Jacob obtiene la bendición de Isaac
1 Aconteció que cuando Isaac envejeció y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: --ˇHijo mío! Él respondió: --Aquí estoy. 2 --Ya soy viejo --dijo Isaac-- y no sé el día de mi muerte. 3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo a cazarme algo.* Cf. Gn 25.27, donde se dice que Esaú era diestro en la caza.4 Hazme un guisado como a mí me gusta; tráemelo y comeré, para que yo te bendiga antes que muera.** La comida sabrosa debía vigorizar el cuerpo debilitado del anciano, para que su bendición fuera más eficaz.Cf. Gn 48.8-22; 49.1-28; Dt 33. Estos pasajes muestran la importancia que se atribuía en Israel a la bendición paterna, sobre todo a la impartida poco antes de morir. Como esta bendición debía ejercer una influencia decisiva en el destino de aquel que la recibía, Isaac quiere bendecir a Esaú, su hijo mayor y también su preferido (cf. Gn 25.28).5 Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer. 6 Entonces Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: --Mira, yo he oído a tu padre, que hablaba con tu hermano Esaú diciendo: 7 «Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma y te bendiga en presencia de Jehová antes que me muera». 8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. 9 Ve ahora al ganado y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré con ellos un guisado para tu padre, como a él le gusta. 10 Tú lo llevarás a tu padre, y él comerá, para que te bendiga antes de su muerte. 11 Pero Jacob dijo a Rebeca, su madre: --Mi hermano Esaú es hombre velloso, y yo lampińo.* Cf. Gn 25.25.12 Quizá me palpará mi padre; me tendrá entonces por burlador y traeré sobre mí maldición y no bendición.* Jacob no tiene miedo a la mentira, sino a que su padre se dé cuenta del engańo.13 Su madre respondió: --Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz: vé y tráemelos. 14 Entonces él fue, los tomó y los trajo a su madre, y su madre hizo un guisado como a su padre le gustaba. 15 Después tomó Rebeca los vestidos de Esaú, su hijo mayor, los más preciosos que ella tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor. 16 Luego, con las pieles de los cabritos, cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, 17 y puso el guisado y el pan que había preparado en manos de su hijo Jacob. 18 Entonces este fue a su padre y dijo: --Padre mío. Isaac respondió: --Aquí estoy, żquién eres tú, hijo mío? 19 --Yo soy Esaú tu primogénito --respondió Jacob--. He hecho como me dijiste. Levántate ahora, siéntate y come de mi caza, para que me bendigas. 20 Entonces Isaac dijo a su hijo: --żCómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Jacob respondió: --Porque Jehová, tu Dios, hizo que la encontrara delante de mí. 21 Isaac dijo a Jacob: --Acércate ahora y te palparé, hijo mío, para ver si eres o no mi hijo Esaú. 22 Se acercó Jacob a su padre Isaac, quien lo palpó, y dijo: «La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las de Esaú». 23 Y no lo reconoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y lo bendijo. 24 Volvió a preguntar Isaac: --żEres tú mi hijo Esaú? Jacob respondió: --Yo soy. 25 Dijo entonces: --Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga. Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió. 26 Y le dijo Isaac, su padre: --Acércate ahora y bésame, hijo mío. 27 Jacob se acercó y lo besó. Olió Isaac el olor de sus vestidos, y lo bendijo, diciendo:
«Mira, el olor de mi hijo,
como el olor del campo%que Jehová ha bendecido.
28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo
y de los frutos de la tierra,
y abundancia de trigo y de mosto.
* Según el AT, la fecundidad es la manifestación más característica y apreciada de la bendición divina (cf. Gn 1.28; 49.25; Sal 128.3-4).29 Sírvante pueblos
y las naciones se inclinen delante de ti.
Sé seńor de tus hermanos
y ante ti se inclinen los hijos de tu madre.
Malditos sean los que te maldigan
y benditos los que te bendigan». 30 Aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de su padre Isaac, que Esaú, su hermano, volvió de cazar. 31 E hizo él también un guisado, lo trajo a su padre y le dijo: --Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga. 32 Entonces Isaac, su padre, le dijo: --żQuién eres tú? Y él le dijo: --Yo soy tu hijo, Esaú, tu primogénito. 33 Entonces se estremeció Isaac grandemente, y dijo: --żQuién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio y comí de todo antes que tú vinieras? Yo lo bendije, y será bendito.* Será bendito: Los antiguos israelitas consideraban que la bendición, una vez pronunciada, no podía ser revocada ni traspasada a otra persona. De ahí la angustia de Isaac y de Esaú (cf. v. 30-40).34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, lanzó una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: --Bendíceme también a mí, padre mío. 35 Este le dijo: --Vino tu hermano con engańo y tomó tu bendición. 36 Esaú respondió: --Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura y ahora ha tomado mi bendición. Y ańadió: --żNo has guardado bendición para mí?* Cf. Gn 25.29-34. En hebreo, las palabras que significan mi primogenitura y mi bendición tienen un sonido semejante.37 Isaac respondió a Esaú, diciéndole: --Yo lo he puesto por seńor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino lo he provisto; żqué, pues, haré por ti ahora, hijo mío? 38 Dijo entonces Esaú a su padre: --żNo tienes más que una sola bendición, padre mío? ˇBendíceme también a mí, padre mío! Y alzó Esaú la voz, y lloró.* Heb 12.17.39 Entonces Isaac, su padre, habló y le dijo:
«Será tu morada lejos de la tierra fértil
y del rocío que cae de los cielos.
* Estas palabras retoman el estilo y algunas expresiones de la bendición pronunciada en los v. 27-29, pero invierten su sentido: la región donde habitaron los edomitas, descendientes de Esaú, era, en efecto, árida y estéril (cf. Gn 36.8).40 De tu espada vivirás,
y a tu hermano servirás;
pero cuando te fortalezcas
sacudirás su yugo de tu cerviz».* El territorio de Edom quedó sometido al dominio de los israelitas en tiempos de David (2 S 8.12-14), pero luego los edomitas se rebelaron contra aquella dominación (1 R 11.14-25; cf. 2 R 8.20).
Jacob huye de Esaú
41 Aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre lo había bendecido, y dijo en su corazón: «Llegarán los días del luto por mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob». 42 Fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: --Esaú, tu hermano, se consuela pensando en matarte. 43 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz: levántate y huye a casa de mi hermano Labán, en Harán,* Gn 24.28-29; 28.1-2.44 y quédate con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue, 45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y olvide lo que le has hecho; entonces enviaré yo a que te traigan de allá. żPor qué seré privada de vosotros dos en un solo día?ń 27.45Si Esaú mataba a Jacob, tendría que huir lejos de su clan o caer bajo la sanción conocida como “venganza de la sangre” (véanse Ex 21.23-25 n.; Nm 35.12 n.). De ese modo, Rebeca perdería de una sola vez a sus dos hijos (Cf. 2 S 14.6-7). 46 Luego dijo Rebeca a Isaac: --Fastidio tengo de mi vida a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de entre las hijas de Het, como estas, de entre las hijas de esta tierra, żpara qué quiero la vida?* Este v. seńala otro motivo para la partida de Jacob: la obligación de mantener la pureza de la sangre y de la fe. Véase Gn 24.3-4 n.
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