Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
Sansón en Gaza
1 Después de Abimelec, se levantó para librar a Israel Tola hijo de Fúa hijo de Dodo, hombre de Isacar, el cual habitaba en Samir, en los montes de Efraín.* Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba más al sur, sobre la costa del Mediterráneo. Véanse Jos 11.22 nota n. e Índice de mapas.2 Tola juzgó a Israel veintitrés ańos. Murió y fue sepultado en Samir. 3 Tras él se levantó Jair galaadita, el cual juzgó a Israel veintidós ańos.* Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrón, situada en las montańas de Judá (véase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km.
Sansón y Dalila
4 Tuvo treinta hijos, que cabalgaban sobre treinta asnos; y tenían treinta ciudades, que se llaman las ciudades de Jair hasta hoy, las cuales están en la tierra de Galaad.* Sorec: pequeńo valle que está a 4 km. al oeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e).5 Murió Jair y fue sepultado en Camón.
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 Pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová y sirvieron a los baales y a Astarot, a los dioses de Siria, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos. Abandonaron a Jehová y no lo sirvieron. 7 Se encendió entonces la ira de Jehová contra Israel, y los entregó en manos de los filisteos y de los hijos de Amón,
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 los cuales oprimieron y quebrantaron a los hijos de Israel en aquel tiempo durante dieciocho ańos, a todos los hijos de Israel que vivían en Galaad, al otro lado del Jordán, en tierra del amorreo.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Los hijos de Amón pasaron el Jordán para hacer también guerra contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y sufrió Israel gran aflicción. 10 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo: --Nosotros hemos pecado contra ti, porque hemos dejado a nuestro Dios y servido a los baales. 11 Jehová respondió a los hijos de Israel: --żNo habéis sido oprimidos de Egipto, de los amorreos, de los amonitas, de los filisteos, 12 de los de Sidón, de Amalec y de Maón? Y cuando clamasteis a mí, żno os libré de sus manos? 13 Pero vosotros me habéis dejado y habéis servido a dioses ajenos; por tanto, yo no os libraré más. 14 Andad y clamad a los dioses que habéis elegido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra aflicción. 15 Los hijos de Israel respondieron a Jehová: --Hemos pecado; haz con nosotros como bien te parezca. Solo te rogamos que nos libres en este día. 16 Quitaron, pues, de en medio de ellos los dioses ajenos y sirvieron a Jehová. Y él se angustió a causa de la aflicción de Israel. 17 Entonces se juntaron los hijos de Amón y acamparon en Galaad; se juntaron asimismo los hijos de Israel y acamparon en Mizpa. 18 Y los príncipes y el pueblo de Galaad se dijeron unos a otros: «żQuién comenzará la batalla contra los hijos de Amón? El que lo haga será el caudillo de todos los que habitan en Galaad».
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
Sansón en Gaza
1 Jefté, el galaadita, era esforzado y valeroso. Era hijo de una ramera y de un hombre llamado Galaad.* Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba más al sur, sobre la costa del Mediterráneo. Véanse Jos 11.22 nota n. e Índice de mapas.2 Pero también la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: «No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer». 3 Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y se fue a vivir en tierra de Tob, donde reunió una banda de hombres ociosos que salían con él.* Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrón, situada en las montańas de Judá (véase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km.
Sansón y Dalila
4 Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel.* Sorec: pequeńo valle que está a 4 km. al oeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e).5 Cuando ello sucedió, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob,
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 y le dijeron: --Ven, para que seas nuestro jefe en la guerra contra los hijos de Amón. 7 Jefté respondió a los ancianos de Galaad: --żNo me aborrecisteis vosotros y me echasteis de la casa de mi padre? żPor qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: --Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros a pelear contra los hijos de Amón y a ser el caudillo de todos los que vivimos en Galaad.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Jefté dijo entonces a los ancianos de Galaad: --Si me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón, y Jehová los entrega delante de mí, żseré yo vuestro caudillo? 10 Los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: --Jehová sea testigo entre nosotros si no hacemos como tú dices. 11 Fue, pues, Jefté con los ancianos de Galaad y el pueblo lo eligió como su caudillo y jefe. En Mizpa, Jefté repitió todas sus palabras delante de Jehová, 12 y envió mensajeros al rey de los amonitas, diciendo: --żQué tienes tú conmigo, para venir a hacer guerra contra mi tierra? 13 El rey de los amonitas respondió a los mensajeros de Jefté: --Por cuanto Israel, cuando subió de Egipto, tomó mi tierra, desde el Arnón hasta el Jaboc y el Jordán, devuélvela tú ahora en paz. 14 Jefté envió otros mensajeros al rey de los amonitas, 15 con el siguiente mensaje: --Jefté ha dicho esto: “Israel no tomó tierra de Moab ni tierra de los hijos de Amón. 16 Porque cuando Israel subió de Egipto y anduvo por el desierto hasta el Mar Rojo, llegó a Cades. 17 Entonces Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo: ‘Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra’, pero el rey de Edom no los escuchó. También envió mensajeros al rey de Moab, el cual tampoco quiso. Israel, por tanto, se quedó en Cades. 18 Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab y, viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, acampó al otro lado de Arnón, pero no entró en territorio de Moab, porque Arnón es territorio de Moab. 19 Asimismo envió Israel mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, diciéndole: ‘Te ruego que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar’. 20 Pero Sehón no se fió de Israel para darle paso por su territorio, sino que reuniendo toda su gente acampó en Jahaza y peleó contra Israel. 21 Pero Jehová, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotó. De esta manera se apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos que habitaban en aquel país. 22 También se apoderó de todo el territorio del amorreo desde el Arnón hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.
Muerte de Sansón
23 Así que, żpretendes tú apoderarte de lo que Jehová, Dios de Israel, le quitó al amorreo en favor de su pueblo Israel? 24 Lo que te haga poseer Quemos, tu dios, żno lo poseerías tú? Así, todo lo que Jehová, nuestro Dios, nos ha dado, nosotros lo poseeremos. 25 żEres tú ahora mejor en algo que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? żTuvo él alguna reclamación contra Israel o hizo guerra contra nosotros? 26 Ya hace trescientos ańos que Israel habita en Hesbón y sus aldeas, en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están en el territorio del Arnón, żpor qué no las habéis recobrado en todo ese tiempo? 27 Así que, yo en nada he pecado contra ti, pero tú haces mal peleando contra mí. Jehová, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón”. 28 Pero el rey de los hijos de Amón no atendió a estas razones que Jefté le había enviado. 29 Entonces el espíritu de Jehová vino sobre Jefté, y este recorrió Galaad y Manasés. De allí pasó a Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón. 30 Entonces Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: «Si entregas a los amonitas en mis manos, 31 cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová y lo ofreceré en holocausto».ń 11.31Jefté promete ofrecer en sacrificio una víctima humana, pensando que de ese modo realizaba un acto agradable a Dios. 32 Jefté fue a pelear contra los hijos de Amón, y Jehová los entregó en sus manos. 33 Desde Aroer y hasta llegar a Minit conquistó veinte ciudades, y hasta la Vega de las vińas los derrotó con gran estrago. Así fueron sometidos los amonitas por los hijos de Israel. 34 Cuando volvió Jefté a Mizpa, a su casa, su hija salió a recibirlo con panderos y danzas. Ella era sola, su hija única; fuera de ella no tenía hijo ni hija.* Cf. Ex 15.19-21; 1 S 18.6.35 Cuando él la vio, rasgó sus vestidos, diciendo: --ˇAy, hija mía!, en verdad que me has afligido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor, porque le he dado mi palabra a Jehová y no podré retractarme.* Cf. Nm 30.1-2.36 Ella entonces le respondió: --Padre mío, si le has dado tu palabra a Jehová, haz conmigo conforme a lo que prometiste, ya que Jehová te ha permitido vengarte de tus enemigos, los hijos de Amón. 37 Y ańadió: --Concédeme esto: déjame que por dos meses vaya y descienda por los montes a llorar mi virginidad junto con mis compańeras.* En el antiguo Israel, como en muchos otros pueblos, se consideraba una desgracia y un deshonor el que una mujer no tuviera hijos. Cf. Gn 16.1-5; 30.23; 1 S 1.11; Véase Lc 1.25 n.38 Jefté le respondió: --Ve. La dejó por dos meses. Fue con sus compańeras y lloró su virginidad por los montes. 39 Pasados los dos meses volvió a su padre, quien cumplió el voto que había hecho. La hija de Jefté nunca conoció varón.* La ley de Moisés prohibía terminantemente los sacrificios humanos (Lv 18.21; 20.2-5; Dt 12.31), pero los israelitas los practicaron ocasionalmente (2 R 16.3; 21.6; cf. Jer 7.31; 19.5; 32.35), lo mismo que sus vecinos (2 R 3.26-27). En este caso, el texto bíblico no pronuncia ningún juicio sobre la calidad moral de la acción realizada por Jefté, sino que se limita a referir el hecho.40 Por eso es costumbre en Israel que todos los ańos vayan las doncellas de Israel a llorar a la hija de Jefté, el galaadita, durante cuatro días.
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
Sansón en Gaza
1 Los hombres de la tribu de Efraín se reunieron, pasaron hacia el norte y dijeron a Jefté: --żPor qué fuiste a hacer guerra contra los hijos de Amón, y no nos llamaste para que fuéramos contigo? ˇQuemaremos ahora tu casa contigo dentro!* Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba más al sur, sobre la costa del Mediterráneo. Véanse Jos 11.22 nota n. e Índice de mapas.2 Jefté les respondió: --Yo y mi pueblo teníamos una gran contienda con los hijos de Amón; os llamé, pero no me defendisteis de ellos. 3 Viendo, pues, que no me defendíais, arriesgué mi vida, ataqué a los hijos de Amón, y Jehová me los entregó. żPor qué, pues, habéis subido hoy para pelear conmigo?* Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrón, situada en las montańas de Judá (véase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km.
Sansón y Dalila
4 Entonces reunió Jefté a todos los hombres de Galaad y peleó contra Efraín. Y los de Galaad derrotaron a Efraín, porque habían dicho: «Vosotros sois fugitivos de Efraín, vosotros los galaaditas, que habitáis entre Efraín y Manasés».* Sorec: pequeńo valle que está a 4 km. al oeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e).5 Los galaaditas tomaron los vados del Jordán a los de Efraín, y cuando los fugitivos de Efraín llegaban y decían: --Quiero pasar, los de Galaad les preguntaban: --żEres tú efrateo? Si él respondía que no,
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 entonces le decían: --Ahora, pues, di “Shibolet”. Si decía “Sibolet”, porque no podía pronunciarlo correctamente, le echaban mano y lo degollaban junto a los vados del Jordán. Así murieron cuarenta y dos mil de los de Efraín. 7 Jefté juzgó a Israel seis ańos. Murió Jefté, el galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Después de él juzgó a Israel Ibzán, de Belén,
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 quien tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales casó con gente de fuera, y tomó de fuera treinta hijas para sus hijos. Juzgó a Israel siete ańos. 10 Murió Ibzán y fue sepultado en Belén. 11 Después de él juzgó a Israel Elón, el zabulonita, quien juzgó a Israel diez ańos. 12 Murió Elón, el zabulonita, y fue sepultado en Ajalón, en la tierra de Zabulón. 13 Después de él juzgó a Israel Abdón hijo de Hilel, el piratonita. 14 Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos que cabalgaban sobre setenta asnos. Juzgó a Israel ocho ańos. 15 Murió Abdón hijo de Hilel piratonita y fue sepultado en Piratón, en la tierra de Efraín, en el monte de Amalec.
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
Sansón en Gaza
1 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en manos de los filisteos por cuarenta ańos.* Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba más al sur, sobre la costa del Mediterráneo. Véanse Jos 11.22 nota n. e Índice de mapas.2 En Zora, de la tribu de Dan, había un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca había tenido hijos, porque era estéril. 3 A esta mujer se le apareció el ángel de Jehová y le dijo: «Tú eres estéril y nunca has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo.* Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrón, situada en las montańas de Judá (véase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km.
Sansón y Dalila
4 Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda,* Sorec: pequeńo valle que está a 4 km. al oeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e).5 pues concebirás y darás a luz un hijo. No pasará navaja sobre su cabeza, porque el nińo será nazareo para Dios desde su nacimiento, y comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos».
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 La mujer fue y se lo contó a su marido, diciendo: «Un varón de Dios vino a mí, cuyo aspecto era muy temible como el de un ángel de Dios. No le pregunté de dónde venía ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. 7 Pero sí me dijo: “He aquí que tú concebirás y darás a luz un hijo; por tanto, desde ahora no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este nińo será nazareo para Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte”».
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Entonces oró Manoa a Jehová, y dijo: «Ah, Seńor mío, yo te ruego que aquel hombre de Dios que enviaste regrese ahora a nosotros y nos enseńe lo que debemos hacer con el nińo que ha de nacer».
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Dios oyó la voz de Manoa. Hallándose la mujer en el campo, el ángel de Dios vino otra vez a ella; pero Manoa, su marido, no estaba presente. 10 La mujer corrió prontamente a avisar a su marido, diciéndole: «Mira que se me ha aparecido aquel hombre que vino a mí el otro día». 11 Se levantó Manoa y fue con ella a donde estaba el hombre, y le dijo: --żEres tú el hombre que habló con mi mujer? Él respondió: --Yo soy. 12 Entonces Manoa le preguntó: --Cuando tus palabras se cumplan, żcuál debe ser la manera de vivir del nińo y qué debemos hacer con él? 13 El ángel de Jehová contestó a Manoa: --La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije: 14 No tomará nada que proceda de la vid, no beberá vino ni sidra, ni comerá cosa inmunda. Guardará todo lo que le mandé. 15 Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: --Te ruego que nos permitas detenerte, y te prepararemos un cabrito. 16 El ángel de Jehová respondió a Manoa: --Aunque me detengas, no comeré de tu pan; pero si quieres hacer un holocausto, ofrécelo a Jehová. (Manoa no sabía aún que aquel hombre era el ángel de Jehová.) 17 Entonces preguntó Manoa al ángel de Jehová: --żCuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? 18 El ángel de Jehová respondió: --żPor qué preguntas por mi nombre, que es un nombre admirable? 19 Tomó, pues, Manoa un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peńa a Jehová. Entonces el ángel hizo un milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer.ń 13.19Se trata sin duda de una peńa destinada al culto divino, sobre la que se ofrecían sacrificios al Seńor. Cf. Jue 6.20. 20 Porque aconteció que cuando la llama subió del altar hacia el cielo, Manoa y su mujer vieron al ángel de Jehová subir en la llama del altar. Entonces se postraron en tierra. 21 Manoa supo entonces que era el ángel de Jehová, pues no se les volvió a aparecer ni a él ni a su mujer. 22 Y dijo Manoa a su mujer: --Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios.
Muerte de Sansón
23 Su mujer le respondió: --Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto. 24 A su tiempo, la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansón. El nińo creció y Jehová lo bendijo. 25 En los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol, el espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él.
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
Sansón en Gaza
1 Descendió Sansón a Timnat y vio allí a una mujer de las hijas de los filisteos.* Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba más al sur, sobre la costa del Mediterráneo. Véanse Jos 11.22 nota n. e Índice de mapas.2 Regresó entonces y lo contó a su padre y a su madre, diciendo: --He visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. 3 Su padre y su madre le dijeron: --żNo hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Sansón respondió a su padre: --Tómame esta por mujer, porque ella me agrada.* Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrón, situada en las montańas de Judá (véase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km.
Sansón y Dalila
4 Su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel.* Sorec: pequeńo valle que está a 4 km. al oeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e).5 Sansón descendió con su padre y con su madre a Timnat. Cuando llegaron a las vińas de Timnat, un león joven vino rugiendo hacia él.
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 Entonces el espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en sus manos. Él no contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho. 7 Descendió, pues, y habló con la mujer; y ella agradó a Sansón.
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8 Al volver después de algunos días para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león; y vio que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas y un panal de miel.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Tomándolo en sus manos, fue comiéndose la miel por el camino. Cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos para que comieran, pero no les reveló que aquella miel la había tomado del cuerpo del león. 10 Fue, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí un banquete, porque así solían hacer los jóvenes. 11 Aconteció que cuando los filisteos lo vieron, tomaron treinta compańeros para que estuvieran con él. 12 A estos treinta dijo Sansón: --Yo os propondré ahora un enigma; si en los siete días del banquete me lo explicáis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. 13 Pero si no me lo podéis descifrar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Ellos respondieron: --Propón tu enigma y lo oiremos. 14 Él les dijo:
--Del devorador salió comida,
y del fuerte salió dulzura. Ellos no pudieron descifrar el enigma en tres días. 15 Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: «Induce a tu marido a que nos explique este enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. żAcaso nos habéis llamado aquí para despojarnos?». 16 Lloró la mujer de Sansón en presencia de él, y dijo: --Solamente me aborreces, no me amas, pues no me explicas el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. Él respondió: --Ni a mi padre ni a mi madre lo he explicado, ży te lo había de explicar a ti? 17 Aquella mujer lloró en presencia de Sansón los siete días que duró el banquete, pero al séptimo día él se lo declaró, porque ella lo presionaba, y la mujer se lo contó a los hijos de su pueblo. 18 Al séptimo día, antes que el sol se pusiera, los de la ciudad le dijeron:
--żQué cosa es más dulce que la miel?
żY qué cosa es más fuerte que el león? Sansón les respondió:
--Si no araseis con mi novilla,
nunca habríais descubierto mi enigma. 19 El espíritu de Jehová vino sobre él; descendió Sansón a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos y, tomando sus despojos, pagó con las vestiduras a los que habían explicado el enigma. Después, encendido de enojo, regresó a la casa de su padre. 20 Su mujer fue dada a un compańero al que Sansón había tratado como amigo.
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Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
Sansón en Gaza
1 Aconteció después de algún tiempo, en los días de la siega del trigo, que Sansón visitó a su mujer con un cabrito. Al llegar dijo: --Entraré para ver a mi mujer en la alcoba. Pero el padre de ella no lo dejó entrar,* Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba más al sur, sobre la costa del Mediterráneo. Véanse Jos 11.22 nota n. e Índice de mapas.2 sino que le dijo: --Pensé que la aborrecías, y la di a tu compańero. Pero su hermana menor, żno es más hermosa que ella? Tómala, pues, en lugar de la mayor. 3 Entonces le dijo Sansón: --Sin culpa seré esta vez respecto de los filisteos, si les hago mal.* Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrón, situada en las montańas de Judá (véase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km.
Sansón y Dalila
4 Fue Sansón y cazó trescientas zorras, tomó antorchas, juntó cola con cola y puso una antorcha entre cada dos colas.* Sorec: pequeńo valle que está a 4 km. al oeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e).5 Después, encendiendo las antorchas, soltó las zorras en los sembrados de los filisteos y quemó las mieses amontonadas y en pie, y las vińas y olivares.
Jefté libera a Israel de los amonitas
6 Los filisteos preguntaron: --żQuién hizo esto? Les contestaron: --Sansón, el yerno del timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compańero. Vinieron luego los filisteos y los quemaron a ella y a su padre. 7 Entonces Sansón les dijo: --Ya que esto habéis hecho, juro que no descansaré hasta que me haya vengado de vosotros.
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
8 Y los hirió de tal manera que hizo estragos entre ellos. Después se fue a vivir a la cueva de la peńa de Etam.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Los filisteos subieron, acamparon en Judá y se extendieron por Lehi. 10 Los de Judá les preguntaron: --żPor qué habéis subido contra nosotros? Ellos respondieron: --A apresar a Sansón hemos subido, para hacerle como él nos ha hecho. 11 Al oir esto, vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peńa de Etam y dijeron a Sansón: --żNo sabes que los filisteos dominan sobre nosotros? żPor qué nos has hecho esto? Él les respondió: --Yo les he hecho como ellos me hicieron. 12 Entonces los de Judá le dijeron: --Nosotros hemos venido a prenderte y entregarte en manos de los filisteos. Sansón les respondió: --Juradme que vosotros no me mataréis. 13 Ellos le respondieron: --No; solamente te prenderemos y te entregaremos en sus manos, pero no te mataremos. Lo ataron luego con dos cuerdas nuevas y lo hicieron salir de la peńa. 14 Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el espíritu de Jehová vino sobre él y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego y las ataduras se cayeron de sus manos. 15 Al ver una quijada de asno, fresca aún, extendió la mano, la tomó y mató con ella a mil hombres. 16 Entonces Sansón dijo:
«Con la quijada de un asno,
un montón, dos montones;
con la quijada de un asno
maté a mil hombres». 17 Al terminar de decir esto, arrojó la quijada y llamó a aquel lugar Ramat-lehi. 18 Como tenía mucha sed, clamó a Jehová: «Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo, żcómo dejarás que muera yo ahora de sed y caiga en manos de estos incircuncisos?». 19 Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi, y salió de allí agua. Sansón bebió, recobró su espíritu y se reanimó. Por esto llamó a aquel lugar (que está en Lehi hasta el día de hoy) En-hacore. 20 Y juzgó Sansón a Israel veinte ańos, en los días en que dominaban los filisteos.
Tola y Jair juzgan a Israel
Nacimiento de Sansón
Sansón y la mujer filistea de Timnat
Sansón en Gaza
1 Fue Sansón a Gaza y vio allí a una prostituta y se llegó a ella.* Gaza: De las cinco ciudades filisteas, esta era la que estaba más al sur, sobre la costa del Mediterráneo. Véanse Jos 11.22 nota n. e Índice de mapas.2 Cuando les dijeron a los de Gaza: «Sansón ha venido acá», lo rodearon y acecharon durante toda la noche a la puerta de la ciudad. Se mantuvieron callados toda aquella noche, diciéndose: «Cuando aclare el día, entonces lo mataremos». 3 Pero Sansón durmió hasta la medianoche; y a la medianoche se levantó y, tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su cerrojo, se las echó al hombro y las subió a la cumbre del monte que está delante de Hebrón.* Desde Gaza, que se encontraba en la llanura casi al nivel del mar, hasta Hebrón, situada en las montańas de Judá (véase Gn 13.18 n.), hay una distancia de unos 70 km.
Sansón y Dalila
4 Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer llamada Dalila, que vivía en el valle de Sorec.* Sorec: pequeńo valle que está a 4 km. al oeste de Zora (véase Jue 13.2 nota e).5 Fueron a visitarla los príncipes de los filisteos y le dijeron: --Engáńalo y descubre en qué consiste su gran fuerza y cómo podríamos vencerlo. Así podremos atarlo y dominarlo, y cada uno de nosotros te dará mil cien siclos de plata.
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6 Entonces Dalila dijo a Sansón: --Yo te ruego que me digas en qué consiste tu gran fuerza y cómo hay que atarte para que seas dominado. 7 Sansón le respondió: --Si me atan con siete mimbres verdes que aún no estén secos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres.
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8 Los príncipes de los filisteos le trajeron siete mimbres verdes que aún no estaban secos, y ella lo ató con ellos.
Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9 Como ya había situado hombres al acecho en el aposento, Dalila le gritó: «ˇSansón, los filisteos sobre ti!». Él rompió los mimbres como se rompe una cuerda de estopa cuando toca el fuego; y no se supo el secreto de su fuerza. 10 Entonces Dalila dijo a Sansón: --Tú me has engańado, me has dicho mentiras. Descúbreme, ahora, te ruego, cómo hay que atarte. 11 Él le respondió: --Si me atan fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado, yo me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres. 12 Dalila tomó cuerdas nuevas, lo ató con ellas y gritó: «ˇSansón, los filisteos sobre ti!». Otra vez los espías estaban en el aposento, pero él las rompió con sus brazos como un hilo. 13 Dalila dijo a Sansón: --Hasta ahora me has engańado, y me has mentido. Descúbreme, pues, ahora, cómo hay que atarte. Él entonces le indicó: --Entretejiendo siete guedejas de mi cabeza con hilo de tejer y asegurándolas con la estaca. 14 Ella las aseguró con la estaca, y luego gritó: «ˇSansón, los filisteos sobre ti!». Despertando él de su sueńo, arrancó la estaca del telar junto con la tela. 15 Dalila se lamentó: --żCómo dices: “Yo te amo”, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engańado tres veces y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. 16 Y aconteció que, presionándolo ella cada día con sus palabras e importunándolo, el alma de Sansón fue reducida a mortal angustia. 17 Le descubrió, pues, todo su corazón y le dijo: --Nunca a mi cabeza llegó navaja, porque soy nazareo para Dios desde el vientre de mi madre. Si soy rapado, mi fuerza se apartará de mí, me debilitaré y seré como todos los hombres. 18 Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: «Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón». Los principales de los filisteos vinieron a ella trayendo en sus manos el dinero. 19 Hizo ella que Sansón se durmiera sobre sus rodillas y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza. Entonces comenzó ella a afligirlo, pues su fuerza se había apartado de él. 20 Y gritó de nuevo: «ˇSansón, los filisteos sobre ti!». Sansón despertó de su sueńo y pensó: «Esta vez me escaparé como las otras». Pero no sabía que Jehová ya se había apartado de él. 21 Enseguida los filisteos le echaron mano, le sacaron los ojos, lo llevaron a Gaza y lo ataron con cadenas para que trabajara en el molino de la cárcel. 22 Pero el cabello de su cabeza comenzó a crecer después que fue rapado.
Muerte de Sansón
23 Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón, su dios, y para alegrarse. Y decían:
«Nuestro dios entregó en nuestras manos
a Sansón, nuestro enemigo». 24 Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo:
«Nuestro dios entregó en nuestras manos%a nuestro enemigo,
al destructor de nuestra tierra,
el cual ha dado muerte%a muchos de entre nosotros». 25 Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: «Traed a Sansón para que nos divierta». Trajeron de la cárcel a Sansón y les sirvió de juguete. Luego lo pusieron entre las columnas. 26 Entonces Sansón dijo al joven que lo guiaba de la mano: «Acércame y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas». 27 La casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban allí. En el piso alto había como tres mil hombres y mujeres que estaban mirando el escarnio de Sansón. 28 Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: «Seńor Jehová, acuérdate ahora de mí y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos». 29 Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra. 30 Y gritó Sansón: «ˇMuera yo con los filisteos!». Después se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida. 31 Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, lo tomaron, se lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte ańos.
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