Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 pero Jesús se fue al Monte de los Olivos.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Por la mańana volvió al Templo, y todo el pueblo vino a él; y sentándose, les enseńaba. 3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio, 4 le dijeron: --Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio,
La obra del Espíritu Santo
5 y en la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, żqué dices? 6 Esto decían probándolo, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
Jesús, el buen pastor
7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: --El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
El complot contra Lázaro
9 Pero ellos, al oir esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los más jóvenes; solo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio.* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 Enderezándose Jesús y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: --Mujer, żdónde están los que te acusaban? żNinguno te condenó? 11 Ella dijo: --Ninguno, Seńor. Entonces Jesús le dijo: --Ni yo te condeno; vete y no peques más.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: --Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Entonces los fariseos le dijeron: --Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es válido.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Respondió Jesús y les dijo: --Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy.* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.
La tristeza se convertirá en gozo
16 Y si yo juzgo, mi juicio es según la verdad, porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos hombres es válido.
El mundo os odia
18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo. También el Padre que me envió da testimonio de mí.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Ellos le dijeron: --żDónde está tu padre? Respondió Jesús: --Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocierais, también a mi Padre conoceríais.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseńando en el Templo; y nadie lo prendió, porque aún no había llegado su hora.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 Otra vez les dijo Jesús: --Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis ir.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Decían entonces los judíos: --żAcaso pensará matarse, que dice: “A donde yo voy, vosotros no podéis ir”? 23 Y les dijo: --Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; si no creéis que yo soy,ń 8.24En algunos lugares del evangelio (8.24,28; 13.19; 18.5), Jesús usa la expresión Yo soy, sin más determinación. Por una parte, recuerda la fórmula de identificación de un enviado, al presentarse en su lugar de destino. Por otra, alude a fórmulas divinas de identificación: Ex 3.14-15; Is 43.11; 45.5; 48.12. Véase también Jn 6.35 n.en vuestros pecados moriréis.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Entonces le dijeron: --Tú, żquién eres? Entonces Jesús les dijo: --Lo que desde el principio os he dicho. 26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero, y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.
Jesús anuncia su muerte
27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre.* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Les dijo, pues, Jesús: --Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces conoceréis que yo soy y que nada hago por mí mismo, sino que, según me enseńó el Padre, así hablo,* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. 30 Al hablar él estas cosas, muchos creyeron en él.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: --Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Le respondieron: --Descendientes de Abraham somos y jamás hemos sido esclavos de nadie. żCómo dices tú: “Seréis libres”?* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.34 Jesús les respondió: --De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado, esclavo es del pecado.
Ceguera espiritual
35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)
36 Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres.
Incredulidad de los judíos
37 Sé que sois descendientes de Abraham; sin embargo intentáis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.** La pregunta de Pilato y la respuesta de Jesús corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta de Jesús (Tú dices que yo soy rey) podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, aunque no en el sentido en que lo habría entendido el gobernador.Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6.
Resurrección de Lázaro
38 Yo hablo lo que he visto estando junto al Padre, y vosotros hacéis lo que habéis oído junto a vuestro padre.
Sois de vuestro padre el diablo
39 Respondieron y le dijeron: --Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: --Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. 40 Pero ahora intentáis matarme a mí, que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios. No hizo esto Abraham. 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: --ˇNosotros no hemos nacido de fornicación! ˇUn padre tenemos: Dios!* Is 6.1-5.42 Jesús entonces les dijo: --Si vuestro padre fuera Dios, entonces me amaríais, porque yo de Dios he salido y he venido, pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.* Para no ser expulsados de la sinagoga: Véase 9.22 n.43 żPor qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira.
El complot para matar a Jesús
(Mt 26.1-5; Mc 14.1-2; Lc 22.1-2)
45 Pero a mí, que digo la verdad, no me creéis.* Cf. Mt 10.40; Mc 9.37; Jn 13.10; 14.9.46 żQuién de vosotros puede acusarme de pecado? Y si digo la verdad, żpor qué vosotros no me creéis?* Luz: Véase Jn 1.9 n.47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.* Jn 3.17.
