Reinado de Abimelec
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1 Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y dijo a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre:* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 «Yo os ruego que digáis a todos los de Siquem: “żQué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre?”. Acordaos que yo soy hueso vuestro y carne vuestra».* Cf. Gn 29.16-17.3 Hablaron por él los hermanos de su madre a todos los de Siquem todas estas palabras, y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: “Nuestro hermano es”. 4 Además le dieron setenta siclos de plata del templo de Baal-berit, con los cuales Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos que lo siguieran.* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 Y yendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos, los setenta hijos de Jerobaal, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam, el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y proclamaron rey a Abimelec cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem. 7 Cuando se lo dijeron a Jotam, este subió a la cumbre del monte Gerizim, y alzando su voz clamó:
«Oídme, hombres de Siquem,
y así también os oiga Dios:
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Fueron una vez los árboles%a elegirse un rey
y dijeron al olivo: “Reina sobre nosotros”.
* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Pero el olivo respondió:
“żHe de dejar mi aceite, con el cual%se honra a Dios y a los hombres,
para reinar sobre los árboles?”.
* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 »Dijeron, pues, los árboles a la higuera:
“Anda tú, reina sobre nosotros”.
* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 La higuera respondió:
“żHe de dejar mi dulzura y mi buen fruto
para reinar sobre los árboles?”.
12 »Dijeron luego los árboles a la vid:
“Pues ven tú, reina sobre nosotros”.
13 La vid les respondió:
“żHe de dejar mi vino,%que alegra a Dios y a los hombres,
para reinar sobre los árboles?”.
14 »Todos los árboles rogaron entonces%a la zarza:
“Anda tú, reina sobre nosotros”.
15 Pero la zarza respondió a los árboles:
“Si en verdad me proclamáis%rey sobre vosotros,
venid, abrigaos bajo mi sombra;
y si no, salga fuego de la zarza
y devore a los cedros del Líbano”. 16 »Ahora, bien: żHabéis procedido con verdad y con integridad al hacer rey a Abimelec? żHabéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, le habéis pagado conforme a la obra de sus manos? 17 Mi padre peleó por vosotros y expuso su vida al peligro para libraros de manos de Madián,* Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada.18 y vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre y habéis matado a sus setenta hijos sobre una misma piedra, y habéis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec, hijo de su criada, debido a que es vuestro hermano. 19 Si con verdad y con integridad habéis procedido hoy con Jerobaal y con su casa, que gocéis de Abimelec y él goce de vosotros.* En-hacore significa, en hebreo, manantial del que clama, en clara alusión a la queja de Sansón (v. 18).20 Y si no, fuego salga de Abimelec y consuma a los de Siquem y a la casa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo y consuma a Abimelec». 21 Jotam escapó y huyó, se fue a Beer y allí se quedó por miedo de su hermano Abimelec. 22 Después que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres ańos,* Véase Ex 3.6 nota f.23 envió Dios un espíritu de discordia entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se rebelaron contra Abimelec, 24 para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y su sangre, recayera sobre su hermano Abimelec, que los mató, y sobre los hombres de Siquem que lo ayudaron a matar a sus hermanos.** Cf. Heb 11.32. El nombre Sansón se deriva de la palabra hebrea shemesh, que significa sol y que aparece con frecuencia en los nombres propios de los pueblos semitas. A 3 km. al sur de Zora, el pueblo natal de Sansón (Jue 13.2), se encontraba la ciudad de Bet-semes, casa del sol.El nińo creció: 1 S 2.21,26; 3.19; Lc 1.80; 2.40,52.25 Los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino. De esto se dio aviso a Abimelec.