4. EL ENOJO DE JONÁS (4.1-11)
1 Pero Jonás se disgustó en extremo, y se enojó. 2 Así que oró a Jehová y le dijo: --ˇAh, Jehová!, żno es esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis, porque yo sabía que tú eres un Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia, que te arrepientes del mal.* Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia: Cf. Ex 34.6; Jer 3.12; 31.20; 32.18; Jl 2.13. Jonás confiesa su fe en la bondad y en la misericordia del Seńor, pero no quiere llegar hasta las últimas consecuencias: el amor y el perdón divinos van más allá de las fronteras de Israel y pueden alcanzar incluso a los enemigos de su pueblo. Cf. Jon 4.11.3 Ahora, pues, Jehová, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.* Te ruego que me quites la vida: Cf. 1 R 19.4. El profeta llega hasta el colmo de la desesperación al ver que los planes de Dios no coinciden con su propia mezquindad y estrechez de miras.4 Pero Jehová le respondió: --żHaces bien en enojarte tanto?* Jonás debe alegrarse por el perdón concedido a los ninivitas, así como debió alegrarse el hijo mayor de la parábola del hijo pródigo (cf. Lc 15.31-32).5 Jonás salió de la ciudad y acampó hacia el oriente de ella; allí se hizo una enramada y se sentó a su sombra, para ver qué sucedería en la ciudad. 6 Entonces Jehová Dios dispuso que una calabacera creciera sobre Jonás para que su sombra le cubriera la cabeza y lo librara de su malestar. Jonás se alegró mucho por la calabacera.* Una calabacera: La identificación de esta planta no es del todo segura; la palabra hebrea también se ha traducido por hiedra o mata de ricino. Al igual que el pez y la tempestad, es un instrumento en las manos de Dios para hacer recapacitar a su profeta. Véase Jon 1.4 n.7 Pero, al amanecer del día siguiente, Dios dispuso que un gusano dańara la calabacera, y esta se secó. 8 Y aconteció que, al salir el sol, envió Dios un fuerte viento del este. El sol hirió a Jonás en la cabeza, y sintió que se desmayaba. Entonces, deseando la muerte, decía: --Mejor sería para mí la muerte que la vida. 9 Pero Dios dijo a Jonás: --żTanto te enojas por la calabacera? --Mucho me enojo, hasta la muerte --respondió él. 10 Entonces Jehová le dijo: --Tú tienes lástima de una calabacera en la que no trabajaste, ni a la cual has hecho crecer, que en espacio de una noche nació y en espacio de otra noche pereció, 11 ży no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?** Personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, es decir, que aún no tienen uso de razón. Cf. Dt 1.39; Is 7.15-16. Otra traducción: nińos inocentes.El relato concluye afirmando una vez más la misericordia de Dios, que es el tema presente en todo el libro. Dios tiene misericordia del profeta rebelde, de los marineros, de los ninivitas y aun de los animales; o sea, que su misericordia alcanza no solo a Israel, sino también a las naciones paganas, e incluso a una ciudad como Nínive, símbolo de violencia y crueldad (cf. Nah 3.1-4).
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