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Jueces 8 8 de 21 capítulos

Gedeón captura a los reyes de Madián

1 Pero los hombres de Efraín le dijeron: --żQué es esto que has hecho con nosotros? żAcaso nos llamaste cuando ibas a la guerra contra Madián? Y le reconvinieron fuertemente.* Esta queja permite entrever la tensión existente entre la tribu de Efraín y la de Manasés. Los efraimitas pretendían estar por encima de los demás israelitas (cf. Gn 48.13-20; Jue 12.1-6), y manifestaron su descontento porque el manasita Gedeón no los tuvo en cuenta desde el principio. Véase Jue 12.1 nota b.2 Gedeón les respondió: --żQué he hecho yo ahora comparado con vosotros? żNo es lo que queda en los campos de Efraín mejor que la vendimia completa de Abiezer?* żNo es lo que queda... Abiezer?: Se refiere a la recolección de los racimos que han quedado en las vides después de la vendimia o cosecha de las uvas. Con esta respuesta, tan diplomática como cargada de ironía, Gedeón hace notar la importancia de la acción desplegada por la tribu de Efraín, aunque esta haya intervenido solo al final de la contienda.3 Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián; żqué he podido yo hacer comparado con vosotros? El enojo de ellos contra Gedeón se aplacó después que les habló así.* Los de la tribu de Efraín no perciben la ironía que encierran las palabras de Gedeón y por eso se dan por satisfechos con su respuesta.4 Llegó Gedeón al Jordán y lo pasaron él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, pero todavía persiguiendo a los de Madián. 5 Luego dijo a los de Sucot: --Os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan, porque están cansados y yo persigo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián. 6 Los principales de Sucot respondieron: --żEstán ya Zeba y Zalmuna en tus manos, para que demos pan a tu ejército? 7 Gedeón dijo: --Cuando Jehová haya entregado en mis manos a Zeba y a Zalmuna, desgarraré vuestra carne con espinos y abrojos del desierto. 8 De allí subió a Peniel y les dijo las mismas palabras. Los de Peniel le respondieron como habían respondido los de Sucot.* Peniel: ciudad situada en territorio de Gad, al este de Sucot. Sobre el significado del nombre, véase Gn 32.30 nota k.9 Gedeón habló también a los de Peniel, diciendo: «Cuando yo vuelva en paz, derribaré esta torre». 10 Zeba y Zalmuna estaban en Carcor con un ejército como de quince mil hombres, los que quedaban de todo el ejército de los hijos del oriente, pues habían caído ciento veinte mil hombres que sacaban espada.** Carcor: sitio aún no identificado, al este del Jordán.Ciento veinte mil: Esta cifra pone de relieve la magnitud de la derrota sufrida por los madianitas.11 Subiendo, pues, Gedeón por el camino de los que vivían en tiendas al oriente de Noba y de Jogbeha, atacó el campamento, porque el ejército no estaba en guardia.* Según Nm 32.42, Noba es el nombre de un clan de Manasés instalado en Transjordania. En Nm 32.35, se menciona a Jogbeha entre las ciudades pertenecientes a la tribu de Gad, cuyo territorio también estaba al este del Jordán.12 Zeba y Zalmuna huyeron, pero Gedeón los persiguió, capturó a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y llenó de espanto a todo el ejército. 13 Cuando Gedeón hijo de Joás regresaba de la batalla, antes que el sol subiera, 14 capturó a un joven de los hombres de Sucot y lo interrogó. Él le dio por escrito los nombres de los principales y de los ancianos de Sucot: setenta y siete hombres.* Le dio por escrito: Este es un dato de particular interés, porque atestigua que el arte de la escritura, aun en aquellos tiempos remotos, tenía cierta difusión en Israel.15 Entonces entró en Sucot y dijo a los del pueblo: «Aquí están Zeba y Zalmuna, por causa de los cuales os burlasteis de mí, diciendo: “żEstán ya en tus manos Zeba y Zalmuna, para que demos nosotros pan a tus hombres cansados?”». 16 Tomó Gedeón espinos y abrojos del desierto y con ellos castigó a los ancianos de Sucot. 17 Asimismo derribó la torre de Peniel y mató a los de la ciudad. 18 Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: --żQué aspecto tenían aquellos hombres que matasteis en Tabor? Ellos respondieron: --Como tú, así eran ellos; cada uno parecía hijo de rey. 19 Entonces Gedeón gritó: --Mis hermanos eran, hijos de mi madre. ˇVive Jehová, que si les hubierais conservado la vida, yo no os mataría!* Mis hermanos... hijos de mi madre: En una sociedad donde se practica la poligamia, los hijos de una misma madre se consideran unidos por un vínculo más estrecho que el que une a los nacidos del mismo padre. Cf. Gn 43.29.20 Y dijo a Jeter, su primogénito: «Levántate y mátalos». Pero el joven no desenvainó su espada, porque tenía temor, pues aún era muchacho. 21 Entonces dijeron Zeba y Zalmuna: «Levántate y mátanos tú, porque según es el hombre, así es su valentía». Gedeón se levantó, mató a Zeba y a Zalmuna y tomó los adornos de lunetas que sus camellos traían al cuello. 22 Los israelitas dijeron a Gedeón: --Sé tú nuestro seńor, y también tu hijo y tu nieto, pues que nos has librado de manos de Madián. 23 Pero Gedeón respondió: --No seré seńor sobre vosotros, ni lo será mi hijo. Jehová será vuestro Seńor.* Como consecuencia de su victoria, los que habían seguido a Gedeón le piden que se convierta en rey e instituya una dinastía real. El argumento de Gedeón contra la realeza es el mismo que vuelve a encontrarse en 1 S 8.7; 12.12.24 Y ańadió: --Quiero haceros una petición: que cada uno me dé los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).** Gedeón rehúsa el título de rey, pero todo parece indicar que de hecho aceptó el poder real, ya que en seguida comenzó a atribuirse ciertos derechos propios de los reyes, como la organización de un culto especial (v. 26-27) y la instalación de un harén numeroso (v. 29-30). En tal caso, este habría sido el primer intento de establecer la monarquía en Israel, aunque la realeza de Gedeón era todavía muy incipiente y estaba limitada a unas pocas tribus (probablemente las de Efraín, Manasés, Aser y Zabulón). Cf. Jue 8.24-27; 9.1-2.Ismaelitas: Aparentemente, este término se emplea aquí en un sentido más bien profesional que étnico, para designar a los mercaderes caravaneros. Cf. Gn 37.25-28.25 Ellos respondieron: --De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno los zarcillos de su botín.ń 8.25Cf. Ex 32.2-3. La entrega de estos objetos valiosos da la impresión de ser el pago de un tributo exigido por alguien que tenía autoridad. 26 El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue de mil setecientos siclos de oro, sin contar las lunetas, las joyas ni los vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, ni tampoco los collares que traían al cuello sus camellos. 27 Gedeón hizo con todo eso un efod, que mandó guardar en su ciudad de Ofra. Y todo Israel se prostituyó tras ese efod en aquel lugar, el cual se volvió tropezadero para Gedeón y su casa.* En este contexto, la palabra efod designa un objeto distinto de los mencionados en otros pasajes del AT. Aquí no se trata, en efecto, del ornamento usado por el sumo sacerdote (Ex 28.6-14; 39.2-7), ni del pańo o vestimenta que solía emplearse en las ceremonias litúrgicas (1 S 2.18; 22.18; 2 S 6.14), sino de un instrumento para consultar al Seńor (1 S 2.28; 14.3; 21.9) o, más probablemente, de una estatua recubierta de oro y destinada al culto. Cf. Jue 17.4-5.28 Así fue sometido Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvió a levantar cabeza. Y hubo paz en la tierra durante cuarenta ańos en los días de Gedeón. 29 Luego Jerobaal hijo de Joás se fue a vivir a su casa, 30 y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tenía muchas mujeres. 31 También su concubina, que estaba en Siquem le dio un hijo, al cual llamó Abimelec. 32 Murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas. 33 Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit.* Baal-berit, es decir, seńor del pacto, era probablemente el título particular con que se veneraba en Siquem al dios cananeo Baal. Cf. Jue 9.4.34 No se acordaron los hijos de Israel de Jehová, su Dios, que los había librado de todos los enemigos de su alrededor, 35 ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, o sea, de Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.