** Estaol: población situada al norte de Bet-semes, en el territorio que había pertenecido originariamente a la tribu de Dan (Jos 19.41) y que luego, por la migración de los danitas hacia el norte, quedó en posesión de Judá (Jos 15.33).El espíritu de Jehová comenzó a manifestarse: Acerca de esta expresión, véase Jue 3.10 n.26 Un día, Gaal hijo de Ebed pasó con sus hermanos por Siquem, y los de Siquem pusieron en él su confianza. 27 Salieron al campo, recogieron y pisaron la uva, e hicieron fiesta: entraron en el templo de sus dioses y, comiendo y bebiendo, maldijeron a Abimelec. 28 Entonces Gaal hijo de Ebed dijo: «żQuién es Abimelec, y qué es Siquem, para que nosotros le sirvamos? żNo es hijo de Jerobaal? żNo es Zebul su ayudante? Servid a los hombres de Hamor, padre de Siquem; pero żpor qué hemos de servir a Abimelec?ń 9.28-29Gaal apela al orgullo de la gente de Siquem, instándola a que no se deje gobernar por un príncipe que no es nativo de esa ciudad (cf. v. 1). 29 Ojalá estuviera este pueblo bajo mi mano; enseguida arrojaría yo a Abimelec, y le diría: “Refuerza tus ejércitos, y sal a pelear”».** El espíritu de Jehová vino sobre: Respecto de esta expresión, véase Jue 3.10 n.Galaad y Manasés: Véase Jos 13.29 n.30 Cuando Zebul, gobernador de la ciudad, oyó las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendió en ira 31 y envió secretamente mensajeros a decir a Abimelec: «Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem y están sublevando la ciudad contra ti. 32 Levántate, pues, ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscadas en el campo. 33 Por la mańana, al salir el sol, madruga y cae sobre la ciudad. Cuando Gaal y el pueblo que está con él salgan contra ti, tú harás con él según se presente la ocasión». 34 Levantándose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compańías.* Cf. Ex 15.19-21; 1 S 18.6.35 Cuando Gaal hijo de Ebed salió, se puso a la entrada de la puerta de la ciudad. Entonces Abimelec y todo el pueblo que con él estaba salieron de sus escondites.* Cf. Nm 30.1-2.36 Al verlos, Gaal dijo a Zebul: --He allí gente que desciende de las cumbres de los montes. Zebul le respondió: --Tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres. 37 Volvió Gaal a hablar, y dijo: --He allí gente que desciende de en medio de la tierra, y una tropa que viene por el camino de la encina de los adivinos.* En el antiguo Israel, como en muchos otros pueblos, se consideraba una desgracia y un deshonor el que una mujer no tuviera hijos. Cf. Gn 16.1-5; 30.23; 1 S 1.11; Véase Lc 1.25 n.38 Zebul le respondió: --żCómo es que antes decías: “żQuién es Abimelec para que lo sirvamos?”. żNo es este el pueblo que tenías en poco? Sal pues, ahora, y pelea con él. 39 Gaal salió al frente de los de Siquem y peleó contra Abimelec.* La ley de Moisés prohibía terminantemente los sacrificios humanos (Lv 18.21; 20.2-5; Dt 12.31), pero los israelitas los practicaron ocasionalmente (2 R 16.3; 21.6; cf. Jer 7.31; 19.5; 32.35), lo mismo que sus vecinos (2 R 3.26-27). En este caso, el texto bíblico no pronuncia ningún juicio sobre la calidad moral de la acción realizada por Jefté, sino que se limita a referir el hecho.40 Pero Abimelec lo persiguió; Gaal huyó de él y muchos cayeron heridos hasta la puerta misma de la ciudad. 41 Abimelec se quedó en Aruma, y Zebul echó fuera de Siquem a Gaal y a sus hermanos para que no habitaran en Siquem. 42 Aconteció al siguiente día, que el pueblo salió al campo. Le dieron aviso a Abimelec, 43 el cual tomó a su gente, la repartió en tres compańías y puso emboscadas en el campo. Cuando miró, vio al pueblo que salía de la ciudad. Entonces se levantó contra ellos y los atacó. 44 Abimelec y la compańía que estaba con él acometieron con ímpetu y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad; las otras dos compańías acometieron a todos los que estaban en el campo y los mataron. 45 Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, la tomó y mató al pueblo que en ella estaba; destruyó la ciudad y la sembró de sal.* La sembró de sal: La sal produce esterilidad y también la simboliza. Cf. Dt 29.23; Job 39.6; Sal 107.34.46 Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo del dios Berit. 47 Avisaron a Abimelec que estaban reunidos los hombres de la torre de Siquem, 48 y subió junto con toda la gente que estaba con él al monte Salmón, tomó un hacha en la mano, cortó una rama de los árboles y, levantándola, se la puso sobre sus hombros, diciéndole al pueblo que estaba con él: «Lo que me habéis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo». 49 Todo el pueblo cortó también cada uno su rama y siguieron a Abimelec; pusieron las ramas junto a la fortaleza del templo y le prendieron fuego con ellas, de modo que todos los de la torre de Siquem murieron, unos mil, entre hombres y mujeres. 50 Después Abimelec marchó sobre Tebes, le puso sitio y tomó la ciudad.* Tebes: localidad situada a unos 15 km. al nordeste de Siquem, donde hoy se encuentra Tubas.51 En medio de Tebes había una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres, las mujeres y todos los seńores de la ciudad. Cerraron tras sí las puertas y se subieron al techo de la torre. 52 Llegó Abimelec a la torre y la atacó; pero cuando se acercó a la puerta para prenderle fuego, 53 una mujer dejó caer un pedazo de rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec y le rompió el cráneo. 54 Abimelec llamó apresuradamente a su escudero y le dijo: «Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: “Una mujer lo mató”». Entonces su escudero lo atravesó con la espada, y murió.* Cf. 1 S 31.4.55 Cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa. 56 Así pagó Dios a Abimelec el mal que había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos. 57 Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas. Y se cumplió en ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal.
Reinado de Abimelec
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1 Después de Abimelec, se levantó para librar a Israel Tola hijo de Fúa hijo de Dodo, hombre de Isacar, el cual habitaba en Samir, en los montes de Efraín.* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 Tola juzgó a Israel veintitrés ańos. Murió y fue sepultado en Samir.* Cf. Gn 29.16-17.3 Tras él se levantó Jair galaadita, el cual juzgó a Israel veintidós ańos. 4 Tuvo treinta hijos, que cabalgaban sobre treinta asnos; y tenían treinta ciudades, que se llaman las ciudades de Jair hasta hoy, las cuales están en la tierra de Galaad.* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 Murió Jair y fue sepultado en Camón.
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 Pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová y sirvieron a los baales y a Astarot, a los dioses de Siria, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos. Abandonaron a Jehová y no lo sirvieron. 7 Se encendió entonces la ira de Jehová contra Israel, y los entregó en manos de los filisteos y de los hijos de Amón,
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 los cuales oprimieron y quebrantaron a los hijos de Israel en aquel tiempo durante dieciocho ańos, a todos los hijos de Israel que vivían en Galaad, al otro lado del Jordán, en tierra del amorreo.* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Los hijos de Amón pasaron el Jordán para hacer también guerra contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y sufrió Israel gran aflicción.* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo: --Nosotros hemos pecado contra ti, porque hemos dejado a nuestro Dios y servido a los baales.* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 Jehová respondió a los hijos de Israel: --żNo habéis sido oprimidos de Egipto, de los amorreos, de los amonitas, de los filisteos, 12 de los de Sidón, de Amalec y de Maón? Y cuando clamasteis a mí, żno os libré de sus manos? 13 Pero vosotros me habéis dejado y habéis servido a dioses ajenos; por tanto, yo no os libraré más. 14 Andad y clamad a los dioses que habéis elegido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra aflicción. 15 Los hijos de Israel respondieron a Jehová: --Hemos pecado; haz con nosotros como bien te parezca. Solo te rogamos que nos libres en este día. 16 Quitaron, pues, de en medio de ellos los dioses ajenos y sirvieron a Jehová. Y él se angustió a causa de la aflicción de Israel. 17 Entonces se juntaron los hijos de Amón y acamparon en Galaad; se juntaron asimismo los hijos de Israel y acamparon en Mizpa.* Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada.18 Y los príncipes y el pueblo de Galaad se dijeron unos a otros: «żQuién comenzará la batalla contra los hijos de Amón? El que lo haga será el caudillo de todos los que habitan en Galaad».
Reinado de Abimelec
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1 Jefté, el galaadita, era esforzado y valeroso. Era hijo de una ramera y de un hombre llamado Galaad.* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 Pero también la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: «No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer».* Cf. Gn 29.16-17.3 Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y se fue a vivir en tierra de Tob, donde reunió una banda de hombres ociosos que salían con él. 4 Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel.* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 Cuando ello sucedió, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob,
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 y le dijeron: --Ven, para que seas nuestro jefe en la guerra contra los hijos de Amón. 7 Jefté respondió a los ancianos de Galaad: --żNo me aborrecisteis vosotros y me echasteis de la casa de mi padre? żPor qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: --Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros a pelear contra los hijos de Amón y a ser el caudillo de todos los que vivimos en Galaad.* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Jefté dijo entonces a los ancianos de Galaad: --Si me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón, y Jehová los entrega delante de mí, żseré yo vuestro caudillo?* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 Los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: --Jehová sea testigo entre nosotros si no hacemos como tú dices.* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 Fue, pues, Jefté con los ancianos de Galaad y el pueblo lo eligió como su caudillo y jefe. En Mizpa, Jefté repitió todas sus palabras delante de Jehová, 12 y envió mensajeros al rey de los amonitas, diciendo: --żQué tienes tú conmigo, para venir a hacer guerra contra mi tierra? 13 El rey de los amonitas respondió a los mensajeros de Jefté: --Por cuanto Israel, cuando subió de Egipto, tomó mi tierra, desde el Arnón hasta el Jaboc y el Jordán, devuélvela tú ahora en paz. 14 Jefté envió otros mensajeros al rey de los amonitas, 15 con el siguiente mensaje: --Jefté ha dicho esto: “Israel no tomó tierra de Moab ni tierra de los hijos de Amón. 16 Porque cuando Israel subió de Egipto y anduvo por el desierto hasta el Mar Rojo, llegó a Cades. 17 Entonces Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo: ‘Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra’, pero el rey de Edom no los escuchó. También envió mensajeros al rey de Moab, el cual tampoco quiso. Israel, por tanto, se quedó en Cades.* Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada.18 Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab y, viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, acampó al otro lado de Arnón, pero no entró en territorio de Moab, porque Arnón es territorio de Moab. 19 Asimismo envió Israel mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, diciéndole: ‘Te ruego que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar’.* En-hacore significa, en hebreo, manantial del que clama, en clara alusión a la queja de Sansón (v. 18).20 Pero Sehón no se fió de Israel para darle paso por su territorio, sino que reuniendo toda su gente acampó en Jahaza y peleó contra Israel. 21 Pero Jehová, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotó. De esta manera se apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos que habitaban en aquel país. 22 También se apoderó de todo el territorio del amorreo desde el Arnón hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.* Véase Ex 3.6 nota f.23 Así que, żpretendes tú apoderarte de lo que Jehová, Dios de Israel, le quitó al amorreo en favor de su pueblo Israel? 24 Lo que te haga poseer Quemos, tu dios, żno lo poseerías tú? Así, todo lo que Jehová, nuestro Dios, nos ha dado, nosotros lo poseeremos.** Cf. Heb 11.32. El nombre Sansón se deriva de la palabra hebrea shemesh, que significa sol y que aparece con frecuencia en los nombres propios de los pueblos semitas. A 3 km. al sur de Zora, el pueblo natal de Sansón (Jue 13.2), se encontraba la ciudad de Bet-semes, casa del sol.El nińo creció: 1 S 2.21,26; 3.19; Lc 1.80; 2.40,52.25 żEres tú ahora mejor en algo que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? żTuvo él alguna reclamación contra Israel o hizo guerra contra nosotros?** Estaol: población situada al norte de Bet-semes, en el territorio que había pertenecido originariamente a la tribu de Dan (Jos 19.41) y que luego, por la migración de los danitas hacia el norte, quedó en posesión de Judá (Jos 15.33).El espíritu de Jehová comenzó a manifestarse: Acerca de esta expresión, véase Jue 3.10 n.26 Ya hace trescientos ańos que Israel habita en Hesbón y sus aldeas, en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están en el territorio del Arnón, żpor qué no las habéis recobrado en todo ese tiempo? 27 Así que, yo en nada he pecado contra ti, pero tú haces mal peleando contra mí. Jehová, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón”. 28 Pero el rey de los hijos de Amón no atendió a estas razones que Jefté le había enviado. 29 Entonces el espíritu de Jehová vino sobre Jefté, y este recorrió Galaad y Manasés. De allí pasó a Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón.** El espíritu de Jehová vino sobre: Respecto de esta expresión, véase Jue 3.10 n.Galaad y Manasés: Véase Jos 13.29 n.30 Entonces Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: «Si entregas a los amonitas en mis manos, 31 cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová y lo ofreceré en holocausto».ń 11.31Jefté promete ofrecer en sacrificio una víctima humana, pensando que de ese modo realizaba un acto agradable a Dios. 32 Jefté fue a pelear contra los hijos de Amón, y Jehová los entregó en sus manos. 33 Desde Aroer y hasta llegar a Minit conquistó veinte ciudades, y hasta la Vega de las vińas los derrotó con gran estrago. Así fueron sometidos los amonitas por los hijos de Israel. 34 Cuando volvió Jefté a Mizpa, a su casa, su hija salió a recibirlo con panderos y danzas. Ella era sola, su hija única; fuera de ella no tenía hijo ni hija.* Cf. Ex 15.19-21; 1 S 18.6.35 Cuando él la vio, rasgó sus vestidos, diciendo: --ˇAy, hija mía!, en verdad que me has afligido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor, porque le he dado mi palabra a Jehová y no podré retractarme.* Cf. Nm 30.1-2.36 Ella entonces le respondió: --Padre mío, si le has dado tu palabra a Jehová, haz conmigo conforme a lo que prometiste, ya que Jehová te ha permitido vengarte de tus enemigos, los hijos de Amón. 37 Y ańadió: --Concédeme esto: déjame que por dos meses vaya y descienda por los montes a llorar mi virginidad junto con mis compańeras.* En el antiguo Israel, como en muchos otros pueblos, se consideraba una desgracia y un deshonor el que una mujer no tuviera hijos. Cf. Gn 16.1-5; 30.23; 1 S 1.11; Véase Lc 1.25 n.38 Jefté le respondió: --Ve. La dejó por dos meses. Fue con sus compańeras y lloró su virginidad por los montes. 39 Pasados los dos meses volvió a su padre, quien cumplió el voto que había hecho. La hija de Jefté nunca conoció varón.* La ley de Moisés prohibía terminantemente los sacrificios humanos (Lv 18.21; 20.2-5; Dt 12.31), pero los israelitas los practicaron ocasionalmente (2 R 16.3; 21.6; cf. Jer 7.31; 19.5; 32.35), lo mismo que sus vecinos (2 R 3.26-27). En este caso, el texto bíblico no pronuncia ningún juicio sobre la calidad moral de la acción realizada por Jefté, sino que se limita a referir el hecho.40 Por eso es costumbre en Israel que todos los ańos vayan las doncellas de Israel a llorar a la hija de Jefté, el galaadita, durante cuatro días.
Reinado de Abimelec
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1 Los hombres de la tribu de Efraín se reunieron, pasaron hacia el norte y dijeron a Jefté: --żPor qué fuiste a hacer guerra contra los hijos de Amón, y no nos llamaste para que fuéramos contigo? ˇQuemaremos ahora tu casa contigo dentro!* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 Jefté les respondió: --Yo y mi pueblo teníamos una gran contienda con los hijos de Amón; os llamé, pero no me defendisteis de ellos.* Cf. Gn 29.16-17.3 Viendo, pues, que no me defendíais, arriesgué mi vida, ataqué a los hijos de Amón, y Jehová me los entregó. żPor qué, pues, habéis subido hoy para pelear conmigo? 4 Entonces reunió Jefté a todos los hombres de Galaad y peleó contra Efraín. Y los de Galaad derrotaron a Efraín, porque habían dicho: «Vosotros sois fugitivos de Efraín, vosotros los galaaditas, que habitáis entre Efraín y Manasés».* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 Los galaaditas tomaron los vados del Jordán a los de Efraín, y cuando los fugitivos de Efraín llegaban y decían: --Quiero pasar, los de Galaad les preguntaban: --żEres tú efrateo? Si él respondía que no,
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 entonces le decían: --Ahora, pues, di “Shibolet”. Si decía “Sibolet”, porque no podía pronunciarlo correctamente, le echaban mano y lo degollaban junto a los vados del Jordán. Así murieron cuarenta y dos mil de los de Efraín. 7 Jefté juzgó a Israel seis ańos. Murió Jefté, el galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Después de él juzgó a Israel Ibzán, de Belén,* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 quien tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales casó con gente de fuera, y tomó de fuera treinta hijas para sus hijos. Juzgó a Israel siete ańos.* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 Murió Ibzán y fue sepultado en Belén.* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 Después de él juzgó a Israel Elón, el zabulonita, quien juzgó a Israel diez ańos. 12 Murió Elón, el zabulonita, y fue sepultado en Ajalón, en la tierra de Zabulón. 13 Después de él juzgó a Israel Abdón hijo de Hilel, el piratonita. 14 Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos que cabalgaban sobre setenta asnos. Juzgó a Israel ocho ańos. 15 Murió Abdón hijo de Hilel piratonita y fue sepultado en Piratón, en la tierra de Efraín, en el monte de Amalec.
Reinado de Abimelec
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en manos de los filisteos por cuarenta ańos.* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 En Zora, de la tribu de Dan, había un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca había tenido hijos, porque era estéril.* Cf. Gn 29.16-17.3 A esta mujer se le apareció el ángel de Jehová y le dijo: «Tú eres estéril y nunca has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo. 4 Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda,* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 pues concebirás y darás a luz un hijo. No pasará navaja sobre su cabeza, porque el nińo será nazareo para Dios desde su nacimiento, y comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos».
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 La mujer fue y se lo contó a su marido, diciendo: «Un varón de Dios vino a mí, cuyo aspecto era muy temible como el de un ángel de Dios. No le pregunté de dónde venía ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. 7 Pero sí me dijo: “He aquí que tú concebirás y darás a luz un hijo; por tanto, desde ahora no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este nińo será nazareo para Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte”».
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Entonces oró Manoa a Jehová, y dijo: «Ah, Seńor mío, yo te ruego que aquel hombre de Dios que enviaste regrese ahora a nosotros y nos enseńe lo que debemos hacer con el nińo que ha de nacer».* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Dios oyó la voz de Manoa. Hallándose la mujer en el campo, el ángel de Dios vino otra vez a ella; pero Manoa, su marido, no estaba presente.* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 La mujer corrió prontamente a avisar a su marido, diciéndole: «Mira que se me ha aparecido aquel hombre que vino a mí el otro día».* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 Se levantó Manoa y fue con ella a donde estaba el hombre, y le dijo: --żEres tú el hombre que habló con mi mujer? Él respondió: --Yo soy. 12 Entonces Manoa le preguntó: --Cuando tus palabras se cumplan, żcuál debe ser la manera de vivir del nińo y qué debemos hacer con él? 13 El ángel de Jehová contestó a Manoa: --La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije: 14 No tomará nada que proceda de la vid, no beberá vino ni sidra, ni comerá cosa inmunda. Guardará todo lo que le mandé. 15 Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: --Te ruego que nos permitas detenerte, y te prepararemos un cabrito. 16 El ángel de Jehová respondió a Manoa: --Aunque me detengas, no comeré de tu pan; pero si quieres hacer un holocausto, ofrécelo a Jehová. (Manoa no sabía aún que aquel hombre era el ángel de Jehová.) 17 Entonces preguntó Manoa al ángel de Jehová: --żCuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos?* Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada.18 El ángel de Jehová respondió: --żPor qué preguntas por mi nombre, que es un nombre admirable? 19 Tomó, pues, Manoa un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peńa a Jehová. Entonces el ángel hizo un milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer.ń 13.19Se trata sin duda de una peńa destinada al culto divino, sobre la que se ofrecían sacrificios al Seńor. Cf. Jue 6.20.* En-hacore significa, en hebreo, manantial del que clama, en clara alusión a la queja de Sansón (v. 18).20 Porque aconteció que cuando la llama subió del altar hacia el cielo, Manoa y su mujer vieron al ángel de Jehová subir en la llama del altar. Entonces se postraron en tierra. 21 Manoa supo entonces que era el ángel de Jehová, pues no se les volvió a aparecer ni a él ni a su mujer. 22 Y dijo Manoa a su mujer: --Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios.* Véase Ex 3.6 nota f.23 Su mujer le respondió: --Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto. 24 A su tiempo, la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansón. El nińo creció y Jehová lo bendijo.** Cf. Heb 11.32. El nombre Sansón se deriva de la palabra hebrea shemesh, que significa sol y que aparece con frecuencia en los nombres propios de los pueblos semitas. A 3 km. al sur de Zora, el pueblo natal de Sansón (Jue 13.2), se encontraba la ciudad de Bet-semes, casa del sol.El nińo creció: 1 S 2.21,26; 3.19; Lc 1.80; 2.40,52.25 En los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol, el espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él.** Estaol: población situada al norte de Bet-semes, en el territorio que había pertenecido originariamente a la tribu de Dan (Jos 19.41) y que luego, por la migración de los danitas hacia el norte, quedó en posesión de Judá (Jos 15.33).El espíritu de Jehová comenzó a manifestarse: Acerca de esta expresión, véase Jue 3.10 n.
Reinado de Abimelec
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1 Descendió Sansón a Timnat y vio allí a una mujer de las hijas de los filisteos.* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 Regresó entonces y lo contó a su padre y a su madre, diciendo: --He visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer.* Cf. Gn 29.16-17.3 Su padre y su madre le dijeron: --żNo hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Sansón respondió a su padre: --Tómame esta por mujer, porque ella me agrada. 4 Su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel.* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 Sansón descendió con su padre y con su madre a Timnat. Cuando llegaron a las vińas de Timnat, un león joven vino rugiendo hacia él.
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 Entonces el espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en sus manos. Él no contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho. 7 Descendió, pues, y habló con la mujer; y ella agradó a Sansón.
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Al volver después de algunos días para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león; y vio que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas y un panal de miel.* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Tomándolo en sus manos, fue comiéndose la miel por el camino. Cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos para que comieran, pero no les reveló que aquella miel la había tomado del cuerpo del león.* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 Fue, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí un banquete, porque así solían hacer los jóvenes.* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 Aconteció que cuando los filisteos lo vieron, tomaron treinta compańeros para que estuvieran con él. 12 A estos treinta dijo Sansón: --Yo os propondré ahora un enigma; si en los siete días del banquete me lo explicáis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. 13 Pero si no me lo podéis descifrar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Ellos respondieron: --Propón tu enigma y lo oiremos. 14 Él les dijo:
--Del devorador salió comida,
y del fuerte salió dulzura. Ellos no pudieron descifrar el enigma en tres días. 15 Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: «Induce a tu marido a que nos explique este enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. żAcaso nos habéis llamado aquí para despojarnos?». 16 Lloró la mujer de Sansón en presencia de él, y dijo: --Solamente me aborreces, no me amas, pues no me explicas el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. Él respondió: --Ni a mi padre ni a mi madre lo he explicado, ży te lo había de explicar a ti? 17 Aquella mujer lloró en presencia de Sansón los siete días que duró el banquete, pero al séptimo día él se lo declaró, porque ella lo presionaba, y la mujer se lo contó a los hijos de su pueblo.* Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada.18 Al séptimo día, antes que el sol se pusiera, los de la ciudad le dijeron:
--żQué cosa es más dulce que la miel?
żY qué cosa es más fuerte que el león? Sansón les respondió:
--Si no araseis con mi novilla,
nunca habríais descubierto mi enigma. 19 El espíritu de Jehová vino sobre él; descendió Sansón a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos y, tomando sus despojos, pagó con las vestiduras a los que habían explicado el enigma. Después, encendido de enojo, regresó a la casa de su padre.* En-hacore significa, en hebreo, manantial del que clama, en clara alusión a la queja de Sansón (v. 18).20 Su mujer fue dada a un compańero al que Sansón había tratado como amigo.
Reinado de Abimelec
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1 Aconteció después de algún tiempo, en los días de la siega del trigo, que Sansón visitó a su mujer con un cabrito. Al llegar dijo: --Entraré para ver a mi mujer en la alcoba. Pero el padre de ella no lo dejó entrar,* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 sino que le dijo: --Pensé que la aborrecías, y la di a tu compańero. Pero su hermana menor, żno es más hermosa que ella? Tómala, pues, en lugar de la mayor.* Cf. Gn 29.16-17.3 Entonces le dijo Sansón: --Sin culpa seré esta vez respecto de los filisteos, si les hago mal. 4 Fue Sansón y cazó trescientas zorras, tomó antorchas, juntó cola con cola y puso una antorcha entre cada dos colas.* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 Después, encendiendo las antorchas, soltó las zorras en los sembrados de los filisteos y quemó las mieses amontonadas y en pie, y las vińas y olivares.
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 Los filisteos preguntaron: --żQuién hizo esto? Les contestaron: --Sansón, el yerno del timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compańero. Vinieron luego los filisteos y los quemaron a ella y a su padre. 7 Entonces Sansón les dijo: --Ya que esto habéis hecho, juro que no descansaré hasta que me haya vengado de vosotros.
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Y los hirió de tal manera que hizo estragos entre ellos. Después se fue a vivir a la cueva de la peńa de Etam.* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Los filisteos subieron, acamparon en Judá y se extendieron por Lehi.* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 Los de Judá les preguntaron: --żPor qué habéis subido contra nosotros? Ellos respondieron: --A apresar a Sansón hemos subido, para hacerle como él nos ha hecho.* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 Al oir esto, vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peńa de Etam y dijeron a Sansón: --żNo sabes que los filisteos dominan sobre nosotros? żPor qué nos has hecho esto? Él les respondió: --Yo les he hecho como ellos me hicieron. 12 Entonces los de Judá le dijeron: --Nosotros hemos venido a prenderte y entregarte en manos de los filisteos. Sansón les respondió: --Juradme que vosotros no me mataréis. 13 Ellos le respondieron: --No; solamente te prenderemos y te entregaremos en sus manos, pero no te mataremos. Lo ataron luego con dos cuerdas nuevas y lo hicieron salir de la peńa. 14 Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el espíritu de Jehová vino sobre él y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego y las ataduras se cayeron de sus manos. 15 Al ver una quijada de asno, fresca aún, extendió la mano, la tomó y mató con ella a mil hombres. 16 Entonces Sansón dijo:
«Con la quijada de un asno,
un montón, dos montones;
con la quijada de un asno
maté a mil hombres». 17 Al terminar de decir esto, arrojó la quijada y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.* Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada.18 Como tenía mucha sed, clamó a Jehová: «Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo, żcómo dejarás que muera yo ahora de sed y caiga en manos de estos incircuncisos?». 19 Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi, y salió de allí agua. Sansón bebió, recobró su espíritu y se reanimó. Por esto llamó a aquel lugar (que está en Lehi hasta el día de hoy) En-hacore.* En-hacore significa, en hebreo, manantial del que clama, en clara alusión a la queja de Sansón (v. 18).20 Y juzgó Sansón a Israel veinte ańos, en los días en que dominaban los filisteos.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas