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Hechos 15 15 de 28 capítulos

La asamblea en Jerusalén

1 Entonces algunos que venían de Judea enseńaban a los hermanos: «Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés no podéis ser salvos».* Estas personas consideraban que, puesto que el cristianismo era el cumplimiento de las promesas hechas a Israel, los gentiles tenían que hacerse judíos para salvarse; para ello, había que circuncidarlos (cf. Gn 17.12; Lv 12.3) y mandarles que guarden la Ley de Moisés (v. 5).2 Pablo y Bernabé tuvieron una discusión y contienda no pequeńa con ellos. Por eso se dispuso que Pablo, Bernabé y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. 3 Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. 4 Al llegar a Jerusalén fueron recibidos por la iglesia, por los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. 5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: --Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la Ley de Moisés. 6 Entonces se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.* Ancianos: dirigentes de la iglesia de Jerusalén; aunque, al parecer, también había otros presentes (v. 12,22).7 Después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: --Hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo Dios escogió que los gentiles oyeran por mi boca la palabra del evangelio y creyeran.* Hch 10.1-43.8 Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros;* Hch 10.44-47; cf. Hch 2.4.9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10 Ahora pues, żpor qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?** Yugo: o carga: símbolo de sumisión, usado por algunos rabinos en relación con la Ley mosaica. Nótese el contraste con el «yugo» de Jesús en Mt 11.28-30. Cf. Ro 3.20-24; Gl 2.16; Ef 2.8-9.Mt 23.4; Lc 11.46; Gl 5.1-3.11 Antes creemos que por la gracia del Seńor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. 12 Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes seńales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. 13 Cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: --Hermanos, oídme. 14 Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles para tomar de ellos pueblo para su nombre.* Simón: esto es, Pedro (v. 7). El texto griego dice aquí Simeón, que es la forma hebrea del mismo nombre.15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
16 »“Después de esto volveré
y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído;
y repararé sus ruinas,
y lo volveré a levantar,
17 para que el resto de los hombres%busque al Seńor,
y todos los gentiles, sobre los cuales%es invocado mi nombre,
18 dice el Seńor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”.,** Am 9.11-12 (gr.). En el v. 18, la cita de Amós se combina con una alusión a Is 45.21.Diversos ms. dicen: es invocado mi nombre, dice el Seńor que hace estas cosas, 18conocidas desde la eternidad.19 »Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre,* Lo más probable es que estas cuatro prohibiciones se refieran a cuestiones rituales: comer la carne sacrificada a los ídolos (cf. 1 Co 8.10), los matrimonios prohibidos por la Ley (cf. Lv 18.6-18; Nm 25.1; también 2 Co 6.14), comer carne de animales estrangulados o ahogados que podían contener sangre, y comer la sangre misma (cf. Gn 9.4; Lv 17.10-16). De esta manera se facilitaba la convivencia con los cristianos procedentes del judaísmo, que continuaban practicando sus costumbres tradicionales.21 porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada sábado. 22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos,ń 15.22Los apóstoles y ancianos se reunieron (v. 6), pero toda la iglesia tomó parte en el acuerdo (cf. v. 12).con toda la iglesia, elegir a algunos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas, que tenía por sobrenombre Barsabás, a Silas, hombres principales entre los hermanos,** Judas... Barsabás: Este discípulo no vuelve a mencionarse en el NT.Silas: compańero de Pablo en su segundo viaje misionero (Hch 15.40; 16.19; 17.14, etc.); es, probablemente, el mismo que se menciona en las cartas con el nombre latino Silvano (2 Co 1.19; 1 Ts 1.1; 2 Ts 1.1; 1 P 5.12).23 y escribir por conducto de ellos: 24 Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la Ley,* En diversos ms. no aparece: mandando circuncidaros y guardar la Ley.25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, 26 hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Seńor Jesucristo.* Han expuesto su vida por el nombre: otra posible traducción: se han dedicado por completo a la causa.27 Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo, 28 pues ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; si os guardáis de estas cosas, bien haréis. Pasadlo bien».* Que os abstengáis: Véase Hch 15.20 n.30 Así pues, los que fueron enviados descendieron a Antioquía y, reuniendo a la congregación, entregaron la carta. 31 Habiéndola leído, se regocijaron por la consolación.* Consolación: o ánimo.32 Judas y Silas, que también eran profetas, consolaron y animaron a los hermanos con abundancia de palabras.** Eran profetas: Véase 1 Co 14.1 n.Consolaron: o exhortaron.33 Después de pasar algún tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a aquellos que los habían enviado.* Para volver... enviado: es decir, para regresar a Jerusalén.34 Sin embargo, a Silas le pareció bien quedarse allí.* El v. 34 no aparece en diversos ms.35 Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseńando la palabra del Seńor y anunciando el evangelio con otros muchos.* Según Hch 13.1-3, Pablo y Bernabé habían sido enviados por la iglesia de Antioquía (de Siria); ahora salían de nuevo a sus labores misioneras (v. 39-41).

SEGUNDO VIAJE MISIONERO DE PABLO

36 Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: --Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Seńor, para ver cómo están. 37 Bernabé quería que llevaran consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, 38 pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia y no había ido con ellos a la obra.* Hch 13.13.39 Hubo tal desacuerdo entre ambos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, 40 y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Seńor,* Silas, que según los v. 32-33 había viajado a Jerusalén, se encontraba de nuevo en Antioquía.41 y pasó por Siria y Cilicia, animando a las iglesias.