La torre de Babel
1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 2 Aconteció que cuando salieron de oriente hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.* Sinar es el nombre bíblico de la llanura comprendida entre los ríos Éufrates y Tigris, llamada Mesopotamia. El v. 9 localiza este episodio en Babilonia, la ciudad más renombrada de aquella región. Cf. Gn 10.10; 14.1.3 Un día se dijeron unos a otros: «Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego». Así el ladrillo les sirvió en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.* El ladrillo y el asfalto o betún eran los materiales de construcción típicos de Mesopotamia.4 Después dijeron: «Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra».** Las ciudades de Mesopotamia tenían un templo con una torre escalonada, en forma de pirámide, llamada zigurat. La parte más alta de estas torres era considerada como el lazo de unión entre el cielo y la tierra. La zigurat de Babilonia, que medía 90 m. de lado y más de 90 de alto, tenía siete cuerpos o niveles superpuestos. En este relato, la torre no aparece como un templo o un símbolo religioso; es, más bien, la expresión de la soberbia humana, que se propone construir una civilización para su propia gloria sin tener en cuenta a Dios (Is 14.13-14; cf. Gn 3.6; Ez 28.2).Llegue al cielo: expresión característica de un proyecto desmesurado, que pretende traspasar todos los límites (Is 14.13-14; cf. Gn 3.6; Ez 28.2).5 Jehová descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 6 Y dijo Jehová: «El pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; han comenzado la obra y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compańero». 8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por eso se la llamó Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.* Babel: es decir, Babilonia. La tradición babilónica atribuía al nombre de esta ciudad el significado de Puerta de Dios o Puerta de los dioses. El relato bíblico, no sin ironía, lo asocia, en cambio, con el verbo hebreo balal, que significa confundir. Según Hch 2.8-11, con el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés comienza la reunificación de la humanidad dispersada en Babel.
Descendientes de Sem
10 Estos son los descendientes de Sem: Sem, de edad de cien ańos engendró a Arfaxad, dos ańos después del diluvio. 11 Vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos ańos, y engendró hijos e hijas. 12 Arfaxad vivió treinta y cinco ańos, y engendró a Sala. 13 Vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres ańos, y engendró hijos e hijas. 14 Sala vivió treinta ańos, y engendró a Heber. 15 Vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres ańos, y engendró hijos e hijas. 16 Heber vivió treinta y cuatro ańos, y engendró a Peleg. 17 Vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta ańos, y engendró hijos e hijas. 18 Peleg vivió treinta ańos, y engendró a Reu. 19 Vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve ańos, y engendró hijos e hijas. 20 Reu vivió treinta y dos ańos, y engendró a Serug. 21 Vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete ańos, y engendró hijos e hijas. 22 Serug vivió treinta ańos, y engendró a Nacor. 23 Vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos ańos, y engendró hijos e hijas. 24 Nacor vivió veintinueve ańos, y engendró a Taré. 25 Vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve ańos, y engendró hijos e hijas. 26 Taré vivió setenta ańos, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.
Descendientes de Taré
27 Estos son los descendientes de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán, y Harán engendró a Lot.* Abram: Véase Gn 17.5 nota d.28 Harán murió antes que su padre Taré en Ur de los caldeos, la tierra donde había nacido.* Ur: Se trata, muy probablemente, de una de las ciudades más antiguas al sur de Mesopotamia, cerca de la desembocadura del Éufrates en el golfo Pérsico. En la Biblia se la llama Ur de los caldeos (v. 28,31), porque varios siglos después de Abraham, entre los ańos 600 y 539 a.C., estuvo bajo el dominio de los caldeos, pueblo semita que hablaba un dialecto arameo. La Luna era el principal dios de la ciudad.29 Abram y Nacor tomaron para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. 30 Pero Sarai era estéril y no tenía hijos.* Sarai: Véase Gn 17.15 n.31 Tomó Taré a su hijo Abram, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai, su nuera, mujer de su hijo Abram, y salió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Pero cuando llegaron a Harán se quedaron allí.** Harán: ciudad de la alta Mesopotamia donde, lo mismo que en Ur, se rendía culto a la Luna. En esta región se encontraban algunas tribus arameas emparentadas con Abraham. Cf. Gn 24.La familia de Taré emprende una migración que va a cubrir toda la región conocida con el nombre de la Medialuna fértil: desde Ur de los caldeos hasta el Neguev y Egipto (Gn 12.9-10), pasando por Harán, en la alta Mesopotamia. El texto bíblico no dice por qué Taré decidió abandonar la ciudad de Ur ni por qué se detuvo en Harán. La partida de Abraham, por el contrario, está determinada por una orden expresa de Jehová (cf. Gn 12.1-3).32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco ańos, y murió Taré en Harán.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas