El Hijo, superior a Moisés
1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús,* Apóstol: Este es el único pasaje del NT en que se aplica este término a Jesús como enviado especial de Dios. Cf. Jn 3.17; 6.29.2 el cual es fiel al que lo constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.** Nm 12.7.Casa de Dios incluye la idea de la familia o pueblo de Dios, que abarca tanto a Israel como a la iglesia (v. 6; Heb 11.40; cf. Ef 2.20-22).3 Porque de tanta mayor gloria que Moisés es estimado digno este, cuanto mayor honra que la casa tiene el que la hizo. 4 Toda casa es hecha por alguien; pero el que hizo todas las cosas es Dios. 5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; 6 pero Cristo, como hijo, sobre su casa. Y esa casa somos nosotros, con tal que retengamos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.
El reposo del pueblo de Dios
7 Por eso, como dice el Espíritu Santo:
«Si oís hoy su voz,
8 no endurezcáis vuestros corazones
como en la provocación, en el día%de la tentación en el desierto,
* Como en la provocación, en el día de la tentación: la versión griega del AT (LXX) traduce, según su significado, los nombres Meriba y Masah, del Sal 95.8; cf. Ex 17.1-7; Nm 20.1-13.9 donde me tentaron vuestros padres;%me pusieron a prueba
y vieron mis obras cuarenta ańos.
* Cuarenta ańos: Nm 14.20-35. En la forma hebrea del Sal 95.9-10, citada aquí, la frase «durante cuarenta ańos» se une a lo que sigue.10 Por eso me disgusté%contra aquella generación
y dije: “Siempre andan vagando%en su corazón
y no han conocido mis caminos”.
11 Por tanto, juré en mi ira:
“No entrarán en mi reposo”».* Sal 95.7-11 (gr.). En mi reposo: esto es, en la tierra de Canaán, donde Dios les daría paz y descanso (Nm 14.21-23). Con la cita del salmo, el autor presenta el tema del reposo como figura de la salvación y lo desarrolla en el resto de la sección; cf. Heb 4.1-11.12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. 13 Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca por el engańo del pecado, 14 porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. 15 Por lo cual dice:
«Si oís hoy su voz,
no endurezcáis vuestros corazones%como en la provocación».* Se repite la cita del Sal 95.7-8.16 żQuiénes fueron los que, habiendo oído, lo provocaron? żNo fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? 17 żY con quiénes estuvo él disgustado cuarenta ańos? żNo fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18 żY a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?* Cf. Nm 14.1-35; Dt 1.26.19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.** Entrar: es decir, a la Tierra prometida.Cf. Nm 14.39-45; Dt 1.41-45.
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