La preexistencia de Cristo
48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: --żNo decimos bien nosotros, que tú eres samaritano y que tienes demonio?* Jn 3.17-18; 8.12.49 Respondió Jesús: --Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. 50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga. 51 De cierto, de cierto os digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte. 52 Entonces los judíos le dijeron: --Ahora nos convencemos de que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: “El que guarda mi palabra nunca sufrirá muerte”.* Jn 10.16; cf. Is 11.12; Jer 23.3; Mc 2.12.53 żEres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ˇTambién los profetas murieron! żQuién crees que eres? 54 Respondió Jesús: --Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.* Efraín: situado probablemente al nordeste de Jerusalén.55 Vosotros no lo conocéis. Yo sí lo conozco y, si digo que no lo conozco, sería mentiroso como vosotros; pero lo conozco y guardo su palabra.* Pascua: Véase Jn 2.13 n. Esta es la tercera Pascua mencionada en Jn. Antes de celebrar la Pascua, los que se encontraban ritualmente impuros debían hacer una purificación que podía durar hasta siete días (cf. 2 Cr 30.17-20).56 Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó. 57 Entonces le dijeron los judíos: --Aún no tienes cincuenta ańos, ży has visto a Abraham? 58 Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, yo soy.* Existir desde antes que existiera Abraham equivale a tener la misma existencia de Dios (cf. Jn 1.1,15; 10.30-33; Flp 2.6; Col 1.15). Véase también Jn 8.24 n.59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del Templo y, atravesando por en medio de ellos, se fue.* Cf. Lv 24.15-16.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: --Rabí, żquién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: --No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.
La obra del Espíritu Santo
5 Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego,
Jesús, el buen pastor
7 y le dijo: --Ve a lavarte en el estanque de Siloé --que significa «Enviado»--. Entonces fue, se lavó y regresó viendo. 8 Por eso, los vecinos y los que antes lo habían visto que era ciego, decían: --żNo es este el que se sentaba y mendigaba?
El complot contra Lázaro
9 Unos decían: «Él es». Otros: «A él se parece». Él decía: «Yo soy».* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 Entonces le preguntaron: --żCómo te fueron abiertos los ojos? 11 Respondió él y dijo: --Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: “Ve al Siloé y lávate”. Fui, pues, me lavé y recibí la vista.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 Entonces le dijeron: --żDónde está él? Él dijo: --No sé.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo y le había abierto los ojos.* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: --Me puso lodo sobre los ojos, me lavé y veo.
La tristeza se convertirá en gozo
16 Entonces algunos de los fariseos decían: --Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el sábado. Otros decían: --żCómo puede un hombre pecador hacer estas seńales? Y había división entre ellos.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Entonces le preguntaron otra vez al ciego: --żQué dices tú del que te abrió los ojos? Él contestó: --Que es profeta.
El mundo os odia
18 Pero los judíos no creyeron que él había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 y les preguntaron, diciendo: --żEs este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? żCómo, pues, ve ahora?* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 Sus padres respondieron y les dijeron: --Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego;* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 pero cómo ve ahora, no lo sabemos, o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Esto dijeron sus padres porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. 23 Por eso dijeron sus padres: “Edad tiene, preguntadle a él”. 24 Llamaron nuevamente al hombre que había sido ciego, y le dijeron: --ˇDa gloria a Dios! Nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Entonces él respondió y dijo: --Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. 26 Le volvieron a decir: --żQué te hizo? żCómo te abrió los ojos?
Jesús anuncia su muerte
27 Él les respondió: --Ya os lo he dicho y no habéis escuchado, żpor qué lo queréis oir otra vez? żQueréis también vosotros haceros sus discípulos?* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Entonces lo insultaron, y dijeron: --Tú eres su discípulo, pero nosotros, discípulos de Moisés somos.* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero respecto a ese, no sabemos de dónde ha salido. 30 Respondió el hombre y les dijo: --Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde ha salido, y a mí me abrió los ojos.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ese oye.* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 Nunca se ha oído decir que alguien abriera los ojos a uno que nació ciego.* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Si este no viniera de Dios, nada podría hacer.* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.34 Respondieron y le dijeron: --Tú naciste del todo en pecado, ży nos enseńas a nosotros? Y lo expulsaron.
Ceguera espiritual
35 Oyó Jesús que lo habían expulsado y, hallándolo, le dijo: --żCrees tú en el Hijo de Dios?
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)
36 Respondió él y dijo: --żQuién es, Seńor, para que crea en él?
Incredulidad de los judíos
37 Le dijo Jesús: --Pues lo has visto; el que habla contigo, ese es.** La pregunta de Pilato y la respuesta de Jesús corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta de Jesús (Tú dices que yo soy rey) podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, aunque no en el sentido en que lo habría entendido el gobernador.Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6.
Resurrección de Lázaro
38 Y él dijo: --Creo, Seńor --y lo adoró.
Sois de vuestro padre el diablo
39 Dijo Jesús: --Para juicio he venido yo a este mundo, para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. 40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oir esto, le dijeron: --żAcaso también nosotros somos ciegos? 41 Jesús les respondió: --Si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora, porque decís: “Vemos”, vuestro pecado permanece.* Is 6.1-5.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 »De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Pero el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
La obra del Espíritu Santo
5 Pero al extrańo no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extrańos. 6 Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les quería decir.
Jesús, el buen pastor
7 Volvió, pues, Jesús a decirles: --De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores, pero no los oyeron las ovejas.
El complot contra Lázaro
9 Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos.* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11 »Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Así que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 »Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
La tristeza se convertirá en gozo
16 Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a esas también debo atraer y oirán mi voz, y habrá un rebańo y un pastor.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar.
El mundo os odia
18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Volvió a haber división entre los judíos por estas palabras.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 Muchos de ellos decían: --Demonio tiene y está fuera de sí. żPor qué lo oís?* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 Decían otros: --Estas palabras no son de endemoniado. żPuede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?
Los judíos rechazan a Jesús
22 Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, 23 y Jesús andaba en el Templo por el pórtico de Salomón. 24 Lo rodearon los judíos y le dijeron: --żHasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Jesús les respondió: --Os lo he dicho, y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
Jesús anuncia su muerte
27 Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen;* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Mi Padre, que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30 El Padre y yo uno somos.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo.* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 Jesús les respondió: --Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; żpor cuál de ellas me apedreáis?* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Le respondieron los judíos, diciendo: --Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia,ń 10.33Mt 26.65; Mc 14.64; Lc 22.70-71; cf. Lv 24.15-16.porque tú, siendo hombre, te haces Dios.* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.34 Jesús les respondió: --żNo está escrito en vuestra Ley: “Yo dije, dioses sois”?
Ceguera espiritual
35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)
36 żal que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: “Tú blasfemas”, porque dije: “Hijo de Dios soy”?
Incredulidad de los judíos
37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.** La pregunta de Pilato y la respuesta de Jesús corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta de Jesús (Tú dices que yo soy rey) podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, aunque no en el sentido en que lo habría entendido el gobernador.Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6.
Resurrección de Lázaro
38 Pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.
Sois de vuestro padre el diablo
39 Intentaron otra vez prenderlo, pero él se escapó de sus manos. 40 Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se quedó allí. 41 Muchos acudían a él, y decían: --Juan, a la verdad, ninguna seńal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad.* Is 6.1-5.42 Y muchos creyeron en él allí.* Para no ser expulsados de la sinagoga: Véase 9.22 n.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 Estaba enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Seńor con perfume y le secó los pies con sus cabellos). 3 Enviaron, pues, las hermanas a decir a Jesús: --Seńor, el que amas está enfermo. 4 Jesús, al oírlo, dijo: --Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
La obra del Espíritu Santo
5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.
Jesús, el buen pastor
7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: --Vamos de nuevo a Judea. 8 Le dijeron los discípulos: --Rabí, hace poco los judíos intentaban apedrearte, ży otra vez vas allá?
El complot contra Lázaro
9 Respondió Jesús: --żNo tiene el día doce horas? El que anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. 11 Dicho esto, agregó: --Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 Dijeron entonces sus discípulos: --Seńor, si duerme, sanará.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Jesús decía esto de la muerte de Lázaro, pero ellos pensaron que hablaba del reposar del sueńo.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Entonces Jesús les dijo claramente: --Lázaro ha muerto,* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a él.
La tristeza se convertirá en gozo
16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: --Vamos también nosotros, para que muramos con él.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Llegó, pues, Jesús y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.
El mundo os odia
18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios,
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús llegaba, salió a encontrarlo, pero María se quedó en casa.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 Marta dijo a Jesús: --Seńor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Pero también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23 Jesús le dijo: --Tu hermano resucitará. 24 Marta le dijo: --Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Le dijo Jesús: --Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. żCrees esto?
Jesús anuncia su muerte
27 Le dijo: --Sí, Seńor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: --El Maestro está aquí, y te llama.* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y fue a él. 30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: --Va al sepulcro, a llorar allí.* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verlo, se postró a sus pies, diciéndole: --Seńor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Jesús entonces, al verla llorando y a los judíos que la acompańaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.34 y preguntó: --żDónde lo pusisteis? Le dijeron: --Seńor, ven y ve.
Ceguera espiritual
35 Jesús lloró.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)
36 Dijeron entonces los judíos: --ˇMirad cuánto lo amaba!
Incredulidad de los judíos
37 Y algunos de ellos dijeron: --żNo podía este, que abrió los ojos al ciego,ń 11.37Jn 9.6-7.haber hecho también que Lázaro no muriera?** La pregunta de Pilato y la respuesta de Jesús corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta de Jesús (Tú dices que yo soy rey) podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, aunque no en el sentido en que lo habría entendido el gobernador.Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6.
Resurrección de Lázaro
38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tenía una piedra puesta encima.
Sois de vuestro padre el diablo
39 Dijo Jesús: --Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: --Seńor, hiede ya, porque lleva cuatro días. 40 Jesús le dijo: --żNo te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: --Padre, gracias te doy por haberme oído.* Is 6.1-5.42 Yo sé que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.* Para no ser expulsados de la sinagoga: Véase 9.22 n.43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: --ˇLázaro, ven fuera!
Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres
44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: --Desatadlo y dejadlo ir.
El complot para matar a Jesús
(Mt 26.1-5; Mc 14.1-2; Lc 22.1-2)
45 Entonces muchos de los judíos que habían ido para acompańar a María y vieron lo que había hecho Jesús, creyeron en él.* Cf. Mt 10.40; Mc 9.37; Jn 13.10; 14.9.46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.* Luz: Véase Jn 1.9 n.47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el Concilio, y dijeron: --żQué haremos?, pues este hombre hace muchas seńales.* Jn 3.17.
La preexistencia de Cristo
48 Si lo dejamos así, todos creerán en él, y vendrán los romanos y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.* Jn 3.17-18; 8.12.49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel ańo, les dijo: --Vosotros no sabéis nada, 50 ni os dais cuenta de que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel ańo, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.* Jn 10.16; cf. Is 11.12; Jer 23.3; Mc 2.12.53 Así que desde aquel día acordaron matarlo. 54 Por eso, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.* Efraín: situado probablemente al nordeste de Jerusalén.55 Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos subieron de aquella región a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse.* Pascua: Véase Jn 2.13 n. Esta es la tercera Pascua mencionada en Jn. Antes de celebrar la Pascua, los que se encontraban ritualmente impuros debían hacer una purificación que podía durar hasta siete días (cf. 2 Cr 30.17-20).56 Buscaban a Jesús y se preguntaban unos a otros en el Templo: --żQué os parece? żNo vendrá a la fiesta? 57 Los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno se enteraba de dónde estaba, informara de ello, para prenderlo.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto y a quien había resucitado de los muertos.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Y le hicieron allí una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que lo había de entregar:
La obra del Espíritu Santo
5 --żPor qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se les dio a los pobres? 6 Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.
Jesús, el buen pastor
7 Entonces Jesús dijo: --Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto. 8 A los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.
El complot contra Lázaro
9 Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y fueron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, 11 porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 El siguiente día, grandes multitudes que habían ido a la fiesta, al oir que Jesús llegaba a Jerusalén,
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirlo, y clamaban: --ˇHosana! ˇBendito el que viene en el nombre del Seńor, el Rey de Israel!* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Halló Jesús un asnillo y montó sobre él, como está escrito:
* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 «No temas, hija de Sión;ń 12.15Is 40.9; Sof 3.16.
tu Rey viene,
montado sobre un pollino de asna».
La tristeza se convertirá en gozo
16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de los muertos.
El mundo os odia
18 Por lo cual también había salido la gente a recibirlo, porque había oído que él había hecho esta seńal.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Pero los fariseos dijeron entre sí: --Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: --Seńor, queremos ver a Jesús.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. 23 Jesús les respondió diciendo: --Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 El que ama su vida, la perderá; y el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. 26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará.
Jesús anuncia su muerte
27 »Ahora está turbada mi alma, ży qué diré? żPadre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora.* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez».* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Y la multitud que estaba allí y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: --Un ángel le ha hablado. 30 Respondió Jesús y dijo: --No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Esto decía dando a entender de qué muerte iba a morir.* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.34 Le respondió la gente: --Nosotros hemos oído que, según la Ley, el Cristo permanece para siempre. żCómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del hombre sea levantado? żQuién es este Hijo del hombre?
Ceguera espiritual
35 Entonces Jesús les dijo: --Aún por un poco de tiempo la luz está entre vosotros; andad entretanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)
36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Habiendo dicho Jesús esto, se fue y se ocultó de ellos.
Incredulidad de los judíos
37 Pero a pesar de que había hecho tantas seńales delante de ellos, no creían en él,** La pregunta de Pilato y la respuesta de Jesús corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta de Jesús (Tú dices que yo soy rey) podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, aunque no en el sentido en que lo habría entendido el gobernador.Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6.
Resurrección de Lázaro
38 para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo:
«Seńor, żquién ha creído%a nuestro anuncio?
żY a quién se ha revelado%el brazo del Seńor?».
Sois de vuestro padre el diablo
39 Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:
40 «Cegó los ojos de ellos%y endureció su corazón,
para que no vean con los ojos,
ni entiendan con el corazón,
ni se conviertan, y yo los sane». 41 Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.* Is 6.1-5.42 A pesar de eso, muchos, incluso de los gobernantes, creyeron en él, pero no lo confesaban por temor a los fariseos, para no ser expulsados de la sinagoga,* Para no ser expulsados de la sinagoga: Véase 9.22 n.43 porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres
44 Jesús clamó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
El complot para matar a Jesús
(Mt 26.1-5; Mc 14.1-2; Lc 22.1-2)
45 y el que me ve, ve al que me envió.* Cf. Mt 10.40; Mc 9.37; Jn 13.10; 14.9.46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.* Luz: Véase Jn 1.9 n.47 Al que oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.* Jn 3.17.
La preexistencia de Cristo
48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue: la palabra que he hablado, ella lo juzgará en el día final.* Jn 3.17-18; 8.12.49 Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre, que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. 50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho».
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasara de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote hijo de Simón que lo entregara, 3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios y a Dios iba, 4 se levantó de la cena, se quitó su manto y, tomando una toalla, se la cińó.
La obra del Espíritu Santo
5 Luego puso agua en una vasija y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceńido. 6 Cuando llegó a Simón Pedro, este le dijo: --Seńor, żtú me lavarás los pies?
Jesús, el buen pastor
7 Respondió Jesús y le dijo: --Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, pero lo entenderás después. 8 Pedro le dijo: --No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: --Si no te lavo, no tendrás parte conmigo.
El complot contra Lázaro
9 Le dijo Simón Pedro: --Seńor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza.* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 Jesús le dijo: --El que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 11 Él sabía quién lo iba a entregar; por eso dijo: «No estáis limpios todos».* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 Así que, después que les lavó los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: --żSabéis lo que os he hecho?
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Vosotros me llamáis Maestro y Seńor, y decís bien, porque lo soy.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Pues si yo, el Seńor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros,* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
La tristeza se convertirá en gozo
16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su seńor, ni el enviado es mayor que el que lo envió.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis.
El mundo os odia
18 »No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido. Pero debe cumplirse la Escritura: “El que come pan conmigo alzó el pie contra mí”.ń 13.18.Sal 41.9. Esta expresión metafórica significa volverse contra alguien y traicionarlo.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 De cierto, de cierto os digo: El que reciba al que yo envíe, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu y declaró: --De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Entonces los discípulos se miraron unos a otros, dudando de quién hablaba. 23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. 24 A este, pues, hizo seńas Simón Pedro para que preguntara quién era aquel de quien hablaba.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Él entonces, recostándose sobre el pecho de Jesús, le preguntó: --Seńor, żquién es? 26 Respondió Jesús: --A quien yo le dé el pan mojado, ese es. Y, mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.
Jesús anuncia su muerte
27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: --Lo que vas a hacer, hazlo pronto.* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: «Compra lo que necesitamos para la fiesta»; o que diera algo a los pobres. 30 Cuando él tomó el bocado, salió en seguida. Era ya de noche.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Entonces, cuando salió, dijo Jesús: --Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 Si Dios es glorificado en él, Dios también lo glorificará en sí mismo, y en seguida lo glorificará.* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis, pero, como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
Ceguera espiritual
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)
36 Le dijo Simón Pedro: --Seńor, ża dónde vas? Jesús le respondió: --A donde voy, no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después.
Incredulidad de los judíos
37 Le dijo Pedro: --Seńor, żpor qué no te puedo seguir ahora? ˇMi vida daré por ti!** La pregunta de Pilato y la respuesta de Jesús corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta de Jesús (Tú dices que yo soy rey) podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, aunque no en el sentido en que lo habría entendido el gobernador.Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6.
Resurrección de Lázaro
38 Jesús le respondió: --żTu vida darás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 »No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis. 4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
La obra del Espíritu Santo
5 Le dijo Tomás: --Seńor, no sabemos a dónde vas; żcómo, pues, podemos saber el camino? 6 Jesús le dijo: --Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.
Jesús, el buen pastor
7 Si me conocierais, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. 8 Felipe le dijo: --Seńor, muéstranos el Padre y nos basta.
El complot contra Lázaro
9 Jesús le dijo: --żTanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; żcómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”?* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 żNo crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, él hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 »De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré.* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 »Si me amáis, guardad mis mandamientos.
La tristeza se convertirá en gozo
16 Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y estará en vosotros.
El mundo os odia
18 »No os dejaré huérfanos; volveréń 14.18Volveré: Véase Jn 14.3 n.a vosotros.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Le dijo Judas (no el Iscariote): --Seńor, żcómo es que te manifestarás a nosotros y no al mundo? 23 Respondió Jesús y le dijo: --El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él. 24 El que no me ama no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 »Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseńará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Jesús anuncia su muerte
27 »La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo.* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Habéis oído que yo os he dicho: “Voy, y vuelvo a vosotros”. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que yo.* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que, cuando suceda, creáis. 30 No hablaré ya mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mí.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Pero para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. »ˇLevantaos, vámonos de aquí!* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 »Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
La obra del Espíritu Santo
5 »Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. 6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden.
Jesús, el buen pastor
7 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.
El complot contra Lázaro
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 »Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 »Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su seńor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer.
La tristeza se convertirá en gozo
16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.
El mundo os odia
18 »Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: “El siervo no es mayor que su seńor”.ń 15.20Jn 13.16; cf. Mt 10.24; Lc 6.40.Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
Los judíos rechazan a Jesús
22 »Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me odia a mí, también a mi Padre odia. 24 Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto, y me han odiado a mí y a mi Padre.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su Ley: “Sin causa me odian”. 26 »Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
Jesús anuncia su muerte
27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.* Jn 13.38.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 »Estas cosas os he hablado para que no tengáis tropiezo.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. 3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. 4 Pero os he dicho estas cosas para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. »Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
La obra del Espíritu Santo
5 Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “żA dónde vas?”. 6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.
Jesús, el buen pastor
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
El complot contra Lázaro
9 De pecado, por cuanto no creen en mí;* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 de justicia, por cuanto voy al Padre y no me veréis más; 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 »Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber.* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío y os lo hará saber.
La tristeza se convertirá en gozo
16 »Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis, porque yo voy al Padre.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Entonces algunos de sus discípulos se decían entre sí: --żQué es esto que nos dice: “Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis”; y “porque yo voy al Padre”?
El mundo os odia
18 Decían, pues: --żQué quiere decir con: “Todavía un poco”? No entendemos lo que dice.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Jesús comprendió que querían preguntarle, y les dijo: --żPreguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: “Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis”?* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraréis y lamentaréis, y en cambio el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 La mujer cuando da a luz tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz a un nińo, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.
Los judíos rechazan a Jesús
22 También vosotros ahora tenéis tristeza, pero os volveré a ver y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. 23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 »Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré en alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. 26 En aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,
Jesús anuncia su muerte
27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo salí de Dios.* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Salí del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y regreso al Padre.* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Le dijeron sus discípulos: --Ahora hablas claramente y ninguna alegoría dices. 30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Jesús les respondió: --żAhora creéis?* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 La hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado y me dejaréis solo; pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: --Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti,** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste. 3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 4 »Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera.
La obra del Espíritu Santo
5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera. 6 »He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.
Jesús, el buen pastor
7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado proceden de ti, 8 porque las palabras que me diste les he dado; y ellos las recibieron y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
El complot contra Lázaro
9 »Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son,* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. 11 »Ya no estoy en el mundo; pero estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 »Pero ahora vuelvo a ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Yo les he dado tu palabra, y el mundo los odió porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
La tristeza se convertirá en gozo
16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.ń 17.17Jn 15.3.
El mundo os odia
18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 »Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. 24 »Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. 26 Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos.
Jesús sana a un ciego de nacimiento
Parábola del redil
Muerte de Lázaro
Jesús es ungido en Betania
2. PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN (13.1--21.23)
Jesús lava los pies de sus discípulos
Jesús, el camino al Padre
Jesús, la vid verdadera
Jesús ora por sus discípulos
Arresto de Jesús
(Mt 26.47-56; Mc 14.43-50; Lc 22.47-53)
1 Habiendo dicho Jesús estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto en el cual entró con sus discípulos.** Torrente Cedrón: una cańada u hondonada entre Jerusalén y el Monte de los Olivos.Mt 26.36; Mc 14.32.2 Y también Judas, el que lo entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. 3 Judas, pues, tomando una compańía de soldados y guardias de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas, antorchas y armas. 4 Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les preguntó: --żA quién buscáis?
La obra del Espíritu Santo
5 Le respondieron: --A Jesús nazareno. Jesús les dijo: --Yo soy. Estaba también con ellos Judas, el que lo entregaba. 6 Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra.
Jesús, el buen pastor
7 Volvió, pues, a preguntarles: --żA quién buscáis? Y ellos dijeron: --A Jesús nazareno. 8 Respondió Jesús: --Os he dicho que yo soy. Si me buscáis a mí, dejad ir a estos.
El complot contra Lázaro
9 Esto dijo para que se cumpliera aquello que había dicho: «De los que me diste, no perdí ninguno».* Jn 6.39; 10.28-29; 17.12.10 Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, hirió al siervo del Sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. 11 Jesús entonces dijo a Pedro: --Mete tu espada en la vaina. La copa que el Padre me ha dado, żno la he de beber?* La copa: Aquí es símbolo de sufrimiento (cf. Mt 26.39; Mc 14.36; Lc 22.42; Jn 12.27).
Jesús, la luz del mundo
La entrada triunfal en Jerusalén
(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)
Jesús ante el Sumo sacerdote
(Mt 26.57-58; Mc 14.53-54; Lc 22.54)
12 Entonces la compańía de soldados, el comandante y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron
Los fariseos interrogan al ciego sanado
13 y lo llevaron primeramente ante Anás, porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel ańo.* Anás... Caifás: Anás fue sumo sacerdote durante los ańos 6-15 d.C., y su yerno Caifás en los ańos 18-36 d.C. Anás conservó el título en tiempos de Caifás, debido a su prestigio y a que también conservaba cierta autoridad. Cf. Lc 3.2; Hch 4.6.14 Caifás fue quien explicó a los judíos que convenía que un solo hombre muriera por el pueblo.* Jn 11.49-51.
La promesa del Espíritu Santo
Pedro en el patio de Anás
(Mt 26.69-70; Mc 14.66-68; Lc 22.55-57)
15 Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del Sumo sacerdote;
La tristeza se convertirá en gozo
16 pero Pedro estaba fuera, a la puerta. Salió, pues, el discípulo que era conocido del Sumo sacerdote, y habló a la portera e hizo entrar a Pedro.* Mt 26.58 y paralelos.
Jesús, la resurrección y la vida
17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: --żNo eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: --ˇNo lo soy!
El mundo os odia
18 Estaban en pie los siervos y los guardias que habían encendido un fuego, porque hacía frío y se calentaban. También con ellos estaba Pedro en pie, calentándose.
Anás interroga a Jesús
(Mt 26.59-66; Mc 14.55-64; Lc 22.66-71)
19 El Sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.* El Sumo sacerdote: es decir, Anás (cf. v. 13 y véase la nota correspondiente; Lc 3.2 nota g).
Unos griegos buscan a Jesús
20 Jesús le respondió: --Yo públicamente he hablado al mundo. Siempre he enseńado en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto.* Jn 6.59; 7.14; 10.23; cf. también Mc 14.49; Lc 19.47; 21.37.
A donde yo voy, vosotros no podéis ir
Jesús anuncia la traición de Judas
(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)
21 żPor qué me preguntas a mí? Pregunta, a los que han oído, de qué les he hablado; ellos saben lo que yo he dicho.
Los judíos rechazan a Jesús
22 Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada, diciendo: --żAsí respondes al Sumo sacerdote? 23 Jesús le respondió: --Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; pero si bien, żpor qué me golpeas? 24 Anás entonces lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
Yo he vencido al mundo
Pedro niega a Jesús
(Mt 26.71-75; Mc 14.69-72; Lc 22.58-62)
25 Estaba, pues, Pedro en pie, calentándose, y le preguntaron: --żNo eres tú de sus discípulos? Él negó y dijo: --ˇNo lo soy! 26 Uno de los siervos del Sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: --żNo te vi yo en el huerto con él?
Jesús anuncia su muerte
27 Negó Pedro otra vez, y en seguida cantó el gallo.* Jn 13.38.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-31; Mc 15.1-20; Lc 23.1-5,13-25)
28 Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mańana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y así poder comer la Pascua.ń 18.28Al entrar en la casa de un pagano, el judío quedaba ritualmente impuro (cf. Hch 10.28).* Pretorio: Era la casa donde se alojaba el gobernador, el cual vivía en Cesarea pero pasaba algunas temporadas en Jerusalén. El lugar sería el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.29 Entonces salió Pilato a donde ellos estaban, y les dijo: --żQué acusación traéis contra este hombre? 30 Respondieron y le dijeron: --Si este no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.
La verdad os hará libres
El nuevo mandamiento
31 Entonces les dijo Pilato: --Tomadlo vosotros y juzgadlo según vuestra ley. Los judíos le dijeron: --A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie.* Los romanos se reservaron el derecho de aplicar la pena de muerte.32 Dijeron esto para que se cumpliera la palabra que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte iba a morir.* Esto es, por crucifixión (cf. Jn 3.14; 8.28; 12.32). Esta forma de ejecución no existía en la ley judía. Los romanos la aplicaban, sobre todo a los que no eran ciudadanos romanos, para castigar delitos graves como el de sedición.33 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: --żEres tú el Rey de los judíos?* Las autoridades judías acusan a Jesús ante Pilato del delito de sedición: pretender ser Rey de los judíos.34 Jesús le respondió: --żDices tú esto por ti mismo o te lo han dicho otros de mí?
Ceguera espiritual
35 Pilato le respondió: --żSoy yo acaso judío? Tu nación y los principales sacerdotes te han entregado a mí. żQué has hecho?
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)
36 Respondió Jesús: --Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.
Incredulidad de los judíos
37 Le dijo entonces Pilato: --Luego, żeres tú rey? Respondió Jesús: --Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.** La pregunta de Pilato y la respuesta de Jesús corresponden a la pregunta y respuesta ante el propio Concilio (cf. Mt 26.63-64). Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta de Jesús (Tú dices que yo soy rey) podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, aunque no en el sentido en que lo habría entendido el gobernador.Cf. Jn 1.14,17; 8.45; 14.6.
Resurrección de Lázaro
38 Le dijo Pilato: --żQué es la verdad? Y dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos, y les dijo: --Yo no hallo en él ningún delito.
Sois de vuestro padre el diablo
39 Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte a un preso en la Pascua. żQueréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? 40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: --ˇA éste no! ˇA Barrabás! --y Barrabás era ladrón--.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas