. Véase Ro 1.17 nota ń.Pr 29.23; Mt 23.12; Lc 14.11.
Jesús bendice a los nińos
15 Traían a él nińos para que los tocara. Al verlo los discípulos, los reprendieron. 16 Pero Jesús, llamándolos, dijo: --Dejad a los nińos venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios. 17 De cierto os digo que el que no recibe el reino de Dios como un nińo, no entrará en él.ń 18.15-17Cf. Mt 18.2-4; Lc 9.47-48; nótese también Sal 131.2.
El joven rico
18 Un dignatario le preguntó, diciendo: --Maestro bueno, żqué haré para heredar la vida eterna?* Cf. Lc 10.25.19 Jesús le dijo: --żPor qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios. 20 Los mandamientos sabes: “No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre”.* Ex 20.12-16; Dt 5.16-20.21 Él dijo: --Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Al oir esto, Jesús le dijo: --Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.* Cf. Mt 6.19-21; Mc 10.21; Lc 12.33.23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico. 24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: --ˇCuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!* Pr 11.28.25 Porque es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios.* Expresión intencionadamente exagerada, que indica algo imposible o sumamente difícil de realizar.26 Los que oyeron esto dijeron: --żQuién, pues, podrá ser salvo? 27 Él les dijo: --Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. 28 Entonces Pedro dijo: --Pues nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 29 Y él les dijo: --De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o padres o hermanos o mujer o hijos, por el reino de Dios, 30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: --Cuando lleguemos a Jerusalén se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre,* Cuando lleguemos a Jerusalén: Véase Lc 9.51--19.27 n.32 pues será entregado a los gentiles, se burlarán de él, lo insultarán y le escupirán.** Los gentiles: en este caso, las autoridades romanas.Is 50.6; 53.5.33 Y después que lo hayan azotado, lo matarán; pero al tercer día resucitará.* Lc 9.22,44.34 Sin embargo, ellos nada comprendieron de estas cosas, porque esta palabra les era encubierta y no entendían lo que se les decía.
Un ciego de Jericó recibe la vista
35 Aconteció que, acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando, 36 y al oir a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. 37 Le dijeron que pasaba Jesús nazareno. 38 Entonces gritó, diciendo: --ˇJesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!* Hijo de David: título mesiánico (Mt 9.27 n.).39 Los que iban delante lo reprendían para que callara; pero él gritaba aún más fuerte: --ˇHijo de David, ten misericordia de mí! 40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerlo a su presencia. Cuando llegó, le preguntó, 41 diciendo: --żQué quieres que te haga? Y él dijo: --Seńor, que reciba la vista. 42 Jesús le dijo: --Recíbela, tu fe te ha salvado. 43 Al instante recobró la vista, y lo seguía glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.
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