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Hechos 19 19 de 28 capítulos

Pablo en Éfeso

1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos,** Corinto: Hch 18.27 n.Las regiones superiores: es decir, la región montańosa, el interior de la provincia de Asia.2 les preguntó: --żRecibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Ellos le dijeron: --Ni siquiera habíamos oído que hubiera Espíritu Santo. 3 Entonces dijo: --żEn qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: --En el bautismo de Juan.* Hch 18.25.4 Dijo Pablo: --Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.* Mt 3.11 y paralelos; cf. Hch 11.16; 13.24-25.5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Seńor Jesús. 6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban.** Cf. Hch 8.17; véase Hch 6.6 n.Hch 2.4; 10.46.7 Eran entre todos unos doce hombres. 8 Entrando Pablo en la sinagoga, habló con valentía por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. 9 Pero como algunos se rehusaban a creer y maldecían el Camino delante de la multitud, Pablo se apartó de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.** El Camino: Véase Hch 9.2 nota c.Cf. Hch 18.7.10 Así continuó por espacio de dos ańos, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Seńor Jesús.* Asia, cuya evangelización había sido prohibida a Pablo por el Espíritu (Hch 16.6), es ahora evangelizada, con la ayuda de Epafras (Col 1.7; 4.12) y otros (v. 22). Se formaron iglesias en Colosas (véase la epístola a los Colosenses), Laodicea y Hierápolis (Col 4.13), y posiblemente en todas las siete ciudades mencionadas en Ap 1--3. Respecto a las dificultades que se presentaron en Éfeso durante este tiempo, cf. 1 Co 15.30-32; 16.9; 2 Co 1.8-10; cf. también Hch 20.18-19.11 Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, 12 de tal manera que hasta los pańuelos o delantales que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.* Cf. Hch 5.15-16; 2 Co 12.12.13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Seńor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: «ˇOs conjuro por Jesús, el que predica Pablo!».* Cf. Mt 12.27.14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.* Jefe de los sacerdotes: es decir, sumo sacerdote, título que quizás Esceva usaba falsamente. Véase Concordancia temática.15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: «A Jesús conozco y sé quién es Pablo, pero vosotros, żquiénes sois?». 16 El hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era glorificado el nombre del Seńor Jesús. 18 Muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. 19 Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su valor, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata.* Las piezas de plata aquí aludidas son dracmas, y equivalían al denario, que era el salario de un día de trabajo.20 Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Seńor. 21 Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en su espíritu ir a Jerusalén, después de recorrer Macedonia y Acaya. Decía él: «Después que haya estado allí, me será necesario ver también Roma». 22 Envió entonces a Macedonia a dos de los que lo ayudaban, Timoteo y Erasto,ń 19.22Si estos pasaron por Corinto en su viaje a Macedonia, posiblemente se trata de la visita que se menciona en 1 Co 4.17; 16.10.y él se quedó por algún tiempo en Asia.

El alboroto en Éfeso

23 Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeńo acerca del Camino,* El Camino: Hch 9.2 nota c.24 porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices;* Diana: diosa principal de Éfeso, llamada Artemisa entre los griegos, aunque con características diferentes. Era la diosa de la fertilidad en Asia Menor; su templo en Éfeso se cuenta entre las Siete maravillas del mundo antiguo.25 a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: --Sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; 26 pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a mucha gente con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. 27 Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia y el mundo entero. 28 Cuando oyeron estas cosas se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: «ˇGrande es Diana de los efesios!». 29 La ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compańeros de Pablo. 30 Pablo quería salir al pueblo, pero los discípulos no lo dejaron. 31 También algunas de las autoridades de Asia, que eran amigos suyos, le enviaron recado rogándole que no se presentara en el teatro. 32 Unos, pues, gritaban una cosa y otros otra, porque la concurrencia estaba confusa y la mayoría no sabía por qué se habían reunido. 33 De entre la multitud sacaron a Alejandro, empujado por los judíos. Y Alejandro, pidiendo silencio con la mano, quiso hablar en su defensa ante el pueblo. 34 Pero cuando se dieron cuenta de que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: «ˇGrande es Diana de los efesios!». 35 Entonces el escribano, cuando apaciguó a la multitud, dijo: «Efesios, ży quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter? 36 Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente, 37 porque habéis traído a estos hombres, que no son sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa. 38 Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden y procónsules hay; acúsense los unos a los otros. 39 Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir, 40 pues hay peligro de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, ya que no existe causa alguna por la cual podamos dar razón de este alboroto. 41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.