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Hechos 2 2 de 28 capítulos

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos.

Saulo persigue a la iglesia

2 De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban;* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran. 5 Vivían entonces en Jerusalén judíos piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6 Al oir este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7 Estaban atónitos y admirados, diciendo: --Mirad, żno son galileos todos estos que hablan?

Arresto de Esteban

8 żCómo, pues, los oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, 10 Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,

Segundo discurso de Pedro

11 cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

Muchas seńales y maravillas

12 Estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: --żQué quiere decir esto?* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 Pero otros, burlándose, decían: --Están borrachos.

Primer discurso de Pedro

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: «Judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras,* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 pues estos no están borrachos, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 Pero esto es lo dicho por el profeta Joel:
*
Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 »“En los postreros días --dice Dios--,
derramaré de mi Espíritu%sobre toda carne,
y vuestros hijos y vuestras hijas%profetizarán;
vuestros jóvenes verán visiones
y vuestros ancianos sońarán sueńos;
18 y de cierto sobre mis siervos%y sobre mis siervas, en aquellos días
derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

La iglesia en Antioquía

19 Y daré prodigios arriba en el cielo
y seńales abajo en la tierra,
sangre, fuego y vapor de humo;
*
Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 el sol se convertirá en tinieblas
y la luna en sangre,
antes que venga el día del Seńor,
grande y glorioso.
21 Y todo aquel que invoque%el nombre del Seńor, será salvo”.* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 »Israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y seńales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 a este, entregadoń 2.23Entregado: posible referencia a Judas (Mc 14.41; Lc 22.47-48); por otra parte, como el texto griego dice simplemente entregado, algunos lo refieren a la acción de las autoridades religiosas judías de entregar a Jesús a los romanos (Mt 27.1-2).por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándolo.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella,* Cf. Hch 6.5.25 pues David dice de él:
»“Veía al Seńor siempre delante de mí;
porque está a mi diestra,%no seré conmovido.
**
Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Por lo cual mi corazón se alegró%y se gozó mi lengua,
y aun mi carne descansará en esperanza,
*
Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 porque no dejarás mi alma en el Hades
ni permitirás que tu Santo %vea corrupción.
28 Me hiciste conocer los caminos de la vida;
me llenarás de gozo con tu presencia”.**
Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 »Hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia en cuanto a la carne levantaría al Cristo para que se sentara en su trono,* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades ni su carne vio corrupción.

Todas las cosas en común

Curación de Eneas

32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Discurso de Pedro en casa de Cornelio

34 David no subió a los cielos, pero él mismo dice:
»“Dijo el Seńor a mi Seńor:
‘Siéntate a mi diestra
35 hasta que ponga a tus enemigos%por estrado de tus pies’ ”.

Dorcas es resucitada

36 »Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Seńor y Cristo».* Is 52.7; Nah 1.15.37 Al oir esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: --Hermanos, żqué haremos? 38 Pedro les dijo: --Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo, 39 porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Seńor nuestro Dios llame.* Un madero: o un árbol; véase Hch 5.30 n.40 Y con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo: --Sed salvos de esta perversa generación. 41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se ańadieron aquel día como tres mil personas.* Lc 24.30-34,41-43; Jn 21.4-13.42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.* 2 Ti 4.1; 1 P 4.5.

La vida de los primeros cristianos

43 Sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y seńales eran hechas por los apóstoles.* Is 33.24; 53.5-6; Jl 2.32; cf. también Jn 1.12; 3.16-18,36.

Los gentiles reciben el Espíritu Santo

44 Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas: 45 vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.* Se derramara: Véase Hch 2.17 nota k.46 Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón,** Hch 2.4; 19.6.Cf. Hch 2.2-4; aquí se repite, entre los gentiles, lo sucedido el día de Pentecostés.47 alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Seńor ańadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Pedro y Juan subían juntos al Templo a la hora novena, que era la de la oración.

Saulo persigue a la iglesia

2 Había un hombre, cojo de nacimiento, que era llevado y dejado cada día a la puerta del Templo que se llama la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo.* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les rogaba que le dieran limosna.* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: --Míranos. 5 Entonces él los miró atento, esperando recibir de ellos algo. 6 Pero Pedro dijo: --No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7 Entonces lo tomó por la mano derecha y lo levantó. Al instante se le afirmaron los pies y tobillos;

Arresto de Esteban

8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el Templo, andando, saltando y alabando a Dios. 9 Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios. 10 Y lo reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del Templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.

Segundo discurso de Pedro

11 Mientras el cojo que había sido sanado tenía asidos a Pedro y a Juan, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.

Muchas seńales y maravillas

12 Al ver esto Pedro, habló al pueblo: «Israelitas, żpor qué os admiráis de esto? żo por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho andar a este?* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad.

Primer discurso de Pedro

14 Pero vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diera un homicida,* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 »Pero ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. 18 Pero Dios ha cumplido así lo que antes había anunciado por boca de todos sus profetas: que su Cristo habría de padecer.

La iglesia en Antioquía

19 Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Seńor tiempos de consuelo,* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. 21 A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo,* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 pues Moisés dijo a los padres: “El Seńor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable,* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 y toda alma que no oiga a aquel profeta será desarraigada del pueblo”.ń 3.22-23Adaptación de Dt 18.15-19; Lv 23.29; nótese el uso de la misma cita en Hch 7.37.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 »Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.* Cf. Hch 6.5.25 Vosotros sois los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con nuestros padres diciendo a Abraham: “En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”.** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijera, a fin de que cada uno se convierta de su maldad».* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Mientras ellos hablaban al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,

Saulo persigue a la iglesia

2 resentidos de que enseńaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de entre los muertos.* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 Y les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los hombres era como cinco mil. 5 Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, 6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás, Juan, Alejandro y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; 7 y poniéndolos en medio, les preguntaron: --żCon qué potestad o en qué nombre habéis hecho vosotros esto?

Arresto de Esteban

8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: --Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel: 9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

Segundo discurso de Pedro

11 Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

Muchas seńales y maravillas

12 Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban; y les reconocían que habían estado con Jesús.

Primer discurso de Pedro

14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 Entonces les ordenaron que salieran del Concilio; y deliberaban entre sí,* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 diciendo: --żQué haremos con estos hombres? Porque, de cierto, seńal evidente ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que viven en Jerusalén, y no lo podemos negar.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. 18 Entonces los llamaron y les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni enseńaran en el nombre de Jesús.

La iglesia en Antioquía

19 Pero Pedro y Juan respondieron diciéndoles: --Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios,* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. 21 Ellos entonces, después de amenazarlos, los soltaron, no hallando ningún modo de castigarlos, por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho,* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad tenía más de cuarenta ańos.* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 Al ser puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Ellos, al oírlo, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron: «Soberano Seńor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;* Cf. Hch 6.5.25 que por boca de David tu siervo dijiste:
»“żPor qué se amotinan las gentes
y los pueblos piensan cosas vanas?
**
Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Se reunieron los reyes de la tierra
y los príncipes se juntaron en uno
contra el Seńor y contra su Cristo”.
*
Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 »Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodesń 4.27Herodes: Lc 23.7-11. Pilato: Mt 27.1-2 y paralelos.y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 Y ahora, Seńor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, seńales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús».* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.31 Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios.

Todas las cosas en común

Curación de Eneas

32 La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. 33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Seńor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

Discurso de Pedro en casa de Cornelio

34 Así que no había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el producto de lo vendido 35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

Dorcas es resucitada

36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que significa «Hijo de consolación»), levita, natural de Chipre,* Is 52.7; Nah 1.15.37 vendió una heredad que tenía y trajo el producto de la venta y lo puso a los pies de los apóstoles.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira, su mujer, vendió una heredad,

Saulo persigue a la iglesia

2 y sustrajo parte del precio, sabiéndolo también su mujer; luego llevó solo el resto y lo puso a los pies de los apóstoles.* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 Pedro le dijo: --Ananías, żpor qué llenó Satanás tu corazón para que mintieras al Espíritu Santo y sustrajeras del producto de la venta de la heredad?* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Reteniéndola, żno te quedaba a ti?, y vendida, żno estaba en tu poder? żPor qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. 5 Al oir Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y sobrevino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. 6 Entonces se levantaron los jóvenes, lo envolvieron, lo sacaron y lo sepultaron. 7 Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, sin saber lo que había acontecido.

Arresto de Esteban

8 Entonces Pedro le dijo: --Dime, żvendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: --Sí, en tanto. 9 Pedro le dijo: --żPor qué convinisteis en tentar al Espíritu del Seńor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró. Cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; la sacaron y la sepultaron junto a su marido.

Segundo discurso de Pedro

11 Y sobrevino gran temor sobre toda la iglesia y sobre todos los que oyeron estas cosas.

Muchas seńales y maravillas

12 Por la mano de los apóstoles se hacían muchas seńales y prodigios en el pueblo. Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón,* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 y de los demás ninguno se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los alababa grandemente.

Primer discurso de Pedro

14 Los que creían en el Seńor aumentaban más, gran número de hombres y de mujeres;* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 tanto que sacaban los enfermos a las calles y los ponían en camas y camillas para que, al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 Aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén trayendo enfermos y atormentados de espíritus impuros; y todos eran sanados.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 Entonces, levantándose el Sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública.

La iglesia en Antioquía

19 Pero un ángel del Seńor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo:* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 «Id, y puestos en pie en el Templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida». 21 Habiendo oído esto, entraron de mańana en el Templo y enseńaban. Entre tanto, vinieron el Sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al Concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que los trajeran.* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 Pero cuando llegaron los guardias no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso,* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 diciendo: «Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro».* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Cuando oyeron estas palabras el Sumo sacerdote y el jefe de la guardia del Templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello.* Cf. Hch 6.5.25 Pero viniendo uno, les dio esta noticia: «Los hombres que pusisteis en la cárcel están en el Templo y enseńan al pueblo».** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Entonces fue el jefe de la guardia con los guardias y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 Cuando los trajeron, los presentaron en el Concilio, y el Sumo sacerdote les preguntó, 28 diciendo: --żNo os mandamos estrictamente que no enseńarais en ese nombre? Pero ahora habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: --Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo en un madero.ń 5.30Un madero: Aquí y en Hch 10.39; 13.29; 1 P 2.24, se utiliza el término que aparece en Dt 21.22-23, para resaltar el carácter profético de la Escritura.* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.31 A este, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.

Todas las cosas en común

Curación de Eneas

32 Nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen. 33 Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos.

Discurso de Pedro en casa de Cornelio

34 Entonces levantándose en el Concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacaran fuera por un momento a los apóstoles, 35 y luego dijo: --Israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres,

Dorcas es resucitada

36 porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A este se unió un número como de cuatrocientos hombres, pero él murió, y todos los que lo obedecían fueron dispersados y reducidos a nada.* Is 52.7; Nah 1.15.37 Después de este se levantó Judas, el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que lo obedecían fueron dispersados. 38 Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; 39 pero si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.* Un madero: o un árbol; véase Hch 5.30 n.40 Estuvieron de acuerdo con él. Entonces llamaron a los apóstoles y, después de azotarlos, les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús; y los pusieron en libertad. 41 Ellos salieron de la presencia del Concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.* Lc 24.30-34,41-43; Jn 21.4-13.42 Y todos los días, en el Templo y por las casas, incesantemente, enseńaban y predicaban a Jesucristo.* 2 Ti 4.1; 1 P 4.5.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria.

Saulo persigue a la iglesia

2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: --No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas.* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra. 5 Agradó la propuesta a toda la multitud y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. 6 A estos presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. 7 La palabra del Seńor crecía y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Arresto de Esteban

8 Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y seńales entre el pueblo. 9 Entonces algunos de la sinagoga llamada «de los libertos», y los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, se levantaron para discutir con Esteban. 10 Pero no podían resistir la sabiduría y el Espíritu con que hablaba.

Segundo discurso de Pedro

11 Entonces sobornaron a unos para que dijeran que lo habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.

Muchas seńales y maravillas

12 Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, lo arrebataron y lo trajeron al Concilio.* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 Pusieron testigos falsos que decían: --Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la Ley,

Primer discurso de Pedro

14 pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés.* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 Entonces todos los que estaban sentados en el Concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 El Sumo sacerdote dijo entonces: --żEs esto así?

Saulo persigue a la iglesia

2 Esteban dijo: --Hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando aún estaba en Mesopotamia, antes que viviera en Harán,* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 y le dijo: “Sal de tu tierra y de tu parentela y vete a la tierra que yo te mostraré”.* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, cuando murió su padre, Dios lo trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. 5 No le dio herencia en ella ni aun para asentar un pie, pero prometió dársela en posesión a él y a su descendencia después de él, aunque él aún no tenía hijo. 6 Dios le dijo que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían por cuatrocientos ańos. 7 “Pero yo juzgaré” --dijo Dios-- “a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar”.,

Arresto de Esteban

8 Le dio el pacto de la circuncisión, y así Abraham engendró a Isaac, y lo circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. 9 »Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él 10 y lo libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante del faraón, rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.

Segundo discurso de Pedro

11 »Hubo entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y gran tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.ń 7.11Gn 41.54-57.

Muchas seńales y maravillas

12 Cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado al faraón el linaje de José.

Primer discurso de Pedro

14 José envió a buscar a su padre Jacob y a toda su familia, en número de setenta y cinco personas.* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él y también nuestros padres,* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 los cuales fueron trasladados a Siquem y puestos en el sepulcro que Abraham, a precio de dinero, había comprado a los hijos de Hamor en Siquem.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 »Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José.

La iglesia en Antioquía

19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres hasta obligarlos a que expusieran a la muerte a sus nińos para que no se propagaran.* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. 21 Pero siendo expuesto a la muerte, la hija del faraón lo recogió y lo crió como a hijo suyo.* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 »Cuando cumplió la edad de cuarenta ańos, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, y dando muerte al egipcio, vengó al oprimido.* Cf. Hch 6.5.25 Él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya, pero ellos no lo habían entendido así.** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Al día siguiente se presentó a unos de ellos que reńían, e intentaba ponerlos en paz, diciéndoles: “Hermanos sois, żpor qué os maltratáis el uno al otro?”.* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 Entonces el que maltrataba a su prójimo lo rechazó, diciendo: “żQuién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? 28 żQuieres tú matarme como mataste ayer al egipcio?”.** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 Al oir esta palabra, Moisés huyó y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos. 30 »Pasados cuarenta ańos, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza.* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.31 Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y al acercarse para observar, vino a él la voz del Seńor:

Todas las cosas en común

Curación de Eneas

32 “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. 33 Le dijo el Seńor: “Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.

Discurso de Pedro en casa de Cornelio

34 Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, he oído su gemido y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto”. 35 »A este Moisés, a quien habían rechazado diciendo: “żQuién te ha puesto por gobernante y juez?”, a este envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza.

Dorcas es resucitada

36 Este los sacó, habiendo hecho prodigios y seńales en tierra de Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto por cuarenta ańos.,* Is 52.7; Nah 1.15.37 Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: “Profeta os levantará el Seńor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis”. 38 Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida para darnos. 39 »Pero nuestros padres no quisieron obedecer, sino que lo desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egiptoń 7.39Nm 14.3-4; cf. Neh 9.17.* Un madero: o un árbol; véase Hch 5.30 n.40 cuando dijeron a Aarón: “Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moisés que nos sacó de la tierra de Egipto no sabemos qué le haya acontecido”. 41 Entonces hicieron un becerro, ofrecieron sacrificio al ídolo y en las obras de sus manos se regocijaron.* Lc 24.30-34,41-43; Jn 21.4-13.42 Dios se apartó de ellos y los entregó a que rindieran culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas:
»“żAcaso me ofrecisteis%víctimas y sacrificios
en el desierto por cuarenta ańos,%casa de Israel?
*
2 Ti 4.1; 1 P 4.5.

La vida de los primeros cristianos

43 Antes bien llevasteis%el tabernáculo de Moloc
y la estrella de vuestro dios Refán,
figuras que os hicisteis para adorarlas.
Os transportaré, pues,%más allá de Babilonia”.
*
Is 33.24; 53.5-6; Jl 2.32; cf. también Jn 1.12; 3.16-18,36.

Los gentiles reciben el Espíritu Santo

44 »Tuvieron nuestros padres el Tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciera conforme al modelo que había visto. 45 El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres hasta los días de David.* Se derramara: Véase Hch 2.17 nota k.46 Este halló gracia delante de Dios y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob.** Hch 2.4; 19.6.Cf. Hch 2.2-4; aquí se repite, entre los gentiles, lo sucedido el día de Pentecostés.47 Pero fue Salomón quien le edificó Casa,, 48 si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta:
49 »“El cielo es mi trono
y la tierra el estrado de mis pies.
żQué casa me edificaréis? --dice el Seńor--;
żO cuál es el lugar de mi reposo?
50 żNo hizo mi mano todas estas cosas?”.* Is 66.1-2.51 »ˇDuros de cerviz! ˇIncircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.*** ˇDuros de cerviz!: tercos (cf. Ex 32.9; 33.3,5; Dt 10.16; 31.27).ˇIncircuncisos de corazón y de oídos!: referencia a la actitud pagana; véanse Lv 26.41; Jer 4.4; 6.10; 9.26.Resistís siempre al Espíritu Santo: Cf. Is 63.10.52 żA cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, a quien vosotros ahora habéis entregado y matado;** La venida del justo: Véase Hch 3.13-14 n.; cf. Hch 2.23,36; 3.13-15.Cf. Mt 23.29-37.53 vosotros que recibisteis la Ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.* Gl 3.19; Heb 2.2. Según algunas tradiciones judías, apoyadas en parte por la versión griega (LXX) de Dt 33.2, Dios había dado la Ley por mediación de ángeles.54 Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones y crujían los dientes contra él.* Crujían los dientes: gesto de odio y de cólera. Cf. Hch 5.33.55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,* Hch 6.5.56 y dijo: «Veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios».* Hijo del hombre: título que Jesús se aplica a sí mismo en los evangelios; véase Concordancia temática. Cf. Lc 22.69.57 Entonces ellos, gritando, se taparon los oídos y arremetieron a una contra él. 58 Lo echaron fuera de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.,*** Sus ropas: las de los testigos (Hch 22.20), quienes, según Dt 17.7, tenían que lanzar las primeras piedras.Saulo: nombre hebreo del apóstol Pablo (Hch 13.9).Es difícil saber si esto fue una acción oficial del Concilio o un simple linchamiento; la mención de los que sirvieron de testigos sugiere algún proceso jurídico.59 Mientras lo apedreaban, Esteban oraba y decía: «Seńor Jesús, recibe mi espíritu».* Sal 31.5; Lc 23.46.60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: «Seńor, no les tomes en cuenta este pecado».ń 7.60Cf. Lc 23.34. Las últimas palabras de Esteban, aquí y en el v. 59, recuerdan las de Jesús en la cruz (véase Hch 6.8 n.).Habiendo dicho esto, durmió.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén, y todos, salvo los apóstoles, fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria.

Saulo persigue a la iglesia

2 Unos hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 Saulo, por su parte, asolaba la iglesia; entrando casa por casa, arrastraba a hombres y mujeres y los enviaba a la cárcel.* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 La gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las seńales que hacía, 7 pues de muchos que tenían espíritus impuros, salían estos lanzando gritos; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;

Arresto de Esteban

8 así que había gran gozo en aquella ciudad. 9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad y que había engańado a la gente de Samaria haciéndose pasar por alguien importante. 10 A este oían atentamente todos, desde el más pequeńo hasta el más grande, y decían: «Este es el gran poder de Dios».

Segundo discurso de Pedro

11 Estaban atentos a él, porque con sus artes mágicas los había engańado por mucho tiempo.

Muchas seńales y maravillas

12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 También creyó Simón mismo, y después de bautizado estaba siempre con Felipe; y al ver las seńales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

Primer discurso de Pedro

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan;* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 los cuales, una vez llegados, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo,* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 pues aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,

La iglesia en Antioquía

19 diciendo: --Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo.* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 Entonces Pedro le dijo: --Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón,* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Respondiendo entonces Simón, dijo: --Rogad vosotros por mí al Seńor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.* Cf. Hch 6.5.25 Ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Un ángel del Seńor habló a Felipe, diciendo: «Levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto».* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco,ń 8.27Eunuco: o alto funcionario: Era frecuente dar a los eunucos puestos de alta responsabilidad.funcionario de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros y había venido a Jerusalén para adorar, 28 volvía sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías.** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y júntate a ese carro». 30 Acudiendo Felipe, lo oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: --Pero żentiendes lo que lees?* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.31 Él dijo: --żY cómo podré, si alguien no me enseńa? Y rogó a Felipe que subiera y se sentara con él.

Todas las cosas en común

Curación de Eneas

32 El pasaje de la Escritura que leía era este:
«Como oveja a la muerte fue llevado;
y como cordero mudo%delante del que lo trasquila,
así no abrió su boca.
33 En su humillación no se le hizo justicia;
mas su generación, żquién la contará?,
porque fue quitada de la tierra su vida».

Discurso de Pedro en casa de Cornelio

34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: --Te ruego que me digas: żde quién dice el profeta esto; de sí mismo o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.

Dorcas es resucitada

36 Yendo por el camino llegaron a un lugar donde había agua, y dijo el eunuco: --Aquí hay agua, żqué impide que yo sea bautizado?* Is 52.7; Nah 1.15.37 Felipe dijo: --Si crees de todo corazón, bien puedes. Él respondiendo, dijo: --Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Seńor arrebató a Felipe y el eunuco no lo vio más; y siguió gozoso su camino.* Un madero: o un árbol; véase Hch 5.30 n.40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y, al pasar, anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Seńor, vino al Sumo sacerdote

Saulo persigue a la iglesia

2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos a Jerusalén.* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo;* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: --Saulo, Saulo, żpor qué me persigues? 5 Él dijo: --żQuién eres, Seńor? Y le dijo: --Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6 Él, temblando y temeroso, dijo: --Seńor, żqué quieres que yo haga? El Seńor le dijo: --Levántate y entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que debes hacer. 7 Los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, porque, a la verdad, oían la voz, pero no veían a nadie.

Arresto de Esteban

8 Entonces Saulo se levantó del suelo, y abriendo los ojos no veía a nadie. Así que, llevándolo de la mano, lo metieron en Damasco, 9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. 10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Seńor dijo en visión: --Ananías. Él respondió: --Heme aquí, Seńor.

Segundo discurso de Pedro

11 El Seńor le dijo: --Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso, porque él ora,

Muchas seńales y maravillas

12 y ha visto en visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 Entonces Ananías respondió: --Seńor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;

Primer discurso de Pedro

14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 El Seńor le dijo: --Ve, porque instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel,* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: --Hermano Saulo, el Seńor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18 Al instante cayeron de sus ojos como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado;

La iglesia en Antioquía

19 y habiendo tomado alimento, recobró las fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que lo oían estaban atónitos, y decían: --żNo es este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 Pero Saulo mucho más se enardecía, y confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarlo;* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarlo.* Cf. Hch 6.5.25 Entonces los discípulos, tomándolo de noche, lo bajaron por el muro, descolgándolo en una canasta.** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuera discípulo.* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 Entonces Bernabé, tomándolo, lo trajo a los apóstoles y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Seńor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús. 28 Y estaba con ellos en Jerusalén; entraba y salía,** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 y hablaba con valentía en el nombre del Seńor, y discutía con los griegos;ń 9.29Los griegos: lit. los helenistas; véase Hch 6.1 nota c.pero estos intentaban matarlo. 30 Cuando supieron esto los hermanos, lo llevaron hasta Cesarea y lo enviaron a Tarso.* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.31 Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; eran edificadas, andando en el temor del Seńor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.

Todas las cosas en común

Curación de Eneas

32 Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. 33 Halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho ańos que estaba en cama, pues era paralítico.

Discurso de Pedro en casa de Cornelio

34 Pedro le dijo: --Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y en seguida se levantó. 35 Y lo vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Seńor.

Dorcas es resucitada

36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, (que traducido es «Dorcas»). Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.* Is 52.7; Nah 1.15.37 Aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. 38 Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: «No tardes en venir a nosotros». 39 Pedro se levantó entonces y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron a la sala, donde lo rodearon todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.* Un madero: o un árbol; véase Hch 5.30 n.40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: «ˇTabita, levántate!». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. 41 Él le dio la mano y la levantó; entonces llamó a los santos y a las viudas y la presentó viva.* Lc 24.30-34,41-43; Jn 21.4-13.42 Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Seńor.* 2 Ti 4.1; 1 P 4.5.

La vida de los primeros cristianos

43 Pedro se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.* Is 33.24; 53.5-6; Jl 2.32; cf. también Jn 1.12; 3.16-18,36.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compańía llamada «la Italiana»,

Saulo persigue a la iglesia

2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo y oraba siempre a Dios.* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba y le decía: --ˇCornelio!* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Él, mirándolo fijamente, y atemorizado, dijo: --żQué es, Seńor? Le dijo: --Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 5 Envía, pues, ahora hombres a Jope y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. 6 Este se hospeda en casa de cierto Simón, un curtidor que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. 7 Cuando se marchó el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó a dos de sus criados y a un devoto soldado de los que lo asistían,

Arresto de Esteban

8 a los cuales envió a Jope, después de habérselo contado todo. 9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Sintió mucha hambre y quiso comer; pero mientras le preparaban algo le sobrevino un éxtasis:

Segundo discurso de Pedro

11 Vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra,

Muchas seńales y maravillas

12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres, reptiles y aves del cielo.* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 Y le vino una voz: --Levántate, Pedro, mata y come.

Primer discurso de Pedro

14 Entonces Pedro dijo: --Seńor, no; porque ninguna cosa común o impura he comido jamás.* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 Volvió la voz a él la segunda vez: --Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 Esto ocurrió tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 Mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, habiendo preguntado por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18 Llamaron y preguntaron si allí se hospedaba un tal Simón que tenía por sobrenombre Pedro.

La iglesia en Antioquía

19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: «Tres hombres te buscan.* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 Levántate, pues, desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado». 21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: --Yo soy el que buscáis. żCuál es la causa de vuestra venida?* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 Ellos dijeron: --Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oir tus palabras.* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 Entonces, haciéndolos entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y lo acompańaron algunos de los hermanos de Jope.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Al otro día entraron en Cesarea. Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.* Cf. Hch 6.5.25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirlo y, postrándose a sus pies, lo adoró.** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Pero Pedro lo levantó, diciendo: --Levántate, pues yo mismo también soy un hombre.* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 Hablando con él, entró y halló a muchos que se habían reunido. 28 Y les dijo: --Vosotros sabéis cuán abominable es para un judío juntarse o acercarse a un extranjero, pero a mí me ha mostrado Dios que a nadie llame común o impuro.** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 Por eso, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: żPor qué causa me habéis hecho venir? 30 Entonces Cornelio dijo: --Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.31 y me dijo: “Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.

Todas las cosas en común

Curación de Eneas

32 Envía, pues, a Jope y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual se hospeda en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; cuando llegue, él te hablará”. 33 Así que luego envié por ti, y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oir todo lo que Dios te ha mandado.

Discurso de Pedro en casa de Cornelio

34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: --En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,ń 10.34Cita de Dt 10.17; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9; Col 3.25; cf. también Ro 10.12. 35 sino que en toda nación se agrada del que lo teme y hace justicia.

Dorcas es resucitada

36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es Seńor de todos.* Is 52.7; Nah 1.15.37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 39 Nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús, a quien mataron colgándolo en un madero, hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén.* Un madero: o un árbol; véase Hch 5.30 n.40 A este levantó Dios al tercer día e hizo que apareciera, 41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.* Lc 24.30-34,41-43; Jn 21.4-13.42 Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.* 2 Ti 4.1; 1 P 4.5.

La vida de los primeros cristianos

43 De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre.* Is 33.24; 53.5-6; Jl 2.32; cf. también Jn 1.12; 3.16-18,36.

Los gentiles reciben el Espíritu Santo

44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramara el don del Espíritu Santo,* Se derramara: Véase Hch 2.17 nota k.46 porque los oían que hablaban en lenguas y que glorificaban a Dios.,** Hch 2.4; 19.6.Cf. Hch 2.2-4; aquí se repite, entre los gentiles, lo sucedido el día de Pentecostés.47 Entonces respondió Pedro: --żPuede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros? 48 Y mandó bautizarlos en el nombre del Seńor Jesús. Entonces le rogaron que se quedara por algunos días.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

Ananías y Safira

Elección de siete diáconos

Defensa y muerte de Esteban

Conversión de Saulo

(Hch 22.6-16; 26.12-18)

3. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS GENTILES (10.1--28.31)

Pedro y Cornelio

Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén

1 Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios.

Saulo persigue a la iglesia

2 Por eso, cuando Pedro subió a Jerusalén, discutían con él los que eran de la circuncisión,* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 diciendo: --żPor qué has entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos?* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).

2. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN SAMARIA Y JUDEA (8.4--9.43)

Predicación del evangelio en Samaria

4 Entonces comenzó Pedro a contarles de forma ordenada lo sucedido, diciendo: 5 --Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y tuve en éxtasis una visión: algo semejante a un gran lienzo suspendido por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegaba hasta mí. 6 Cuando fijé los ojos en él, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, fieras, reptiles y aves del cielo. 7 Y oí una voz que me decía: “Levántate, Pedro, mata y come”.

Arresto de Esteban

8 Yo dije: “Seńor, no; porque ninguna cosa común o impura entró jamás en mi boca”. 9 Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común”. 10 Esto se repitió tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo.

Segundo discurso de Pedro

11 En aquel instante llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea.

Muchas seńales y maravillas

12 Y el Espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un hombre,* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel que, puesto en pie, le dijo: “Envía hombres a Jope y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro;

Primer discurso de Pedro

14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú y toda tu casa”.* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 Cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, como también sobre nosotros al principio.* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 Entonces me acordé de lo dicho por el Seńor, cuando dijo: “Juan ciertamente bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo”.* Hch 1.5.

Pedro y Juan son perseguidos

17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Seńor Jesucristo, żquién era yo que pudiera estorbar a Dios? 18 Entonces, oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: --ˇDe manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

La iglesia en Antioquía

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin hablar a nadie la palabra, sino solo a los judíos.* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.

Saulo predica en Damasco

20 Pero había entre ellos unos de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Seńor Jesús. 21 Y la mano del Seńor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Seńor.* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén, y enviaron a Bernabé para que fuera hasta Antioquía.* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.

Los creyentes piden confianza y valentía

Saulo escapa de los judíos

23 Este, cuando llegó y vio la gracia de Dios, se regocijó y exhortó a todos a que con propósito de corazón permanecieran fieles al Seńor.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Era un varón bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Seńor.* Cf. Hch 6.5.25 Después fue Bernabé a Tarso en busca de Saulo; y cuando lo halló, lo llevó a Antioquía.** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).

Felipe y el etíope

Saulo en Jerusalén

26 Se congregaron allí todo un ańo con la iglesia, y enseńaron a mucha gente. A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 En aquellos días, unos profetasń 11.27Sobre los profetas cristianos, véase 1 Co 14.1 n. Cf. también Hch 13.1; 15.32; 1 Co 12.28; Ef 2.20; 3.5; 4.11; Ap 22.9.descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28 Y levantándose uno de ellos llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sobrevino en tiempo de Claudio.** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar un socorro a los hermanos que habitaban en Judea; 30 lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.