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San Juan 3 3 de 21 capítulos

Jesús y Nicodemo

Jesús y la mujer samaritana

El paralítico de Betesda

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17)

Incredulidad de los hermanos de Jesús

1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, dignatario de los judíos.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: --Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas seńales que tú haces, si no está Dios con él.* Tabernáculos: Esta fiesta la celebraban los israelitas al término de la cosecha. Construían enramadas, para recordar la vida de sus antepasados en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Lv 23.33-43; Dt 16.13).3 Le respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le preguntó: --żCómo puede un hombre nacer siendo viejo? żPuede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? 5 Respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es.* Mi tiempo: Véase Jn 2.4 nota e.7 No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo”. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu. 9 Le preguntó Nicodemo: --żCómo puede hacerse esto?

Jesús en la fiesta de los Tabernáculos

10 Jesús le respondió: --Tú, que eres el maestro de Israel, żno sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo que de lo que sabemos, hablamos, y de lo que hemos visto, testificamos; pero no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales y no creéis, żcómo creeréis si os digo las celestiales? 13 Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

De tal manera amó Dios al mundo

Jesús anda sobre el mar

(Mt 14.22-27; Mc 6.45-52)

16 »De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

La autoridad del Hijo

19 Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas,ń 3.16-19Jn 12.46-48. Luz: Véase Jn 1.9 n. 20 pues todo aquel que hace lo malo detesta la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean puestas al descubierto.* Cf. Mc 3.22,30.21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras son hechas en Dios.* Jn 5.1-16.

El amigo del esposo

La gente busca a Jesús

22 Después de esto vino Jesús con sus discípulos a tierras de Judea, y estuvo allí con ellos y bautizaba.*** Circuncisión: Gn 17.10-27; Lv 12.3.Gn 17.10; 21.4.El rito de la circuncisión se practica a los ocho días de nacido el nińo, aunque sea sábado.23 También Juan bautizaba en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas. Y la gente llegaba y se bautizaba, 24 pues aún no habían encarcelado a Juan.* Cf. Lv 19.15.

Jesús, el pan de vida

żEs este el Cristo?

25 Entonces se produjo una discusión entre los discípulos de Juan y algunos judíos acerca de la purificación. 26 Y vinieron a Juan y le dijeron: --Rabí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, él también bautiza, y todos van a él. 27 Respondió Juan: --No puede el hombre recibir nada a menos que le sea dado del cielo.* Algunos decían que el Mesías permanecería oculto hasta que Elías viniera y lo diera a conocer.28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él”. 29 El que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo, el que está a su lado y lo oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Por eso, mi gozo está completo.

Testigos de Cristo

30 Es necesario que él crezca, y que yo disminuya.* Su hora: Véase Jn 2.4 nota e.

El que viene de arriba

31 El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra es terrenal y habla de cosas terrenales. El que viene del cielo está por encima de todos,

Los fariseos envían guardias para detener a Jesús

32 y de lo que ha visto y oído testifica, pero nadie recibe su testimonio. 33 El que recibe su testimonio, ese atestigua que Dios es veraz, 34 porque aquel a quien Dios envió, las palabras de Dios habla, pues Dios no da el Espíritu por medida.* Sobre esta manera de hablar tan propia de Jesús, véase Jn 3.3-4 n.35 El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano. 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Jesús y Nicodemo

Jesús y la mujer samaritana

El paralítico de Betesda

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17)

Incredulidad de los hermanos de Jesús

1 Cuando, pues, el Seńor supo que los fariseos habían oído decir: «Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan»* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),* Tabernáculos: Esta fiesta la celebraban los israelitas al término de la cosecha. Construían enramadas, para recordar la vida de sus antepasados en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Lv 23.33-43; Dt 16.13).3 salió de Judea y se fue otra vez a Galilea. 4 Y le era necesario pasar por Samaria. 5 Fue, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del viaje, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta.* Mi tiempo: Véase Jn 2.4 nota e.7 Llegó una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: --Dame de beber 8 --pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos--. 9 La mujer samaritana le dijo: --żCómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? --porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí--.

Jesús en la fiesta de los Tabernáculos

10 Respondió Jesús y le dijo: --Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le pedirías, y él te daría agua viva. 11 La mujer le dijo: --Seńor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. żDe dónde, pues, tienes el agua viva? 12 żAcaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13 Jesús le contestó: --Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed;* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.14 pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15 La mujer le dijo: --Seńor, dame esa agua, para que no tenga yo sed ni venga aquí a sacarla.

De tal manera amó Dios al mundo

Jesús anda sobre el mar

(Mt 14.22-27; Mc 6.45-52)

16 Jesús le dijo: --Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17 Respondió la mujer y dijo: --No tengo marido. Jesús le dijo: --Bien has dicho: “No tengo marido”, 18 porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad.

La autoridad del Hijo

19 Le dijo la mujer: --Seńor, me parece que tú eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, pero vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.* Cf. Mc 3.22,30.21 Jesús le dijo: --Mujer, créeme que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.* Jn 5.1-16.

El amigo del esposo

La gente busca a Jesús

22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos.*** Circuncisión: Gn 17.10-27; Lv 12.3.Gn 17.10; 21.4.El rito de la circuncisión se practica a los ocho días de nacido el nińo, aunque sea sábado.23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. 24 Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren.* Cf. Lv 19.15.

Jesús, el pan de vida

żEs este el Cristo?

25 Le dijo la mujer: --Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo;ń 4.25Los samaritanos esperaban un enviado de Dios, un profeta como Moisés (Dt 18.18), aunque no le daban el nombre de Mesías o Cristo.cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: --Yo soy, el que habla contigo. 27 En esto llegaron sus discípulos y se asombraron de que hablara con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: «żQué preguntas?» o «żQué hablas con ella?».* Algunos decían que el Mesías permanecería oculto hasta que Elías viniera y lo diera a conocer.28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres: 29 --Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. żNo será este el Cristo?

Testigos de Cristo

30 Entonces salieron de la ciudad y vinieron a él.* Su hora: Véase Jn 2.4 nota e.

El que viene de arriba

31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: --Rabí, come.

Los fariseos envían guardias para detener a Jesús

32 Él les dijo: --Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33 Entonces los discípulos se decían entre sí: --żLe habrá traído alguien de comer? 34 Jesús les dijo: --Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra.* Sobre esta manera de hablar tan propia de Jesús, véase Jn 3.3-4 n.35 żNo decís vosotros: “Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega”? Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. 36 Y el que siega recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se goce juntamente con el que siega.

Ríos de agua viva

37 En esto es verdadero el dicho: “Uno es el que siembra y otro es el que siega”. 38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron y vosotros habéis entrado en sus labores.* Is 55.1; Jn 4.14. Cf. Sal 78.15-16; 105.41; Pr 18.4; Is 58.11.39 Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: «Me dijo todo lo que he hecho».* Glorificado: alusión a la muerte y resurrección de Jesús (cf. Jn 12.16,23).

División entre la gente

40 Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días.* El Profeta: Véase Jn 1.21 nota x.41 Muchos más creyeron por la palabra de él, 42 y decían a la mujer: --Ya no creemos solamente por lo que has dicho, pues nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.** 2 S 7.12-13; Sal 89.3-4; 132.11-12.Miq 5.2.

Jesús sana al hijo de un noble

43 Dos días después salió de allí y fue a Galilea, 44 pues Jesús mismo dio testimonio de que al profeta no se le honra en su propia tierra.

ˇNunca nadie ha hablado así!

45 Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta, porque también ellos habían ido a la fiesta. 46 Fue, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había en Capernaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47 Cuando oyó aquel que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a él y le rogó que descendiera y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir. 48 Entonces Jesús le dijo: --Si no veis seńales y prodigios, no creeréis. 49 El oficial del rey le dijo: --Seńor, desciende antes que mi hijo muera.* Dt 27.26; 28.15; Sal 119.21.50 Jesús le dijo: --Vete, tu hijo vive. El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.* Jn 3.1-10.51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirlo, y le informaron diciendo: --Tu hijo vive. 52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a mejorar. Le dijeron: --Ayer, a la hora séptima, se le pasó la fiebre.* Nunca se ha levantado un profeta: De hecho, el profeta Jonás era originario de Galilea (cf. 2 R 14.25).

La mujer adúltera

53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su casa. 54 Esta segunda seńal hizo Jesús cuando fue de Judea a Galilea.* Cf. Jn 4.13-14.

Jesús y Nicodemo

Jesús y la mujer samaritana

El paralítico de Betesda

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17)

Incredulidad de los hermanos de Jesús

1 Después de esto había una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.2 Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.* Tabernáculos: Esta fiesta la celebraban los israelitas al término de la cosecha. Construían enramadas, para recordar la vida de sus antepasados en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Lv 23.33-43; Dt 16.13).3 En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua, 4 porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera. 5 Había allí un hombre que hacía treinta y ocho ańos que estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: --żQuieres ser sano?* Mi tiempo: Véase Jn 2.4 nota e.7 El enfermo le respondió: --Seńor, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; mientras yo voy, otro desciende antes que yo. 8 Jesús le dijo: --Levántate, toma tu camilla y anda. 9 Al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su camilla y anduvo. Era sábado aquel día.

Jesús en la fiesta de los Tabernáculos

10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: --Es sábado; no te es permitido cargar tu camilla. 11 Él les respondió: --El que me sanó, él mismo me dijo: “Toma tu camilla y anda”. 12 Entonces le preguntaron: --żQuién es el que te dijo: “Toma tu camilla y anda”? 13 Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.14 Después lo halló Jesús en el Templo y le dijo: --Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor. 15 El hombre se fue y contó a los judíos que Jesús era quien lo había sanado.

De tal manera amó Dios al mundo

Jesús anda sobre el mar

(Mt 14.22-27; Mc 6.45-52)

16 Por esta causa los judíos perseguían a Jesús e intentaban matarlo, porque hacía estas cosas en sábado. 17 Jesús les respondió: --Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. 18 Por esto los judíos aun más intentaban matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

La autoridad del Hijo

19 Respondió entonces Jesús y les dijo: --De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente, 20 porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os admiréis.* Cf. Mc 3.22,30.21 Como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida,* Jn 5.1-16.

El amigo del esposo

La gente busca a Jesús

22 porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,*** Circuncisión: Gn 17.10-27; Lv 12.3.Gn 17.10; 21.4.El rito de la circuncisión se practica a los ocho días de nacido el nińo, aunque sea sábado.23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre, que lo envió. 24 »De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.* Cf. Lv 19.15.

Jesús, el pan de vida

żEs este el Cristo?

25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26 Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y, además, le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del hombre.* Algunos decían que el Mesías permanecería oculto hasta que Elías viniera y lo diera a conocer.28 No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Testigos de Cristo

30 »No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió.* Su hora: Véase Jn 2.4 nota e.

El que viene de arriba

31 Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

Los fariseos envían guardias para detener a Jesús

32 Otroń 5.32Otro: esto es, el Padre (5.37-38; 8.18). Y también Juan el Bautista (5.33-35), las seńales milagrosas (5.36) y las Escrituras (5.39) son testigos a favor de Jesús. Cf. 1 Jn 5.6-9.es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. 33 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad. 34 Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; sin embargo, digo esto para que vosotros seáis salvos.* Sobre esta manera de hablar tan propia de Jesús, véase Jn 3.3-4 n.35 Él era antorcha que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. 36 Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan: las obras que el Padre me dio para que cumpliera, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.

Ríos de agua viva

37 También el Padre, que me envió, ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, 38 ni tenéis su palabra morando en vosotros, porque no creéis a quien él envió.* Is 55.1; Jn 4.14. Cf. Sal 78.15-16; 105.41; Pr 18.4; Is 58.11.39 Escudrińad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí;* Glorificado: alusión a la muerte y resurrección de Jesús (cf. Jn 12.16,23).

División entre la gente

40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida.* El Profeta: Véase Jn 1.21 nota x.41 »Gloria de los hombres no recibo. 42 Pero yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.** 2 S 7.12-13; Sal 89.3-4; 132.11-12.Miq 5.2.

Jesús sana al hijo de un noble

43 Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viniera en su propio nombre, a ese recibiríais. 44 żCómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

ˇNunca nadie ha hablado así!

45 No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre. Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza, es quien os acusa, 46 porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. 47 Pero si no creéis a sus escritos, żcómo creeréis a mis palabras?

Jesús y Nicodemo

Jesús y la mujer samaritana

El paralítico de Betesda

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17)

Incredulidad de los hermanos de Jesús

1 Después de esto, Jesús fue al otro lado del Mar de Galilea, el de Tiberias.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.2 Y lo seguía una gran multitud, porque veían las seńales que hacía en los enfermos.* Tabernáculos: Esta fiesta la celebraban los israelitas al término de la cosecha. Construían enramadas, para recordar la vida de sus antepasados en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Lv 23.33-43; Dt 16.13).3 Entonces subió Jesús a un monte y se sentó allí con sus discípulos. 4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Cuando alzó Jesús los ojos y vio que había venido a él una gran multitud, dijo a Felipe: --żDe dónde compraremos pan para que coman estos? 6 Pero esto decía para probarlo, porque él sabía lo que iba a hacer.* Mi tiempo: Véase Jn 2.4 nota e.7 Felipe le respondió: --Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomara un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 --Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero żqué es esto para tantos?

Jesús en la fiesta de los Tabernáculos

10 Entonces Jesús dijo: --Haced recostar a la gente. Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como en número de cinco mil hombres. 11 Tomó Jesús aquellos panes y, después de dar gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; de igual manera hizo con los pescados, dándoles cuanto querían. 12 Y cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: --Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.14 Entonces aquellos hombres, al ver la seńal que Jesús había hecho, dijeron: «Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo». 15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerlo rey, volvió a retirarse al monte él solo.

De tal manera amó Dios al mundo

Jesús anda sobre el mar

(Mt 14.22-27; Mc 6.45-52)

16 Al anochecer descendieron sus discípulos al mar, 17 y entrando en una barca iban cruzando el mar hacia Capernaúm. Ya había oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos. 18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.

La autoridad del Hijo

19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. 20 Pero él les dijo: --Yo soy; no temáis.* Cf. Mc 3.22,30.21 Entonces ellos lo recibieron con gusto en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra a donde iban.* Jn 5.1-16.

El amigo del esposo

La gente busca a Jesús

22 Al día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar se dio cuenta de que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que estos se habían ido solos.*** Circuncisión: Gn 17.10-27; Lv 12.3.Gn 17.10; 21.4.El rito de la circuncisión se practica a los ocho días de nacido el nińo, aunque sea sábado.23 Pero otras barcas habían llegado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Seńor. 24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaúm, buscando a Jesús.* Cf. Lv 19.15.

Jesús, el pan de vida

żEs este el Cristo?

25 Y hallándolo al otro lado del mar, le preguntaron: --Rabí, żcuándo llegaste acá? 26 Respondió Jesús y les dijo: --De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las seńales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del hombre, porque a este seńaló Dios, el Padre.* Algunos decían que el Mesías permanecería oculto hasta que Elías viniera y lo diera a conocer.28 Entonces le preguntaron: --żQué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: --Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado.

Testigos de Cristo

30 Entonces le dijeron: --żQué seńal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? żQué obra haces?* Su hora: Véase Jn 2.4 nota e.

El que viene de arriba

31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo”.

Los fariseos envían guardias para detener a Jesús

32 Y Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo: Moisés no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo, 33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34 Le dijeron: --Seńor, danos siempre este pan.* Sobre esta manera de hablar tan propia de Jesús, véase Jn 3.3-4 n.35 Jesús les respondió: --Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. 36 Pero ya os he dicho que, aunque me habéis visto, no creéis.

Ríos de agua viva

37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, no lo echo fuera. 38 He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.* Is 55.1; Jn 4.14. Cf. Sal 78.15-16; 105.41; Pr 18.4; Is 58.11.39 Y la voluntad del Padre, que me envió, es que no pierda yo nada de todo lo que él me da,ń 6.39Jn 10.28-29; 17.12; 18.9.sino que lo resucite en el día final.* Glorificado: alusión a la muerte y resurrección de Jesús (cf. Jn 12.16,23).

División entre la gente

40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.* El Profeta: Véase Jn 1.21 nota x.41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: «Yo soy el pan que descendió del cielo», 42 y decían: --Este, żno es Jesús el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? żCómo dice ahora: “Del cielo he descendido”?** 2 S 7.12-13; Sal 89.3-4; 132.11-12.Miq 5.2.

Jesús sana al hijo de un noble

43 Jesús respondió y les dijo: --No murmuréis entre vosotros. 44 Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo atrae; y yo lo resucitaré en el día final.

ˇNunca nadie ha hablado así!

