Profecía contra los montes de Israel
El fin viene
Visión de las abominaciones en Jerusalén
Visión de la muerte de los culpables
1 »Tú, hijo de hombre, tómate un cuchillo agudo, una navaja de barbero, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; toma después una balanza de pesar y divide los cabellos. 2 Una tercera parte quemarás en el fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplan los días del asedio; tomarás otra tercera parte y la cortarás con espada alrededor de la ciudad, y la otra tercera parte esparcirás al viento, y yo desenvainaré espada en pos de ellos.*** Seis hombres: Parecería que esta cifra deja abierta una esperanza: como el número siete representa la plenitud, el seis (siete menos uno) podría sugerir simbólicamente que el exterminio no iba a ser completo.Vestido de lino: El lino era la tela con que se hacían las vestiduras sacerdotales (Ex 28.42; Lv 16.23; 1 S 2.18; 2 S 6.14).El tintero de escribano caracteriza la misión asignada a este hombre. A diferencia de los exterminadores, él debía trazar una seńal salvadora en todos aquellos que no habían caído en la idolatría ni se habían contaminado con las cosas detestables que se cometían en Jerusalén (cf. v. 4).3 Tomarás también de allí unos cuantos y los atarás en la falda de tu manto. 4 Tomarás otra vez de ellos, los echarás en medio del fuego y en el fuego los quemarás; de allí saldrá el fuego a toda la casa de Israel».** Una seńal: lit. una taw, la última letra del alfabeto hebreo. Como la taw, en la antigua escritura hebrea, tenía forma de cruz (x o +), muchos cristianos han visto en esta seńal una referencia profética a la cruz de Cristo.En la primera noche pascual, la seńal de la sangre había librado del exterminio a los primogénitos de los israelitas (Ex 12.13). En el caso de Ezequiel, la liberación por la seńal en la frente evoca la idea del “remanente”, frecuente en los escritos proféticos. Véase Ez 5.3 n.5 Así ha dicho Jehová, el Seńor: «Esta es Jerusalén; la puse en medio de las naciones y de las tierras de su alrededor. 6 Pero ella cambió mis decretos y mis ordenanzas en impiedad más que las naciones, y más que las tierras de su alrededor; porque desecharon mis decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos».* Cf. Ap 7.2-3; 9.4; 14.1.7 Por tanto, así ha dicho Jehová: «Porque habéis sido más rebeldes que las naciones que están alrededor de vosotros, porque no habéis andado según mis mandamientos ni habéis guardado mis leyes, y ni siquiera habéis andado según las leyes de las naciones que están alrededor de vosotros, 8 Jehová, el Seńor, ha dicho: Yo estoy contra ti. Sí, yo, y haré juicios en medio de ti ante los ojos de las naciones.* Acerca del profeta como intercesor ante Dios en favor del pueblo, véanse Jer 15.1 notas a y b.9 Haré en ti lo que nunca hice ni jamás volveré a hacer, a causa de todas tus abominaciones. 10 Por eso los padres se comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; haré en ti juicios y esparciré a todos los vientos todo lo que quede de ti. 11 Por tanto, vivo yo, dice Jehová, el Seńor, ciertamente por haber profanado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantaré yo también; mi ojo no perdonará ni tendré misericordia. 12 Una tercera parte de ti morirá de peste y será consumida de hambre en medio de ti; una tercera parte caerá a espada alrededor de ti, y otra tercera parte esparciré a todos los vientos; y tras ellos desenvainaré espada.* Dicen ellos: “Jehová no nos ve... ”. Cualquiera que sea el carácter de las representaciones pintadas en el muro, lo cierto es que el Dios de Israel ya no tenía ningún valor para estos dirigentes del pueblo.13 »Se consumará mi furor, saciaré en ellos mi enojo y tomaré satisfacción. Entonces sabrán que yo, Jehová, he hablado en mi celo, cuando consuma en ellos mi enojo. 14 Te convertiré en ruinas y en afrenta entre las naciones que están alrededor de ti, a los ojos de todo transeúnte.* Tamuz era un dios de la vegetación, venerado en la antigua Mesopotamia. Según la mitología asirio-babilónica, cuando el fuerte sol del verano secaba las plantas, ese dios bajaba al mundo subterráneo y se celebraba su «muerte» con ritos especiales, como el llanto de las mujeres, que aquí se menciona. Esos ritos se realizaban en el cuarto mes del ańo (junio-julio), que todavía lleva el nombre de Tamuz en los calendarios siríaco, árabe y hebreo.15 Serás afrenta, escarnio, escarmiento y objeto de espanto para las naciones que están alrededor de ti, cuando yo haga en ti juicios con furor e indignación y con reprensiones llenas de ira. Yo, Jehová, he hablado. 16 Cuando arroje yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que serán para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces aumentaré el hambre sobre vosotros y quebrantaré entre vosotros el sustento de pan.* Estos hombres dan la espalda al santuario, donde estaba la gloria de Jehová, y se postran hacia el oriente, sitio de nacimiento del sol. De este modo, no solo adoran a un falso dios, sino que lo hacen entre la entrada y el altar, es decir, en el recinto mismo del Templo. Cf. Dt 4.19; Ro 1.25.17 Enviaré, pues, sobre vosotros hambre y bestias feroces que te destruyan; peste y sangre pasarán por en medio de ti, y enviaré sobre ti espada. Yo, Jehová, he hablado».* Aplican el ramo a sus narices: heb.; otra traducción: Hacen que su pestilencia me llegue a la nariz. Alusión probable a las ramas de la vid que, según el historiador Estrabón, usaban en sus ritos los adoradores del sol. Al parecer, el texto hebreo dice sus narices para evitar lo que podría tener de chocante la referencia a la nariz de Dios.
Profecía contra los montes de Israel
El fin viene
Visión de las abominaciones en Jerusalén
Visión de la muerte de los culpables
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel y profetiza contra ellos.*** Seis hombres: Parecería que esta cifra deja abierta una esperanza: como el número siete representa la plenitud, el seis (siete menos uno) podría sugerir simbólicamente que el exterminio no iba a ser completo.Vestido de lino: El lino era la tela con que se hacían las vestiduras sacerdotales (Ex 28.42; Lv 16.23; 1 S 2.18; 2 S 6.14).El tintero de escribano caracteriza la misión asignada a este hombre. A diferencia de los exterminadores, él debía trazar una seńal salvadora en todos aquellos que no habían caído en la idolatría ni se habían contaminado con las cosas detestables que se cometían en Jerusalén (cf. v. 4).3 Dirás: “ˇMontes de Israel, oíd palabra de Jehová, el Seńor! Así ha dicho Jehová, el Seńor, a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo mismo, haré venir sobre vosotros espada y destruiré vuestros lugares altos. 4 Vuestros altares serán asolados, vuestras imágenes del sol serán quebradas; haré que vuestros muertos caigan delante de vuestros ídolos.** Una seńal: lit. una taw, la última letra del alfabeto hebreo. Como la taw, en la antigua escritura hebrea, tenía forma de cruz (x o +), muchos cristianos han visto en esta seńal una referencia profética a la cruz de Cristo.En la primera noche pascual, la seńal de la sangre había librado del exterminio a los primogénitos de los israelitas (Ex 12.13). En el caso de Ezequiel, la liberación por la seńal en la frente evoca la idea del “remanente”, frecuente en los escritos proféticos. Véase Ez 5.3 n.5 Pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré alrededor de vuestros altares. 6 Dondequiera que habitéis, serán arruinadas las ciudades y los lugares altos serán asolados, para que queden asolados y desiertos vuestros altares. Vuestros ídolos serán quebrados y aniquilados, vuestras imágenes del sol serán destruidas y vuestras obras serán deshechas.* Cf. Ap 7.2-3; 9.4; 14.1.7 Los muertos caerán en medio de vosotros, y sabréis que yo soy Jehová. 8 Pero dejaré un resto, de modo que tengáis entre las naciones algunos que escapen de la espada, cuando seáis esparcidos por las tierras.* Acerca del profeta como intercesor ante Dios en favor del pueblo, véanse Jer 15.1 notas a y b.9 Los que de vosotros escapen, se acordarán de mí entre las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus ídolos. Se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones. 10 Y sabrán que yo soy Jehová; no en vano dije que les había de hacer este mal”». 11 Así ha dicho Jehová, el Seńor: «Da palmadas con tus manos y golpea con tu pie, y di: “ˇAy, por todas las grandes abominaciones de la casa de Israel!, porque con espada, con hambre y con peste caerán. 12 El que esté lejos morirá de peste, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y sea asediado morirá de hambre”. Así consumaré en ellos mi enojo.* Dicen ellos: “Jehová no nos ve... ”. Cualquiera que sea el carácter de las representaciones pintadas en el muro, lo cierto es que el Dios de Israel ya no tenía ningún valor para estos dirigentes del pueblo.13 Sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos, alrededor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus ídolos. 14 Extenderé mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten dejaré la tierra más asolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y conocerán que yo soy Jehová».* Tamuz era un dios de la vegetación, venerado en la antigua Mesopotamia. Según la mitología asirio-babilónica, cuando el fuerte sol del verano secaba las plantas, ese dios bajaba al mundo subterráneo y se celebraba su «muerte» con ritos especiales, como el llanto de las mujeres, que aquí se menciona. Esos ritos se realizaban en el cuarto mes del ańo (junio-julio), que todavía lleva el nombre de Tamuz en los calendarios siríaco, árabe y hebreo.
Profecía contra los montes de Israel
El fin viene
Visión de las abominaciones en Jerusalén
Visión de la muerte de los culpables
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Tú, hijo de hombre, anuncia que así ha dicho Jehová, el Seńor, a la tierra de Israel:
»“El fin, el fin viene
sobre los cuatro extremos de la tierra.
*** Seis hombres: Parecería que esta cifra deja abierta una esperanza: como el número siete representa la plenitud, el seis (siete menos uno) podría sugerir simbólicamente que el exterminio no iba a ser completo.Vestido de lino: El lino era la tela con que se hacían las vestiduras sacerdotales (Ex 28.42; Lv 16.23; 1 S 2.18; 2 S 6.14).El tintero de escribano caracteriza la misión asignada a este hombre. A diferencia de los exterminadores, él debía trazar una seńal salvadora en todos aquellos que no habían caído en la idolatría ni se habían contaminado con las cosas detestables que se cometían en Jerusalén (cf. v. 4).3 Ahora será el fin sobre ti,
pues enviaré sobre ti mi furor%y te juzgaré según tus caminos,
y pondré sobre ti%todas tus abominaciones.
4 Mi ojo no te perdonará%ni tendré misericordia,
antes pondré sobre ti tus caminos%y en medio de ti estarán%tus abominaciones;
y sabréis que yo soy Jehová”.** Una seńal: lit. una taw, la última letra del alfabeto hebreo. Como la taw, en la antigua escritura hebrea, tenía forma de cruz (x o +), muchos cristianos han visto en esta seńal una referencia profética a la cruz de Cristo.En la primera noche pascual, la seńal de la sangre había librado del exterminio a los primogénitos de los israelitas (Ex 12.13). En el caso de Ezequiel, la liberación por la seńal en la frente evoca la idea del “remanente”, frecuente en los escritos proféticos. Véase Ez 5.3 n.5 »Así ha dicho Jehová, el Seńor:
»ˇUn mal, he aquí que viene un mal!
6 ˇViene el fin, el fin viene;
se ha despertado contra ti;
ciertamente que viene!
* Cf. Ap 7.2-3; 9.4; 14.1.7 ˇLa mańana viene para ti,%morador de la tierra;
el tiempo viene, cercano está el día:
día de tumulto y no de alegría%sobre los montes!
8 Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti
y consumaré en ti mi furor;
te juzgaré según tus caminos
y pondré sobre ti tus abominaciones.
* Acerca del profeta como intercesor ante Dios en favor del pueblo, véanse Jer 15.1 notas a y b.9 Mi ojo no perdonará%ni tendré misericordia.
Según tus caminos pondré sobre ti,
y en medio de ti estarán%tus abominaciones;
y sabréis que yo, Jehová,%soy el que castiga.
10 »ˇYa viene el día,
ciertamente viene!
Ha llegado el momento;
ha florecido la vara,
ha reverdecido la soberbia.
11 La violencia se ha levantado%como vara de maldad;
no quedará ninguno de ellos%ni de su multitud,
ni uno de los suyos,%ni habrá entre ellos quien se lamente.
12 El tiempo ha venido,
se acercó el día.
ˇNo se alegre el que compra%ni llore el que vende!,
porque la ira está sobre toda la multitud;
* Dicen ellos: “Jehová no nos ve... ”. Cualquiera que sea el carácter de las representaciones pintadas en el muro, lo cierto es que el Dios de Israel ya no tenía ningún valor para estos dirigentes del pueblo.13 porque el que vende no volverá%a lo vendido, aunque queden vivos;
porque la visión sobre toda la multitud%no se revocará,
y a causa de su iniquidad%ninguno podrá conservar la vida.
14 »Tocarán trompeta%y prepararán todas las cosas;
pero no habrá quien vaya a la batalla,
porque mi ira está sobre toda la multitud.
* Tamuz era un dios de la vegetación, venerado en la antigua Mesopotamia. Según la mitología asirio-babilónica, cuando el fuerte sol del verano secaba las plantas, ese dios bajaba al mundo subterráneo y se celebraba su «muerte» con ritos especiales, como el llanto de las mujeres, que aquí se menciona. Esos ritos se realizaban en el cuarto mes del ańo (junio-julio), que todavía lleva el nombre de Tamuz en los calendarios siríaco, árabe y hebreo.15 Fuera, la espada; y dentro,%la peste y el hambre.
El que esté en el campo morirá a espada,
y al que esté en la ciudad lo consumirá%el hambre y la peste.
16 Los que sobrevivan huirán
y estarán sobre los montes%como palomas de los valles,
todos gimiendo, %cada uno por su iniquidad.
* Estos hombres dan la espalda al santuario, donde estaba la gloria de Jehová, y se postran hacia el oriente, sitio de nacimiento del sol. De este modo, no solo adoran a un falso dios, sino que lo hacen entre la entrada y el altar, es decir, en el recinto mismo del Templo. Cf. Dt 4.19; Ro 1.25.17 Toda mano se debilitará,
y como el agua se debilitará toda rodilla.
* Aplican el ramo a sus narices: heb.; otra traducción: Hacen que su pestilencia me llegue a la nariz. Alusión probable a las ramas de la vid que, según el historiador Estrabón, usaban en sus ritos los adoradores del sol. Al parecer, el texto hebreo dice sus narices para evitar lo que podría tener de chocante la referencia a la nariz de Dios.18 Se ceńirán también de ropa áspera
y los cubrirá el terror;
en todo rostro habrá vergüenza
y todas sus cabezas estarán rapadas.
19 Arrojarán su plata a las calles
y su oro será desechado;
ni su plata ni su oro podrán librarlos%en el día del furor de Jehová;
no saciarán su alma%ni llenarán sus entrańas,
porque ha sido tropiezo para su maldad.
20 Por cuanto convirtieron la gloria%de su ornamento en soberbia
e hicieron con ello las imágenes%de sus abominables ídolos,
por eso se lo convertí en algo repugnante.
21 En manos de extrańos%la entregué para ser saqueada:
será presa de los impíos de la tierra,%y la profanarán.
22 Apartaré de ellos mi rostro
y será violado mi lugar secreto,
pues entrarán en él invasores%y lo profanarán.
23 »Haz una cadena,
porque el país está lleno%de delitos de sangre
y la ciudad está llena de violencia.
24 Traeré, por tanto,%a los más perversos de las naciones,
los cuales poseerán las casas de ellos.
Así haré cesar%la soberbia de los poderosos,
y sus santuarios serán profanados.
25 ˇLa destrucción llega!
Buscarán la paz, pero no habrá paz.
26 Vendrá quebranto sobre quebranto,
y habrá rumor sobre rumor.
Buscarán respuesta del profeta,
mas la Ley se alejará del sacerdote,
y de los ancianos el consejo.
27 El rey se enlutará,
el gobernante se vestirá de tristeza
y las manos del pueblo de la tierra%temblarán.
Según su camino haré con ellos,
y con los juicios de ellos los juzgaré.
Y sabrán que yo soy Jehová».
Profecía contra los montes de Israel
El fin viene
Visión de las abominaciones en Jerusalén
Visión de la muerte de los culpables
1 En el sexto ańo, en el mes sexto, a los cinco días del mes, aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová, el Seńor. 2 Miré, y vi una figura con aspecto de hombre; desde sus caderas para abajo, fuego, y desde sus caderas para arriba parecía resplandor; el aspecto era como de bronce refulgente.*** Seis hombres: Parecería que esta cifra deja abierta una esperanza: como el número siete representa la plenitud, el seis (siete menos uno) podría sugerir simbólicamente que el exterminio no iba a ser completo.Vestido de lino: El lino era la tela con que se hacían las vestiduras sacerdotales (Ex 28.42; Lv 16.23; 1 S 2.18; 2 S 6.14).El tintero de escribano caracteriza la misión asignada a este hombre. A diferencia de los exterminadores, él debía trazar una seńal salvadora en todos aquellos que no habían caído en la idolatría ni se habían contaminado con las cosas detestables que se cometían en Jerusalén (cf. v. 4).3 Aquella figura extendió la mano y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. 4 Allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.** Una seńal: lit. una taw, la última letra del alfabeto hebreo. Como la taw, en la antigua escritura hebrea, tenía forma de cruz (x o +), muchos cristianos han visto en esta seńal una referencia profética a la cruz de Cristo.En la primera noche pascual, la seńal de la sangre había librado del exterminio a los primogénitos de los israelitas (Ex 12.13). En el caso de Ezequiel, la liberación por la seńal en la frente evoca la idea del “remanente”, frecuente en los escritos proféticos. Véase Ez 5.3 n.5 Me dijo: «Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte». Alcé mis ojos hacia el norte, y vi al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada. 6 Me dijo entonces: «Hijo de hombre, żno ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete, y verás aún mayores abominaciones».* Cf. Ap 7.2-3; 9.4; 14.1.7 Me llevó a la entrada del atrio, y miré, y vi un agujero en la pared. 8 Me dijo: «Hijo de hombre, cava ahora en la pared». Yo cavé en la pared, y he aquí una puerta.* Acerca del profeta como intercesor ante Dios en favor del pueblo, véanse Jer 15.1 notas a y b.9 Me dijo luego: «Entra, y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí». 10 Entré, pues, y miré, y vi toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados por toda la pared en derredor. 11 Y delante de ellos había setenta hombres de entre los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán, en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. 12 Me dijo: «Hijo de hombre, żhas visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: “Jehová no nos ve. Jehová ha abandonado la tierra”».* Dicen ellos: “Jehová no nos ve... ”. Cualquiera que sea el carácter de las representaciones pintadas en el muro, lo cierto es que el Dios de Israel ya no tenía ningún valor para estos dirigentes del pueblo.13 Me dijo después: «Vuélvete, verás que estos hacen aún mayores abominaciones». 14 Me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y vi a unas mujeres que estaban allí sentadas llorando a Tamuz.* Tamuz era un dios de la vegetación, venerado en la antigua Mesopotamia. Según la mitología asirio-babilónica, cuando el fuerte sol del verano secaba las plantas, ese dios bajaba al mundo subterráneo y se celebraba su «muerte» con ritos especiales, como el llanto de las mujeres, que aquí se menciona. Esos ritos se realizaban en el cuarto mes del ańo (junio-julio), que todavía lleva el nombre de Tamuz en los calendarios siríaco, árabe y hebreo.15 Luego me dijo: «żNo ves, hijo de hombre? Vuélvete, verás aún mayores abominaciones que estas». 16 Me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová, y vi que junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, había unos veinticinco hombres, con sus espaldas vueltas al templo de Jehová y con sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.* Estos hombres dan la espalda al santuario, donde estaba la gloria de Jehová, y se postran hacia el oriente, sitio de nacimiento del sol. De este modo, no solo adoran a un falso dios, sino que lo hacen entre la entrada y el altar, es decir, en el recinto mismo del Templo. Cf. Dt 4.19; Ro 1.25.17 Me dijo: «żNo has visto, hijo de hombre? żEs cosa ligera para la casa de Judá cometer las abominaciones que cometen aquí? Después que han llenado de maldad el país, se volvieron a mí para irritarme; y aplican el ramo a sus narices.* Aplican el ramo a sus narices: heb.; otra traducción: Hacen que su pestilencia me llegue a la nariz. Alusión probable a las ramas de la vid que, según el historiador Estrabón, usaban en sus ritos los adoradores del sol. Al parecer, el texto hebreo dice sus narices para evitar lo que podría tener de chocante la referencia a la nariz de Dios.18 Pues también yo procederé con furor: mis ojos no mirarán con piedad, no tendré compasión. Gritarán a mis oídos con gran voz, pero no los escucharé».
Profecía contra los montes de Israel
El fin viene
Visión de las abominaciones en Jerusalén
Visión de la muerte de los culpables
1 Entonces clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: «ˇLos verdugos de la ciudad han llegado y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir!». 2 Y seis hombres venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano. Al entrar, se detuvieron junto al altar de bronce.*** Seis hombres: Parecería que esta cifra deja abierta una esperanza: como el número siete representa la plenitud, el seis (siete menos uno) podría sugerir simbólicamente que el exterminio no iba a ser completo.Vestido de lino: El lino era la tela con que se hacían las vestiduras sacerdotales (Ex 28.42; Lv 16.23; 1 S 2.18; 2 S 6.14).El tintero de escribano caracteriza la misión asignada a este hombre. A diferencia de los exterminadores, él debía trazar una seńal salvadora en todos aquellos que no habían caído en la idolatría ni se habían contaminado con las cosas detestables que se cometían en Jerusalén (cf. v. 4).3 La gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, hacia el umbral de la casa. Y llamó Jehová al hombre vestido de lino que tenía a su cintura el tintero de escribano, 4 y le dijo Jehová: «Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una seńal en la frente a los hombres que gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella».** Una seńal: lit. una taw, la última letra del alfabeto hebreo. Como la taw, en la antigua escritura hebrea, tenía forma de cruz (x o +), muchos cristianos han visto en esta seńal una referencia profética a la cruz de Cristo.En la primera noche pascual, la seńal de la sangre había librado del exterminio a los primogénitos de los israelitas (Ex 12.13). En el caso de Ezequiel, la liberación por la seńal en la frente evoca la idea del “remanente”, frecuente en los escritos proféticos. Véase Ez 5.3 n.5 A los otros dijo, oyéndolo yo: «Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no miren con piedad vuestros ojos, no tengáis compasión. 6 Matad a viejos, a jóvenes y a vírgenes, a nińos y a mujeres, hasta que no quede ninguno. Pero a todo aquel sobre el cual esté la seńal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario». Comenzaron, pues, desde los hombres ancianos que estaban delante del Templo.* Cf. Ap 7.2-3; 9.4; 14.1.7 Les dijo: «Contaminad la casa, llenad los atrios de muertos y salid». Y salieron a matar en la ciudad. 8 Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, me postré sobre mi rostro, y clamé diciendo: «ˇAh, Seńor Jehová!, żdestruirás a todo el resto de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?».* Acerca del profeta como intercesor ante Dios en favor del pueblo, véanse Jer 15.1 notas a y b.9 Me dijo: «La maldad de la casa de Israel y de Judá es sobremanera grande, pues la tierra está llena de sangre y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: “Ha abandonado Jehová la tierra, y Jehová no ve”. 10 Así, pues, haré yo: mis ojos no mirarán con piedad, no tendré compasión; haré recaer la conducta de ellos sobre sus propias cabezas». 11 Y el hombre vestido de lino, que tenía el tintero a su cintura, respondió una palabra, diciendo: «He hecho conforme a todo lo que me mandaste».
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas