1. PRÓLOGO (1.1--2.13)
Las desventuras de Job
1 Había en el país de Uz un hombre llamado Job. Era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.*** Uz: Esta región se encontraba fuera del territorio de Israel, probablemente al este de Palestina y al norte de Edom (cf. Lm 4.21). En Gn 22.21, Uz aparece como hijo de Nacor, el hermano de Abraham.Job: Cf. Ez 14.14; Stg 5.11. El narrador no sitúa estas escenas en un momento preciso de la historia, dándoles así un valor más universal. La experiencia de Job es un drama humano que trasciende las fronteras de Israel.Al poner tan de relieve las cualidades morales de Job, el texto está dando a entender que también fuera de Israel había personas que conocían a Dios y obraban rectamente.2 Le habían nacido siete hijos y tres hijas.* Siete hijos y tres hijas: Siete y tres son números que simbolizaban la perfección. Véase Gn 4.18 n.3 Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísimos criados. Era el hombre más importante de todos los orientales. 4 Sus hijos celebraban banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos. 5 Y sucedía que una vez pasados los días de turno, Job los hacía venir y los santificaba. Se levantaba de mańana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: «Quizá habrán pecado mis hijos y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones». Esto mismo hacía cada vez.** Holocaustos: Cf. Lv 1. Los santificaba: En cierta medida, Job se hace responsable ante Dios de toda su familia.Blasfemado: lit. bendecido. Este cambio se debe a que se consideraba blasfemo poner el verbo maldecir junto al nombre de Dios. El mismo eufemismo vuelve a encontrarse en Job 1.11; 2.5,9.6 Un día acudieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, y entre ellos vino también Satanás.** Hijos de Dios: De este modo se designa a los miembros de la corte divina, habitualmente llamados ángeles. Cf. 1 R 22.19; Job 38.7; Sal 29.1; 82.1; 89.7.Satanás: lit. el satán (cf. Job 1.7-12; 2.1-7). Esta figura no tiene aún todas las características asignadas a Satanás en el NT (véase Concordancia temática). Aquí no se trata de un ser demoníaco, rebelde contra Dios, sino de un ser celestial, que integra la corte del Seńor y dialoga familiarmente con él, pero que trata de perjudicar a los seres humanos.7 Dijo Jehová a Satanás: --żDe dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: --De rodear la tierra y andar por ella. 8 Jehová dijo a Satanás: --żNo te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: --żAcaso teme Job a Dios de balde?* De balde: El acusador no pone en duda la piedad y la justicia de Job (cf. v. 1); lo que se niega a reconocer es que su piedad sea desinteresada, es decir, que no esté ligada a la expectativa de una recompensa. De ahí el desafío que dirige a Dios (cf. v. 10-11).10 żNo le has rodeado de tu protección, a él y a su casa y a todo lo que tiene? El trabajo de sus manos has bendecido, y por eso sus bienes han aumentado sobre la tierra. 11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que posee, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia.* Blasfema: Véase Job 1.5 nota f.12 Dijo Jehová a Satanás: --Todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.* Dios sabe que Job no lo sirve por interés y, por eso, acepta el desafío. De ahora en adelante, el honor de Dios estará en las manos de Job, aunque él mismo no lo sepa.13 Un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, 14 y vino un mensajero a Job y le dijo: --Estaban arando los bueyes y las asnas pacían cerca de ellos; 15 de pronto nos asaltaron los sabeos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada. Solamente escapé yo para darte la noticia.* Sabeos: tribus nómadas de Arabia, que hacían incursiones robando y matando.16 Aún estaba este hablando, cuando vino otro, que dijo: --Fuego de Dios cayó del cielo y quemó a ovejas y a pastores, y los consumió. Solamente escapé yo para darte la noticia. 17 Aún estaba este hablando, cuando vino otro, que dijo: --Tres escuadrones de caldeos arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada. Solamente escapé yo para darte la noticia.* Caldeos: pueblo semita radicado al sur de Mesopotamia. Véanse Gn 11.28 n. e Índice de mapas.18 Entre tanto que este hablaba, vino otro, que dijo: --Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito, 19 cuando un gran viento se levantó del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron. Solamente escapé yo para darte la noticia. 20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto y se rasuróń 1.20Rasgarse el manto (la ropa) y raparse la cabeza eran seńal de dolor. Cf. Gn 37.34; 2 S 1.11; Jer 7.29.la cabeza; luego, postrado en tierra, adoró 21 y dijo:
«Desnudo salí del vientre de mi madre
y desnudo volveré allá.
Jehová dio y Jehová quitó:
ˇBendito sea el nombre de Jehová!». 22 En todo esto no pecó Job ni atribuyó a Dios despropósito alguno.* La total sumisión a la voluntad divina, aun en medio de los peores sufrimientos, ha hecho de Job el prototipo del hombre paciente (Stg 5.11). Al final del largo debate poético (40.3-5; 42.1-6) mostrará una actitud semejante, pero solo después de haber pasado por una profunda crisis. Véase la Introducción a Job.
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