El sacerdocio de Melquisedec
El mediador de un nuevo pacto
1 Porque todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres y constituido a favor de los hombres ante Dios, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados,* Cf. Sal 110.1. Se recogen ambos temas del salmo: rey (a la diestra de la Majestad) y sacerdote (v. 2; Sal 110.4), aplicándolos a Jesús. Véanse Heb 1.13 n. y 2.17 n.2 él puede mostrarse paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad,* Tabernáculo: lit. tienda, con referencia al Tabernáculo de reunión como figura del santuario verdadero (véase 8.3-5 n.); cf. Ex 26.3 por causa de la cual debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo.* Tenga algo que ofrecer: Véase Heb 7.27 nota s; cf. Heb 10.10.4 Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. 5 Por eso, tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que fue Dios quien le dijo:
«Tú eres mi Hijo,
yo te he engendrado hoy».* Figura y sombra: Cf. Heb 9.11,23-24; 10.1. Cf. también Ex 25.40. Jesucristo y el verdadero tabernáculo (8.2 n.) son las realidades invisibles prefiguradas por los sacerdotes y el santuario físico del AT; el nuevo pacto (v. 7) es la realidad prefigurada por el antiguo.6 Como también dice en otro lugar:
«Tú eres sacerdote para siempre,
según el orden de Melquisedec».** Mejor: Véase Heb 7.19 n.Es mediador de un mejor pacto: Heb 9.15; 12.24; véase 1 Ti 2.5 nota e. Se acentúa la superioridad de Jesucristo.7 Y Cristo, en los días de su vida terrena, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, y fue oído a causa de su temor reverente.* El primer pacto que Dios concertó con el pueblo de Israel en el monte Sinaí (v. 9; cf. Ex 19--20; 24.3-8).8 Y, aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia; 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que lo obedecen, 10 y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.
Advertencia contra la apostasía
11 Acerca de esto tenemos mucho que decir, pero es difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oir. 12 Debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseńar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales, que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido.* Jer 31.31-34 (cf. Heb 10.16-17).13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es nińo. 14 El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.* Jesús, que era del linaje real de David, pertenecía a la tribu de Judá, no a la tribu sacerdotal de Leví; por tanto, puesto que él actuó como sacerdote, tuvo que cambiarse la ley misma, lo cual manifiesta que esta era una institución provisional.
El sacerdocio de Melquisedec
El mediador de un nuevo pacto
1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,* Cf. Sal 110.1. Se recogen ambos temas del salmo: rey (a la diestra de la Majestad) y sacerdote (v. 2; Sal 110.4), aplicándolos a Jesús. Véanse Heb 1.13 n. y 2.17 n.2 de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.* Tabernáculo: lit. tienda, con referencia al Tabernáculo de reunión como figura del santuario verdadero (véase 8.3-5 n.); cf. Ex 26.3 Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.* Tenga algo que ofrecer: Véase Heb 7.27 nota s; cf. Heb 10.10.4 Es imposible que los que una vez fueron iluminados, gustaron del don celestial, fueron hechos partícipes del Espíritu Santo 5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero,* Figura y sombra: Cf. Heb 9.11,23-24; 10.1. Cf. también Ex 25.40. Jesucristo y el verdadero tabernáculo (8.2 n.) son las realidades invisibles prefiguradas por los sacerdotes y el santuario físico del AT; el nuevo pacto (v. 7) es la realidad prefigurada por el antiguo.6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo a la burla.** Mejor: Véase Heb 7.19 n.Es mediador de un mejor pacto: Heb 9.15; 12.24; véase 1 Ti 2.5 nota e. Se acentúa la superioridad de Jesucristo.7 La tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;* El primer pacto que Dios concertó con el pueblo de Israel en el monte Sinaí (v. 9; cf. Ex 19--20; 24.3-8).8 pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida y su fin es ser quemada. 9 Pero en cuanto a vosotros, amados, estamos persuadidos de cosas mejores, pertenecientes a la salvación, aunque hablamos así, 10 porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndolos aún.
Advertencia contra la apostasía
11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.* Jer 31.31-34 (cf. Heb 10.16-17).13 Cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo 14 diciendo: «De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente».* Jesús, que era del linaje real de David, pertenecía a la tribu de Judá, no a la tribu sacerdotal de Leví; por tanto, puesto que él actuó como sacerdote, tuvo que cambiarse la ley misma, lo cual manifiesta que esta era una institución provisional.15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. 16 Los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.* La ley establece a qué familia deben pertenecer los sacerdotes (Ex 28.1), y otros requisitos corporales, para poder ejercer este oficio (Lv 21).17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento,* Véase Sal 110.4 y nota correspondiente. Véase también Heb 5.6 n.18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,* Mejor: palabra clave en Heb; cf. 7.22; 8.6; 9.23; 10.34; 11.16,35,40; 12.24.20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
El sacerdocio de Melquisedec
El mediador de un nuevo pacto
1 Este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y lo bendijo.* Cf. Sal 110.1. Se recogen ambos temas del salmo: rey (a la diestra de la Majestad) y sacerdote (v. 2; Sal 110.4), aplicándolos a Jesús. Véanse Heb 1.13 n. y 2.17 n.2 A él asimismo dio Abraham los diezmos de todo. Melquisedec significa primeramente «Rey de justicia», y también «Rey de Salem», esto es, «Rey de paz».* Tabernáculo: lit. tienda, con referencia al Tabernáculo de reunión como figura del santuario verdadero (véase 8.3-5 n.); cf. Ex 26.3 Nada se sabe de su padre ni de su madre ni de sus antepasados; ni tampoco del principio y fin de su vida. Y así, a semejanza del Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.* Tenga algo que ofrecer: Véase Heb 7.27 nota s; cf. Heb 10.10.4 Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. 5 Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la Ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también sean descendientes de Abraham.* Figura y sombra: Cf. Heb 9.11,23-24; 10.1. Cf. también Ex 25.40. Jesucristo y el verdadero tabernáculo (8.2 n.) son las realidades invisibles prefiguradas por los sacerdotes y el santuario físico del AT; el nuevo pacto (v. 7) es la realidad prefigurada por el antiguo.6 Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos y bendijo al que tenía las promesas.** Mejor: Véase Heb 7.19 n.Es mediador de un mejor pacto: Heb 9.15; 12.24; véase 1 Ti 2.5 nota e. Se acentúa la superioridad de Jesucristo.7 Y, sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.* El primer pacto que Dios concertó con el pueblo de Israel en el monte Sinaí (v. 9; cf. Ex 19--20; 24.3-8).8 Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. 9 Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos, 10 porque aún estaba en las entrańas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.
Advertencia contra la apostasía
11 Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico --bajo el cual recibió el pueblo la Ley--, żqué necesidad habría aún de que se levantara otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuera llamado según el orden de Aarón?, 12 pues cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;* Jer 31.31-34 (cf. Heb 10.16-17).13 y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. 14 Porque sabido es que nuestro Seńor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.* Jesús, que era del linaje real de David, pertenecía a la tribu de Judá, no a la tribu sacerdotal de Leví; por tanto, puesto que él actuó como sacerdote, tuvo que cambiarse la ley misma, lo cual manifiesta que esta era una institución provisional.15 Y esto es aun más evidente si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, 16 no constituido conforme a la ley meramente humana, sino según el poder de una vida indestructible,* La ley establece a qué familia deben pertenecer los sacerdotes (Ex 28.1), y otros requisitos corporales, para poder ejercer este oficio (Lv 21).17 pues se da testimonio de él:
«Tú eres sacerdote para siempre,
según el orden de Melquisedec».* Véase Sal 110.4 y nota correspondiente. Véase también Heb 5.6 n.18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19 --pues la Ley nada perfeccionó-- y se introduce una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.* Mejor: palabra clave en Heb; cf. 7.22; 8.6; 9.23; 10.34; 11.16,35,40; 12.24.20 Y esto no fue hecho sin juramento;ń 7.20-21Heb 6.17. 21 porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero este, con el juramento del que le dijo:
«Juró el Seńor y no se arrepentirá:
tú eres sacerdote para siempre,
según el orden de Melquisedec».,** En diversos ms. no aparece: según el orden de Mequisedec.Sal 110.4.22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.* Se introduce el concepto del nuevo pacto superior al primero, tema que se desarrollará en el cap. 8.23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24 pero este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. 25 Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.* Para interceder por ellos: Heb 9.24. Cf. Jn 17.20-26; Ro 8.34; 1 Jn 2.1.26 Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos; 27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo, porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.** Lv 9.7; 16.6.Mc 10.45; 14.24; cf. Is 53.10. El autor volverá a hablar, en Heb 9.14, del sacrificio que Jesús ofreció.28 La Ley constituye sumos sacerdotes a hombres débiles; pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre.
El sacerdocio de Melquisedec
El mediador de un nuevo pacto
1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.* Cf. Sal 110.1. Se recogen ambos temas del salmo: rey (a la diestra de la Majestad) y sacerdote (v. 2; Sal 110.4), aplicándolos a Jesús. Véanse Heb 1.13 n. y 2.17 n.2 Él es ministro del santuario y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Seńor y no el hombre.* Tabernáculo: lit. tienda, con referencia al Tabernáculo de reunión como figura del santuario verdadero (véase 8.3-5 n.); cf. Ex 26.3 Todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que también este tenga algo que ofrecer.* Tenga algo que ofrecer: Véase Heb 7.27 nota s; cf. Heb 10.10.4 Así que, si estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la Ley. 5 Estos sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el Tabernáculo, diciéndole: «Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte».* Figura y sombra: Cf. Heb 9.11,23-24; 10.1. Cf. también Ex 25.40. Jesucristo y el verdadero tabernáculo (8.2 n.) son las realidades invisibles prefiguradas por los sacerdotes y el santuario físico del AT; el nuevo pacto (v. 7) es la realidad prefigurada por el antiguo.6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.** Mejor: Véase Heb 7.19 n.Es mediador de un mejor pacto: Heb 9.15; 12.24; véase 1 Ti 2.5 nota e. Se acentúa la superioridad de Jesucristo.7 Si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, ciertamente no se habría procurado lugar para el segundo,* El primer pacto que Dios concertó con el pueblo de Israel en el monte Sinaí (v. 9; cf. Ex 19--20; 24.3-8).8 pues reprendiéndolos dice:
«Vienen días --dice el Seńor--
en que estableceré con la casa de Israel%y la casa de Judá un nuevo pacto.
9 No como el pacto que hice con sus padres
el día que los tomé de la mano%para sacarlos de la tierra de Egipto.
Como ellos no permanecieron%en mi pacto,
yo me desentendí de ellos%--dice el Seńor--.
10 Por lo cual, este es el pacto que haré%con la casa de Israel
después de aquellos días%--dice el Seńor--:
Pondré mis leyes en la mente de ellos,
y sobre su corazón las escribiré;
y seré a ellos por Dios
y ellos me serán a mí por pueblo.
Advertencia contra la apostasía
11 Ninguno enseńará a su prójimo,
ni ninguno a su hermano, diciendo:%“Conoce al Seńor”,
porque todos me conocerán,
desde el menor hasta el mayor de ellos,
12 porque seré propicio a sus injusticias,
y nunca más me acordaré de sus pecados%ni de sus maldades».* Jer 31.31-34 (cf. Heb 10.16-17).13 Al decir «Nuevo pacto», ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece está próximo a desaparecer.
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