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Jueces 13 13 de 21 capítulos

Nacimiento de Sansón

1 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en manos de los filisteos por cuarenta ańos.*** Jue 3.12; 4.1; 10.6.Sansón se verá confrontado permanentemente con los filisteos, que fueron los principales y más peligrosos enemigos de Israel desde la época de la conquista hasta David. Véase Jos 13.3 nota c.Cuarenta ańos: Véase Jue 3.11 n.2 En Zora, de la tribu de Dan, había un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca había tenido hijos, porque era estéril.*** Zora: antigua ciudad cananea, situada a unos 20 km. al oeste de Jerusalén. Según Jos 19.41, esta ciudad fue primero asignada a la tribu de Dan; pero pasó a formar parte de la tribu de Judá (cf. Jos 15.33) después que los danitas emigraron hacia el norte (cf. Jue 18) .La historia de Sansón transcurre en el territorio ocupado por la tribu de Dan antes de su traslado al extremo norte de Palestina. Véase Jos 19.40 n.Al indicar expresamente que la mujer era estéril, el relato pone de relieve que el hijo que iba a nacer era un don especial de Dios. Véase Jue 11.36-37 n.3 A esta mujer se le apareció el ángel de Jehová y le dijo: «Tú eres estéril y nunca has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo.* También otras mujeres estériles llegaron a ser madres gracias a una intervención especial del Seńor (Gn 11.30; 21.1-2; 1 S 1.2,5,19-20; Lc 1.7,17). Cf. Sal 113.9.4 Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda, 5 pues concebirás y darás a luz un hijo. No pasará navaja sobre su cabeza, porque el nińo será nazareo para Dios desde su nacimiento, y comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos».*** Nazareo: es decir, consagrado a Dios por un voto especial, hecho por la persona misma o por sus padres (cf. 1 S 1.11). Acerca de las obligaciones propias de los nazareos, cf. Nm 6.1-21, y véase Nm 6.2 n.La madre debía adoptar el estilo propio de los nazareos, para que su hijo, incluso desde antes de nacer, estuviera enteramente consagrado a Dios.Luchar por la liberación de su pueblo era la función específica de los personajes cuyas hazańas se relatan en el libro de los Jueces. Véase la Introducción a este libro.6 La mujer fue y se lo contó a su marido, diciendo: «Un varón de Dios vino a mí, cuyo aspecto era muy temible como el de un ángel de Dios. No le pregunté de dónde venía ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. 7 Pero sí me dijo: “He aquí que tú concebirás y darás a luz un hijo; por tanto, desde ahora no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este nińo será nazareo para Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte”». 8 Entonces oró Manoa a Jehová, y dijo: «Ah, Seńor mío, yo te ruego que aquel hombre de Dios que enviaste regrese ahora a nosotros y nos enseńe lo que debemos hacer con el nińo que ha de nacer». 9 Dios oyó la voz de Manoa. Hallándose la mujer en el campo, el ángel de Dios vino otra vez a ella; pero Manoa, su marido, no estaba presente. 10 La mujer corrió prontamente a avisar a su marido, diciéndole: «Mira que se me ha aparecido aquel hombre que vino a mí el otro día». 11 Se levantó Manoa y fue con ella a donde estaba el hombre, y le dijo: --żEres tú el hombre que habló con mi mujer? Él respondió: --Yo soy. 12 Entonces Manoa le preguntó: --Cuando tus palabras se cumplan, żcuál debe ser la manera de vivir del nińo y qué debemos hacer con él? 13 El ángel de Jehová contestó a Manoa: --La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije: 14 No tomará nada que proceda de la vid, no beberá vino ni sidra, ni comerá cosa inmunda. Guardará todo lo que le mandé.* El nińo debía observar durante toda su vida la abstinencia impuesta a su madre durante el embarazo. Pero, de hecho, Sansón no va a sentirse obligado por estas prescripciones: participa de festines (cf. Jue 14.10), tiene contacto con cadáveres (cf. Jue 14.8-9; 15.15) y hasta se deja cortar el cabello (cf. Jue 16.19).15 Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: --Te ruego que nos permitas detenerte, y te prepararemos un cabrito. 16 El ángel de Jehová respondió a Manoa: --Aunque me detengas, no comeré de tu pan; pero si quieres hacer un holocausto, ofrécelo a Jehová. (Manoa no sabía aún que aquel hombre era el ángel de Jehová.) 17 Entonces preguntó Manoa al ángel de Jehová: --żCuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? 18 El ángel de Jehová respondió: --żPor qué preguntas por mi nombre, que es un nombre admirable?* Cf. Gn 32.29.19 Tomó, pues, Manoa un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peńa a Jehová. Entonces el ángel hizo un milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer.ń 13.19Se trata sin duda de una peńa destinada al culto divino, sobre la que se ofrecían sacrificios al Seńor. Cf. Jue 6.20. 20 Porque aconteció que cuando la llama subió del altar hacia el cielo, Manoa y su mujer vieron al ángel de Jehová subir en la llama del altar. Entonces se postraron en tierra. 21 Manoa supo entonces que era el ángel de Jehová, pues no se les volvió a aparecer ni a él ni a su mujer. 22 Y dijo Manoa a su mujer: --Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios.* Véase Ex 3.6 nota f.23 Su mujer le respondió: --Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto. 24 A su tiempo, la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansón. El nińo creció y Jehová lo bendijo.** Cf. Heb 11.32. El nombre Sansón se deriva de la palabra hebrea shemesh, que significa sol y que aparece con frecuencia en los nombres propios de los pueblos semitas. A 3 km. al sur de Zora, el pueblo natal de Sansón (Jue 13.2), se encontraba la ciudad de Bet-semes, casa del sol.El nińo creció: 1 S 2.21,26; 3.19; Lc 1.80; 2.40,52.25 En los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol, el espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él.** Estaol: población situada al norte de Bet-semes, en el territorio que había pertenecido originariamente a la tribu de Dan (Jos 19.41) y que luego, por la migración de los danitas hacia el norte, quedó en posesión de Judá (Jos 15.33).El espíritu de Jehová comenzó a manifestarse: Acerca de esta expresión, véase Jue 3.10 n.