1 Aconteció después de algún tiempo, en los días de la siega del trigo, que Sansón visitó a su mujer con un cabrito. Al llegar dijo: --Entraré para ver a mi mujer en la alcoba. Pero el padre de ella no lo dejó entrar,* De acuerdo con una forma de matrimonio conocida en el mundo semítico, la mujer de Sansón había permanecido en la casa de su padre, y su marido iba a verla de tanto en tanto llevándole un regalo.2 sino que le dijo: --Pensé que la aborrecías, y la di a tu compańero. Pero su hermana menor, żno es más hermosa que ella? Tómala, pues, en lugar de la mayor.* Cf. Gn 29.16-17.3 Entonces le dijo Sansón: --Sin culpa seré esta vez respecto de los filisteos, si les hago mal. 4 Fue Sansón y cazó trescientas zorras, tomó antorchas, juntó cola con cola y puso una antorcha entre cada dos colas.* Trescientas zorras: o quizá chacales. Los zorros son animales solitarios y sería muy difícil reunir un número tan elevado; los chacales, en cambio, suelen ir en manadas y han sido siempre numerosos en Palestina.5 Después, encendiendo las antorchas, soltó las zorras en los sembrados de los filisteos y quemó las mieses amontonadas y en pie, y las vińas y olivares. 6 Los filisteos preguntaron: --żQuién hizo esto? Les contestaron: --Sansón, el yerno del timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compańero. Vinieron luego los filisteos y los quemaron a ella y a su padre. 7 Entonces Sansón les dijo: --Ya que esto habéis hecho, juro que no descansaré hasta que me haya vengado de vosotros. 8 Y los hirió de tal manera que hizo estragos entre ellos. Después se fue a vivir a la cueva de la peńa de Etam.* La peńa de Etam: Se trata probablemente de una roca perpendicular que está al sudeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e), en la que hay una grieta que puede servir de escondite. Cf. Jue 15.11.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Los filisteos subieron, acamparon en Judá y se extendieron por Lehi.* Lehi: El sitio designado con este nombre, que en hebreo significa quijada, aún no ha podido identificarse con exactitud.10 Los de Judá les preguntaron: --żPor qué habéis subido contra nosotros? Ellos respondieron: --A apresar a Sansón hemos subido, para hacerle como él nos ha hecho.* Aquí no se habla de una guerra entre los israelitas y los filisteos, sino de un conflicto personal entre estos últimos y Sansón. Los hombres de Judá, en lugar de mostrarse solidarios con su compatriota, prefieren ponerlo en manos de sus enemigos, a fin de evitar toda posible represalia por parte de estos.11 Al oir esto, vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peńa de Etam y dijeron a Sansón: --żNo sabes que los filisteos dominan sobre nosotros? żPor qué nos has hecho esto? Él les respondió: --Yo les he hecho como ellos me hicieron. 12 Entonces los de Judá le dijeron: --Nosotros hemos venido a prenderte y entregarte en manos de los filisteos. Sansón les respondió: --Juradme que vosotros no me mataréis. 13 Ellos le respondieron: --No; solamente te prenderemos y te entregaremos en sus manos, pero no te mataremos. Lo ataron luego con dos cuerdas nuevas y lo hicieron salir de la peńa. 14 Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el espíritu de Jehová vino sobre él y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego y las ataduras se cayeron de sus manos. 15 Al ver una quijada de asno, fresca aún, extendió la mano, la tomó y mató con ella a mil hombres. 16 Entonces Sansón dijo:
«Con la quijada de un asno,
un montón, dos montones;
con la quijada de un asno
maté a mil hombres». 17 Al terminar de decir esto, arrojó la quijada y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.* Ramat-lehi significa, en hebreo, colina (o altura) de la quijada.18 Como tenía mucha sed, clamó a Jehová: «Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo, żcómo dejarás que muera yo ahora de sed y caiga en manos de estos incircuncisos?». 19 Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi, y salió de allí agua. Sansón bebió, recobró su espíritu y se reanimó. Por esto llamó a aquel lugar (que está en Lehi hasta el día de hoy) En-hacore.* En-hacore significa, en hebreo, manantial del que clama, en clara alusión a la queja de Sansón (v. 18).20 Y juzgó Sansón a Israel veinte ańos, en los días en que dominaban los filisteos.
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