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San Juan 3 3 de 21 capítulos

Jesús y Nicodemo

Jesús y la mujer samaritana

1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, dignatario de los judíos.* Cf. Jn 3.22.2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: --Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas seńales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Le respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le preguntó: --żCómo puede un hombre nacer siendo viejo? żPuede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?* El camino más directo entre Judea y Galilea pasaba por Samaria.5 Respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.** Sicar: Una antigua versión dice Siquem. El lugar está situado entre los montes Gerizim y Ebal.Gn 33.18-19; 48.22; Jos 24.32.6 Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es.*** Pozo de Jacob: un pozo hondo, usado desde tiempos antiguos, y que todavía existe. No aparece mencionado en el AT. Generalmente las mujeres iban a buscar agua en grupo por la mańana o al atardecer.Cansado del viaje: Puesto que Jesús es el Verbo hecho carne (véanse 1.14 notas), fue un ser humano semejante en todo a nosotros, pero sin pecado (Heb 4.15). Por eso experimentaba cansancio y necesitaba reposo. También sentía hambre y sed (Jn 4.7-8; cf. 19.28).La hora sexta: es decir, el mediodía.7 No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo”. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu. 9 Le preguntó Nicodemo: --żCómo puede hacerse esto?* No se tratan entre sí: otra posible traducción: no usan nada en común. Los samaritanos, aunque en su origen eran parte del mismo pueblo, se habían separado de los israelitas política y religiosamente desde hacía mucho tiempo. De la Biblia hebrea solo conservaban los libros de la Ley (el Pentateuco). Los judíos llegaron a considerar a los samaritanos prácticamente como a paganos.10 Jesús le respondió: --Tú, que eres el maestro de Israel, żno sabes esto?* En el uso común la expresión agua viva se refiere al agua corriente o de manantial. Jesús la utiliza como símbolo de los dones que él ofrece al que cree (cf. Is 55.1; Jer 2.13; 17.13; Ez 47.1-9; Zac 14.8; Ap 7.17; 21.6; 22.1,17).11 De cierto, de cierto te digo que de lo que sabemos, hablamos, y de lo que hemos visto, testificamos; pero no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales y no creéis, żcómo creeréis si os digo las celestiales? 13 Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado,* Jn 6.35; 7.37-38.15 para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

De tal manera amó Dios al mundo

16 »De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas,ń 3.16-19Jn 12.46-48. Luz: Véase Jn 1.9 n.* Sobre este conocimiento de Jesús, véase Jn 1.48 nota o.20 pues todo aquel que hace lo malo detesta la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean puestas al descubierto.* Este monte: Gerizim. Cf. Dt 11.29; Jos 8.33.21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

El amigo del esposo

22 Después de esto vino Jesús con sus discípulos a tierras de Judea, y estuvo allí con ellos y bautizaba.* Is 2.3; Ro 9.4-5.23 También Juan bautizaba en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas. Y la gente llegaba y se bautizaba, 24 pues aún no habían encarcelado a Juan.* Acerca de esta nueva relación entre Dios y los hombres, véase Jn 2.21 n.; y cf. Flp 3.3.25 Entonces se produjo una discusión entre los discípulos de Juan y algunos judíos acerca de la purificación. 26 Y vinieron a Juan y le dijeron: --Rabí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, él también bautiza, y todos van a él. 27 Respondió Juan: --No puede el hombre recibir nada a menos que le sea dado del cielo. 28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él”. 29 El que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo, el que está a su lado y lo oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Por eso, mi gozo está completo. 30 Es necesario que él crezca, y que yo disminuya.

El que viene de arriba

31 El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra es terrenal y habla de cosas terrenales. El que viene del cielo está por encima de todos, 32 y de lo que ha visto y oído testifica, pero nadie recibe su testimonio. 33 El que recibe su testimonio, ese atestigua que Dios es veraz, 34 porque aquel a quien Dios envió, las palabras de Dios habla, pues Dios no da el Espíritu por medida.* Jn 5.30,36; 6.38; 17.4. Sobre esta manera de hablar tan propia de Jesús, véase Jn 3.3-4 n.35 El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano.** El dicho quiere expresar que hay que esperar mucho para ver los resultados.Cf. Mt 9.37-38; Lc 10.2.36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Jesús y Nicodemo

