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Hechos 2 2 de 28 capítulos

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

1 Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos.* En el Sanedrín, o Concilio de los judíos, tenían gran influencia los saduceos, miembros de un partido religioso que negaba la resurrección; véanse Mt 22.23 n.; Hch 23.6-8 n. e Introducción al NT.2 De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran.* El autor hace aquí, como en otras partes de su libro, una especie de balance de los resultados; la iglesia, a pesar de las contradicciones, iba creciendo (cf. también 5.14; 6.7; 11.24).5 Vivían entonces en Jerusalén judíos piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.* Sobre ancianos y escribas, véanse Concordancia temática e Introducción al NT.6 Al oir este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.* El Sumo sacerdote era presidente del Concilio o Sanedrín. Caifás lo era oficialmente, pero su suegro Anás conservaba el título honorario y el prestigio del puesto (Lc 3.2 nota g).7 Estaban atónitos y admirados, diciendo: --Mirad, żno son galileos todos estos que hablan?* Los del Concilio le habían hecho la misma pregunta a Jesús, también en el Templo (Mt 21.23 y paralelos); véase Hch 4.11 n.8 żCómo, pues, los oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, 10 Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,

Segundo discurso de Pedro

11 cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.* Alusión al Sal 118.22. Jesús había citado también este salmo en respuesta a la misma pregunta. Véase Mc 12.10-11 n.12 Estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: --żQué quiere decir esto?* Salvos: Se hace un juego de palabras con los dos sentidos de un mismo verbo griego, que significa tanto salvar como sanar (v. 9).13 Pero otros, burlándose, decían: --Están borrachos.* Hombres sin letras y del vulgo: es decir, que no habían estudiado con los rabinos; cf. Jn 7.15. Habían estado con Jesús: es decir, discípulos de Jesús.

Primer discurso de Pedro

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: «Judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras, 15 pues estos no están borrachos, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16 Pero esto es lo dicho por el profeta Joel:
17 »“En los postreros días --dice Dios--,
derramaré de mi Espíritu%sobre toda carne,
y vuestros hijos y vuestras hijas%profetizarán;
vuestros jóvenes verán visiones
y vuestros ancianos sońarán sueńos;
18 y de cierto sobre mis siervos%y sobre mis siervas, en aquellos días
derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
19 Y daré prodigios arriba en el cielo
y seńales abajo en la tierra,
sangre, fuego y vapor de humo;
*
Hch 5.29.20 el sol se convertirá en tinieblas
y la luna en sangre,
antes que venga el día del Seńor,
grande y glorioso.
*
Hch 22.15; 26.16.21 Y todo aquel que invoque%el nombre del Seńor, será salvo”. 22 »Israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y seńales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;

Los creyentes piden confianza y valentía

23 a este, entregadoń 2.23Entregado: posible referencia a Judas (Mc 14.41; Lc 22.47-48); por otra parte, como el texto griego dice simplemente entregado, algunos lo refieren a la acción de las autoridades religiosas judías de entregar a Jesús a los romanos (Mt 27.1-2).por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándolo. 24 Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella,* Ex 20.11; Neh 9.6; Sal 146.6. La oración de 4.24-30 tiene semejanza con la del rey Ezequías en Is 37.16-20.25 pues David dice de él:
»“Veía al Seńor siempre delante de mí;
porque está a mi diestra,%no seré conmovido.
26 Por lo cual mi corazón se alegró%y se gozó mi lengua,
y aun mi carne descansará en esperanza,
*
Sal 2.1-2.27 porque no dejarás mi alma en el Hades
ni permitirás que tu Santo %vea corrupción.
*
Hijo: Véase Hch 3.13 nota i.28 Me hiciste conocer los caminos de la vida;
me llenarás de gozo con tu presencia”.
29 »Hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia en cuanto a la carne levantaría al Cristo para que se sentara en su trono, 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades ni su carne vio corrupción.** Tembló: seńal de que Dios había oído su oración; cf. Ex 19.18; Is 6.4.Cf. lo sucedido en Pentecostés (Hch 2.2-4).

Todas las cosas en común

32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.* Véase Hch 2.43-47 n.33 Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 David no subió a los cielos, pero él mismo dice:
»“Dijo el Seńor a mi Seńor:
‘Siéntate a mi diestra
*
Cf. Dt 15.4.35 hasta que ponga a tus enemigos%por estrado de tus pies’ ”.* Hch 2.45.36 »Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Seńor y Cristo».*** «Hijo de consolación»: expresión semítica que significa uno que consuela (o que exhorta; Hch 11.23 n.).Levita: Véanse Lc 10.32 n. y Concordancia temática.Chipre: isla del Mediterráneo donde había una importante comunidad judía (cf. Hch 11.19).37 Al oir esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: --Hermanos, żqué haremos? 38 Pedro les dijo: --Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo,** En el nombre de Jesucristo: reconociendo a Jesús como Mesías, e invocando su nombre; véase Nombre en la Concordancia temática.Cf. Mt 3.2,11 y paralelos; también Mt 4.17; Mc 1.14-15; Lc 24.47, y Hch 3.19; 20.21; 26.20.39 porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Seńor nuestro Dios llame.* Is 57.19.40 Y con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo: --Sed salvos de esta perversa generación.* Sed salvos... generación: expresión proverbial; cf. Dt 32.5; Sal 78.8; Flp 2.15.41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se ańadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.* Partimiento del pan: Según el contexto, se trata de un acto con significado religioso (2.46 n.); también puede significar comer juntos.

La vida de los primeros cristianos

43 Sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y seńales eran hechas por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas: 45 vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46 Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón,* Partiendo el pan: expresión derivada de la costumbre judía de empezar la comida con una bendición, después de la cual se parte ceremonialmente el pan. La frase llegó a aplicarse de manera particular a la celebración de la Cena del Seńor o Santa Cena (Hch 2.42; 20.7,11; 27.35; 1 Co 10.16). Además de participar en las oraciones en el Templo, los creyentes se reunían en las casas, donde sus «ágapes» o comidas en común incluían la celebración de la Cena del Seńor (cf. 1 Co 11.20-22).47 alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Seńor ańadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

1 Pedro y Juan subían juntos al Templo a la hora novena, que era la de la oración.* En el Sanedrín, o Concilio de los judíos, tenían gran influencia los saduceos, miembros de un partido religioso que negaba la resurrección; véanse Mt 22.23 n.; Hch 23.6-8 n. e Introducción al NT.2 Había un hombre, cojo de nacimiento, que era llevado y dejado cada día a la puerta del Templo que se llama la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo. 3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les rogaba que le dieran limosna. 4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: --Míranos.* El autor hace aquí, como en otras partes de su libro, una especie de balance de los resultados; la iglesia, a pesar de las contradicciones, iba creciendo (cf. también 5.14; 6.7; 11.24).5 Entonces él los miró atento, esperando recibir de ellos algo.* Sobre ancianos y escribas, véanse Concordancia temática e Introducción al NT.6 Pero Pedro dijo: --No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.* El Sumo sacerdote era presidente del Concilio o Sanedrín. Caifás lo era oficialmente, pero su suegro Anás conservaba el título honorario y el prestigio del puesto (Lc 3.2 nota g).7 Entonces lo tomó por la mano derecha y lo levantó. Al instante se le afirmaron los pies y tobillos;* Los del Concilio le habían hecho la misma pregunta a Jesús, también en el Templo (Mt 21.23 y paralelos); véase Hch 4.11 n.8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el Templo, andando, saltando y alabando a Dios. 9 Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios. 10 Y lo reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del Templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.

Segundo discurso de Pedro

11 Mientras el cojo que había sido sanado tenía asidos a Pedro y a Juan, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.* Alusión al Sal 118.22. Jesús había citado también este salmo en respuesta a la misma pregunta. Véase Mc 12.10-11 n.12 Al ver esto Pedro, habló al pueblo: «Israelitas, żpor qué os admiráis de esto? żo por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho andar a este?* Salvos: Se hace un juego de palabras con los dos sentidos de un mismo verbo griego, que significa tanto salvar como sanar (v. 9).13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad.* Hombres sin letras y del vulgo: es decir, que no habían estudiado con los rabinos; cf. Jn 7.15. Habían estado con Jesús: es decir, discípulos de Jesús.

Primer discurso de Pedro

14 Pero vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diera un homicida, 15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. 17 »Pero ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. 18 Pero Dios ha cumplido así lo que antes había anunciado por boca de todos sus profetas: que su Cristo habría de padecer. 19 Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Seńor tiempos de consuelo,* Hch 5.29.20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado.* Hch 22.15; 26.16.21 A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo, 22 pues Moisés dijo a los padres: “El Seńor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable,

Los creyentes piden confianza y valentía

23 y toda alma que no oiga a aquel profeta será desarraigada del pueblo”.ń 3.22-23Adaptación de Dt 18.15-19; Lv 23.29; nótese el uso de la misma cita en Hch 7.37. 24 »Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.* Ex 20.11; Neh 9.6; Sal 146.6. La oración de 4.24-30 tiene semejanza con la del rey Ezequías en Is 37.16-20.25 Vosotros sois los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con nuestros padres diciendo a Abraham: “En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”. 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijera, a fin de que cada uno se convierta de su maldad».* Sal 2.1-2.

1. PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN JERUSALÉN (2.1--8.3)

La venida del Espíritu Santo

Curación de un cojo

Pedro y Juan ante el Concilio

1 Mientras ellos hablaban al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,* En el Sanedrín, o Concilio de los judíos, tenían gran influencia los saduceos, miembros de un partido religioso que negaba la resurrección; véanse Mt 22.23 n.; Hch 23.6-8 n. e Introducción al NT.2 resentidos de que enseńaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de entre los muertos. 3 Y les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. 4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los hombres era como cinco mil.* El autor hace aquí, como en otras partes de su libro, una especie de balance de los resultados; la iglesia, a pesar de las contradicciones, iba creciendo (cf. también 5.14; 6.7; 11.24).5 Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas,* Sobre ancianos y escribas, véanse Concordancia temática e Introducción al NT.6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás, Juan, Alejandro y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes;* El Sumo sacerdote era presidente del Concilio o Sanedrín. Caifás lo era oficialmente, pero su suegro Anás conservaba el título honorario y el prestigio del puesto (Lc 3.2 nota g).7 y poniéndolos en medio, les preguntaron: --żCon qué potestad o en qué nombre habéis hecho vosotros esto?* Los del Concilio le habían hecho la misma pregunta a Jesús, también en el Templo (Mt 21.23 y paralelos); véase Hch 4.11 n.8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: --Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel: 9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

Segundo discurso de Pedro

11 Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.* Alusión al Sal 118.22. Jesús había citado también este salmo en respuesta a la misma pregunta. Véase Mc 12.10-11 n.12 Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.* Salvos: Se hace un juego de palabras con los dos sentidos de un mismo verbo griego, que significa tanto salvar como sanar (v. 9).13 Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban; y les reconocían que habían estado con Jesús.* Hombres sin letras y del vulgo: es decir, que no habían estudiado con los rabinos; cf. Jn 7.15. Habían estado con Jesús: es decir, discípulos de Jesús.

Primer discurso de Pedro

14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. 15 Entonces les ordenaron que salieran del Concilio; y deliberaban entre sí, 16 diciendo: --żQué haremos con estos hombres? Porque, de cierto, seńal evidente ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que viven en Jerusalén, y no lo podemos negar. 17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. 18 Entonces los llamaron y les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni enseńaran en el nombre de Jesús. 19 Pero Pedro y Juan respondieron diciéndoles: --Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios,* Hch 5.29.20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.* Hch 22.15; 26.16.21 Ellos entonces, después de amenazarlos, los soltaron, no hallando ningún modo de castigarlos, por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, 22 ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad tenía más de cuarenta ańos.

Los creyentes piden confianza y valentía

23 Al ser puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Ellos, al oírlo, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron: «Soberano Seńor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;* Ex 20.11; Neh 9.6; Sal 146.6. La oración de 4.24-30 tiene semejanza con la del rey Ezequías en Is 37.16-20.25 que por boca de David tu siervo dijiste:
»“żPor qué se amotinan las gentes
y los pueblos piensan cosas vanas?
26 Se reunieron los reyes de la tierra
y los príncipes se juntaron en uno
contra el Seńor y contra su Cristo”.
*
Sal 2.1-2.27 »Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodesń 4.27Herodes: Lc 23.7-11. Pilato: Mt 27.1-2 y paralelos.y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste,* Hijo: Véase Hch 3.13 nota i.28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. 29 Y ahora, Seńor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, seńales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús». 31 Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios.** Tembló: seńal de que Dios había oído su oración; cf. Ex 19.18; Is 6.4.Cf. lo sucedido en Pentecostés (Hch 2.2-4).

Todas las cosas en común

32 La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.* Véase Hch 2.43-47 n.33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Seńor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. 34 Así que no había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el producto de lo vendido* Cf. Dt 15.4.35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.* Hch 2.45.36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que significa «Hijo de consolación»), levita, natural de Chipre,*** «Hijo de consolación»: expresión semítica que significa uno que consuela (o que exhorta; Hch 11.23 n.).Levita: Véanse Lc 10.32 n. y Concordancia temática.Chipre: isla del Mediterráneo donde había una importante comunidad judía (cf. Hch 11.19).37 vendió una heredad que tenía y trajo el producto de la venta y lo puso a los pies de los apóstoles.