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Hechos 17 17 de 28 capítulos

El alboroto en Tesalónica

1 Pasando por Anfípolis y Apolonia llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.* Pablo y Silas viajaron probablemente por la Vía Ignacia, uno de los grandes caminos romanos, que pasaba por Filipos; luego siguieron por Anfípolis y Apolonia, hasta llegar a Tesalónica, puerto principal de Macedonia y capital de dicha provincia.2 Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sábados discutió con ellos,* La misión, en su totalidad, parece haber durado más de tres semanas, ya que Pablo debió trabajar en su oficio para sostenerse (1 Ts 2.9; 2 Ts 3.7-10) y en más de una ocasión recibió ofrendas de la iglesia de Filipos (Flp 4.16). Además, en Tesalónica se formó una iglesia fuerte (1 Ts 1.2-10). Más tarde Pablo dirigiría a esta iglesia sus dos cartas a los Tesalonicenses.3 declarando y exponiendo por medio de las Escrituras que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos. Y decía: «Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo».* Era necesario que el Cristo padeciera: Véase Hch 3.18 n., y el mensaje de Pablo a los judíos en Antioquía de Pisidia (Hch 13.16-41).4 Algunos de ellos creyeron y se juntaron con Pablo y con Silas; asimismo un gran número de griegos piadosos, y mujeres nobles no pocas.* Griegos piadosos: Véase Hch 10.2 n.5 Celosos, entonces, los judíos que no creían, tomaron consigo algunos ociosos, hombres malos, con los que juntaron una turba y alborotaron la ciudad. Asaltaron la casa de Jasón, e intentaban sacarlos al pueblo,** Jasón: Se trata, probablemente, de un judío simpatizante del evangelio, en cuya casa se alojaban Pablo y Silas.Al pueblo: es decir, al populacho, o bien, a la asamblea del pueblo, que en Tesalónica tenía poderes judiciales.6 pero como no los hallaron, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá, 7 y Jasón los ha recibido. Todos ellos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús».* Cf. Lc 23.3; Jn 19.12.8 Al oir esto, el pueblo y las autoridades de la ciudad se alborotaron. 9 Pero después de obtener fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

Pablo y Silas en Berea

10 Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. En cuanto llegaron, entraron en la sinagoga de los judíos.* Berea: población a unos 80 km. al oeste de Tesalónica.11 Estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudrińando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. 12 Muchos de ellos creyeron, y de los griegos, mujeres distinguidas y no pocos hombres. 13 Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá y también alborotaron a las multitudes. 14 Entonces los hermanos hicieron que Pablo saliera inmediatamente en dirección al mar; pero Silas y Timoteo se quedaron allí. 15 Los que se habían encargado de conducir a Pablo lo llevaron a Atenas; y habiendo recibido el encargo de que Silas y Timoteo vinieran a él lo más pronto posible, salieron.

Pablo en Atenas

16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.* Atenas, hoy capital de Grecia, fue en la antigüedad el centro más importante del arte, la filosofía y la literatura. Ya en los tiempos de Pablo su importancia comercial y política había disminuido, aunque seguía siendo un importante centro cultural e intelectual.17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.* Y piadosos: simpatizantes del judaísmo (véase Hch 10.2 n.).18 Algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos discutían con él. Unos decían: --żQué querrá decir este palabrero? Y otros: --Parece que es predicador de nuevos dioses. Esto decían porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.* De Jesús, y de la resurrección: La palabra griega anastasis, que significa resurrección, es nombre femenino y quizá la interpretaron como si designara a una diosa extranjera al lado de Jesús. La mayoría de los griegos creían en la inmortalidad del alma, pero no en la resurrección del cuerpo.19 Lo tomaron y lo trajeron al Areópago, diciendo: --żPodremos saber qué es esta nueva enseńanza de que hablas?, 20 pues traes a nuestros oídos cosas extrańas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oir algo nuevo.) 22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: --Atenienses, en todo observo que sois muy religiosos,* Muy religiosos: Quizás hay un toque de ironía en estas palabras; algunos han traducido muy supersticiosos, pero esta traducción es menos probable.23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: “Al dios no conocido”. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerlo, es a quien yo os anuncio.ń 17.23Cf. Jn 4.22; Hch 14.15-17; Ro 2.14-16. 24 »El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Seńor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas* Hch 7.48-50.25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitara de algo, pues él es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas.* Cf. Gn 1; Is 42.5.26 »De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación,** De una sangre: es decir, de un solo origen.Dt 32.8.27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros,* Puedan hallarlo: cf. Ro 1.19-20.28 porque en él vivimos, nos movemos y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: “Porque linaje suyo somos”.* Cita tomada del poema Fenómenos, del poeta Arato (siglo III a.C.).29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. 30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;* Hch 14.16; Ro 3.25-26.31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos.** Sal 9.8; 96.13.A quien designó o escogió o puso, (Hch 10.42).32 Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban y otros decían: «Ya te oiremos acerca de esto otra vez». 33 Entonces Pablo salió de en medio de ellos. 34 Pero algunos de los que se le habían juntado, creyeron; entre ellos, Dionisio el areopagita y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.