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Hebreos 12 12 de 13 capítulos

Puestos los ojos en Jesús

4. LA VIDA CRISTIANA (13.1-19)

1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.* Hospedaron ángeles: Gn 18.1-8; 19.1-3; véase Ro 12.13 n.3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar,* Mt 25.35-46. Cf. Heb 10.32-34; muchos cristianos habían sido encarcelados a causa de su fe.4 pues aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;* Gl 5.19-21; Ef 5.5.5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
«Hijo mío, no menosprecies%la disciplina del Seńor
ni desmayes cuando eres reprendido%por él,
**
1 Ti 6.6-10; cf. también Flp 4.11.Dt 31.6-8; Jos 1.5; Flp 4.11-13.6 porque el Seńor al que ama, disciplina,
y azota a todo el que recibe por hijo».*
Sal 56.3-4,9-11; 118.6.7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque żqué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?** Se trata de los antiguos dirigentes de la comunidad, ya fallecidos; los actuales se mencionan en 13.17.Fe: La palabra griega también significa fidelidad.8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. żPor qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?** Cf. Ef 4.14.Cf. Ro 14.13-18; Col 2.16,20-23.10 Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.* Altar: referencia simbólica a la muerte de Cristo, como sacrificio por los pecados de los seres humanos. Los sacerdotes del antiguo Templo tenían derecho a comer de los animales ofrecidos en sacrificio (Lv 7.6; Nm 18.9).11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.

Los que rechazan la gracia de Dios

12 Por eso, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas,* Cf. Lv 16. En la ceremonia anual del perdón, no se comían los restos de los animales sacrificados por el pecado, sino se quemaban fuera de la puerta, o sea, fuera del recinto sagrado, donde no contaminaran más al pueblo (cf. Nm 5.1-4), ya que el pecado del pueblo había sido trasladado simbólicamente a ellos (Lv 16.27; véase Heb 9.7 n.). El autor de Heb relaciona este simbolismo con la muerte de Jesús fuera de la ciudad de Jerusalén (lit. fuera de la puerta, o de las murallas), como sacrificio por los pecados. Cf. Jn 19.7-20 y paralelos.13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.** Fuera del campamento: Véase 13.11-12 n.Se exhorta a los lectores cristianos a seguir a Jesús, dejando atrás la vida y las prácticas religiosas de la antigua Ley, aunque esto los exponga a la persecución y al mismo oprobio que él sufrió (cf. Heb 11.26).14 Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Seńor. 15 Mirad bien, para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz de amargura que os perturbe y contamine a muchos.* Lv 7.12; Sal 50.14,23; Os 14.2.16 Que no haya ningún fornicario o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.ń 12.16Gn 25.29-34. La tradición rabínica acerca de Esaú le atribuía inmoralidades sexuales que no figuran en el relato del AT. 17 Ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no tuvo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.* Vuestros pastores: Véase 13.7 nota g.18 No os habéis acercado al monte que se podía palpar y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, 19 al sonido de la trompeta y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no les siguiera hablando,

EPÍLOGO (13.20-25)

Bendición

20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: «Si aun una bestia toca el monte, será apedreada o asaetada».** Cf. Is 40.11; Ez 34; Lc 15.4-7; Jn 10.1-16; 1 P 5.4.La sangre del pacto eterno: Véase Heb 9.20 n.21 Tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: «Estoy espantado y temblando».,

Salutaciones finales

22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compańía de muchos millares de ángeles, 23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos. Os habéis acercado a Dios, Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,* Timoteo: Véase Hch 16.1 nota b.24 a Jesús, Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. 25 Mirad que no desechéis al que habla, pues si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desechamos al que amonesta desde los cielos.* En diversos ms. no aparece: Amén.26 Su voz conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido diciendo: «Una vez más conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo».* Hag 2.6; cf. Ex 19.18; Is 13.13. Los v. 26-27 parecen referirse al tiempo del juicio final (cf. 2 P 3.10; Ap 6.12-17; 16.18-21; 20.11; 21.1), ya mencionado en Heb 1.10-12.27 Y esta frase: «Una vez más», indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28 Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia, 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.* Dt 4.24; 9.3.

Puestos los ojos en Jesús

4. LA VIDA CRISTIANA (13.1-19)

1 Permanezca el amor fraternal. 2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.* Hospedaron ángeles: Gn 18.1-8; 19.1-3; véase Ro 12.13 n.3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como si vosotros estuvierais en su mismo cuerpo.* Mt 25.35-46. Cf. Heb 10.32-34; muchos cristianos habían sido encarcelados a causa de su fe.4 Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.* Gl 5.19-21; Ef 5.5.5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: «No te desampararé ni te dejaré».** 1 Ti 6.6-10; cf. también Flp 4.11.Dt 31.6-8; Jos 1.5; Flp 4.11-13.6 Así que podemos decir confiadamente:
«El Seńor es mi ayudador; no temeré
lo que me pueda hacer el hombre».
*
Sal 56.3-4,9-11; 118.6.7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe.** Se trata de los antiguos dirigentes de la comunidad, ya fallecidos; los actuales se mencionan en 13.17.Fe: La palabra griega también significa fidelidad.8 Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. 9 No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrańas. Es mejor afirmar el corazón con la gracia, no con alimentos que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellos.** Cf. Ef 4.14.Cf. Ro 14.13-18; Col 2.16,20-23.10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al Tabernáculo,* Altar: referencia simbólica a la muerte de Cristo, como sacrificio por los pecados de los seres humanos. Los sacerdotes del antiguo Templo tenían derecho a comer de los animales ofrecidos en sacrificio (Lv 7.6; Nm 18.9).11 porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento.

Los que rechazan la gracia de Dios

12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.* Cf. Lv 16. En la ceremonia anual del perdón, no se comían los restos de los animales sacrificados por el pecado, sino se quemaban fuera de la puerta, o sea, fuera del recinto sagrado, donde no contaminaran más al pueblo (cf. Nm 5.1-4), ya que el pecado del pueblo había sido trasladado simbólicamente a ellos (Lv 16.27; véase Heb 9.7 n.). El autor de Heb relaciona este simbolismo con la muerte de Jesús fuera de la ciudad de Jerusalén (lit. fuera de la puerta, o de las murallas), como sacrificio por los pecados. Cf. Jn 19.7-20 y paralelos.13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su oprobio,** Fuera del campamento: Véase 13.11-12 n.Se exhorta a los lectores cristianos a seguir a Jesús, dejando atrás la vida y las prácticas religiosas de la antigua Ley, aunque esto los exponga a la persecución y al mismo oprobio que él sufrió (cf. Heb 11.26).14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.ń 13.13-14Heb 11.10; 12.22. 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.* Lv 7.12; Sal 50.14,23; Os 14.2.16 Y de hacer el bien y de la ayuda mutua no os olvidéis, porque de tales sacrificios se agrada Dios. 17 Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, sin quejarse, porque esto no os es provechoso.* Vuestros pastores: Véase 13.7 nota g.18 Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, ya que deseamos conducirnos bien en todo. 19 Y más os ruego que lo hagáis así, para que pueda volver a estar pronto con vosotros.

EPÍLOGO (13.20-25)

Bendición

20 Que el Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Seńor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,** Cf. Is 40.11; Ez 34; Lc 15.4-7; Jn 10.1-16; 1 P 5.4.La sangre del pacto eterno: Véase Heb 9.20 n.21 os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Salutaciones finales

22 Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente. 23 Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viene pronto, iré a veros.* Timoteo: Véase Hch 16.1 nota b.24 Saludad a todos vuestros pastores y a todos los santos. Los de Italia os saludan. 25 La gracia sea con todos vosotros. Amén.* En diversos ms. no aparece: Amén.