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Jeremías 37 37 de 52 capítulos

Encarcelamiento de Jeremías

1 En lugar de Conías hijo de Joacim reinó el rey Sedequías hijo de Josías, al cual Nabucodonosor, rey de Babilonia, constituyó por rey en la tierra de Judá.* Cf. 2 R 24.17; 2 Cr 36.10.2 Pero no obedecieron ni él ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por medio del profeta Jeremías. 3 Envió el rey Sedequías a Jucal hijo de Selemías y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías para que dijeran al profeta Jeremías: «Ruega ahora por nosotros a Jehová, nuestro Dios».*** Jucal hijo de Selemías: Cf. Jer 38.1.Sofonías hijo de Maasías: Jer 21.1-2; 29.24-32.Véase Jer 21.1-2 nota b. 4 Y Jeremías entraba y salía en medio del pueblo, porque todavía no lo habían puesto en la cárcel. 5 Cuando ya el ejército del faraón había salido de Egipto y llegó la noticia de ello a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de Jerusalén.* La salida del ejército egipcio fue ordenada por el faraón Hofra (588-569 a.C.) y tenía como finalidad ayudar a Sedequías en su lucha contra Babilonia (posiblemente en el ańo 588 a.C.). Esta incursión obligó a los babilonios a levantar momentáneamente el asedio de Jerusalén. Cf. Jer 34.21.6 Entonces vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, diciendo: 7 «Así ha dicho Jehová, Dios de Israel, que digáis al rey de Judá, que os envió a mí para que me consultarais: “El ejército del faraón, que había salido en vuestro socorro, se ha vuelto a la tierra de Egipto. 8 Por eso, los caldeos vendrán de nuevo, atacarán esta ciudad, la tomarán y le prenderán fuego. 9 Así dice Jehová: No os engańéis a vosotros mismos, diciendo: ‘Sin duda, los caldeos se irán ya de aquí’, porque no se irán, 10 porque aun cuando derrotarais a todo el ejército de los caldeos que pelean contra vosotros, y solamente quedaran de ellos algunos hombres heridos, cada uno se levantaría de su tienda para prender fuego a esta ciudad”». 11 Aconteció que cuando el ejército de los caldeos se retiró de Jerusalén a causa del ejército del faraón, 12 Jeremías salía de Jerusalén para irse a tierra de Benjamín, para apartarse de en medio del pueblo.* Para apartarse de en medio del pueblo: traducción probable. Otra posible traducción: y ocuparse de la repartición de una herencia o y recibir allí una herencia. El texto hebreo no permite saber con certeza si este pasaje se refiere a la compra del terreno relatada en Jer 32.1-15.13 Y cuando llegó a la puerta de Benjamín, estaba allí un capitán que se llamaba Irías hijo de Selemías hijo de Hananías, el cual apresó al profeta Jeremías, diciendo: «ˇTú te pasas a los caldeos!».* La puerta de Benjamín (cf. Jer 38.7) se encontraba probablemente en el lado norte del muro de Jerusalén y conducía al territorio ocupado por la tribu de Benjamín (cf. Jer 38.7). No debe confundirse con la puerta del mismo nombre en el edificio del Templo (cf. Jer 20.2).14 Jeremías dijo: «ˇFalso, no me paso a los caldeos!». Pero él no le escuchó, sino que prendió Irías a Jeremías y lo llevó delante de sus jefes. 15 Los jefes se airaron contra Jeremías. Lo azotaron y lo pusieron en prisión en la casa del escriba Jonatán, la cual habían convertido en cárcel.* El escriba Jonatán: Cf. Jer 37.20; 38.26.16 Entró, pues, Jeremías en la casa de la cisterna y en las bóvedas. Y habiendo estado allá Jeremías por muchos días,* Casa de la cisterna y en las bóvedas. El significado preciso de la expresión no es del todo claro, pero lo cierto es que Jeremías fue encerrado en una celda subterránea, donde las posibilidades de sobrevivir eran escasas. Cf. Jer 38.6.17 el rey Sedequías envió y lo sacó; y le preguntó el rey secretamente en su casa, diciendo: «żHay palabra de Jehová?». Jeremías dijo: «Hay»; y agregó: «En manos del rey de Babilonia serás entregado».* Esta consulta en secreto indica que el rey temía a los funcionarios del reino que consideraban a Jeremías como un traidor (cf. Jer 38.4). Pero, por otra parte, pone de manifiesto la ansiedad de Sedequías por la gravedad de la situación y muestra que él reconocía a Jeremías como verdadero profeta. Cf. Jer 21.1-2; 37.318 Dijo también Jeremías al rey Sedequías: «żEn qué pequé contra ti, contra tus siervos y contra este pueblo, para que me pusierais en la cárcel? 19 żDónde están vuestros profetas que os profetizaban diciendo: “No vendrá el rey de Babilonia contra vosotros ni contra esta tierra”? 20 Escucha, pues, te ruego, mi seńor, el rey, atiende ahora mi súplica que traigo delante de ti: ˇNo me hagas volver a casa del escriba Jonatán, para que no me muera allí!». 21 Entonces dio orden el rey Sedequías, y custodiaron a Jeremías en el patio de la cárcel, haciéndole dar una torta de pan al día, de la calle de los Panaderos, hasta que todo el pan de la ciudad se agotara. Y quedó Jeremías en el patio de la cárcel.* La calle de los Panaderos: Este nombre indica que en la antigua Jerusalén las personas dedicadas a un mismo oficio se agrupaban en el mismo sector de la ciudad.