Condenación de los falsos profetas
Juicio contra los idólatras que consultan al profeta
Jerusalén es como una vid inútil
Infidelidad de Jerusalén
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: “Oíd palabra de Jehová. 3 Así ha dicho Jehová, el Seńor: ˇAy de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu y que nada han visto!* Este v. evoca los orígenes paganos de la ciudad de Jerusalén, que antes de ser conquistada por David había sido una ciudad cananea, habitada por los jebuseos (cf. 2 S 5.6-9). En este origen pagano el profeta percibe un anticipo de las futuras infidelidades de Jerusalén.4 Como zorras en los desiertos han sido tus profetas, Israel. 5 No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel para que resista firme en la batalla en el día de Jehová. 6 Han visto vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: ‘Ha dicho Jehová’, pero Jehová no los envió. Con todo, esperan que confirme la palabra de ellos. 7 żNo habéis visto visión vana y no habéis dicho adivinación mentirosa, puesto que decís: ‘Dijo Jehová’, no habiendo yo hablado?”. 8 »Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: “Porque habéis hablado vanidad y habéis visto mentira, por eso, yo estoy contra vosotros, dice Jehová, el Seńor. 9 Mi mano estará contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en el consejo de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán. Y sabréis que yo soy Jehová, el Seńor. 10 Sí, por cuanto han engańado a mi pueblo, diciendo: ‘Paz’, no habiendo paz; y porque cuando uno levantaba una pared, ellos la recubrían con lodo suelto, 11 di a los recubridores que el lodo suelto se caerá: vendrá una lluvia torrencial y yo enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y un viento tempestuoso la romperá.
Justicia del castigo de Jerusalén
12 Y he aquí que cuando la pared haya caído, żno os preguntarán dónde está la mezcla con que la recubristeis?”. 13 Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: “Haré que la rompa un viento tempestuoso con mi ira, y una lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para destruir. 14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento. Caerá y seréis consumidos en medio de ella, y sabréis que yo soy Jehová. 15 Consumaré así mi furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto, y os diré que no existe la pared ni los que la recubrieron:* Confiaste en tu belleza...: Ezequiel, como antes de él Oseas y Jeremías, comprueba que el pueblo elegido se aprovechó de los dones extraordinarios recibidos del Seńor para alejarse cada vez más de él (cf. Os 11.1-2). Te prostituiste: acerca de la infidelidad al Seńor expresada con la imagen del adulterio o la prostitución, véase Jer 2.20 nota w.16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén y que vieron para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová, el Seńor”. 17 »Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas. 18 Di: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: ˇAy de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! żHabéis de cazar las almas de mi pueblo para mantener así vuestra propia vida? 19 żY habéis de profanarme en medio de mi pueblo por unos puńados de cebada y unos pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?”. 20 »Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: “Yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con las que cazáis las almas al vuelo. Yo las libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las almas que cazáis al vuelo. 21 Romperé asimismo vuestros velos mágicos y libraré a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más como presa en vuestra mano. Y sabréis que yo soy Jehová. 22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío para que no se apartara de su mal camino, infundiéndole ánimo, 23 por eso, no veréis más visión vana ni practicaréis más la adivinación. Yo libraré a mi pueblo de vuestras manos. Y sabréis que yo soy Jehová”».
Condenación de los falsos profetas
Juicio contra los idólatras que consultan al profeta
Jerusalén es como una vid inútil
Infidelidad de Jerusalén
1 Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mí. 2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 3 «Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. żAcaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?* Este v. evoca los orígenes paganos de la ciudad de Jerusalén, que antes de ser conquistada por David había sido una ciudad cananea, habitada por los jebuseos (cf. 2 S 5.6-9). En este origen pagano el profeta percibe un anticipo de las futuras infidelidades de Jerusalén.4 Háblales, por tanto, y diles: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Cualquier hombre de la casa de Israel que haya puesto sus ídolos en su corazón y que haya establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y que acuda al profeta, yo, Jehová, responderé al que acuda conforme a la multitud de sus ídolos, 5 para tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se han apartado de mí todos ellos a causa de sus ídolos”. 6 »Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice Jehová, el Seńor: Convertíos, volveos de vuestros ídolos y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. 7 Porque cualquier hombre de la casa de Israel y de los extranjeros que habitan en Israel, que se haya apartado de andar en pos de mí, y que haya puesto sus ídolos en su corazón y haya establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y que acuda al profeta para preguntarle por mí, yo, Jehová, le responderé por mí mismo; 8 pondré mi rostro contra aquel hombre, lo pondré por seńal y por escarmiento, y lo eliminaré de en medio de mi pueblo. Y sabréis que yo soy Jehová. 9 Y cuando el profeta sea engańado y hable alguna palabra, yo, Jehová, engańé a tal profeta. Extenderé mi mano contra él y lo eliminaré de en medio de mi pueblo Israel. 10 Y llevarán ambos el castigo de su maldad: como la maldad del que consulte, así será la maldad del profeta, 11 para que la casa de Israel no se desvíe más de en pos de mí, ni se contamine más en todas sus rebeliones; y sea mi pueblo y yo sea su Dios, dice Jehová, el Seńor”».
Justicia del castigo de Jerusalén
12 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 13 «Hijo de hombre, cuando la tierra peque contra mí rebelándose pérfidamente, y extienda yo mi mano sobre ella, le corte el sustento de pan, envíe sobre ella hambre y extermine de ella a hombres y bestias, 14 si estuvieran en medio de ella estos tres hombres: Noé, Daniel y Job, solo ellos, por su justicia, librarían sus propias vidas, dice Jehová, el Seńor. 15 Y si yo hiciera pasar bestias feroces por la tierra y la asolaran, y quedara desolada de modo que nadie pase por allí a causa de las fieras,* Confiaste en tu belleza...: Ezequiel, como antes de él Oseas y Jeremías, comprueba que el pueblo elegido se aprovechó de los dones extraordinarios recibidos del Seńor para alejarse cada vez más de él (cf. Os 11.1-2). Te prostituiste: acerca de la infidelidad al Seńor expresada con la imagen del adulterio o la prostitución, véase Jer 2.20 nota w.16 y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que ni a sus hijos ni a sus hijas librarían; ellos solos serían librados, y la tierra quedaría desolada. 17 O si yo trajera espada sobre la tierra, y dijera: “ˇEspada, pasa por la tierra!”, e hiciera exterminar de ella a hombres y bestias, 18 y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que no librarían a sus hijos ni a sus hijas. Ellos solos serían librados. 19 O si enviara pestilencia sobre esa tierra y derramara mi ira sobre ella con sangre, para exterminar de ella a hombres y a bestias, 20 y estuvieran en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que no librarían a hijo ni a hija. Solamente ellos, por su justicia, librarían sus propias vidas. 21 »Por lo cual, así ha dicho Jehová, el Seńor: “ˇCuánto más cuando yo envíe contra Jerusalén mis cuatro juicios terribles: espada, hambre, fieras y peste, para exterminar de ellas a hombres y a bestias! 22 Sin embargo, he aquí quedará en ella un resto, hijos e hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos vendrán a vosotros, veréis su camino y sus hechos y seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella. 23 Ellos os consolarán cuando veáis su conducta y sus hechos, y comprenderéis que no sin causa hice todo lo que he hecho en ella, dice Jehová, el Seńor”».
Condenación de los falsos profetas
Juicio contra los idólatras que consultan al profeta
Jerusalén es como una vid inútil
Infidelidad de Jerusalén
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 «Hijo de hombre,
żqué es la madera de la vid%más que cualquier otra madera?
żQué es el sarmiento%entre los árboles del bosque?
3 żTomarán de ella madera%para hacer alguna obra?
żTomarán de ella una estaca%para colgar algo en ella?
* Este v. evoca los orígenes paganos de la ciudad de Jerusalén, que antes de ser conquistada por David había sido una ciudad cananea, habitada por los jebuseos (cf. 2 S 5.6-9). En este origen pagano el profeta percibe un anticipo de las futuras infidelidades de Jerusalén.4 He aquí, es puesta en el fuego%para ser consumida.
Cuando sus dos extremos%haya consumido el fuego
y la parte de en medio se haya quemado,
żservirá para obra alguna?
5 Si cuando estaba entera%no servía para obra alguna,
żcuánto menos después que el fuego%la haya consumido%y que haya sido quemada?
żServirá más para obra alguna? 6 »Por tanto, así dice Jehová, el Seńor:
»Como a la madera de la vid%entre los árboles del bosque,
la cual entregué al fuego%para que la consumiera,
así haré a los moradores de Jerusalén.
7 Pondré mi rostro contra ellos;
aunque del fuego se escaparon,%fuego los consumirá.
Y sabréis que yo soy Jehová,
cuando ponga mi rostro contra ellos.
8 Y convertiré la tierra en desolación,
por cuanto cometieron prevaricación,
dice Jehová, el Seńor».
Condenación de los falsos profetas
Juicio contra los idólatras que consultan al profeta
Jerusalén es como una vid inútil
Infidelidad de Jerusalén
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Hijo de hombre, da a conocer a Jerusalén sus abominaciones, 3 y dile: “Así ha dicho Jehová el Seńor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue un amorreo y tu madre una hetea.* Este v. evoca los orígenes paganos de la ciudad de Jerusalén, que antes de ser conquistada por David había sido una ciudad cananea, habitada por los jebuseos (cf. 2 S 5.6-9). En este origen pagano el profeta percibe un anticipo de las futuras infidelidades de Jerusalén.4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte ni frotada con sal, ni fuiste envuelta en pańales. 5 No hubo ojo que se compadeciera de ti para hacerte algo de eso, sintiendo lástima por ti; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. 6 »Yo pasé junto a ti y te vi sucia en tus sangres. Y cuando estabas en tus sangres te dije: ‘ˇVive!’. Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ‘ˇVive!’. 7 Te hice crecer como la hierba del campo; creciste, te hiciste grande y llegaste a ser muy hermosa. Tus pechos se habían formado y tu pelo había crecido, ˇpero estabas desnuda por completo! 8 »Pasé otra vez junto a ti y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores. Entonces extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez; te hice juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová, el Seńor, y fuiste mía. 9 Te lavé con agua, lavé tus sangres de encima de ti y te ungí con aceite. 10 Luego te puse un vestido bordado, te calcé de tejón, te ceńí de lino y te cubrí de seda. 11 Te atavié con adornos, puse brazaletes en tus brazos y un collar en tu cuello.
Justicia del castigo de Jerusalén
12 Puse joyas en tu nariz, zarcillos en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza. 13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido bordado era de lino fino y seda. Comiste flor de harina de trigo, miel y aceite. Fuiste embellecida en extremo y prosperaste hasta llegar a reinar. 14 Tu fama se difundió entre las naciones a causa de tu belleza, que era perfecta por el esplendor que yo puse sobre ti, dice Jehová, el Seńor. 15 »Pero confiaste en tu belleza, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tu lujuria sobre cuantos pasaban. ˇSuya fuiste!* Confiaste en tu belleza...: Ezequiel, como antes de él Oseas y Jeremías, comprueba que el pueblo elegido se aprovechó de los dones extraordinarios recibidos del Seńor para alejarse cada vez más de él (cf. Os 11.1-2). Te prostituiste: acerca de la infidelidad al Seńor expresada con la imagen del adulterio o la prostitución, véase Jer 2.20 nota w.16 Tomaste de tus vestidos, te hiciste diversos lugares altos y fornicaste sobre ellos. ˇCosa semejante nunca había sucedido ni volverá a suceder! 17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata, que yo te había dado, te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas. 18 Tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste, y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. 19 Mi pan también, que yo te había dado, la flor de harina, el aceite y la miel, con lo que yo te mantuve, lo pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue así, dice Jehová, el Seńor. 20 Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fueran consumidos. żEran poca cosa tus fornicaciones, 21 que degollaste también a mis hijos y los ofreciste a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía? 22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda por completo, cuando estabas envuelta en tu sangre. 23 »Y sucedió que después de toda tu maldad (ˇay, ay de ti!, dice Jehová, el Seńor), 24 te edificaste lugares altos y te hiciste altar en todas las plazas. 25 En cada cabecera de camino edificaste un lugar alto e hiciste abominable tu hermosura: te ofreciste a cuantos pasaban y multiplicaste tus fornicaciones. 26 Fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, robustos de cuerpo; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. 27 Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano y disminuí tu provisión ordinaria. Te entregué a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen y se avergüenzan de tu conducta indecente. 28 Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; fornicaste con ellos y tampoco te saciaste. 29 Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste. 30 »ˇCuán inconstante es tu corazón, dice Jehová, el Seńor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una prostituta desvergonzada, 31 edificando tus lugares altos en cada cabecera de camino y levantando tus altares en todas las plazas! Pero no fuiste semejante a una prostituta en que menospreciaste la paga. 32 Fuiste como la mujer adúltera que en lugar de su marido recibe a extrańos. 33 A todas las prostitutas les dan regalos; pero tú diste tus regalos a todos tus amantes. Les diste presentes, para que de todas partes vinieran a ti en tus fornicaciones. 34 Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla; por eso has sido diferente. 35 »Por tanto, prostituta, oye palabra de Jehová. 36 Así dice Jehová, el Seńor: Por cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu vergüenza ha sido manifestada a tus amantes y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste, 37 por eso, yo reuniré a todos tus amantes con los cuales tuviste placer, y a todos los que amaste, y también a todos los que aborreciste. Los reuniré alrededor de ti, y delante de ellos descubriré tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.* Cf. Ap 17.16.38 Yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras y de las que derraman sangre, y traeré sobre ti sangre de ira y de celos. 39 Te entregaré en manos de ellos, y ellos destruirán tus lugares altos y derribarán tus altares. Te despojarán de tus ropas, se llevarán tus hermosas alhajas y te dejarán desnuda por completo. 40 Harán subir contra ti una muchedumbre de gente, que te apedreará y te atravesará con sus espadas. 41 Incendiarán tus casas, y harán en ti juicios en presencia de muchas mujeres. Así haré que dejes de ser una prostituta y que ceses de prodigar tus favores. 42 Así saciaré mi ira sobre ti, se apartará de ti mi celo y descansaré para no volver a enojarme.* Mi celo: Véase Ez 5.13 nota f.43 Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud y me provocaste a ira en todo esto, por eso, yo también traeré tu conducta sobre tu propia cabeza, dice Jehová, el Seńor; pues ni aun has pensado sobre toda tu lujuria. 44 »He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que dice: ‘Cual la madre, tal la hija’. 45 Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana eres de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue una hetea y vuestro padre un amorreo. 46 Tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur de ti.** La ciudad de Samaria había sido la capital de Israel, el reino del norte (cf. 1 R 16.24), hasta que fue destruida por los asirios (2 R 17.5-6). Véase Índice de mapas.Sodoma: Véase Gn 13.10 nota c.47 Ni aun anduviste en sus caminos ni hiciste según sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco, y muy poco, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos. 48 Vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas. 49 Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado. 50 Se llenaron de soberbia e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi, las quité. 51 Sin embargo, Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas las abominaciones que hiciste. 52 Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza en los pecados que cometiste, más abominables que los de ellas. ˇMás justas son que tú! Avergüénzate, pues, tú también, y carga con tu ignominia, por cuanto has justificado a tus hermanas. 53 »Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas, 54 para que cargues con tu ignominia y te avergüences de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas. 55 Tus hermanas: Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su primer estado. También tú y tus hijas volveréis a vuestro primer estado. 56 Tu hermana Sodoma no era digna de mención en tu boca en el tiempo de tus soberbias, 57 antes que tu maldad fuera descubierta. Así también, ahora llevas tú la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian. 58 Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehová. 59 »Pero aún más ha dicho Jehová, el Seńor: Yo no haré contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto. 60 Antes bien, yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto eterno. 61 Te acordarás de tu conducta, y te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, aunque no por tu pacto, 62 sino por mi pacto que confirmaré contigo. Y sabrás que yo soy Jehová; 63 para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová, el Seńor”».
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