Jesús y la mujer samaritana

1 Cuando, pues, el Seńor supo que los fariseos habían oído decir: «Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan»* Cf. Jn 3.22.2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3 salió de Judea y se fue otra vez a Galilea. 4 Y le era necesario pasar por Samaria.* El camino más directo entre Judea y Galilea pasaba por Samaria.5 Fue, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.** Sicar: Una antigua versión dice Siquem. El lugar está situado entre los montes Gerizim y Ebal.Gn 33.18-19; 48.22; Jos 24.32.6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del viaje, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta.*** Pozo de Jacob: un pozo hondo, usado desde tiempos antiguos, y que todavía existe. No aparece mencionado en el AT. Generalmente las mujeres iban a buscar agua en grupo por la mańana o al atardecer.Cansado del viaje: Puesto que Jesús es el Verbo hecho carne (véanse 1.14 notas), fue un ser humano semejante en todo a nosotros, pero sin pecado (Heb 4.15). Por eso experimentaba cansancio y necesitaba reposo. También sentía hambre y sed (Jn 4.7-8; cf. 19.28).La hora sexta: es decir, el mediodía.7 Llegó una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: --Dame de beber 8 --pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos--. 9 La mujer samaritana le dijo: --żCómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? --porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí--.* No se tratan entre sí: otra posible traducción: no usan nada en común. Los samaritanos, aunque en su origen eran parte del mismo pueblo, se habían separado de los israelitas política y religiosamente desde hacía mucho tiempo. De la Biblia hebrea solo conservaban los libros de la Ley (el Pentateuco). Los judíos llegaron a considerar a los samaritanos prácticamente como a paganos.10 Respondió Jesús y le dijo: --Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le pedirías, y él te daría agua viva.* En el uso común la expresión agua viva se refiere al agua corriente o de manantial. Jesús la utiliza como símbolo de los dones que él ofrece al que cree (cf. Is 55.1; Jer 2.13; 17.13; Ez 47.1-9; Zac 14.8; Ap 7.17; 21.6; 22.1,17).11 La mujer le dijo: --Seńor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. żDe dónde, pues, tienes el agua viva? 12 żAcaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13 Jesús le contestó: --Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed; 14 pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.* Jn 6.35; 7.37-38.15 La mujer le dijo: --Seńor, dame esa agua, para que no tenga yo sed ni venga aquí a sacarla.

De tal manera amó Dios al mundo

16 Jesús le dijo: --Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17 Respondió la mujer y dijo: --No tengo marido. Jesús le dijo: --Bien has dicho: “No tengo marido”, 18 porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad. 19 Le dijo la mujer: --Seńor, me parece que tú eres profeta.* Sobre este conocimiento de Jesús, véase Jn 1.48 nota o.20 Nuestros padres adoraron en este monte, pero vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.* Este monte: Gerizim. Cf. Dt 11.29; Jos 8.33.21 Jesús le dijo: --Mujer, créeme que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

El amigo del esposo

22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos.* Is 2.3; Ro 9.4-5.23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. 24 Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren.* Acerca de esta nueva relación entre Dios y los hombres, véase Jn 2.21 n.; y cf. Flp 3.3.25 Le dijo la mujer: --Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo;ń 4.25Los samaritanos esperaban un enviado de Dios, un profeta como Moisés (Dt 18.18), aunque no le daban el nombre de Mesías o Cristo.cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: --Yo soy, el que habla contigo. 27 En esto llegaron sus discípulos y se asombraron de que hablara con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: «żQué preguntas?» o «żQué hablas con ella?». 28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres: 29 --Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. żNo será este el Cristo? 30 Entonces salieron de la ciudad y vinieron a él.

El que viene de arriba

31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: --Rabí, come. 32 Él les dijo: --Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33 Entonces los discípulos se decían entre sí: --żLe habrá traído alguien de comer? 34 Jesús les dijo: --Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra.* Jn 5.30,36; 6.38; 17.4. Sobre esta manera de hablar tan propia de Jesús, véase Jn 3.3-4 n.35 żNo decís vosotros: “Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega”? Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.** El dicho quiere expresar que hay que esperar mucho para ver los resultados.Cf. Mt 9.37-38; Lc 10.2.36 Y el que siega recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se goce juntamente con el que siega. 37 En esto es verdadero el dicho: “Uno es el que siembra y otro es el que siega”.* Este dicho, que en otras circunstancias puede tener un sentido pesimista (Dt 28.30; Job 31.8; Miq 6.15), sirve aquí para referirse a la misión de los discípulos de Jesús.38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron y vosotros habéis entrado en sus labores. 39 Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: «Me dijo todo lo que he hecho». 40 Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. 41 Muchos más creyeron por la palabra de él,* En contraste con la mayoría de los judíos (Jn 1.11; 12.37), estos samaritanos reconocen a Jesús como el salvador del mundo (cf. 1 Ti 4.10; 1 Jn 4.14).42 y decían a la mujer: --Ya no creemos solamente por lo que has dicho, pues nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.

Jesús sana al hijo de un noble

43 Dos días después salió de allí y fue a Galilea, 44 pues Jesús mismo dio testimonio de que al profeta no se le honra en su propia tierra.* Mt 13.57; Mc 6.4; Lc 4.24.45 Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta, porque también ellos habían ido a la fiesta.* Jn 2.23.46 Fue, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había en Capernaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.** Jn 2.1-11.Oficial del rey: al servicio de Herodes Antipas, gobernante de Galilea y Perea.47 Cuando oyó aquel que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a él y le rogó que descendiera y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir. 48 Entonces Jesús le dijo: --Si no veis seńales y prodigios, no creeréis.* Cf. Mt 12.38.49 El oficial del rey le dijo: --Seńor, desciende antes que mi hijo muera. 50 Jesús le dijo: --Vete, tu hijo vive. El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirlo, y le informaron diciendo: --Tu hijo vive. 52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a mejorar. Le dijeron: --Ayer, a la hora séptima, se le pasó la fiebre.* La hora séptima: la una de la tarde.53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su casa. 54 Esta segunda seńal hizo Jesús cuando fue de Judea a Galilea.* Segunda seńal: Véase Jn 2.11 n.