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Ezequiel 2 2 de 48 capítulos

Llamamiento de Ezequiel

1 Me dijo: «Hijo de hombre, ponte sobre tus pies y hablaré contigo».* Hijo de hombre: modismo hebreo que expresa la pertenencia al género humano. Esta expresión, que en el libro de Ezequiel aparece 87 veces, pone de relieve la pequeńez del ser humano frente a la majestad de Dios. En el libro de Daniel y en los Evangelios, las expresiones hijo de hombre e hijo del hombre van a recibir una nueva significación. Véanse Dn 7.13 nota o; Mt 8.20 nota n.2 Después de hablarme, entró el espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba.** El espíritu: Ningún profeta ha utilizado tanto como Ezequiel la palabra hebrea que puede traducirse, según los contextos, por viento, aliento vital, espíritu, y algunas veces también por fuerza o poder. Hay una cierta analogía, en efecto, entre el viento que sopla con fuerza (cf. Ez 1.4), el soplo de vida que anima por dentro a los seres vivientes (cf. Ez 37.9-10) y la acción misteriosa de Dios que comunica la inspiración profética (cf. Ez 8.3) o transforma radicalmente el interior del hombre (cf. Ez 36.27: pondré dentro de vosotros mi espíritu). Acerca del espíritu en el NT, véase la Concordancia temática.Me afirmó sobre mis pies: El vocabulario de Ezequiel hace resaltar el ímpetu con que el espíritu de Dios invade al profeta y lo hace entrar en éxtasis (3.24), lo levanta (3.12; 8.3), lo traslada de un lugar a otro (11.1; 43.5; cf. 37.1), o se le manifiesta como la fuerza que penetra dentro de los cuerpos inanimados para darles vida (37.5).3 Me dijo: «Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación de rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día.* Yo te envío: La misión es un aspecto esencial de la actividad profética (cf. Is 6.8; Jer 1.7; Am 7.15). En este caso, a Ezequiel se le confía la misión de anunciar a sus compatriotas que el Dios de Israel no los tiene olvidados (cf. Ez 2.7), a pesar de sus constantes rebeldías y aunque hayan sido llevados en cautiverio fuera de su patria. Véase Ez 1.14 n.4 Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón, y les dirás: “Así ha dicho Jehová el Seńor”.* La insistencia en la terquedad y en la desobediencia de los que habrán de oir su mensaje (cf. Ez 2.6-8; 3.9) hace resaltar las enormes dificultades que deberá afrontar el profeta para dar cumplimiento a su misión (cf. Jer 20.10).5 Acaso ellos escuchen; pero si no escuchan, porque son una casa rebelde, siempre sabrán que hubo un profeta entre ellos.* Acaso ellos escuchen; pero si no...: La responsabilidad del profeta consiste en anunciar la palabra de Dios, sin dejarse guiar por el éxito que obtenga entre sus oyentes (cf. Ez 2.7; 3.11).6 Pero tú, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras. Aunque te hallas entre zarzas y espinos, y habitas con escorpiones, no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son una casa rebelde. 7 Les hablarás, pues, mis palabras, ya sea que escuchen o que dejen de escuchar, porque son muy rebeldes. 8 Pero tú, hijo de hombre, escucha lo que te digo; no seas rebelde, como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que te doy». 9 Miré, y vi una mano extendida hacia mí, y en ella había un libro enrollado. 10 Lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritos en él cantos fúnebres, gemidos y ayes.* Cf. Zac 5.1-4; Ap 5.1.