Los falsos dioses y el Dios verdadero
El pacto violado
1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, casa de Israel. 2 Así ha dicho Jehová:
«No aprendáis el camino de las naciones
ni tengáis temor de las seńales del cielo,
aunque las naciones las teman.
* Cf. Jer 7.2.3 Porque las costumbres de los pueblos%son vanidad:
cortan un leńo del bosque,
luego lo labra el artífice con su cincel,
** Maldito: El pacto, al mismo tiempo que establecía un vínculo especial entre el Seńor e Israel, imponía al pueblo la obligación de observar fielmente las prescripciones de la Ley. El cumplimiento de la voluntad divina llevaba aparejado una promesa de bendición; pero el que se apartaba del Seńor, fuente de bendición y de vida, caía bajo el dominio de la maldición (Dt 31.16-20). Cf. Dt 27.11--28.68.Este pacto que el Seńor estableció en el Sinaí por la mediación de Moisés (cf. Ex 24.1-8), fue reafirmado en las llanuras de Moab (Dt 1.5) y renovado en algunas circunstancias especiales (cf. Jos 24; 2 R 23.3). Acerca del significado de la palabra pacto en el Deuteronomio, véase Dt 4.13 nota g y Pacto en la Concordancia temática. 4 con plata y oro lo adornan
y con clavos y martillo lo afirman
para que no se mueva.
* Dt 4.20; 1 R 8.51; Jer 7.23.5 Derechos están como una palmera,%pero no hablan;
son llevados, porque no pueden andar.
No tengáis temor de ellos,
porque ni pueden hacer mal
ni tienen poder para hacer bien».
6 No hay nadie semejante a ti, Jehová;
grande eres tú
y grande en poder es tu nombre.
7 żQuién no te temerá,
Rey de las naciones?
A ti es debido el temor,
porque entre todos los sabios%de las naciones
y en todos sus reinos,
no hay nadie semejante a ti.
8 Todos se infatuarán y entontecerán.
Enseńanza vana es el leńo.
9 Traerán plata batida de Tarsis %y oro de Ufaz,
obra del artífice y de manos del fundidor;
los vestirán de azul y de púrpura,
pues obra de peritos es todo.
10 Mas Jehová es el Dios verdadero:
él es el Dios vivo y el Rey eterno;
ante su ira tiembla la tierra,
y las naciones no pueden sufrir%su indignación. 11 Les diréis esto: «Los dioses, que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos».
12 Él hizo con su poder la tierra,
con su saber puso en orden el mundo
y con su sabiduría extendió los cielos.
13 A su voz se produce un tumulto%de aguas en el cielo;
él hace subir las nubes del extremo%de la tierra,
trae los relámpagos con la lluvia
y saca el viento de sus depósitos.ń 10.13 Sal 135.7.
* Jer 2.28.14 Todo hombre se embrutece,%le falta conocimiento;
se avergüenza de su ídolo todo fundidor,
porque mentirosa es su obra de fundición%y no hay espíritu en ella.
* No ores... no los escucharé: Véase Jer 7.16 n.15 Vanidad son, obra vana;
en el tiempo de su castigo perecerán.
* żPuedes gloriarte de eso?: según la versión griega (LXX): podrás así escapar. 16 No es así la porción de Jacob,
porque él es el Hacedor de todo,
e Israel es la vara de su heredad:
ˇJehová de los ejércitos es su nombre!
Asolamiento de Judá
17 Recoge del suelo tu equipaje,
tú que moras en lugar fortificado,
* Baal: Véase Jue 2.13 n.
Complot contra Jeremías
18 porque así ha dicho Jehová:
«Esta vez arrojaré con honda
a los moradores de la tierra,
y los afligiré, para que lo sientan».
19 ˇAy de mí, por mi quebrantamiento!
Mi llaga es muy dolorosa.
Pero dije: «Ciertamente enfermedad mía%es esta, y debo sufrirla.
* Fruto: Heb. pan. Otra posible traducción: vigor. 20 Mi tienda está destruida
y todas mis cuerdas están rotas;
mis hijos me han abandonado y perecieron;
no hay ya quien levante mi tienda
ni quien cuelgue mis cortinas».
* Déjame ver... mi causa: En esta frase se encuentran dos elementos característicos de los salmos de súplica: la expresión de confianza en el Seńor, que hace justicia a los perseguidos y oprimidos (cf., p.e., Sal 17.1-7), y el pedido de venganza contra los enemigos (cf. Sal 17.13-14; 74.18-21). Cf. también Jer 20.12.21 Porque los pastores se han vuelto necios
y no han buscado a Jehová;
por eso, no prosperaron
y se dispersó todo su rebańo.
* Se ignora el motivo de esta conspiración contra Jeremías. En general, aunque sin ninguna prueba decisiva, se afirma que la oposición de los hombres de Anatot está relacionada con la reforma religiosa del rey Josías (cf. 2 R 23), de la que el profeta habría sido un ardiente defensor. Como esa reforma centralizaba el culto en el único templo de Jerusalén, las medidas dispuestas por el rey asestaban un duro golpe a los sacerdotes de los santuarios locales, incluida la familia de Jeremías, que tenía a su cargo el «lugar alto» de Anatot (cf. Jer 1.1 nota d ). Otros intérpretes consideran que es imposible saber qué actitud asumió Jeremías con respecto a dicha reforma y afirman, en cambio, que la oposición tenía motivos políticos: Los compatriotas del profeta querían evitar toda complicidad con alguien que era acusado de traidor, porque predicaba la rendición a Babilonia, el más odiado enemigo (véase Jer 21.8-10 n.).22 Un fuerte rumor, un gran alboroto,
viene de la tierra del norte,
para convertir en soledad%todas las ciudades de Judá,
en guarida de chacales.
23 ˇConozco, Jehová, que el hombre%no es seńor de su camino,
ni del hombre que camina%es el ordenar sus pasos!
24 ˇCastígame, Jehová, mas con juicio;
no con tu furor,%para que no me aniquiles!
* Sal 6.1; 38.1.25 Derrama tu enojo sobre los pueblos
que no te conocen
y sobre las naciones que no invocan%tu nombre,
porque se comieron a Jacob,
lo devoraron, lo han consumido
y han asolado su morada.* Este v. alude a la destrucción de Jerusalén por el ejército de Nabucodonosor. Véanse Sal 74 nota a; 79 n.
Los falsos dioses y el Dios verdadero
El pacto violado
1 Palabra que vino de Jehová a Jeremías, diciendo: 2 «Oíd las palabras de este pacto, y hablad a todo hombre de Judá y a todo habitante de Jerusalén.* Cf. Jer 7.2.3 Decidles que así ha dicho Jehová, Dios de Israel: “Maldito el que no obedezca las palabras de este pacto,** Maldito: El pacto, al mismo tiempo que establecía un vínculo especial entre el Seńor e Israel, imponía al pueblo la obligación de observar fielmente las prescripciones de la Ley. El cumplimiento de la voluntad divina llevaba aparejado una promesa de bendición; pero el que se apartaba del Seńor, fuente de bendición y de vida, caía bajo el dominio de la maldición (Dt 31.16-20). Cf. Dt 27.11--28.68.Este pacto que el Seńor estableció en el Sinaí por la mediación de Moisés (cf. Ex 24.1-8), fue reafirmado en las llanuras de Moab (Dt 1.5) y renovado en algunas circunstancias especiales (cf. Jos 24; 2 R 23.3). Acerca del significado de la palabra pacto en el Deuteronomio, véase Dt 4.13 nota g y Pacto en la Concordancia temática. 4 el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oíd mi voz y cumplid mis palabras conforme a todo lo que os mando. Entonces vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.* Dt 4.20; 1 R 8.51; Jer 7.23.5 Así confirmaré el juramento que hice a vuestros padres, que les daría la tierra que fluye leche y miel, como en este día”». Yo respondí y dije: «ˇAmén, Jehová!». 6 Jehová me dijo: «Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: “Oíd las palabras de este pacto y ponedlas por obra. 7 Porque solemnemente advertí a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egipto, amonestándolos sin cesar, desde el principio hasta el día de hoy, diciendo: ˇEscuchad mi voz! 8 Pero no escucharon ni inclinaron su oído; antes bien, se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón. Por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumplieran, y no cumplieron”». 9 Me dijo Jehová: «Conspiración se ha hallado entre los hombres de Judá y entre los habitantes de Jerusalén. 10 Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras y se fueron tras dioses ajenos para servirlos. La casa de Israel y la casa de Judá quebrantaron mi pacto, el cual había yo concertado con sus padres. 11 Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo traigo sobre ellos un mal del que no podrán escapar. Clamarán a mí, pero no los escucharé. 12 Entonces irán las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén a clamar a los dioses a quienes queman incienso, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal. 13 Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, Judá; y según el número de tus calles, Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal.* Jer 2.28.14 »Tú, pues, no ores por este pueblo: no levantes por ellos clamor ni oración, porque yo no los escucharé el día en que por su aflicción clamen a mí.
* No ores... no los escucharé: Véase Jer 7.16 n.15 »żQué derecho tiene mi amada %en mi Casa,
habiendo hecho tantas abominaciones?
żCrees que los sacrificios y la carne%consagrada de las víctimas
pueden evitarte el castigo?
żPuedes gloriarte de eso?
* żPuedes gloriarte de eso?: según la versión griega (LXX): podrás así escapar. 16 Olivo verde, hermoso en su fruto%y en su aspecto,
llamó Jehová tu nombre.
Pero al son de un recio estrépito hizo%encender fuego sobre él,
y se quebraron sus ramas.
Asolamiento de Judá
17 »Porque Jehová de los ejércitos, que te plantó, ha decretado el mal contra ti, a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá han cometido, provocándome a ira al quemar incienso a Baal».* Baal: Véase Jue 2.13 n.
Complot contra Jeremías
18 Jehová me lo hizo saber, y lo supe; entonces me hiciste ver sus obras. 19 Yo era como un cordero inocente que llevan a degollar,ń 11.19 Como un cordero inocente que llevan a degollar: Sal 44.11; Is 53.7.pues no entendía que maquinaban designios contra mí, diciendo: «Destruyamos el árbol con su fruto, cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya más memoria de su nombre».
* Fruto: Heb. pan. Otra posible traducción: vigor. 20 Pero tú, Jehová de los ejércitos,
que juzgas con justicia,
que escudrińas la mente y el corazón,
déjame ver tu venganza sobre ellos,
porque ante ti he expuesto mi causa.* Déjame ver... mi causa: En esta frase se encuentran dos elementos característicos de los salmos de súplica: la expresión de confianza en el Seńor, que hace justicia a los perseguidos y oprimidos (cf., p.e., Sal 17.1-7), y el pedido de venganza contra los enemigos (cf. Sal 17.13-14; 74.18-21). Cf. también Jer 20.12.21 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: «No profetices en nombre de Jehová, para que no mueras a nuestras manos».* Se ignora el motivo de esta conspiración contra Jeremías. En general, aunque sin ninguna prueba decisiva, se afirma que la oposición de los hombres de Anatot está relacionada con la reforma religiosa del rey Josías (cf. 2 R 23), de la que el profeta habría sido un ardiente defensor. Como esa reforma centralizaba el culto en el único templo de Jerusalén, las medidas dispuestas por el rey asestaban un duro golpe a los sacerdotes de los santuarios locales, incluida la familia de Jeremías, que tenía a su cargo el «lugar alto» de Anatot (cf. Jer 1.1 nota d ). Otros intérpretes consideran que es imposible saber qué actitud asumió Jeremías con respecto a dicha reforma y afirman, en cambio, que la oposición tenía motivos políticos: Los compatriotas del profeta querían evitar toda complicidad con alguien que era acusado de traidor, porque predicaba la rendición a Babilonia, el más odiado enemigo (véase Jer 21.8-10 n.).22 Así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos: «Yo los castigaré: los jóvenes morirán a espada, sus hijos y sus hijas morirán de hambre. 23 No quedará ni un resto de ellos, pues yo traeré el mal sobre los hombres de Anatot, en el ańo de su castigo».
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