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Génesis 27 27 de 50 capítulos

Jacob obtiene la bendición de Isaac

Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

1 Aconteció que cuando Isaac envejeció y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: --ˇHijo mío! Él respondió: --Aquí estoy. 2 --Ya soy viejo --dijo Isaac-- y no sé el día de mi muerte. 3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo a cazarme algo. 4 Hazme un guisado como a mí me gusta; tráemelo y comeré, para que yo te bendiga antes que muera. 5 Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer. 6 Entonces Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: --Mira, yo he oído a tu padre, que hablaba con tu hermano Esaú diciendo:* El relato del encuentro de Jacob con Raquel tiene algunos elementos comunes con la historia de Rebeca (Gn 24.15-31).7 «Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma y te bendiga en presencia de Jehová antes que me muera». 8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando.* Según parece, esta era una práctica establecida para evitar que algunos pastores sacaran ventaja en el uso del agua de los pozos, a la que todos tenían igual derecho.9 Ve ahora al ganado y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré con ellos un guisado para tu padre, como a él le gusta.

Dios se aparece a Jacob en Bet-el

10 Tú lo llevarás a tu padre, y él comerá, para que te bendiga antes de su muerte. 11 Pero Jacob dijo a Rebeca, su madre: --Mi hermano Esaú es hombre velloso, y yo lampińo. 12 Quizá me palpará mi padre; me tendrá entonces por burlador y traeré sobre mí maldición y no bendición. 13 Su madre respondió: --Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz: vé y tráemelos. 14 Entonces él fue, los tomó y los trajo a su madre, y su madre hizo un guisado como a su padre le gustaba. 15 Después tomó Rebeca los vestidos de Esaú, su hijo mayor, los más preciosos que ella tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor. 16 Luego, con las pieles de los cabritos, cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, 17 y puso el guisado y el pan que había preparado en manos de su hijo Jacob.* Delicados: otra posible traducción: muy tiernos.18 Entonces este fue a su padre y dijo: --Padre mío. Isaac respondió: --Aquí estoy, żquién eres tú, hijo mío?* Según costumbre de aquella época, que aún se mantiene en algunos lugares, el novio debía pagar por la joven con quien quería contraer matrimonio. Jacob ofrece su trabajo como pago para casarse con Raquel.19 --Yo soy Esaú tu primogénito --respondió Jacob--. He hecho como me dijiste. Levántate ahora, siéntate y come de mi caza, para que me bendigas. 20 Entonces Isaac dijo a su hijo: --żCómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Jacob respondió: --Porque Jehová, tu Dios, hizo que la encontrara delante de mí. 21 Isaac dijo a Jacob: --Acércate ahora y te palparé, hijo mío, para ver si eres o no mi hijo Esaú. 22 Se acercó Jacob a su padre Isaac, quien lo palpó, y dijo: «La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las de Esaú». 23 Y no lo reconoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y lo bendijo.* Este engańo fue posible porque la novia, durante la fiesta de bodas, permanecía cubierta con un velo.24 Volvió a preguntar Isaac: --żEres tú mi hijo Esaú? Jacob respondió: --Yo soy. 25 Dijo entonces: --Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga. Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió. 26 Y le dijo Isaac, su padre: --Acércate ahora y bésame, hijo mío. 27 Jacob se acercó y lo besó. Olió Isaac el olor de sus vestidos, y lo bendijo, diciendo:
«Mira, el olor de mi hijo,
como el olor del campo%que Jehová ha bendecido.
*
Los festejos de bodas duraban generalmente una semana (cf. Jue 14.12). La legislación posterior (Lv 18.18) prohibió tener simultáneamente por esposas a dos hermanas.28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo
y de los frutos de la tierra,
y abundancia de trigo y de mosto.
29 Sírvante pueblos
y las naciones se inclinen delante de ti.
Sé seńor de tus hermanos
y ante ti se inclinen los hijos de tu madre.
Malditos sean los que te maldigan
y benditos los que te bendigan».
30 Aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de su padre Isaac, que Esaú, su hermano, volvió de cazar.

Los hijos de Jacob

31 E hizo él también un guisado, lo trajo a su padre y le dijo: --Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga. 32 Entonces Isaac, su padre, le dijo: --żQuién eres tú? Y él le dijo: --Yo soy tu hijo, Esaú, tu primogénito. 33 Entonces se estremeció Isaac grandemente, y dijo: --żQuién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio y comí de todo antes que tú vinieras? Yo lo bendije, y será bendito. 34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, lanzó una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: --Bendíceme también a mí, padre mío. 35 Este le dijo: --Vino tu hermano con engańo y tomó tu bendición.* Los nombres de los hijos de Jacob se relacionan con palabras hebreas que tienen sonido similar. Así, el nombre de Rubén se asemeja en el sonido a las palabras hebreas que significan: ved, un hijo y él vio mi tristeza; el de Simeón, al verbo que significa oir; el de Leví, al verbo que significa unir; y el de Judá, al verbo que significa alabar.36 Esaú respondió: --Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura y ahora ha tomado mi bendición. Y ańadió: --żNo has guardado bendición para mí?* Cf. Gn 25.29-34. En hebreo, las palabras que significan mi primogenitura y mi bendición tienen un sonido semejante.37 Isaac respondió a Esaú, diciéndole: --Yo lo he puesto por seńor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino lo he provisto; żqué, pues, haré por ti ahora, hijo mío? 38 Dijo entonces Esaú a su padre: --żNo tienes más que una sola bendición, padre mío? ˇBendíceme también a mí, padre mío! Y alzó Esaú la voz, y lloró.* Heb 12.17.39 Entonces Isaac, su padre, habló y le dijo:
«Será tu morada lejos de la tierra fértil
y del rocío que cae de los cielos.
*
Estas palabras retoman el estilo y algunas expresiones de la bendición pronunciada en los v. 27-29, pero invierten su sentido: la región donde habitaron los edomitas, descendientes de Esaú, era, en efecto, árida y estéril (cf. Gn 36.8).40 De tu espada vivirás,
y a tu hermano servirás;
pero cuando te fortalezcas
sacudirás su yugo de tu cerviz».
*
El territorio de Edom quedó sometido al dominio de los israelitas en tiempos de David (2 S 8.12-14), pero luego los edomitas se rebelaron contra aquella dominación (1 R 11.14-25; cf. 2 R 8.20).

Jacob huye de Esaú

41 Aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre lo había bendecido, y dijo en su corazón: «Llegarán los días del luto por mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob». 42 Fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: --Esaú, tu hermano, se consuela pensando en matarte. 43 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz: levántate y huye a casa de mi hermano Labán, en Harán,* Gn 24.28-29; 28.1-2.44 y quédate con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue, 45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y olvide lo que le has hecho; entonces enviaré yo a que te traigan de allá. żPor qué seré privada de vosotros dos en un solo día?ń 27.45Si Esaú mataba a Jacob, tendría que huir lejos de su clan o caer bajo la sanción conocida como “venganza de la sangre” (véanse Ex 21.23-25 n.; Nm 35.12 n.). De ese modo, Rebeca perdería de una sola vez a sus dos hijos (Cf. 2 S 14.6-7). 46 Luego dijo Rebeca a Isaac: --Fastidio tengo de mi vida a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de entre las hijas de Het, como estas, de entre las hijas de esta tierra, żpara qué quiero la vida?* Este v. seńala otro motivo para la partida de Jacob: la obligación de mantener la pureza de la sangre y de la fe. Véase Gn 24.3-4 n.

Jacob obtiene la bendición de Isaac

Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

1 Entonces Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le mandó diciendo: «No tomes mujer de las hijas de Canaán. 2 Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre. 3 Que el Dios omnipotente te bendiga, te haga fructificar y te multiplique hasta llegar a ser multitud de pueblos; 4 que te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que habitas, la que Dios dio a Abraham». 5 Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel, el arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú. 6 Vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob y lo había enviado a Padan-aram, para tomar allí mujer para sí; y que cuando lo bendijo le había mandado diciendo: «No tomarás mujer de las hijas de Canaán»;* El relato del encuentro de Jacob con Raquel tiene algunos elementos comunes con la historia de Rebeca (Gn 24.15-31).7 y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram. 8 Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán no agradaban a Isaac, su padre;* Según parece, esta era una práctica establecida para evitar que algunos pastores sacaran ventaja en el uso del agua de los pozos, a la que todos tenían igual derecho.9 y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer, además de sus otras mujeres, a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.

Dios se aparece a Jacob en Bet-el

10 Jacob, pues, salió de Beerseba y fue a Harán. 11 Llegó a un cierto lugar y durmió allí, porque ya el sol se había puesto. De las piedras de aquel paraje tomó una para su cabecera y se acostó en aquel lugar. 12 Y tuvo un sueńo: Vio una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo. Ángeles de Dios subían y descendían por ella. 13 Jehová estaba en lo alto de ella y dijo: «Yo soy Jehová, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente, 15 pues yo estoy contigo, te guardaré dondequiera que vayas y volveré a traerte a esta tierra, porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho». 16 Cuando Jacob despertó de su sueńo, dijo: «Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía». 17 Entonces tuvo miedo y exclamó: «ˇCuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo».* Delicados: otra posible traducción: muy tiernos.18 Se levantó Jacob de mańana, y tomando la piedra que había puesto de cabecera, la alzó por seńal y derramó aceite encima de ella.* Según costumbre de aquella época, que aún se mantiene en algunos lugares, el novio debía pagar por la joven con quien quería contraer matrimonio. Jacob ofrece su trabajo como pago para casarse con Raquel.19 Y a aquel lugar le puso por nombre Bet-el, aunque Luz era el nombre anterior de la ciudad. 20 Allí hizo voto Jacob, diciendo: «Si va Dios conmigo y me guarda en este viaje en que estoy, si me da pan para comer y vestido para vestir 21 y si vuelvo en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por seńal será casa de Dios; y de todo lo que me des, el diezmo apartaré para ti».

Jacob obtiene la bendición de Isaac

Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

1 Siguió luego Jacob su camino y fue a la tierra de los orientales. 2 Vio un pozo en el campo y tres rebańos de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo. 3 Cuando se juntaban allí todos los rebańos, los pastores corrían la piedra de la boca del pozo y abrevaban las ovejas; luego volvían la piedra a su lugar sobre la boca del pozo. 4 Jacob les preguntó: --Hermanos míos, żde dónde sois? --De Harán somos --respondieron ellos. 5 --żConocéis a Labán hijo de Nacor? --volvió a preguntar. --Sí, lo conocemos --respondieron. 6 --żEstá bien? --insistió Jacob. --Muy bien --dijeron los pastores--. Mira, ahí viene su hija Raquel con las ovejas.* El relato del encuentro de Jacob con Raquel tiene algunos elementos comunes con la historia de Rebeca (Gn 24.15-31).7 Él dijo: --Es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado. Abrevad las ovejas e id a apacentarlas. 8 Ellos respondieron: --No podemos, hasta que se junten todos los rebańos y se remueva la piedra de la boca del pozo. Entonces daremos de beber a las ovejas.* Según parece, esta era una práctica establecida para evitar que algunos pastores sacaran ventaja en el uso del agua de los pozos, a la que todos tenían igual derecho.9 Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebańo de su padre, porque ella era la pastora.

Dios se aparece a Jacob en Bet-el

10 Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebańo de Labán, hermano de su madre. 11 Luego Jacob besó a Raquel, alzó la voz y lloró. 12 Jacob le contó a Raquel que él era hermano de su padre e hijo de Rebeca, y ella corrió a dar la noticia a su padre. 13 Cuando Labán oyó las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo y lo abrazó, lo besó y lo trajo a su casa. Entonces él contó a Labán todas estas cosas. 14 Y Labán le dijo: --Ciertamente eres hueso mío y carne mía. Y estuvo con él durante un mes. 15 Entonces dijo Labán a Jacob: --żPor ser tú mi hermano me vas a servir de balde? Dime cuál ha de ser tu salario. 16 Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. 17 Los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y hermoso parecer.* Delicados: otra posible traducción: muy tiernos.18 Jacob amó a Raquel, y dijo: --Yo te serviré siete ańos por Raquel, tu hija menor.* Según costumbre de aquella época, que aún se mantiene en algunos lugares, el novio debía pagar por la joven con quien quería contraer matrimonio. Jacob ofrece su trabajo como pago para casarse con Raquel.19 Labán respondió: --Mejor es dártela a ti que a otro hombre; quédate conmigo. 20 Así sirvió Jacob siete ańos por Raquel; y le parecieron como pocos días, porque la amaba. 21 Un día dijo Jacob a Labán: --Dame mi mujer, porque se ha cumplido el plazo para unirme a ella. 22 Entonces Labán juntó a todos los hombres de aquel lugar y ofreció un banquete. 23 Pero sucedió que al llegar la noche tomó a su hija Lea y se la trajo; y Jacob se llegó a ella.* Este engańo fue posible porque la novia, durante la fiesta de bodas, permanecía cubierta con un velo.24 Labán dio además su sierva Zilpa a su hija Lea por criada. 25 Cuando llegó la mańana, Jacob vio que era Lea, y dijo a Labán: --żQué es esto que me has hecho? żNo te he servido por Raquel? żPor qué, pues, me has engańado? 26 Labán respondió: --No es costumbre en nuestro lugar que se dé la menor antes de la mayor. 27 Cumple la semana de esta, y se te dará también la otra por el servicio que me prestes otros siete ańos.* Los festejos de bodas duraban generalmente una semana (cf. Jue 14.12). La legislación posterior (Lv 18.18) prohibió tener simultáneamente por esposas a dos hermanas.28 Así lo hizo Jacob. Cumplió aquella semana y él le dio a su hija Raquel por mujer. 29 Asimismo, Labán dio su sierva Bilha a su hija Raquel por criada. 30 Jacob se llegó también a Raquel, y la amó más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete ańos.

Los hijos de Jacob

31 Vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; en cambio Raquel era estéril. 32 Concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén, porque dijo: «Ha mirado Jehová mi aflicción: ahora me amará mi marido». 33 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también este». Y le puso por nombre Simeón. 34 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Desde ahora se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos». Por tanto, le puso por nombre Leví. 35 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabaré a Jehová»; por esto llamó su nombre Judá. Y dejó de dar a luz.* Los nombres de los hijos de Jacob se relacionan con palabras hebreas que tienen sonido similar. Así, el nombre de Rubén se asemeja en el sonido a las palabras hebreas que significan: ved, un hijo y él vio mi tristeza; el de Simeón, al verbo que significa oir; el de Leví, al verbo que significa unir; y el de Judá, al verbo que significa alabar.