1. HISTORIA DE LOS ORÍGENES (1.1--11.32)
La creación
Desobediencia de Adán y Eva
Caín y Abel
Descendientes de Adán
La maldad de los seres humanos
El diluvio
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.* Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son términos característicos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios debían ser más numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por Noé, una vez terminado el diluvio, habrían acabado con algunas de las especies salvadas de la catástrofe. Véase Gn 8.20 nota h.3 Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz. 4 Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas.
Adán y Eva en el Edén
5 Llamó a la luz «Día», y a las tinieblas llamó «Noche». Y fue la tarde y la mańana del primer día. 6 Luego dijo Dios: «Haya un firmamento en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas». 7 E hizo Dios un firmamento que separó las aguas que estaban debajo del firmamento, de las aguas que estaban sobre el firmamento. Y fue así.* Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27.8 Al firmamento llamó Dios «Cielos». Y fue la tarde y la mańana del segundo día.
Noé construye el arca
9 Dijo también Dios: «Reúnanse las aguas que están debajo de los cielos en un solo lugar, para que se descubra lo seco». Y fue así. 10 A la parte seca llamó Dios «Tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «Mares». Y vio Dios que era bueno. 11 Después dijo Dios: «Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol que dé fruto según su especie, cuya semilla esté en él, sobre la tierra». Y fue así.* Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, véase Gn 1.6-8 n.12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su especie. Y vio Dios que era bueno.* El número cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un período relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Véase también Jue 3.11 n.13 Y fue la tarde y la mańana del tercer día. 14 Dijo luego Dios: «Haya lumbreras en el firmamento de los cielos para separar el día de la noche, que sirvan de seńales para las estaciones,ń 1.14Seńales para las estaciones: lit. los tiempos seńalados, es decir, las estaciones del ańo y las fiestas religiosas correspondientes. Cf. Sal 81.3.los días y los ańos, 15 y sean por lumbreras en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra». Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que seńoreara en el día, y la lumbrera menor para que seńoreara en la noche; e hizo también las estrellas.
Los descendientes de Caín
17 Las puso Dios en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 seńorear en el día y en la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde y la mańana del cuarto día. 20 Dijo Dios: «Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en el firmamento de los cielos». 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su especie, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y los bendijo Dios, diciendo: «Fructificad y multiplicaos, llenad las aguas en los mares y multiplíquense las aves en la tierra».* 2 P 3.6.23 Y fue la tarde y la mańana del quinto día. 24 Luego dijo Dios: «Produzca la tierra seres vivientes según su especie: bestias, serpientes y animales de la tierra según su especie». Y fue así.
El tercer hijo de Adán y Eva
25 E hizo Dios los animales de la tierra según su especie, ganado según su especie y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. 26 Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra».
27 Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó. 28 Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra». 29 Después dijo Dios: «Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer.* El nombre de Noé tiene una cierta semejanza con el verbo hebreo que significa nos hará descansar.30 »Pero a toda bestia de la tierra, a todas las aves de los cielos y a todo lo que tiene vida y se arrastra sobre la tierra, les doy toda planta verde para comer». Y fue así. 31 Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mańana del sexto día.* Los setecientos setenta y siete ańos que duró la vida de Lamec parecen estar relacionados con el siete y el setenta y siete de Gn 4.24.
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La maldad de los seres humanos
El diluvio
1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. 2 El séptimo día concluyó Dios la obra que hizo, y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho.* Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son términos característicos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios debían ser más numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por Noé, una vez terminado el diluvio, habrían acabado con algunas de las especies salvadas de la catástrofe. Véase Gn 8.20 nota h.3 Entonces bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. 4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados. Cuando Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
Adán y Eva en el Edén
5 aún no había ninguna planta del campo sobre la tierra ni había nacido ninguna hierba del campo, porque Jehová Dios todavía no había hecho llover sobre la tierra ni había hombre para que labrara la tierra, 6 sino que subía de la tierra un vapor que regaba toda la faz de la tierra. 7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.* Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27.8 Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado.
Noé construye el arca
9 E hizo Jehová Dios nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista y bueno para comer; también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal. 10 Salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 11 El primero se llama Pisón; es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro.* Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, véase Gn 1.6-8 n.12 El oro de aquella tierra es bueno; y hay allí también bedelio y ónice.* El número cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un período relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Véase también Jue 3.11 n.13 El segundo río se llama Gihón; es el que rodea toda la tierra de Cus. 14 El tercer río se llama Hidekel; es el que va al oriente de Asiria. El cuarto río es el Éufrates. 15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: «De todo árbol del huerto podrás comer;
Los descendientes de Caín
17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás,ń 2.17Del árbol... no comerás: Al imponerle este precepto, Dios reconoce al ser humano como responsable de sus actos. Pero, al mismo tiempo, afirma su soberanía sobre él y lo obliga a guardar sus propios límites, reconociendo su condición humana (Ez 28.2; cf. Is 14.13-14).porque el día que de él comas, ciertamente morirás». 18 Después dijo Jehová Dios: «No es bueno que el hombre esté solo: le haré ayuda idónea para él». 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viera cómo las había de llamar; y el nombre que Adán dio a los seres vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia, a toda ave de los cielos y a todo ganado del campo; pero no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer un sueńo profundo sobre Adán y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. 22 De la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.* 2 P 3.6.23 Dijo entonces Adán:
«ˇEsta sí que es hueso de mis huesos
y carne de mi carne!
Será llamada “Mujer”,
porque del hombre fue tomada». 24 Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne.
El tercer hijo de Adán y Eva
25 Estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, pero no se avergonzaban.
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La maldad de los seres humanos
El diluvio
1 La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, y dijo a la mujer: --żConque Dios os ha dicho: “No comáis de ningún árbol del huerto”? 2 La mujer respondió a la serpiente: --Del fruto de los árboles del huerto podemos comer,* Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son términos característicos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios debían ser más numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por Noé, una vez terminado el diluvio, habrían acabado con algunas de las especies salvadas de la catástrofe. Véase Gn 8.20 nota h.3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: --No moriréis.
Adán y Eva en el Edén
5 Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y el mal. 6 Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales.* Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27.8 Luego oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Noé construye el arca
9 Pero Jehová Dios llamó al hombre, y le preguntó: --żDónde estás? 10 Él respondió: --Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí. 11 Entonces Dios le preguntó: --żQuién te enseńó que estabas desnudo? żAcaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras?* Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, véase Gn 1.6-8 n.12 El hombre le respondió: --La mujer que me diste por compańera me dio del árbol, y yo comí.* El número cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un período relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Véase también Jue 3.11 n.13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: --żQué es lo que has hecho? Ella respondió: --La serpiente me engańó, y comí. 14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente:
--Por cuanto esto hiciste,
maldita serás entre todas las bestias
y entre todos los animales del campo.
Sobre tu vientre te arrastrarás
y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre ti y la mujer,
y entre tu simiente y la simiente suya;
esta te herirá en la cabeza,
y tú la herirás en el talón. 16 A la mujer dijo:
--Multiplicaré en gran manera%los dolores en tus embarazos,
con dolor darás a luz los hijos,
tu deseo será para tu marido
y él se enseńoreará de ti.
Los descendientes de Caín
17 Y al hombre dijo:
--Por cuanto obedeciste a la voz%de tu mujer
y comiste del árbol de que te mandé diciendo: “No comerás de él”,
maldita será la tierra por tu causa;
con dolor comerás de ella
todos los días de tu vida,
18 espinos y cardos te producirá
y comerás plantas del campo.
19 Con el sudor de tu rostro%comerás el pan,
hasta que vuelvas a la tierra,
porque de ella fuiste tomado;
pues polvo eres
y al polvo volverás. 20 A su mujer Adán le puso por nombre Eva, por cuanto ella fue la madre de todos los vivientes. 21 Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 22 Luego dijo Jehová Dios: «El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre».* 2 P 3.6.23 Y lo sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrara la tierra de la que fue tomado. 24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso querubines al oriente del huerto de Edén, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida.ń 3.24La imposibilidad de llegar al árbol de la vida hace efectivo el castigo anunciado en Gn 2.17. El destino original de la humanidad era la vida, pero al desobedecer el mandamiento divino se apartó de Dios, fuente de toda vida, y junto con el pecado entró la muerte en el mundo (Ro 5.12).
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Caín y Abel
Descendientes de Adán
La maldad de los seres humanos
El diluvio
1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «Por voluntad de Jehová he adquirido un varón». 2 Después dio a luz a su hermano Abel. Fue Abel pastor de ovejas y Caín, labrador de la tierra.* Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son términos característicos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios debían ser más numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por Noé, una vez terminado el diluvio, habrían acabado con algunas de las especies salvadas de la catástrofe. Véase Gn 8.20 nota h.3 Pasado un tiempo, Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
Adán y Eva en el Edén
5 pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda, por lo cual Caín se enojó en gran manera y decayó su semblante. 6 Entonces Jehová dijo a Caín: --żPor qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? 7 Si hicieras lo bueno, żno serías enaltecido?; pero si no lo haces, el pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás.* Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27.8 Caín dijo a su hermano Abel: «Salgamos al campo». Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.
Noé construye el arca
9 Entonces Jehová preguntó a Caín: --żDónde está Abel, tu hermano? Y él respondió: --No sé. żSoy yo acaso guarda de mi hermano? 10 Jehová le dijo: --żQué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 11 Ahora, pues, maldito seas de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.* Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, véase Gn 1.6-8 n.12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar sus frutos; errante y extranjero serás en ella.* El número cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un período relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Véase también Jue 3.11 n.13 Entonces Caín respondió a Jehová: --Grande es mi culpa para ser soportada. 14 Hoy me echas de la tierra, y habré de esconderme de tu presencia, errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me encuentre, me matará. 15 Le respondió Jehová: --Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete vecesń 4.15Siete veces: Véase Gn 4.23-24 n.será castigado. Entonces Jehová puso seńal en Caín, para que no lo matara cualquiera que lo encontrase. 16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.
Los descendientes de Caín
17 Conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, a la cual dio el nombre de su hijo, Enoc. 18 A Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael; Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec. 19 Lamec tomó para sí dos mujeres: el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila. 20 Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados. 21 Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta. 22 También Zila dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro, y a Naama, hermana de Tubal-caín.* 2 P 3.6.23 Un día, Lamec dijo a sus mujeres:
«Ada y Zila, oíd mi voz;
mujeres de Lamec,%escuchad mis palabras:
A un hombre maté por haberme herido
y a un joven por haberme golpeado.
24 Si siete veces será vengado Caín,
Lamec lo será setenta veces siete».
El tercer hijo de Adán y Eva
25 Conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set, pues dijo: «Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín». 26 Y a Set también le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
1. HISTORIA DE LOS ORÍGENES (1.1--11.32)
La creación
Desobediencia de Adán y Eva
Caín y Abel
Descendientes de Adán
La maldad de los seres humanos
El diluvio
1 Este es el libro de los descendientes de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. 2 Hombre y mujer los creó; y los bendijo, y les puso por nombre Adán el día en que fueron creados.* Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son términos característicos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios debían ser más numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por Noé, una vez terminado el diluvio, habrían acabado con algunas de las especies salvadas de la catástrofe. Véase Gn 8.20 nota h.3 Vivió Adán ciento treinta ańos, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y le puso por nombre Set. 4 Fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos ańos, y engendró hijos e hijas.
Adán y Eva en el Edén
5 Así que Adán vivió novecientos treinta ańos, y murió. 6 Vivió Set ciento cinco ańos, y engendró a Enós. 7 Después que engendró a Enós, Set vivió ochocientos siete ańos, y engendró hijos e hijas.* Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27.8 Así, todos los días de Set fueron novecientos doce ańos, y murió.
Noé construye el arca
9 Vivió Enós noventa ańos, y engendró a Cainán. 10 Después que engendró a Cainán, Enós vivió ochocientos quince ańos, y engendró hijos e hijas. 11 Así, todos los días de Enós fueron novecientos cinco ańos, y murió.* Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, véase Gn 1.6-8 n.12 Vivió Cainán setenta ańos, y engendró a Mahalaleel.* El número cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un período relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Véase también Jue 3.11 n.13 Después que engendró a Mahalaleel, Cainán vivió ochocientos cuarenta ańos, y engendró hijos e hijas. 14 Así, todos los días de Cainán fueron novecientos diez ańos, y murió. 15 Vivió Mahalaleel sesenta y cinco ańos, y engendró a Jared. 16 Después que engendró a Jared, Mahalaleel vivió ochocientos treinta ańos, y engendró hijos e hijas.
Los descendientes de Caín
17 Así, todos los días de Mahalaleel fueron ochocientos noventa y cinco ańos, y murió. 18 Vivió Jared ciento sesenta y dos ańos, y engendró a Enoc. 19 Después que engendró a Enoc, Jared vivió ochocientos ańos, y engendró hijos e hijas. 20 Así, todos los días de Jared fueron novecientos sesenta y dos ańos, y murió. 21 Vivió Enoc sesenta y cinco ańos, y engendró a Matusalén. 22 Después que engendró a Matusalén, caminó Enoc con Dios trescientos ańos, y engendró hijos e hijas.* 2 P 3.6.23 Así, todos los días de Enoc fueron trescientos sesenta y cinco ańos. 24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios.
El tercer hijo de Adán y Eva
25 Vivió Matusalén ciento ochenta y siete ańos, y engendró a Lamec. 26 Después que engendró a Lamec, Matusalén vivió setecientos ochenta y dos ańos, y engendró hijos e hijas. 27 Así, pues, todos los días de Matusalén fueron novecientos sesenta y nueve ańos, y murió. 28 Vivió Lamec ciento ochenta y dos ańos, engendró un hijo 29 y le puso por nombre Noé, pues dijo: «Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos en la tierra que Jehová maldijo».* El nombre de Noé tiene una cierta semejanza con el verbo hebreo que significa nos hará descansar.30 Después que engendró a Noé, Lamec vivió quinientos noventa y cinco ańos, y engendró hijos e hijas. 31 Así, todos los días de Lamec fueron setecientos setenta y siete ańos, y murió.* Los setecientos setenta y siete ańos que duró la vida de Lamec parecen estar relacionados con el siete y el setenta y siete de Gn 4.24.32 Noé tenía quinientos ańos cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
1. HISTORIA DE LOS ORÍGENES (1.1--11.32)
La creación
Desobediencia de Adán y Eva
Caín y Abel
Descendientes de Adán
La maldad de los seres humanos
El diluvio
1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, 2 al ver los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.* Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son términos característicos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios debían ser más numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por Noé, una vez terminado el diluvio, habrían acabado con algunas de las especies salvadas de la catástrofe. Véase Gn 8.20 nota h.3 Entonces dijo Jehová: «No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; pero vivirá ciento veinte ańos». 4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron hijos. Estos fueron los hombres valientes que desde la antigüedad alcanzaron renombre.
Adán y Eva en el Edén
5 Vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazón solo era de continuo el mal; 6 y se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Por eso dijo Jehová: «Borraré de la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo, pues me arrepiento de haberlos hecho».* Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27.8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Noé construye el arca
9 Estos son los descendientes de Noé: Noé, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su tiempo; caminó Noé con Dios. 10 Y engendró Noé tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 11 La tierra se corrompió delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.* Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, véase Gn 1.6-8 n.12 Y miró Dios la tierra, y vio que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.* El número cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un período relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Véase también Jue 3.11 n.13 Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y yo los destruiré con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15 De esta manera la harás: de trescientos codos será la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura y de treinta codos su altura. 16 Una ventana harás al arca, la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba y a su lado pondrás la puerta del arca; y le harás tres pisos.
Los descendientes de Caín
17 Yo enviaré un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir todo ser en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. 18 Pero estableceré mi pacto contigo, y tú entrarás en el arca, con tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. 19 Y de todo lo que vive, de todo ser, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. 20 De las aves según su especie, de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida. 21 Toma contigo de todo alimento que se come y almacénalo, para que te sirva de sustento a ti y a ellos». 22 Noé lo hizo así; todo lo hizo conforme a lo que Dios había mandado.* 2 P 3.6.
1. HISTORIA DE LOS ORÍGENES (1.1--11.32)
La creación
Desobediencia de Adán y Eva
Caín y Abel
Descendientes de Adán
La maldad de los seres humanos
El diluvio
1 Dijo luego Jehová a Noé: «Entra tú y toda tu familia en el arca, porque solo a ti he visto justo delante de mí en esta generación. 2 De todo animal limpio tomarás siete parejas, cada macho con su hembra; pero de los animales que no son limpios, una pareja, un macho con su hembra.* Cf. Lv 11; Dt 14.3-21. Limpio y no limpio son términos característicos del lenguaje sacerdotal y se refieren a la pureza e impureza rituales. Los animales limpios debían ser más numerosos que los no limpios, porque, de lo contrario, los sacrificios ofrecidos por Noé, una vez terminado el diluvio, habrían acabado con algunas de las especies salvadas de la catástrofe. Véase Gn 8.20 nota h.3 También de las aves de los cielos siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. 4 Y pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y borraré de la faz de la tierra a todo ser viviente que hice».
Adán y Eva en el Edén
5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. 6 Era Noé de seiscientos ańos cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. 7 Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.* Cf. Mt 24.38-39; Lc 17.27.8 De los animales limpios, de los animales que no eran limpios, de las aves y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
Noé construye el arca
9 de dos en dos, entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como Dios mandó a Noé. 10 Al séptimo día, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. 11 Aquel día del ańo seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, fueron rotas todas las fuentes del gran abismo y abiertas las cataratas de los cielos,* Acerca de las fuentes del gran abismo y de las cataratas de los cielos, véase Gn 1.6-8 n.12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.* El número cuarenta aparece con frecuencia en la Biblia para indicar un período relativamente largo (cf. Gn 50.3; Ex 16.35; 24.18; Nm 13.25). En algunos casos, se refiere a un tiempo de prueba o de grave peligro (cf. Nm 14.34; Dt 8.2-3; Mc 1.13). Véase también Jue 3.11 n.13 Aquel mismo día entraron en el arca Noé, sus hijos Sem, Cam y Jafet, la mujer de Noé y las tres mujeres de sus hijos; 14 todos ellos, y todos los animales salvajes según sus especies, todos los animales domésticos según sus especies, todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, toda ave según su especie y toda clase de pájaros y seres alados. 15 Entraron, pues, con Noé en el arca, de dos en dos, de todo ser en que había espíritu de vida. 16 Los que entraron eran macho y hembra de cada especie, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.
Los descendientes de Caín
17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Las aguas crecieron y alzaron el arca, que se elevó sobre la tierra. 18 Las aguas siguieron subiendo y creciendo en gran manera sobre la tierra y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. 19 Las aguas subieron mucho sobre la tierra; todos los montes altos que había debajo de todos los cielos quedaron cubiertos. 20 Quince codos más alto subieron las aguas después que quedaron cubiertos los montes. 21 Y murieron todos los seres que se mueven sobre la tierra, así las aves como el ganado y las bestias, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió.* 2 P 3.6.23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles y las aves del cielo; fueron borrados de la tierra. Solamente quedó Noé y los que con él estaban en el arca. 24 Y permanecieron las aguas ciento cincuenta días sobre la tierra.
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