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Génesis 23 23 de 50 capítulos

Muerte y sepultura de Sara

1 Fueron ciento veintisiete los ańos de la vida de Sara; tantos fueron los ańos de la vida de Sara. 2 Sara murió en Quiriat-arba (que es Hebrón), en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara y a llorarla. 3 Luego se levantó Abraham de delante de su muerta y habló a los hijos de Het, diciendo:* Los hijos de Het: heteos, véase Jos 1.4 n.4 --Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme en propiedad una sepultura entre vosotros para llevarme a mi muerta y sepultarla.** El relato insiste en seńalar que Abraham era un extranjero y forastero en aquel país (cf. Heb 11.9,13), y como tal, no podía adquirir una propiedad sin el expreso consentimiento de los nativos del lugar.La posesión de un sepulcro familiar era un hecho de gran importancia, porque aseguraba un lugar de descanso junto a los antepasados (cf. Gn 49.29-32; 1 R 13.22; Hch 7.16).5 Respondieron los hijos de Het a Abraham, diciendo: 6 --Óyenos, seńor nuestro. Tú eres un príncipe de Dios entre nosotros; sepulta a tu muerta en lo mejor de nuestros sepulcros, pues ninguno de nosotros te negará su sepulcro ni te impedirá que entierres a tu muerta.* Príncipe de Dios: otra posible traducción: jefe eminente o poderoso. En tal caso, la expresión de Dios equivaldría a un superlativo (véase Gn 1.2 nota d).7 Abraham se levantó, se inclinó ante el pueblo de aquella tierra, los hijos de Het, 8 y habló con ellos, diciendo: --Si en verdad queréis que yo me lleve y sepulte a mi muerta, oídme e interceded por mí ante Efrón hijo de Zohar, 9 para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; que me la dé por su justo precio y así poseeré una sepultura en medio de vosotros. 10 Como Efrón, el heteo, estaba entre los hijos de Het, respondió a Abraham en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad:* La puerta de la ciudad era el sitio donde se trataban los asuntos oficiales y se realizaban las negociaciones. Véanse Rut 4.1 n. y Sal 127.5 n.11 --No, seńor mío, óyeme: te doy la heredad y te doy también la cueva que está en ella. En presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta a tu muerta.* El ofrecimiento de la heredad como regalo es, en realidad, una forma cortés de proponer una venta. De hecho, Abraham así lo entiende, y por eso se muestra dispuesto a pagar el precio correspondiente. Los regateos y las excesivas muestras de cortesía eran habituales en las transacciones comerciales en el Oriente próximo.12 Entonces Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra 13 y respondió a Efrón en presencia del pueblo del lugar, diciendo: --Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo pagaré el precio de la heredad; acéptalo y sepultaré en ella a mi muerta. 14 Respondió Efrón a Abraham: 15 --Seńor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata, pero żqué es esto entre tú y yo? Entierra, pues, a tu muerta.* Siclos de plata: (Véase Tabla de pesas, medidas y monedas). Las monedas no se usaron en Palestina antes del siglo VII a.C. Por tanto, lo habitual en épocas anteriores era pesar cierta cantidad de metal y utilizarla en los contratos de compraventa.16 Entonces Abraham aceptó la oferta de Efrón y, en presencia de los hijos de Het, pesó a Efrón el dinero que este le había pedido, cuatrocientos siclos de plata de buena ley entre mercaderes. 17 Así, pues, la heredad de Efrón que estaba en Macpela, al oriente de Mamre, la heredad, con la cueva que había en ella y con todos los árboles que había en la heredad y en todos sus contornos, 18 quedó como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad. 19 Después de esto, Abraham sepultó a Sara, su mujer, en la cueva de la heredad de Macpela, al oriente de Mamre (que es Hebrón), en la tierra de Canaán.* En la cueva de Macpela fueron enterrados, además de Sara, el propio Abraham (Gn 25.9-10), Isaac (Gn 35.29), Rebeca, Lea y Jacob (Gn 49.31; 50.13). La tradición ha ubicado esta tumba de los patriarcas en el interior de una gran mezquita musulmana, en Hebrón.20 Y la heredad, con la cueva que en ella había, quedó en manos de Abraham como una posesión para sepultura, recibida de los hijos de Het.