45 Escrito está en los Profetas: “Y todos serán enseńados por Dios”. Así que, todo aquel que oye al Padre y aprende de él, viene a mí. 46 No que alguien haya visto al Padre; solo aquel que viene de Dios, ese ha visto al Padre. 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y aun así murieron.* Dt 27.26; 28.15; Sal 119.21.50 Este es el pan que desciende del cielo para que no muera quien coma de él.* Jn 3.1-10.51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 52 Entonces los judíos discutían entre sí, diciendo: --żCómo puede este darnos a comer su carne?* Nunca se ha levantado un profeta: De hecho, el profeta Jonás era originario de Galilea (cf. 2 R 14.25).

La mujer adúltera

53 Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final,* Cf. Jn 4.13-14.55 porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.,** Cf. Mt 26.26-29; Mc 14.22-25; Lc 22.14-22; también 1 Co 11.23-26.Cf. Jn 15.4-10; 1 Jn 3.24.57 Así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá eternamente. 59 Estas cosas dijo en Capernaúm, enseńando en una sinagoga.

Palabras de vida eterna

60 Al oir esto, muchos de sus discípulos dijeron: --Dura es esta palabra; żquién la puede oir?* El rechazo que provocan las palabras de Jesús no se debe únicamente a la idea de comer su carne y su sangre (cf. Lv 3.17), sino sobre todo al hecho de que él se declara como el único que puede dar la verdadera vida.61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: --żEsto os escandaliza? 62 żPues qué, si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba primero?* Jn 3.13; 16.28.63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64 Pero hay algunos de vosotros que no creen --porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo había de entregar--.* Jn 6.71; 13.11.65 Y dijo: --Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le es dado del Padre. 66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. 67 Dijo entonces Jesús a los doce: --żQueréis acaso iros también vosotros? 68 Le respondió Simón Pedro: --Seńor, ża quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.* Mt 16.16; Mc 8.29; Lc 9.20. Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente: otros ms. dicen: tú eres el santo de Dios, y otros: tú eres el Cristo, el santo de Dios.70 Jesús les respondió: --żNo os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?* Doce: Cf. Mt 10.1-4 y paralelos.71 Hablaba de Judas Iscariote hijo de Simón, porque él era el que lo iba a entregar, y era uno de los doce.* Jn 13.2-4, 21-30; 18.2-3.

Jesús y Nicodemo

Jesús y la mujer samaritana

El paralítico de Betesda

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17)

Incredulidad de los hermanos de Jesús

1 Después de esto andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar en Judea, porque los judíos intentaban matarlo.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos,* Tabernáculos: Esta fiesta la celebraban los israelitas al término de la cosecha. Construían enramadas, para recordar la vida de sus antepasados en el desierto después de la salida de Egipto (cf. Lv 23.33-43; Dt 16.13).3 y le dijeron sus hermanos: --Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces, 4 porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. 5 Ni aun sus hermanos creían en él. 6 Entonces Jesús les dijo: --Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre está preparado.* Mi tiempo: Véase Jn 2.4 nota e.7 No puede el mundo odiaros a vosotros; pero a mí me odia, porque yo testifico de él, que sus obras son malas. 8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido. 9 Y habiéndoles dicho esto se quedó en Galilea.

Jesús en la fiesta de los Tabernáculos

10 Pero después que sus hermanos subieron, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto. 11 Y lo buscaban los judíos en la fiesta, y decían: --żDónde estará aquel? 12 Y había mucha murmuración acerca de él entre la multitud, pues unos decían: «Es bueno»; pero otros decían: «No, sino que engańa al pueblo». 13 Sin embargo, ninguno hablaba abiertamente de él por miedo a los judíos.* Los judíos: Véase Jn 1.19 n.14 Pero a la mitad de la fiesta subió Jesús al Templo, y enseńaba. 15 Y se admiraban los judíos, diciendo: --żCómo sabe este letras sin haber estudiado?

De tal manera amó Dios al mundo

Jesús anda sobre el mar

(Mt 14.22-27; Mc 6.45-52)

16 Jesús les respondió y dijo: --Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. 17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. 18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que lo envió, este es verdadero y no hay en él injusticia.

La autoridad del Hijo

19 żNo os dio Moisés la Ley? Sin embargo, ninguno de vosotros la cumple. żPor qué intentáis matarme? 20 Respondió la multitud y dijo: --Demonio tienes, żquién intenta matarte?* Cf. Mc 3.22,30.21 Jesús respondió y les dijo: --Una obra hice y todos os admiráis.* Jn 5.1-16.

El amigo del esposo

La gente busca a Jesús

22 Por cierto, Moisés os dio la circuncisión --no porque sea de Moisés, sino de los padres-- y en sábado circuncidáis al hombre.*** Circuncisión: Gn 17.10-27; Lv 12.3.Gn 17.10; 21.4.El rito de la circuncisión se practica a los ocho días de nacido el nińo, aunque sea sábado.23 Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la Ley de Moisés no sea quebrantada, żos enojáis conmigo porque en sábado sané completamente a un hombre? 24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.* Cf. Lv 19.15.

Jesús, el pan de vida

żEs este el Cristo?

25 Decían entonces unos de Jerusalén: --żNo es a este a quien buscan para matarlo? 26 Pues mirad, habla públicamente y no le dicen nada. żHabrán reconocido en verdad las autoridades que este es el Cristo? 27 Pero este, sabemos de dónde es; sin embargo, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.* Algunos decían que el Mesías permanecería oculto hasta que Elías viniera y lo diera a conocer.28 Jesús entonces, enseńando en el Templo, alzó la voz y dijo: --A mí me conocéis y sabéis de dónde soy; no he venido de mí mismo, pero el que me envió, a quien vosotros no conocéis, es verdadero. 29 Pero yo lo conozco, porque de él procedo, y él me envió.

Testigos de Cristo

30 Entonces intentaban prenderlo; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.* Su hora: Véase Jn 2.4 nota e.

El que viene de arriba

31 Y muchos de la multitud creyeron en él y decían: --El Cristo, cuando venga, żhará más seńales que las que este hace?

Los fariseos envían guardias para detener a Jesús

32 Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron guardias para que lo prendieran. 33 Y Jesús dijo: --Todavía estaré con vosotros algún tiempo, y luego iré al que me envió. 34 Me buscaréis, pero no me hallaréis, y a donde yo estaré, vosotros no podréis ir.* Sobre esta manera de hablar tan propia de Jesús, véase Jn 3.3-4 n.35 Entonces los judíos dijeron entre sí: --żAdónde se irá este, que no lo hallaremos? żSe irá a los dispersos entre los griegos y enseńará a los griegos? 36 żQué significa esto que dijo: “Me buscaréis, pero no me hallaréis, y a donde yo estaré, vosotros no podréis ir”?

Ríos de agua viva

37 En el último y gran día de la fiesta,ń 7.37Último y gran día: Durante esta fiesta (cf. 7.2), cada día se llevaba agua al Templo desde el estanque de Siloé. Un coro repetía Is 12.3, y luego el sacerdote vertía el agua en tierra. Véase 4.10 n.Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: --Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.* Is 55.1; Jn 4.14. Cf. Sal 78.15-16; 105.41; Pr 18.4; Is 58.11.39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.* Glorificado: alusión a la muerte y resurrección de Jesús (cf. Jn 12.16,23).

División entre la gente

40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: «Verdaderamente este es el Profeta».* El Profeta: Véase Jn 1.21 nota x.41 Otros decían: «Este es el Cristo». Pero algunos decían: «żDe Galilea ha de venir el Cristo? 42 żNo dice la Escritura que de la descendencia de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?».** 2 S 7.12-13; Sal 89.3-4; 132.11-12.Miq 5.2.

Jesús sana al hijo de un noble

43 Hubo entonces división entre la gente a causa de él. 44 Y algunos de ellos querían prenderlo, pero ninguno le echó mano.

ˇNunca nadie ha hablado así!

45 Los guardias vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos. Entonces estos les preguntaron: --żPor qué no lo habéis traído? 46 Los guardias respondieron: --ˇJamás hombre alguno ha hablado como este hombre! 47 Entonces los fariseos les preguntaron: --żTambién vosotros habéis sido engańados? 48 żAcaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos? 49 Pero esta gente que no sabe la Ley, maldita es.* Dt 27.26; 28.15; Sal 119.21.50 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos:* Jn 3.1-10.51 --żJuzga acaso nuestra Ley a un hombre si primero no lo oye y sabe lo que ha hecho? 52 Respondieron y le dijeron: --żEres tú también galileo? Escudrińa y ve que de Galilea nunca se ha levantado un profeta.* Nunca se ha levantado un profeta: De hecho, el profeta Jonás era originario de Galilea (cf. 2 R 14.25).

La mujer adúltera

53 Y cada uno se fue a su casa,