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Hechos 4 4 de 28 capítulos

Pedro y Juan ante el Concilio

1 Mientras ellos hablaban al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,* En el Sanedrín, o Concilio de los judíos, tenían gran influencia los saduceos, miembros de un partido religioso que negaba la resurrección; véanse Mt 22.23 n.; Hch 23.6-8 n. e Introducción al NT.2 resentidos de que enseńaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de entre los muertos. 3 Y les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. 4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los hombres era como cinco mil.* El autor hace aquí, como en otras partes de su libro, una especie de balance de los resultados; la iglesia, a pesar de las contradicciones, iba creciendo (cf. también 5.14; 6.7; 11.24).5 Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas,* Sobre ancianos y escribas, véanse Concordancia temática e Introducción al NT.6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás, Juan, Alejandro y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes;* El Sumo sacerdote era presidente del Concilio o Sanedrín. Caifás lo era oficialmente, pero su suegro Anás conservaba el título honorario y el prestigio del puesto (Lc 3.2 nota g).7 y poniéndolos en medio, les preguntaron: --żCon qué potestad o en qué nombre habéis hecho vosotros esto?* Los del Concilio le habían hecho la misma pregunta a Jesús, también en el Templo (Mt 21.23 y paralelos); véase Hch 4.11 n.8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: --Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel: 9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. 11 Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.* Alusión al Sal 118.22. Jesús había citado también este salmo en respuesta a la misma pregunta. Véase Mc 12.10-11 n.12 Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.* Salvos: Se hace un juego de palabras con los dos sentidos de un mismo verbo griego, que significa tanto salvar como sanar (v. 9).13 Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban; y les reconocían que habían estado con Jesús.* Hombres sin letras y del vulgo: es decir, que no habían estudiado con los rabinos; cf. Jn 7.15. Habían estado con Jesús: es decir, discípulos de Jesús.14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. 15 Entonces les ordenaron que salieran del Concilio; y deliberaban entre sí, 16 diciendo: --żQué haremos con estos hombres? Porque, de cierto, seńal evidente ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que viven en Jerusalén, y no lo podemos negar. 17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. 18 Entonces los llamaron y les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni enseńaran en el nombre de Jesús. 19 Pero Pedro y Juan respondieron diciéndoles: --Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios,* Hch 5.29.20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.* Hch 22.15; 26.16.21 Ellos entonces, después de amenazarlos, los soltaron, no hallando ningún modo de castigarlos, por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, 22 ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad tenía más de cuarenta ańos.

Los creyentes piden confianza y valentía

23 Al ser puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Ellos, al oírlo, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron: «Soberano Seńor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;* Ex 20.11; Neh 9.6; Sal 146.6. La oración de 4.24-30 tiene semejanza con la del rey Ezequías en Is 37.16-20.25 que por boca de David tu siervo dijiste:
»“żPor qué se amotinan las gentes
y los pueblos piensan cosas vanas?
26 Se reunieron los reyes de la tierra
y los príncipes se juntaron en uno
contra el Seńor y contra su Cristo”.
*
Sal 2.1-2.27 »Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodesń 4.27Herodes: Lc 23.7-11. Pilato: Mt 27.1-2 y paralelos.y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste,* Hijo: Véase Hch 3.13 nota i.28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. 29 Y ahora, Seńor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, seńales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús». 31 Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios.** Tembló: seńal de que Dios había oído su oración; cf. Ex 19.18; Is 6.4.Cf. lo sucedido en Pentecostés (Hch 2.2-4).

Todas las cosas en común

32 La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.* Véase Hch 2.43-47 n.33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Seńor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. 34 Así que no había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el producto de lo vendido* Cf. Dt 15.4.35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.* Hch 2.45.36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que significa «Hijo de consolación»), levita, natural de Chipre,*** «Hijo de consolación»: expresión semítica que significa uno que consuela (o que exhorta; Hch 11.23 n.).Levita: Véanse Lc 10.32 n. y Concordancia temática.Chipre: isla del Mediterráneo donde había una importante comunidad judía (cf. Hch 11.19).37 vendió una heredad que tenía y trajo el producto de la venta y lo puso a los pies de los apóstoles.