Desobediencia de Adán y Eva
1 La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, y dijo a la mujer: --żConque Dios os ha dicho: “No comáis de ningún árbol del huerto”? 2 La mujer respondió a la serpiente: --Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: --No moriréis. 5 Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y el mal. 6 Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella.* Cf. Ro 5.12.7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales.* Se dieron cuenta... desnudos: Véase Gn 2.25 n.8 Luego oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Pero Jehová Dios llamó al hombre, y le preguntó: --żDónde estás?* żDónde estás?: Véase Gn 4.9 n.10 Él respondió: --Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí. 11 Entonces Dios le preguntó: --żQuién te enseńó que estabas desnudo? żAcaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras? 12 El hombre le respondió: --La mujer que me diste por compańera me dio del árbol, y yo comí. 13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: --żQué es lo que has hecho? Ella respondió: --La serpiente me engańó, y comí.* Cf. 2 Co 11.3; 1 Ti 2.14.14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente:
--Por cuanto esto hiciste,
maldita serás entre todas las bestias
y entre todos los animales del campo.
Sobre tu vientre te arrastrarás
y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre ti y la mujer,
y entre tu simiente y la simiente suya;
esta te herirá en la cabeza,
y tú la herirás en el talón.* Cf. Ro 16.20; Ap 12.17. Los cristianos han visto en esta mención de la descendencia de la mujer una velada referencia al Mesías en su lucha contra Satanás y en su victoria final sobre las fuerzas del mal.16 A la mujer dijo:
--Multiplicaré en gran manera%los dolores en tus embarazos,
con dolor darás a luz los hijos,
tu deseo será para tu marido
y él se enseńoreará de ti. 17 Y al hombre dijo:
--Por cuanto obedeciste a la voz%de tu mujer
y comiste del árbol de que te mandé diciendo: “No comerás de él”,
maldita será la tierra por tu causa;
con dolor comerás de ella
todos los días de tu vida,
* Con dolor comerás de ella: Véase Gn 2.15 n.18 espinos y cardos te producirá
y comerás plantas del campo.
* Cf. Ro 8.20; Heb 6.8.19 Con el sudor de tu rostro%comerás el pan,
hasta que vuelvas a la tierra,
porque de ella fuiste tomado;
pues polvo eres
y al polvo volverás. 20 A su mujer Adán le puso por nombre Eva, por cuanto ella fue la madre de todos los vivientes.* En hebreo, el nombre Eva y la palabra que significa vida o viviente tienen un sonido semejante.21 Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió.* Nótese la compasión manifestada en este gesto. A pesar del pecado, el modo de actuar de Dios incluye también el perdón y la promesa de salvación. Véase un gesto similar en Gn 4.15 nota o.22 Luego dijo Jehová Dios: «El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre».* Árbol de la vida: Cf. Ap 22.14.23 Y lo sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrara la tierra de la que fue tomado. 24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso querubines al oriente del huerto de Edén, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida.ń 3.24La imposibilidad de llegar al árbol de la vida hace efectivo el castigo anunciado en Gn 2.17. El destino original de la humanidad era la vida, pero al desobedecer el mandamiento divino se apartó de Dios, fuente de toda vida, y junto con el pecado entró la muerte en el mundo (Ro 5.12).* Estos querubines eran considerados en el antiguo Oriente como guardianes de los templos y de los lugares sagrados. Véase Ex 25.18 n.
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