Arrepentíos o pereceréis
Jesús sana a un hidrópico
La parábola de la oveja perdida
Parábola del mayordomo infiel
Ocasiones de caer
Parábola de la viuda y el juez injusto
Jesús y Zaqueo
1 En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. 2 Respondiendo Jesús, les dijo: --żPensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos?* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. 4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé y los mató, żpensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.
Auméntanos la fe
5 Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
Parábola de la higuera estéril
6 Dijo también esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su vińa, y vino a buscar fruto en ella y no lo halló.
Los convidados a las bodas
El deber del siervo
7 Y dijo al vińador: “Ya hace tres ańos que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo hallo. ˇCórtala! żPara qué inutilizar también la tierra?”.* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.
Parábola de la moneda perdida
8 Él entonces, respondiendo, le dijo: “Seńor, déjala todavía este ańo, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone.
Parábola del fariseo y el publicano
9 Si da fruto, bien; y si no, la cortarás después”».* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.
Jesús sana a una mujer en sábado
10 Enseńaba Jesús en una sinagoga en sábado,* Ez 34.16.
Parábola del hijo pródigo
Diez leprosos son limpiados
Parábola de las diez minas
11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho ańos tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada y en ninguna manera se podía enderezar. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: --Mujer, eres libre de tu enfermedad.* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 Puso las manos sobre ella, y ella se enderezó al momento y glorificaba a Dios.** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 Pero el alto dignatario de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiera sanado en sábado, dijo a la gente: --Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en sábado.
Parábola de la gran cena
Jesús bendice a los nińos
15 Entonces el Seńor le respondió y dijo: --ˇHipócrita!, żno desatáis vosotros vuestro buey o vuestro asno del pesebre y lo lleváis a beber en sábado?
La Ley y el reino de Dios
16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho ańos, żno se le debía desatar de esta ligadura en sábado? 17 Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.* Lc 16.10.
Parábola de la semilla de mostaza
Jesús enseńa sobre el divorcio
El joven rico
18 Dijo: --żA qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?
El rico y Lázaro
19 Es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.
Parábola de la levadura
(Mt 13.33)
La venida del Reino
(Mt 24.23-28,36-41)
20 Y volvió a decir: --żA qué compararé el reino de Dios? 21 Es semejante a la levadura que una mujer tomó y mezcló con tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.
La puerta estrecha
(Mt 7.13-14,21-23)
22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseńando, mientras se encaminaba a Jerusalén. 23 Alguien preguntó: --Seńor, żson pocos los que se salvan? Él les dijo: 24 --Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos intentarán entrar y no podrán.ń 13.24Cf. Sal 1.6; Pr 4.18-19.
Lo que cuesta seguir a Cristo
25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: “Seńor, Seńor, ábrenos”, él, respondiendo, os dirá: “No sé de dónde sois”. 26 Entonces comenzaréis a decir: “Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseńaste”.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 Pero os dirá: “Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad”.
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. 29 Vendrán gentes del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: --Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar. 32 Él les dijo: --Id y decid a aquella zorra: “Echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mańana, y al tercer día termino mi obra”. 33 Sin embargo, es necesario que hoy y mańana y pasado mańana siga mi camino, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.
Cuando la sal pierde su sabor
34 ˇJerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ˇCuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, pero no quisiste!
Un ciego de Jericó recibe la vista
35 Vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el tiempo en que digáis: “Bendito el que viene en nombre del Seńor”.
Arrepentíos o pereceréis
Jesús sana a un hidrópico
La parábola de la oveja perdida
Parábola del mayordomo infiel
Ocasiones de caer
Parábola de la viuda y el juez injusto
Jesús y Zaqueo
1 Aconteció que un sábado Jesús entró a comer en casa de un gobernante fariseo, y ellos lo acechaban. 2 Y estaba delante de él un hombre hidrópico.* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 Entonces Jesús habló a los intérpretes de la Ley y a los fariseos, diciendo: --żEs lícito sanar en sábado? 4 Pero ellos callaron. Él, tomándolo, lo sanó y lo despidió.* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.
Auméntanos la fe
5 Y dirigiéndose a ellos, dijo: --żQuién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo saca inmediatamente, aunque sea sábado?
Parábola de la higuera estéril
6 Y no le podían replicar a estas cosas.
Los convidados a las bodas
El deber del siervo
7 Observando cómo los convidados escogían los primeros asientos a la mesa, les refirió una parábola, diciéndoles:* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.
Parábola de la moneda perdida
8 «Cuando seas convidado por alguien a unas bodas no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,
Parábola del fariseo y el publicano
9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: “Da lugar a este”, y entonces tengas que ocupar avergonzado el último lugar.* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.
Jesús sana a una mujer en sábado
10 Más bien, cuando seas convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces tendrás el reconocimiento de los que se sientan contigo a la mesa.* Ez 34.16.
Parábola del hijo pródigo
Diez leprosos son limpiados
Parábola de las diez minas
11 Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». 12 Dijo también al que lo había convidado: --Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a vecinos ricos, no sea que ellos, a su vez, te vuelvan a convidar, y seas recompensado.* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 Cuando hagas banquete, llama a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos;** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 y serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.
Parábola de la gran cena
Jesús bendice a los nińos
15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: --ˇBienaventurado el que coma pan en el reino de Dios!
La Ley y el reino de Dios
16 Entonces Jesús le dijo: «Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos. 17 A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: “Venid, que ya todo está preparado”.* Lc 16.10.
Parábola de la semilla de mostaza
Jesús enseńa sobre el divorcio
El joven rico
18 Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: “He comprado una hacienda y necesito ir a verla. Te ruego que me excuses”.
El rico y Lázaro
19 Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego que me excuses”.
Parábola de la levadura
(Mt 13.33)
La venida del Reino
(Mt 24.23-28,36-41)
20 Y otro dijo: “Acabo de casarme y por tanto no puedo ir”. 21 El siervo regresó e hizo saber estas cosas a su seńor. Entonces, enojado el padre de familia, dijo a su siervo: “Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos”.
La puerta estrecha
(Mt 7.13-14,21-23)
22 Dijo el siervo: “Seńor, se ha hecho como mandaste y aún hay lugar”. 23 Dijo el seńor al siervo: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa, 24 pues os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena”».
Lo que cuesta seguir a Cristo
25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les decía: 26 «Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 żQuién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29 No sea que, después que haya puesto el cimiento, no pueda acabarla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar”.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 żO qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos le envía una embajada y le pide condiciones de paz. 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Cuando la sal pierde su sabor
34 »Buena es la sal; pero si la sal se hace insípida, żcon qué se sazonará?
Un ciego de Jericó recibe la vista
35 Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oir, oiga».
Arrepentíos o pereceréis
Jesús sana a un hidrópico
La parábola de la oveja perdida
Parábola del mayordomo infiel
Ocasiones de caer
Parábola de la viuda y el juez injusto
Jesús y Zaqueo
1 Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírlo, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: --Este recibe a los pecadores y come con ellos.* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4 «żQué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.
Auméntanos la fe
5 Cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso,
Parábola de la higuera estéril
6 y al llegar a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”.
Los convidados a las bodas
El deber del siervo
7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.
Parábola de la moneda perdida
8 »żO qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla?
Parábola del fariseo y el publicano
9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido”.* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.
Jesús sana a una mujer en sábado
10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente».* Ez 34.16.
Parábola del hijo pródigo
Diez leprosos son limpiados
Parábola de las diez minas
11 También dijo: «Un hombre tenía dos hijos, 12 y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes.* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad.
Parábola de la gran cena
Jesús bendice a los nińos
15 Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos.
La Ley y el reino de Dios
16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17 Volviendo en sí, dijo: “ˇCuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!* Lc 16.10.
Parábola de la semilla de mostaza
Jesús enseńa sobre el divorcio
El joven rico
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
El rico y Lázaro
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’ ”.
Parábola de la levadura
(Mt 13.33)
La venida del Reino
(Mt 24.23-28,36-41)
20 Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. 21 El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”.
La puerta estrecha
(Mt 7.13-14,21-23)
22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies. 23 Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, 24 porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse.
Lo que cuesta seguir a Cristo
25 »El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano”.
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. 29 Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos ańos hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo”.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas. 32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado”».ń 15.32Fiesta y regocijarnos... revivido... hallado: los mismos términos de los v. 6 y 9, pero dirigidos ahora al hijo mayor y aplicados, con fina ironía, a los mismos dirigentes religiosos que se jactaban de haberse conservado fieles a la ley de Dios (cf. v. 31).
Arrepentíos o pereceréis
Jesús sana a un hidrópico
La parábola de la oveja perdida
Parábola del mayordomo infiel
Ocasiones de caer
Parábola de la viuda y el juez injusto
Jesús y Zaqueo
1 Dijo también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y este fue acusado ante él como derrochador de sus bienes. 2 Entonces lo llamó y le dijo: “żQué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo”.* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 Entonces el mayordomo dijo para sí: “żQué haré?, porque mi amo me va a quitar la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. 4 Ya sé lo que haré para que, cuando se me quite la mayordomía, me reciban en sus casas”.* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.
Auméntanos la fe
5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: “żCuánto debes a mi amo?”.
Parábola de la higuera estéril
6 Él dijo: “Cien barriles de aceite”. Le dijo: “Toma tu cuenta, siéntate pronto y escribe cincuenta”.
Los convidados a las bodas
El deber del siervo
7 Después dijo a otro: “Y tú, żcuánto debes?”. Este contestó: “Cien medidas de trigo”. Él le dijo: “Toma tu cuenta y escribe ochenta”.* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.
Parábola de la moneda perdida
8 Y alabó el amo al mayordomo malo por haber actuado sagazmente, porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.
Parábola del fariseo y el publicano
9 »Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas.* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.
Jesús sana a una mujer en sábado
10 »El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.* Ez 34.16.
Parábola del hijo pródigo
Diez leprosos son limpiados
Parábola de las diez minas
11 Si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, żquién os confiará lo verdadero? 12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, żquién os dará lo que es vuestro?* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 »Ningún siervo puede servir a dos seńores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas».** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 Oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.
Parábola de la gran cena
Jesús bendice a los nińos
15 Entonces les dijo: «Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.
La Ley y el reino de Dios
16 »La Ley y los Profetas llegan hasta Juan. Desde entonces es anunciado el reino de Dios y todos se esfuerzan por entrar en él. 17 »Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la Ley.* Lc 16.10.
Parábola de la semilla de mostaza
Jesús enseńa sobre el divorcio
El joven rico
18 »Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.
El rico y Lázaro
19 »Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino y hacía cada día banquete con esplendidez.
Parábola de la levadura
(Mt 13.33)
La venida del Reino
(Mt 24.23-28,36-41)
20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
La puerta estrecha
(Mt 7.13-14,21-23)
22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 »En el Hadesń 16.23En el Hades, donde, según el pensamiento judío, permanecían los muertos en espera del juicio.alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces, gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama”.
Lo que cuesta seguir a Cristo
25 Pero Abraham le dijo: “Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá”.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 »Entonces le dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre,
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento”. 29 Abraham le dijo: “A Moisés y a los Profetas tienen; ˇque los oigan a ellos!”.* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 Él entonces dijo: “No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirán”.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 Pero Abraham le dijo: “Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos”».
Arrepentíos o pereceréis
Jesús sana a un hidrópico
La parábola de la oveja perdida
Parábola del mayordomo infiel
Ocasiones de caer
Parábola de la viuda y el juez injusto
Jesús y Zaqueo
1 Dijo Jesús a sus discípulos: «Imposible es que no vengan tropiezos; pero ˇay de aquel por quien vienen! 2 Mejor le fuera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeńitos.* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 ˇMirad por vosotros mismos! Si tu hermano peca contra ti, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. 4 Y si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo».* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.
Auméntanos la fe
5 Dijeron los apóstoles al Seńor: --Auméntanos la fe.
Parábola de la higuera estéril
6 Entonces el Seńor dijo: --Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: “Desarráigate y plántate en el mar”, y os obedecería.
Los convidados a las bodas
El deber del siervo
7 »żQuién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: “Pasa, siéntate a la mesa”?* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.
Parábola de la moneda perdida
8 żNo le dice más bien: “Prepárame la cena, cíńete y sírveme hasta que haya comido y bebido. Después de esto, come y bebe tú”?
Parábola del fariseo y el publicano
9 żAcaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.
Jesús sana a una mujer en sábado
10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”».* Ez 34.16.
Parábola del hijo pródigo
Diez leprosos son limpiados
Parábola de las diez minas
11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12 Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 y alzaron la voz, diciendo: --ˇJesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 Cuando él los vio, les dijo: --Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que, mientras iban, quedaron limpios.
Parábola de la gran cena
Jesús bendice a los nińos
15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz,
La Ley y el reino de Dios
16 y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias. Este era samaritano. 17 Jesús le preguntó: --żNo son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, żdónde están?* Lc 16.10.
Parábola de la semilla de mostaza
Jesús enseńa sobre el divorcio
El joven rico
18 żNo hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero?
El rico y Lázaro
19 Y le dijo: --Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Parábola de la levadura
(Mt 13.33)
La venida del Reino
(Mt 24.23-28,36-41)
20 Preguntado por los fariseos cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: --El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: “Helo aquí”, o “Helo allí”, porque el reino de Dios está entre vosotros.
La puerta estrecha
(Mt 7.13-14,21-23)
22 Y dijo a sus discípulos: --Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre y no lo veréis. 23 Y os dirán: “Helo aquí” o “Helo allí”. No vayáis ni los sigáis, 24 porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del hombre en su día.ń 17.24En su día: es decir, el día de su regreso.
Lo que cuesta seguir a Cristo
25 Pero primero es necesario que padezca mucho y sea desechado por esta generación. 26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca y vino el diluvio y los destruyó a todos.
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 Asimismo, como sucedió en los días de Lot, cuando comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y los destruyó a todos.* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 Así será el día en que el Hijo del hombre se manifieste.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 »En aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que esté en el campo, asimismo no vuelva atrás. 32 Acordaos de la mujer de Lot. 33 Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
Cuando la sal pierde su sabor
34 »Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama: el uno será tomado y el otro será dejado.
Un ciego de Jericó recibe la vista
35 Dos mujeres estarán moliendo juntas: la una será tomada y la otra dejada. 36 Dos estarán en el campo: el uno será tomado y el otro dejado.* Manifestaciones de bienvenida (cf. 2 R 9.13).37 Respondiendo, le dijeron: --żDónde, Seńor? Él les dijo: --Donde esté el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.
Arrepentíos o pereceréis
Jesús sana a un hidrópico
La parábola de la oveja perdida
Parábola del mayordomo infiel
Ocasiones de caer
Parábola de la viuda y el juez injusto
Jesús y Zaqueo
1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar, 2 diciendo: «Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre.* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: “Hazme justicia de mi adversario”. 4 Él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: “Aunque ni temo a Dios ni tengo respeto a hombre,* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.
Auméntanos la fe
5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia”».
Parábola de la higuera estéril
6 Y dijo el Seńor: «Oíd lo que dijo el juez injusto.
Los convidados a las bodas
El deber del siervo
7 żY acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? żSe tardará en responderles?* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.
Parábola de la moneda perdida
8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, żhallará fe en la tierra?».
Parábola del fariseo y el publicano
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.
Jesús sana a una mujer en sábado
10 «Dos hombres subieron al Templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano.* Ez 34.16.
Parábola del hijo pródigo
Diez leprosos son limpiados
Parábola de las diez minas
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano”.* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador”.** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».
Parábola de la gran cena
Jesús bendice a los nińos
15 Traían a él nińos para que los tocara. Al verlo los discípulos, los reprendieron.
La Ley y el reino de Dios
16 Pero Jesús, llamándolos, dijo: --Dejad a los nińos venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios. 17 De cierto os digo que el que no recibe el reino de Dios como un nińo, no entrará en él.ń 18.15-17Cf. Mt 18.2-4; Lc 9.47-48; nótese también Sal 131.2.* Lc 16.10.
Parábola de la semilla de mostaza
Jesús enseńa sobre el divorcio
El joven rico
18 Un dignatario le preguntó, diciendo: --Maestro bueno, żqué haré para heredar la vida eterna?
El rico y Lázaro
19 Jesús le dijo: --żPor qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo Dios.
Parábola de la levadura
(Mt 13.33)
La venida del Reino
(Mt 24.23-28,36-41)
20 Los mandamientos sabes: “No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre”. 21 Él dijo: --Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
La puerta estrecha
(Mt 7.13-14,21-23)
22 Al oir esto, Jesús le dijo: --Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico. 24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: --ˇCuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Lo que cuesta seguir a Cristo
25 Porque es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios. 26 Los que oyeron esto dijeron: --żQuién, pues, podrá ser salvo?* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 Él les dijo: --Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 Entonces Pedro dijo: --Pues nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 29 Y él les dijo: --De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o padres o hermanos o mujer o hijos, por el reino de Dios,* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: --Cuando lleguemos a Jerusalén se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre, 32 pues será entregado a los gentiles, se burlarán de él, lo insultarán y le escupirán. 33 Y después que lo hayan azotado, lo matarán; pero al tercer día resucitará.
Cuando la sal pierde su sabor
34 Sin embargo, ellos nada comprendieron de estas cosas, porque esta palabra les era encubierta y no entendían lo que se les decía.
Un ciego de Jericó recibe la vista
35 Aconteció que, acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando, 36 y al oir a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.* Manifestaciones de bienvenida (cf. 2 R 9.13).37 Le dijeron que pasaba Jesús nazareno. 38 Entonces gritó, diciendo: --ˇJesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!* ˇBendito el Rey que viene en el nombre del Seńor!: Sal 118.26, texto que se usaba para saludar a los peregrinos; originalmente era un saludo dirigido al rey cuando iba al Templo, por lo que es significativo que aquí se aplique a Jesús.39 Los que iban delante lo reprendían para que callara; pero él gritaba aún más fuerte: --ˇHijo de David, ten misericordia de mí! 40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerlo a su presencia. Cuando llegó, le preguntó, 41 diciendo: --żQué quieres que te haga? Y él dijo: --Seńor, que reciba la vista.** Al verla: Desde el camino del Monte de los Olivos se contempla un imponente panorama de la ciudad de Jerusalén.Lloró por ella: Cf. Lc 13.34-35.42 Jesús le dijo: --Recíbela, tu fe te ha salvado. 43 Al instante recobró la vista, y lo seguía glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.
Arrepentíos o pereceréis
Jesús sana a un hidrópico
La parábola de la oveja perdida
Parábola del mayordomo infiel
Ocasiones de caer
Parábola de la viuda y el juez injusto
Jesús y Zaqueo
1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedió que un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,* Zaqueo, por ser jefe de los publicanos en su distrito, habría tenido muchas oportunidades de hacerse rico con dinero mal habido (v. 8). Véase Mt 5.46 n.3 procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeńo de estatura. 4 Y, corriendo delante, se subió a un sicómoro para verlo, porque había de pasar por allí.* Un sicómoro: árbol del mismo género de la higuera, grande y frondoso; es fácil de trepar en él.
Auméntanos la fe
5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: --Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa.
Parábola de la higuera estéril
6 Entonces él descendió aprisa y lo recibió gozoso.
Los convidados a las bodas
El deber del siervo
7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador.* Lc 5.30; 15.2. Pecador: Véase Mt 9.10 nota h.
Parábola de la moneda perdida
8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Seńor: --Seńor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado.
Parábola del fariseo y el publicano
9 Jesús le dijo: --Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham,* Hijo de Abraham: es decir, un auténtico judío, perteneciente al pueblo de Dios.
Jesús sana a una mujer en sábado
10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.* Ez 34.16.
Parábola del hijo pródigo
Diez leprosos son limpiados
Parábola de las diez minas
11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: «Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino y volver.* Los reyes y gobernantes de Palestina eran nombrados por el emperador romano. Es posible que esta parábola aluda al viaje que hizo Arquelao a Roma en el ańo 4 a.C. (véase Mt 2.22 n.) para recibir la confirmación de su nombramiento como gobernante; algunos judíos lo siguieron allí para oponerse a su nombramiento (cf. v. 14).13 Llamó antes a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: “Negociad entre tanto que regreso”.** Siervos suyos: lit. esclavos; véase Mt 25.14 n.Diez minas: La mina era una moneda que equivalía aprox. a 100 denarios, o sea, al salario correspondiente a cien días de trabajo.14 Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras él una embajada, diciendo: “No queremos que este reine sobre nosotros”.
Parábola de la gran cena
Jesús bendice a los nińos
15 »Aconteció que, al regresar él después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.
La Ley y el reino de Dios
16 Se presentó el primero, diciendo: “Seńor, tu mina ha ganado diez minas”. 17 Él le dijo: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades”.* Lc 16.10.
Parábola de la semilla de mostaza
Jesús enseńa sobre el divorcio
El joven rico
18 Llegó otro, diciendo: “Seńor, tu mina ha producido cinco minas”.
El rico y Lázaro
19 También a este dijo: “Tú también sé sobre cinco ciudades”.
Parábola de la levadura
(Mt 13.33)
La venida del Reino
(Mt 24.23-28,36-41)
20 »Se presentó otro, diciendo: “Seńor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pańuelo, 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y siegas lo que no sembraste”.
La puerta estrecha
(Mt 7.13-14,21-23)
22 Entonces él le dijo: “Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo soy hombre severo que tomo lo que no puse y siego lo que no sembré. 23 żPor qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que, al volver, lo hubiera recibido con los intereses?”. 24 Y dijo a los que estaban presentes: “Quitadle la mina y dadla al que tiene las diez minas”.
Lo que cuesta seguir a Cristo
25 Ellos le dijeron: “Seńor, tiene diez minas”. 26 “Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos acá y decapitadlos delante de mí”».
5. MINISTERIO DE JESÚS EN JERUSALÉN (19.28--21.38)
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Jn 12.12-19)
28 Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén. 29 Al acercarse a Betfagé y a Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió a dos de sus discípulos,* Betfagé... Betania... Olivos: Para la ubicación de estos lugares, véanse las notas sobre Mt 21.1.30 diciendo: --Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un asno atado en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo y traedlo.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
31 Y si alguien os pregunta: “żPor qué lo desatáis?” le responderéis así: “Porque el Seńor lo necesita”. 32 Fueron los que habían sido enviados y hallaron como les dijo. 33 Cuando desataban el asno, sus dueńos les dijeron: --żPor qué desatáis el asno?
Cuando la sal pierde su sabor
34 Ellos dijeron: --Porque el Seńor lo necesita.
Un ciego de Jericó recibe la vista
35 Lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el asno, subieron a Jesús encima. 36 Y a su paso tendían sus mantos por el camino.* Manifestaciones de bienvenida (cf. 2 R 9.13).37 Cuando ya se acercaba a la bajada del Monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto. 38 Decían: --ˇBendito el Rey que viene en el nombre del Seńor! ˇPaz en el cielo y gloria en las alturas!ń 19.38Lc 2.14.* ˇBendito el Rey que viene en el nombre del Seńor!: Sal 118.26, texto que se usaba para saludar a los peregrinos; originalmente era un saludo dirigido al rey cuando iba al Templo, por lo que es significativo que aquí se aplique a Jesús.39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: --Maestro, reprende a tus discípulos. 40 Él, respondiendo, les dijo: --Os digo que si estos callaran las piedras clamarían. 41 Cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró por ella,** Al verla: Desde el camino del Monte de los Olivos se contempla un imponente panorama de la ciudad de Jerusalén.Lloró por ella: Cf. Lc 13.34-35.42 diciendo: --ˇSi también tú conocieras, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Pero ahora está encubierto a tus ojos. 43 Vendrán días sobre ti cuando tus enemigos te rodearán con cerca, te sitiarán y por todas partes te estrecharán; 44 te derribarán a tierra y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.** Lenguaje parecido al de Is 29.3; Jer 6.6; Ez 4.2. En el ańo 70 d.C. el ejército romano destruyó Jerusalén. Cf. Lc 21.6,20-24.Tu visitación: Tanto en griego como en hebreo, el término visitar se usa para referirse a la intervención de Dios para salvar (véase Lc 1.68 n.) o para castigar (Ex 20.5; 32.34; Sal 59.5; Is 10.12).
Purificación del Templo
(Mt 21.12-17; Mc 11.15-19; Jn 2.13-22)
45 Entrando en el Templo comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,,** Los comerciantes que tenían sus puestos en el atrio exterior del Templo convertían un negocio legítimo en fuente de abusos (Mt 21.12 n.).En diversos ms. no aparece: y compraban.46 diciéndoles: --Escrito está: “Mi casa es casa de oración”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.** Is 56.7.Jer 7.11.47 Enseńaba cada día en el Templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los altos dignatarios del pueblo procuraban matarlo.* Lc 21.37; 22.53; Jn 18.20.48 Pero no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.
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