Visión y llamamiento de Isaías
1 El ańo en que murió el rey Uzías vi yo al Seńor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el Templo.** El ańo: alrededor del 740 a.C. Cf. 2 R 15.7; 2 Cr 26.23.El Arca del pacto, en el Lugar santísimo del templo, era el trono visible del Dios invisible (Ex 25.21-22; Sal 99.1).2 Por encima de él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.** Serafines: palabra hebrea que significa «los ardientes». Solo aquí menciona la Biblia a estos seres celestiales.Pies: Es una manera discreta de referirse a los órganos genitales.3 Y el uno al otro daba voces diciendo:
«ˇSanto, santo, santo,%Jehová de los ejércitos!
ˇToda la tierra está llena de su gloria!». 4 Los quicios de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la Casa se llenó de humo.* Cf. Ap 15.8.5 Entonces dije:
«ˇAy de mí que soy muerto!,
porque siendo hombre inmundo de labios
y habitando en medio de pueblo%que tiene labios inmundos,
han visto mis ojos al Rey,%Jehová de los ejércitos». 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, trayendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas. 7 Tocando con él sobre mi boca, dijo:
--He aquí que esto tocó tus labios,
y es quitada tu culpa
y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Seńor, que decía: --żA quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: --Heme aquí, envíame a mí. 9 Y dijo: --Anda, y dile a este pueblo:
“Oíd bien, y no entendáis;
ved por cierto, pero no comprendáis”.
10 Embota el corazón de este pueblo,
endurece sus oídos y ciega sus ojos,
para que no vea con sus ojos
ni oiga con sus oídos
ni su corazón entienda,
ni se convierta y haya para él sanidad.* Embota... haya para él sanidad: Isaías fue enviado a proclamar la palabra de Dios a un pueblo que no estaba dispuesto a escucharla. Aunque trató de hacerles ver y comprender, ellos, empezando por el rey Acaz (cf. Is 7.12), siguieron sus propios criterios, y no los del Seńor. De ahí el resultado paradójico de su predicación: la palabra de Dios anunciada por el profeta, al no ser escuchada ni obedecida, dejó a sus oyentes más ciegos y endurecidos de lo que habían estado antes de oírla. El NT cita con frecuencia estos v. (Mt 13.14-15; Mc 4.12; Lc 8.10; Jn 12.40; Hch 28.26-27). Cf. Ez 12.2.11 Yo dije: --żHasta cuándo, Seńor? Y respondió él:
--Hasta que las ciudades estén asoladas%y sin morador,
no haya hombre en las casas,
y la tierra esté hecha un desierto;
12 hasta que Jehová haya echado lejos%a los hombres
y multiplicado los lugares abandonados%en medio del país.
13 Y si queda aún en ella la décima parte,
esta volverá a ser destruida;
pero como el roble y la encina,
que al ser cortados aún queda el tronco,
así será el tronco, la simiente santa.* Como el roble... santa: texto probable; heb. oscuro. Algunos intérpretes ven aquí una alusión a la idea del «resto» o remanente de Israel (véase Is 4.2-6 n.).
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas