El ángel de Jehová en Boquim
1 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: «Yo os saqué de Egipto y os he traído a la tierra que prometí a vuestros padres, cuando les dije: “No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, 2 con tal que no hagáis pacto con los habitantes de esta tierra, cuyos altares debéis derribar; pero vosotros no atendisteis a mi voz. żPor qué habéis hecho esto?* Ex 23.32-33; 34.12-13; Dt 12.3.3 Por tanto, yo también digo: ‘No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero’ ”». 4 Cuando el ángel de Jehová terminó de hablar, todos los hijos de Israel alzaron la voz y lloraron. 5 Por eso llamaron a aquel lugar Boquim, y allí ofrecieron sacrificios a Jehová.* El nombre Boquim, en hebreo, significa los que lloran.
Muerte de Josué
6 Cuando Josué se despidió del pueblo, los hijos de Israel se fueron a tomar posesión cada uno de su heredad. 7 El pueblo había servido a Jehová todo el tiempo que vivió Josué, y también mientras vivieron los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían sido testigos de todas las grandes obras que Jehová había hecho en favor de Israel. 8 Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, a la edad de ciento diez ańos. 9 Lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en los montes de Efraín, al norte del monte Gaas.* Timnat-sera: transcripción probable, según Jos 19.50; 24.30; heb. Timnat-heres.10 Y murió también toda aquella generación, por lo que la generación que se levantó después no conocía a Jehová ni la obra que él había hecho por Israel.
La apostasía de Israel y la obra de los jueces
11 Después, los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehová, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, y los adoraron, provocando la ira de Jehová. 13 Dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.* Adoraron a Baal y a Astarot: Baal y Astarot (Astarté) eran los dioses cananeos de la fertilidad, a quienes muchos israelitas solían rendir culto creyendo que de ellos dependían las buenas cosechas y la fecundidad de los rebańos (cf. Os 2.5,8). Además, los nombres de Baal y Astarot se usaban para designar no solo a los dioses así llamados sino también a las otras divinidades de la región (véase, p. e., Jue 3.7 nota c). El AT usa a veces el plural los Baales (o, en este caso, las Astarot), aludiendo así, despectivamente, a los diferentes títulos y representaciones con que se rendía culto a ese dios en las distintas regiones.14 Se encendió entonces contra Israel el furor de Jehová, quien los entregó en manos de salteadores que los despojaron, y los vendió en manos de sus enemigos de alrededor, a los cuales no pudieron ya hacerles frente. 15 Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho y se lo había jurado. Y se vieron en una gran aflicción. 16 Jehová levantó jueces que los libraran de manos de quienes los despojaban; 17 pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron. Se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres, que obedecían a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así. 18 Cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de manos de los enemigos mientras vivía aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia al oírlos gemir por causa de quienes los oprimían y afligían. 19 Pero acontecía que, al morir el juez, ellos volvían a corromperse, más aún que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirlos e inclinándose delante de ellos. No se apartaban de sus obras ni de su obstinado camino. 20 Se encendió, pues, la ira de Jehová contra Israel, y dijo: «Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedece a mi voz, 21 tampoco yo volveré más a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió». 22 Así quería probar a Israel, si procurarían o no seguir el camino de Jehová, andando en él, como lo siguieron sus padres. 23 Por esto dejó Jehová a aquellas naciones, sin expulsarlas de una vez, y no las entregó en manos de Josué.
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