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Ezequiel 37 37 de 48 capítulos

El valle de los huesos secos

1 La mano de Jehová vino sobre mí, me llevó en el espíritu de Jehová y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.** La mano de Jehová vino sobre mí: Véase Ez 1.1-3 nota f.Un valle que estaba lleno de huesos: El texto no sugiere la idea de un cementerio, sino más bien la de un campo de batalla, sobre el que habían quedado tendidos los cadáveres de los caídos en el combate.2 Me hizo pasar cerca de ellos, a su alrededor, y vi que eran muchísimos sobre la faz del campo y, por cierto, secos en gran manera. 3 Y me dijo: --Hijo de hombre, żvivirán estos huesos? Yo le respondí: --Seńor, Jehová, tú lo sabes. 4 Me dijo entonces: --Profetiza sobre estos huesos, y diles: “ˇHuesos secos, oíd palabra de Jehová! 5 Así ha dicho Jehová, el Seńor, a estos huesos: Yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.* La palabra hebrea traducida por espíritu también puede significar, según los contextos, viento o aliento de vida. Aquí se refiere al principio vital que procede de Dios y penetra en los cuerpos inanimados para darles vida (cf. Gn 2.7; Job 34.14-15; Sal 104.29-30). Véase también Ez 2.2 nota c.6 Pondré tendones en vosotros, haré que la carne suba sobre vosotros, os cubriré de piel y pondré en vosotros espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy Jehová”. 7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba se oyó un estruendo, hubo un temblor ˇy los huesos se juntaron, cada hueso con su hueso! 8 Yo miré, y los tendones sobre ellos, y subió la carne y quedaron cubiertos por la piel; pero no había en ellos espíritu. 9 Me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu que así ha dicho Jehová, el Seńor: “ˇEspíritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, y vivirán!”». 10 Profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron y se pusieron en pie. ˇEra un ejército grande en extremo!* Cf. Ap 11.11.11 Luego me dijo: «Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. Ellos dicen: “Nuestros huesos se secaron y pereció nuestra esperanza. ˇEstamos totalmente destruidos!”.* Todos estos huesos son la casa de Israel: Nótese la importancia de esta frase para comprender el significado exacto de la visión profética. Ezequiel compara a los desterrados de Israel con un montón de huesos humanos tendidos en campo abierto, y presenta la liberación de los exiliados como un retorno a la vida. La referencia expresa a la casa de Israel indica claramente que él no habla de la resurrección de los muertos al fin de los tiempos, sino que está describiendo simbólicamente la restauración de Israel y su retorno a la Tierra prometida después del exilio (cf. v. 14: Os estableceré en vuestra tierra). Acerca de la resurrección personal en el AT, véase Dn 12.2 nota f.12 Por tanto, profetiza, y diles que así ha dicho Jehová, el Seńor: Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío; os haré subir de vuestras sepulturas y os traeré a la tierra de Israel. 13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. 14 Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis, y os estableceré en vuestra tierra. Y sabréis que yo, Jehová, lo dije y lo hice, dice Jehová».

La reunión de Judá e Israel

15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 16 «Hijo de hombre, toma ahora un leńo y escribe en él: “Para Judá y para sus compańeros los hijos de Israel”. Toma después otro leńo y escribe en él: “Para José, leńo de Efraín, y para sus compańeros la casa toda de Israel”.* José, leńo de Efraín (cf. Gn 41.50-52; 48.13-14), era el antepasado de la principal entre las tribus que formaban el reino del norte (cf. Sal 80.1-2).17 Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano. 18 Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: “żNo nos enseńarás qué te propones con eso?”, 19 diles: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Yo tomo el leńo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compańeros, y los pondré con el leńo de Judá; haré de ellos un solo leńo, y serán uno en mi mano”.* Aquí se comienza a explicar el simbolismo de las palabras escritas en el leńo (cf. v. 16).20 Y los leńos sobre los que escribas, estarán en tu mano delante de sus ojos, 21 y les dirás: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron; los recogeré de todas partes y los traeré a su tierra. 22 Haré de ellos una sola nación en la tierra, en los montes de Israel, y un mismo rey será el rey de todos ellos. Nunca más estarán divididos en dos reinos. 23 No se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones. Los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. 24 »Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis preceptos, y guardarán mis estatutos y los pondrán por obra.* Todos ellos tendrán un solo rey y un solo pastor, como en tiempos de David. Cf. Ez 34.24.25 Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres. En ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David los gobernará para siempre. 26 Haré con ellos un pacto de paz; un pacto perpetuo será con ellos. Yo los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. 27 Estará en medio de ellos mi tabernáculo; yo seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo.* Cf. 2 Co 6.16; Ap 21.3.28 Y sabrán las naciones que yo, Jehová, santifico a Israel, pues mi santuario estará en medio de ellos para siempre”».* Mi santurario: Ezequiel se refiere al nuevo Templo que estará en el centro mismo del país (cf. caps. 40--44).