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Joel 1 1 de 3 capítulos

1. DEVASTACIÓN DE LA LANGOSTA;%EL “DÍA DE JEHOVÁ” (1.1--2.2a)

Profecía de la devastación del país

1 Palabra de Jehová que vino a Joel%hijo de Petuel.,
**
En lugar de Petuel, algunas versiones antiguas leen Betuel.Acerca de los encabezamientos de los libros proféticos, véase Is 1.1 nota b. Cf. Jon 1.1.2 «Oíd esto, ancianos,
y escuchad, todos los moradores%de la tierra.
żHa acontecido algo semejante%en vuestros días
o en los días de vuestros padres?
3 De esto contaréis a vuestros hijos,
y vuestros hijos a sus hijos,
y sus hijos a la siguiente generación.
*
La revelación de Dios en los acontecimientos históricos es una nota distintiva de la fe de Israel (cf. Dt 26.5-10). Por eso, el pueblo debía recordar y transmitir a las generaciones siguientes los hechos en que se había manifestado de un modo especial el amor y el poder del Seńor, como el éxodo de Egipto y la entrada en la tierra prometida (véanse las referencias en Sal 44.1 n.). Sin embargo, lo que se ha de recordar y transmitir ahora es una terrible plaga de langostas; es decir, no un acto de salvación sino de juicio, para que sirva de advertencia a las generaciones futuras. Cf. Jer 4.8 n.4 Lo que dejó la oruga
se lo comió el saltón;
lo que dejó el saltón
se lo comió el revoltón;
y la langosta se comió
lo que el revoltón había dejado.
*
Desde tiempos remotos, las plagas de langostas han sembrado la desolación y el terror (cf. Jl 2.6), por los dańos irreparables ocasionados a la vegetación. Cf. Ex 10.1-15; Dt 28.38; 1 R 8.37; Sal 105.34-35; Am 4.9.5 »Despertad, borrachos, y llorad;
gemid, todos los que bebéis vino,
porque el vino se os ha quitado%de vuestra boca.
6 Porque un pueblo fuerte e innumerable
subió a mi tierra;
sus dientes son dientes de león,
y sus muelas, muelas de león.
7 Asoló mi vid y descortezó mi higuera;
del todo la desnudó y derribó;
sus ramas quedaron blancas.
8 »Llora tú,
como joven vestida de ropas ásperas
por el marido de su juventud.
9 Desapareció de la casa de Jehová
la ofrenda y la libación;
los sacerdotes ministros de Jehová
están de duelo.
10 El campo está asolado
y se enlutó la tierra,
porque el trigo fue destruido,
el mosto está pasado
y se perdió el aceite.
11 »Confundíos, labradores;
gemid, vińadores,
por el trigo y la cebada,
porque se perdió la mies del campo.
12 La vid está seca y pereció la higuera;
también el granado, la palmera%y el manzano:
Todos los árboles del campo se secaron.
Y así se extinguió el gozo
de los hijos de los hombres.
13 »Vestíos de luto y lamentad, sacerdotes;
gemid, ministros del altar;
venid, dormid con ropas ásperas,
ministros de mi Dios;
porque quitada es de la casa%de vuestro Dios
la ofrenda y la libación.
*
El vino, el trigo y los olivos (de cuyo fruto - la aceituna - se hace el aceite) eran elementos indispensables para el culto del Templo (cf., p.e., Lv 6.14-17; 24.1-9). En la situación descrita por el profeta, la pérdida de las cosechas había sido total, de manera que hasta debieron interrumpirse los sacrificios diarios (cf. Dn 8.11; 11.31; 12.11).14 Proclamad ayuno, convocad asamblea,
congregad a los ancianos
y a todos los moradores de la tierra
en la casa de Jehová, vuestro Dios,
y clamad a Jehová.
*
Ante la magnitud del desastre, el profeta exhorta al arrepentimiento. Solo una sincera conversión podrá detener el castigo y hacer que el Seńor bendiga de nuevo a su pueblo (Jl 2.12-17).15 »ˇAy del día!,
porque cercano está el día de Jehová;ń 1.15La catástrofe natural es una seńal que preanuncia la llegada del día de Jehová, tema central de este libro (cf. Jl 2.1-2; 2.31; 3.14). Ese día será un acontecimiento de dimensiones cósmicas. Las naciones serán juzgadas por los males que infligieron al pueblo de Dios (Jl 3.2), pero todo aquel que invoque el nombre de Jehová será salvo (Jl 2.32). Cf. Am 5.18-20; Sof 1.14-18.
vendrá como destrucción
de parte del Todopoderoso.
*
El Todopoderoso: Véase Gn 17.1 n.; Is 13.6; Ez 30.2-3; Sof 1.14-18; véase también Dios en la Concordancia temática.16 żNo fue arrebatado el alimento
de delante de nuestros ojos,
la alegría y el placer
de la casa de nuestro Dios?
17 El grano se pudrió debajo de los terrones;
los graneros fueron asolados
y los silos destruidos
porque se había secado el trigo.
18 ˇCómo gemían las bestias!
ˇCuán turbados andaban%los hatos de los bueyes,
porque no tenían pastos!
Y fueron también asolados
los rebańos de las ovejas.
19 »A ti, Jehová, clamaré;
porque el fuego consumió%los pastos del desierto,
la llama abrasó los árboles del campo.
20 Las bestias del campo
bramarán también a ti,
pues se secaron los arroyos de las aguas,
y el fuego consumió%las praderas del desierto.