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Jueces 7 7 de 21 capítulos

Gedeón derrota a los madianitas

1 Jerobaal, que es otro nombre de Gedeón, y todos los que estaban con él, se levantaron de mańana y acamparon junto a la fuente Harod. El campamento de los madianitas les quedaba entonces al norte, en el valle, más allá del collado de More.** La fuente Harod suele identificarse con una fuente que brota al norte del Gilboa, monte situado entre la llanura de Jezreel o Esdrelón y el río Jordán (cf. 1 S 31.1).El collado de More se alza unos 500 m. sobre el nivel del Mediterráneo, al noroeste del monte Gilboa.2 Jehová dijo a Gedeón: «Hay mucha gente contigo para que yo entregue a los madianitas en tus manos, pues Israel puede jactarse contra mí, diciendo: “Mi mano me ha salvado”.* Gedeón tiene que combatir con un grupo reducido de personas, para que la victoria no pueda atribuirse a los hombres sino solo a Dios. Cf. Dt 9.4-6; Sal 20.7-8; Is 10.13-15; Am 6.13.3 Ahora, pues, haz pregonar esto a oídos del pueblo: “Quien tema y se estremezca, que madrugue y regrese a su casa desde el monte de Galaad”». Regresaron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. 4 Jehová dijo de nuevo a Gedeón: «Aún son demasiados; llévalos a beber agua y allí los pondré a prueba. Del que yo te diga: “Vaya este contigo”, irá contigo; pero de cualquiera que yo te diga: “Que este no vaya contigo”, el tal no irá». 5 Entonces Gedeón llevó el pueblo a las aguas, y Jehová le dijo: «A cualquiera que lama las aguas con la lengua como lo hace el perro, lo pondrás aparte; y lo mismo harás con cualquiera que doble sus rodillas para beber». 6 El número de los que lamieron llevándose el agua a la boca con la mano fue de trescientos hombres; el resto del pueblo dobló sus rodillas para beber las aguas. 7 Entonces Jehová dijo a Gedeón: «Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré y entregaré a los madianitas en tus manos; váyase toda la demás gente cada uno a su lugar». 8 Habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus trompetas, envió a todos los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres. El campamento de Madián le quedaba abajo, en el valle. 9 Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: «Levántate y desciende al campamento, porque yo lo he entregado en tus manos. 10 Si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura, 11 y oirás lo que hablan. Entonces te animarás y descenderás a atacarlos». Gedeón descendió con su criado Fura hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. 12 Los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente se habían esparcido por el valle como una plaga de langostas, y sus camellos eran innumerables como la arena que se acumula a la orilla del mar. 13 En el momento en que llegó Gedeón, un hombre contaba un sueńo a su compańero, diciendo: --He tenido un sueńo: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián. Llegó a la tienda y la golpeó de tal manera que cayó; la trastornó de arriba abajo y la tienda cayó.* La tienda de campańa representa simbólicamente a los madianitas nómadas; el pan de cebada, a los israelitas ya instalados en Palestina y dedicados a la agricultura. Sueńos simbólicos y premonitorios parecidos a este se encuentran en Gn 37.5-11; 40.5--41.36.14 Su compańero respondió: --Esto no representa otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento. 15 Cuando Gedeón oyó el relato del sueńo y su interpretación, adoró. Después volvió al campamento de Israel y dijo: «Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos». 16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, puso trompetas en manos de todos ellos, y cántaros vacíos con antorchas ardiendo dentro de los cántaros,* Tres escuadrones: lit. tres cabezas. Dividir un ejército en tres o cuatro escuadrones o columnas era una práctica militar tradicional en la época de los jueces y de la monarquía (cf. Jue 9.34,43; 1 S 11.11; 13.17).17 y entonces les dijo: «Miradme a mí y haced como hago yo; cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. 18 Tocaré la trompeta, y también todos los que estarán conmigo; entonces vosotros tocaréis las trompetas alrededor de todo el campamento, gritando: “ˇPor Jehová y por Gedeón!”». 19 Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que este llevaba consigo, al extremo del campamento, cuando acababan de renovar los centinelas de la guardia de la medianoche. Tocaron entonces las trompetas y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos.* Los antiguos israelitas dividían la noche en tres turnos de guardia o vigilias: el primero, de las seis de la tarde a las diez de la noche; el segundo, o de la medianoche, de las diez a las dos; y el de la madrugada, de las dos a las seis. Más tarde, se adoptó la costumbre romana de las cuatro vigilias nocturnas. (Véase Mc 13.35 n.).20 Los tres escuadrones tocaron las trompetas y, quebrando los cántaros, tomaron con la mano izquierda las antorchas y con la derecha las trompetas que tocaban, y gritaron: --ˇPor la espada de Jehová y de Gedeón! 21 Los israelitas se mantuvieron firmes cada uno en su puesto alrededor del campamento, y todo el ejército madianita echó a correr dando gritos y huyendo.* La táctica de Gedeón consiste en sembrar el desconcierto y el pánico en el campo enemigo, sin emplear las armas. Véase Jue 7.2 n.22 Mientras los trescientos tocaban las trompetas, Jehová puso la espada de cada uno contra su compańero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, hasta la frontera de Abel-mehola, en Tabat.* Los sitios aquí mencionados debían encontrarse en el valle del Jordán, al sudoeste del Lago de Genesaret, ya que la intención de los madianitas era pasar al otro lado del río (cf. v. 24).23 Se reunieron entonces los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, y persiguieron a los madianitas. 24 Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, que decían: «Descended al encuentro de los madianitas; tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen». Unidos, todos los hombres de Efraín tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán. 25 Capturaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; mataron a Oreb en la peńa de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb. Después que persiguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón, que estaba al otro lado del Jordán.* Oreb y Zeeb son nombres que en hebreo significan, respectivamente, cuervo y lobo. Cf. Sal 83.11.