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San Lucas 10 10 de 24 capítulos

Misión de los setenta

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Después de estas cosas, el Seńor designó también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.* Sobre los discípulos de Juan, véase Mt 11.2 nota c.2 Y les dijo: «La mies a la verdad es mucha, pero los obreros pocos; por tanto, rogad al Seńor de la mies que envíe obreros a su mies.* Diversos ms. tienen este v. de la siguiente manera: Les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.3 Id; yo os envío como corderos en medio de lobos.* Pr 30.8-9. El pan nuestro de cada día: Petición, especialmente de los pobres. Véase Mt 6.11 n.4 No llevéis bolsa ni alforja ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. 5 En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: “Paz sea a esta casa”. 6 Si hay allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. 7 Quedaos en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. 8 En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os pongan delante 9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”.* Se os dará: Es decir, os dará Dios; con la forma pasiva o impersonal se evita la mención del nombre divino (cf. v. 13, y véase Mt 5.4 nota g).10 Pero en cualquier ciudad donde entréis y no os reciban, salid por sus calles y decid:** El que busca, halla: Cf. Dt 4.29; Is 55.6; Jer 29.13.Cf. Lc 18.1-8. Estas dos parábolas sobre el tema de la oración aparecen únicamente en Lc (véase Lc 3.21 n.).11 “ˇAun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros! Pero sabed que el reino de Dios se ha acercado a vosotros”. 12 Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad.

Ayes sobre las ciudades impenitentes

(Mt 11.20-24)

13 »ˇAy de ti, Corazín! ˇAy de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentadas en ceniza y con vestidos ásperos, se habrían arrepentido.* Jn 14.13-14; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22; 5.14-15.

Una casa dividida contra sí misma

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras.* Mt 9.32-33.15 Y tú, Capernaúm, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida.* Mt 9.34; 10.25. Beelzebú: el diablo; véanse Mt 12.24 n. y Concordancia temática.16 »El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió».

Regreso de los setenta

17 Regresaron los setenta con gozo, diciendo: --ˇSeńor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! 18 Les dijo: --Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dańará.* żVuestros hijos por quién los echan?: o żA vuestros hijos quién les da el poder para echarlos?: Véase Mt 12.27 n.20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.ń 10.20Cf. Dn 12.1; Flp 4.3; Ap 3.5; 13.8; 17.8; 20.12.* El dedo de Dios: designa la intervención especial de Dios con su poder. Cf. Ex 8.19.

Jesús se regocija

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: «Yo te alabo, Padre, Seńor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los nińos. Sí, Padre, porque así te agradó. 22 »Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar».* Cf. Is 49.24-26.23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: --Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis,* Mc 9.40; Lc 9.50.

El espíritu impuro que vuelve

(Mt 12.43-45)

24 pues os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oir lo que oís, y no lo oyeron.* Lugares secos: Véase Mt 12.43 n.

El buen samaritano

25 Un intérprete de la Ley se levantó y dijo, para probarlo: --Maestro, żhaciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 Él le dijo: --żQué está escrito en la Ley? żCómo lees?* Cf. 2 P 2.20.

Los que en verdad son bienaventurados

27 Aquel, respondiendo, dijo: --Amarás al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Le dijo: --Bien has respondido; haz esto y vivirás.

La generación perversa demanda seńal

(Mt 12.38-42)

29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: --żY quién es mi prójimo?* Cf. v. 16, y Mt 16.4; Mc 8.12.30 Respondiendo Jesús, dijo: --Un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó cayó en manos de ladrones, los cuales lo despojaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto.* Jonás... ninivitas: Jon 3.3-4.31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y al verlo pasó de largo.** 1 R 10.1-10; 2 Cr 9.1-12.Hay alguien que es más: Respecto al uso del género neutro en griego, véase Mt 12.6 n.32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, al verlo pasó de largo.* La predicación de Jonás: Jon 3.5.

La lámpara del cuerpo

(Mt 6.22-23)

33 Pero un samaritano que iba de camino, vino cerca de él y, al verlo, fue movido a misericordia.* Mc 4.21; Lc 8.16. Acerca de la imagen empleada, véase Mt 5.15 con las notas correspondientes.34 Acercándose, vendó sus heridas echándoles aceite y vino, lo puso en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él.* Respecto al contraste entre los ojos buenos y los ojos malignos, véase Mt 6.22-23 n. Probablemente Jesús se refiere aquí a los ojos sanos (o, por el contrario, enfermos) que reciben (o rechazan) la iluminación del evangelio.35 Otro día, al partir, sacó dos denarios, los dio al mesonero y le dijo: “Cuídamelo, y todo lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando regrese”. 36 żQuién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

Jesús acusa a fariseos y a intérpretes de la Ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 Él dijo: --El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: --Ve y haz tú lo mismo.

Jesús visita a Marta y a María

38 Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.* Mt 15.1-2; Mc 7.1-2. Se trata de la tradición judía respecto a la purificación ritual; cf. Mc 7.2-4.39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40 Marta, en cambio, se preocupaba con muchos quehaceres y, acercándose, dijo: --Seńor, żno te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Respondiendo Jesús, le dijo: --Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.* Dad... de lo que tenéis: otra posible traducción: dad limosna de lo que está (o de lo que tienen) dentro (del corazón).42 Pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.** ˇAy de vosotros...!: Véase Mt 23.13 nota l.Lv 27.30; Am 5.21-24; Miq 6.8. Sobre la práctica de dar la décima parte de cosas de poca importancia, véase Mt 23.23 nota s.

Misión de los setenta

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: --Seńor, enséńanos a orar, como también Juan enseńó a sus discípulos.* Sobre los discípulos de Juan, véase Mt 11.2 nota c.2 Él les dijo: --Cuando oréis, decid:
»“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
Venga tu Reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo,%así también en la tierra.
*
Diversos ms. tienen este v. de la siguiente manera: Les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
*
Pr 30.8-9. El pan nuestro de cada día: Petición, especialmente de los pobres. Véase Mt 6.11 n.4 Perdónanos nuestros pecados,%porque también nosotros perdonamos%a todos los que nos deben.
Y no nos metas en tentación,
mas líbranos del mal”.
5 Les dijo también: --żQuién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje y no tengo qué ofrecerle”; 7 y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: “No me molestes; la puerta ya está cerrada y mis nińos están conmigo en cama. No puedo levantarme y dártelos”? 8 Os digo que, si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. 9 Por eso os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá,* Se os dará: Es decir, os dará Dios; con la forma pasiva o impersonal se evita la mención del nombre divino (cf. v. 13, y véase Mt 5.4 nota g).10 porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.** El que busca, halla: Cf. Dt 4.29; Is 55.6; Jer 29.13.Cf. Lc 18.1-8. Estas dos parábolas sobre el tema de la oración aparecen únicamente en Lc (véase Lc 3.21 n.).11 »żQué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? żO si le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? 12 żO si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Ayes sobre las ciudades impenitentes

(Mt 11.20-24)

13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, żcuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?* Jn 14.13-14; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22; 5.14-15.

Una casa dividida contra sí misma

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que, después de salir el demonio, el mudo habló y la gente quedó maravillada.* Mt 9.32-33.15 Pero algunos de ellos decían: --Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.* Mt 9.34; 10.25. Beelzebú: el diablo; véanse Mt 12.24 n. y Concordancia temática.16 Otros, para tentarlo, le pedían seńal del cielo.ń 11.16Mt 12.38; 16.1; Mc 8.11; Jn 6.30. Del cielo: equivale a decir de Dios, para no usar el nombre sagrado.

Regreso de los setenta

17 Pero él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: --Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y una casa dividida contra sí misma, cae. 18 De igual manera, si Satanás está dividido contra sí mismo, żcómo permanecerá su reino? Os digo esto ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios. 19 Si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, żvuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.* żVuestros hijos por quién los echan?: o żA vuestros hijos quién les da el poder para echarlos?: Véase Mt 12.27 n.20 Pero si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.* El dedo de Dios: designa la intervención especial de Dios con su poder. Cf. Ex 8.19.

Jesús se regocija

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 »Mientras el hombre fuerte y armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. 22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y lo vence, le quita todas las armas en que confiaba y reparte el botín.* Cf. Is 49.24-26.23 »El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.* Mc 9.40; Lc 9.50.

El espíritu impuro que vuelve

(Mt 12.43-45)

24 »Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares secos buscando reposo; pero, al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”.* Lugares secos: Véase Mt 12.43 n.

El buen samaritano

25 Cuando llega, la halla barrida y adornada. 26 Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; y entran y viven allí, y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero.* Cf. 2 P 2.20.

Los que en verdad son bienaventurados

27 Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: --ˇBienaventurado el vientre que te llevó y los senos que mamaste! 28 Pero él dijo: --ˇAntes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen!

La generación perversa demanda seńal

(Mt 12.38-42)

29 Apińándose las multitudes, comenzó a decir: «Esta generación es mala; demanda seńal, pero seńal no le será dada, sino la seńal de Jonás,* Cf. v. 16, y Mt 16.4; Mc 8.12.30 porque así como Jonás fue seńal a los ninivitas, lo será también el Hijo del hombre a esta generación.* Jonás... ninivitas: Jon 3.3-4.31 La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón, y en este lugar hay alguien que es más que Salomón.** 1 R 10.1-10; 2 Cr 9.1-12.Hay alguien que es más: Respecto al uso del género neutro en griego, véase Mt 12.6 n.32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque ante la predicación de Jonás se arrepintieron, y en este lugar hay alguien que es más que Jonás.* La predicación de Jonás: Jon 3.5.

La lámpara del cuerpo

(Mt 6.22-23)

33 »Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo de una vasija, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.* Mc 4.21; Lc 8.16. Acerca de la imagen empleada, véase Mt 5.15 con las notas correspondientes.34 La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas.* Respecto al contraste entre los ojos buenos y los ojos malignos, véase Mt 6.22-23 n. Probablemente Jesús se refiere aquí a los ojos sanos (o, por el contrario, enfermos) que reciben (o rechazan) la iluminación del evangelio.35 Cuidado, pues, no sea que la luz que en ti hay no sea luz, sino tinieblas. 36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor».

Jesús acusa a fariseos y a intérpretes de la Ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 Tan pronto terminó de hablar, un fariseo le rogó que comiera con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa.

Jesús visita a Marta y a María

38 El fariseo, cuando lo vio, se extrańó de que no se hubiera lavado antes de comer.* Mt 15.1-2; Mc 7.1-2. Se trata de la tradición judía respecto a la purificación ritual; cf. Mc 7.2-4.39 Pero el Seńor le dijo: --Vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. 40 ˇNecios!, el que hizo lo de fuera, żno hizo también lo de dentro? 41 Dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.* Dad... de lo que tenéis: otra posible traducción: dad limosna de lo que está (o de lo que tienen) dentro (del corazón).42 »Pero ˇay de vosotros, fariseos!, que diezmáis la menta, la ruda y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.** ˇAy de vosotros...!: Véase Mt 23.13 nota l.Lv 27.30; Am 5.21-24; Miq 6.8. Sobre la práctica de dar la décima parte de cosas de poca importancia, véase Mt 23.23 nota s.43 »ˇAy de vosotros, fariseos!, que amáis las primeras sillas en las sinagogas y las salutaciones en las plazas. 44 »ˇAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan por encima no lo saben.* Quien tocaba un sepulcro quedaba ritualmente impuro (Nm 19.16). Véase Mt 23.27 n.45 Respondiendo uno de los intérpretes de la Ley, le dijo: --Maestro, cuando dices esto, también nos ofendes a nosotros. 46 Él dijo: --ˇAy de vosotros también, intérpretes de la Ley!, porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. 47 »ˇAy de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! 48 De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; a la verdad ellos los mataron, pero vosotros edificáis sus sepulcros.* Véanse Mt 23.29 n. y 23.31 n.49 »Por eso la sabiduría de Dios también dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán”, 50 para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo,* En sentido figurado, sangre se refiere aquí al asesinato; en el AT se dice que al asesino Dios le «demanda... la sangre» o la vida de su víctima (cf. Gn 4.10; 9.5; Ez 33.6-8).51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el Templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.* Abel fue la primera víctima de asesinato mencionada en el AT (Gn 4.8), y Zacarías la última, según el orden de los libros en el canon hebreo (2 Cr 24.20-22); véase Mt 23.35 n.52 »ˇAy de vosotros, intérpretes de la Ley!, porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.* Cf. Mt 23.13.53 Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo en gran manera y a provocarlo para que hablara de muchas cosas, 54 acechándolo y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarlo.