Informe de Pedro%a la iglesia de Jerusalén
1 Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. 2 Por eso, cuando Pedro subió a Jerusalén, discutían con él los que eran de la circuncisión,* Los que eran de la circuncisión: expresión usada con frecuencia en el NT para referirse a los judíos en general; particularmente a los creyentes procedentes del judaísmo. Aquí, como en Gl 2.12, puede también referirse a los judíos cristianos que insistían en circuncidar a los creyentes no judíos.3 diciendo: --żPor qué has entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos?* Si entrar en casa de gentiles estaba prohibido a un judío (Hch 10.28 n.), peor aún era haber comido con ellos, puesto que aquellos no observaban las reglas judías sobre la pureza ritual de los alimentos (Hch 10.14 n.).4 Entonces comenzó Pedro a contarles de forma ordenada lo sucedido, diciendo: 5 --Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y tuve en éxtasis una visión: algo semejante a un gran lienzo suspendido por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegaba hasta mí. 6 Cuando fijé los ojos en él, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, fieras, reptiles y aves del cielo. 7 Y oí una voz que me decía: “Levántate, Pedro, mata y come”. 8 Yo dije: “Seńor, no; porque ninguna cosa común o impura entró jamás en mi boca”. 9 Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común”. 10 Esto se repitió tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. 11 En aquel instante llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. 12 Y el Espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un hombre,* Sin dudar: o sin hacer discriminación (se usa la misma palabra griega en Hch 15.9). Estos seis hermanos: Cf. Hch 10.23,45.13 quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel que, puesto en pie, le dijo: “Envía hombres a Jope y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; 14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú y toda tu casa”.* Cf. Hch 16.15,31; se consideraba que los siervos eran parte de la familia.15 Cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, como también sobre nosotros al principio.* Al principio: en Pentecostés (Hch 2.2-4).16 Entonces me acordé de lo dicho por el Seńor, cuando dijo: “Juan ciertamente bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo”.* Hch 1.5.17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Seńor Jesucristo, żquién era yo que pudiera estorbar a Dios? 18 Entonces, oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: --ˇDe manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!
La iglesia en Antioquía
19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin hablar a nadie la palabra, sino solo a los judíos.* Antioquía: capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (no debe confundirse con Antioquía de Pisidia, de Hch 13.14-52). Al llegar a esta región, entraban en pleno territorio pagano (cf. Hch 1.8), aunque también había allí muchos judíos.20 Pero había entre ellos unos de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Seńor Jesús. 21 Y la mano del Seńor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Seńor.* En Antioquía, la predicación cristiana se extendió por primera vez a los no griegos o a los gentiles de fuera de Palestina; la iglesia de ese lugar llegó a ser una de las más importantes del NT.22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén, y enviaron a Bernabé para que fuera hasta Antioquía.* Bernabé era de Chipre (Hch 4.36); según el v. 20, algunos creyentes originarios de esta isla habían llegado a Antioquía a predicar el evangelio.23 Este, cuando llegó y vio la gracia de Dios, se regocijó y exhortó a todos a que con propósito de corazón permanecieran fieles al Seńor.* Exhortó: o aconsejó; cf. Hch 4.36, donde Bernabé es llamado «Hijo de Consolación» (o de Exhortación).24 Era un varón bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Seńor.* Cf. Hch 6.5.25 Después fue Bernabé a Tarso en busca de Saulo; y cuando lo halló, lo llevó a Antioquía.** Tarso: ciudad natal de Saulo (Hch 21.39; 22.3); era capital de la provincia de Cilicia en Asia Menor.Continúa la historia de Saulo, después de un lapso de casi diez ańos (véase Gl 1.10--2.21 n.).26 Se congregaron allí todo un ańo con la iglesia, y enseńaron a mucha gente. A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.* Cristianos: término que en griego aparece sólo aquí, en Hch 26.28 y en 1 P 4.16. Este término fue aplicado a los creyentes por los no judíos, que entendieron el título Cristo (el Ungido o Mesías) como nombre propio.27 En aquellos días, unos profetasń 11.27Sobre los profetas cristianos, véase 1 Co 14.1 n. Cf. también Hch 13.1; 15.32; 1 Co 12.28; Ef 2.20; 3.5; 4.11; Ap 22.9.descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28 Y levantándose uno de ellos llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sobrevino en tiempo de Claudio.** Hch 21.10.Claudio (cf. Hch 18.2) fue emperador romano del 41 al 54 d.C. Durante este período hubo varias épocas de hambre, una de las cuales, alrededor del ańo 46 d.C., afectó seriamente a Judea.29 Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar un socorro a los hermanos que habitaban en Judea; 30 lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.* Ancianos: En Hch se aplica por primera vez este término (en griego presb/yteroi) a los que tenían puestos de autoridad en la iglesia. Algunos ven aquí la misma ocasión narrada por Pablo en Gl 2.1-10; véase también Hch 15.1-29 n.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas