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Ezequiel 10 10 de 48 capítulos

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Miré, y vi que sobre la bóveda que estaba sobre la cabeza de los querubines había como una piedra de zafiro, que tenía el aspecto de un trono que apareció sobre ellos. 2 Habló al hombre vestido de lino, y le dijo: «Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudad». Y entró a vista mía.* Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 Los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este hombre entró; y la nube llenaba el atrio de adentro. 4 Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín hacia el umbral de la puerta; la casa se llenó de la nube y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová. 5 Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios omnipotente cuando habla. 6 Aconteció, pues, que al mandar al hombre vestido de lino, diciendo: «Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines», él entró y se detuvo entre las ruedas. 7 Un querubín extendió su mano de en medio de los querubines al fuego que estaba entre ellos, y tomó de él y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tomó y salió.* Cf. Mt 25.35-40.8 Y apareció en los querubines la figura de una mano de hombre debajo de sus alas. 9 Miré, y vi cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisólito.* Cf. Lv 18.5.10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma estructura, como si estuviera una en medio de otra. 11 Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban; no se volvían cuando andaban.

Justicia del castigo de Jerusalén

12 Todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas, todo estaba lleno de ojos alrededor de sus cuatro ruedas. 13 A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritaba: «ˇRueda!».

Promesa de restauración y renovación

14 Cada uno tenía cuatro caras: la primera era un rostro de querubín, y la segunda, de hombre; la tercera era una cara de león, y la cuarta una cara de águila. 15 Se elevaron los querubines; este es el ser viviente que vi en el río Quebar. 16 Cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse de la tierra, las ruedas tampoco se separaban de ellos. 17 Cuando se detenían ellos, ellas se detenían, y cuando ellos se elevaban, se elevaban con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en ellas.* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 Entonces la gloria de Jehová se elevó de sobre el umbral de la casa, y se puso sobre los querubines. 19 Y alzando los querubines sus alas, se elevaron de la tierra ante mis ojos. Cuando ellos salieron, también las ruedas se elevaron al lado de ellos, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová; y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos. 20 Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios de Israel junto al río Quebar, y me di cuenta de que eran querubines.* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de manos humanas debajo de sus alas. 22 La semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi junto al río Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia adelante.

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 El espíritu me elevó y me llevó a la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente; y he aquí, a la entrada de la puerta, veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanías hijo de Azur, y a Pelatías hijo de Benaía, jefes del pueblo. 2 Me dijo: «Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad y dan en esta ciudad mal consejo.* Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 Ellos dicen: “No será tan pronto; edifiquemos casas; esta será la olla, y nosotros la carne”. 4 Por tanto, profetiza contra ellos, ˇprofetiza, hijo de hombre!». 5 Vino sobre mí el espíritu de Jehová y me dijo: «Di: “Así ha dicho Jehová: Así habéis hablado, casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu yo las he entendido. 6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad; habéis llenado de muertos sus calles. 7 Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, ellos son la carne y ella es la olla; pero yo os sacaré a vosotros de en medio de ella.* Cf. Mt 25.35-40.8 A la espada habéis temido, y la espada traeré sobre vosotros, dice Jehová, el Seńor. 9 Os sacaré de en medio de ella, os entregaré en manos de extrańos y haré juicios entre vosotros.* Cf. Lv 18.5.10 A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová. 11 La ciudad no os será por olla ni vosotros seréis la carne en medio de ella; en los límites de Israel os juzgaré.

Justicia del castigo de Jerusalén

12 Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis estatutos ni habéis obedecido mis decretos, sino que habéis hecho según las costumbres de las naciones que os rodean”». 13 Y aconteció que mientras yo profetizaba, aquel Pelatías hijo de Benaía, murió. Entonces me postré rostro a tierra y clamé a gran voz, y dije: «ˇAh, Seńor, Jehová!, żdestruirás del todo al resto de Israel?»

Promesa de restauración y renovación

14 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 15 «Hijo de hombre, tus hermanos, tus propios hermanos, los hombres de tu parentela y toda la casa de Israel, son aquellos a quienes dijeron los habitantes de Jerusalén: “Alejaos de Jehová; a nosotros es dada la tierra en posesión”. 16 Por tanto, di: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Aunque los he arrojado lejos entre las naciones y los he esparcido por las tierras, con todo les seré por un pequeńo santuario en las tierras adonde lleguen”. 17 Di, por tanto: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Yo os recogeré de los pueblos, os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos y os daré la tierra de Israel.* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 Volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. 19 Y les daré otro corazón y pondré en ellos un nuevo espíritu; quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis ordenanzas y guarden mis decretos y los cumplan, y sean mi pueblo y yo sea su Dios.* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 Pero a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová, el Seńor”». 22 Después alzaron los querubines sus alas, y las ruedas iban en pos de ellos y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos. 23 La gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.* Cf. 2 P 3.9.24 Luego me levantó el espíritu y me volvió a llevar en visión del espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, a donde estaban los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto. 25 Entonces referí a los cautivos todas las cosas que Jehová me había mostrado.

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Hijo de hombre, tú habitas en medio de una casa rebelde. Tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oir, y no oyen, porque son una casa rebelde.* Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 Por tanto tú, hijo de hombre, prepárate enseres de marcha, y parte de día a la vista de ellos. Te pasarás de tu lugar a otro lugar a la vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son una casa rebelde. 4 Sacarás tus enseres de día a la vista de ellos, como enseres para el destierro; pero tú saldrás por la tarde a la vista de ellos, como quien sale en cautiverio. 5 Ante sus propios ojos te abrirás paso a través de la pared, y saldrás por ella. 6 Ante sus propios ojos los llevarás sobre tus hombros, de noche los sacarás; cubrirás tu rostro y no mirarás el país, porque por seńal te he dado a la casa de Israel». 7 Yo hice como se me había mandado; saqué mis enseres de día, como enseres para el destierro, y a la tarde me abrí paso a través de la pared con mi propia mano; salí de noche, y los llevé sobre los hombros a la vista de ellos.* Cf. Mt 25.35-40.8 Por la mańana vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 9 «Hijo de hombre, żno te ha preguntado la casa de Israel, aquella casa rebelde: “Qué haces”?* Cf. Lv 18.5.10 Diles: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Esta profecía se refiere al gobernante en Jerusalén y a toda la casa de Israel que está en medio de ella”. 11 Diles: “Yo soy vuestra seńal. Como yo hice, así se hará con vosotros: partiréis al destierro, en cautividad.

Justicia del castigo de Jerusalén

12 Y al gobernante que está en medio de ellos, lo llevarán a cuestas de noche, y saldrán. A través de la pared abrirán un paso para sacarlo por ella, y cubrirá su rostro para no ver con sus ojos el país. 13 Pero yo extenderé mi red sobre él y caerá preso en mi trampa, y lo haré llevar a Babilonia, a la tierra de los caldeos; pero no la verá, y allá morirá.

Promesa de restauración y renovación

14 A todos los que estén alrededor de él para ayudarlo, y a todas sus tropas, esparciré a todos los vientos, y desenvainaré la espada en pos de ellos. 15 Y sabrán que yo soy Jehová cuando los disperse entre las naciones y los esparza por la tierra. 16 Haré que unos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde lleguen. Y sabrán que yo soy Jehová”». 17 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 «Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y con ansiedad. 19 Di al pueblo de la tierra que así ha dicho Jehová, el Seńor, sobre los habitantes de Jerusalén y sobre la tierra de Israel: “Su pan comerán con temor, y con espanto beberán su agua, porque su tierra será despojada de su plenitud por la maldad de todos los que en ella habitan. 20 Las ciudades habitadas quedarán desiertas y la tierra será asolada. Y sabréis que yo soy Jehová”».* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 22 «Hijo de hombre, żqué refrán es este que tenéis vosotros en la tierra de Israel, que dice: “Se van prolongando los días y desaparecerá toda visión”? 23 Diles, por tanto: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Haré cesar este refrán y no lo repetirán más en Israel”. Diles, pues: “Se han acercado aquellos días y el cumplimiento de toda visión.* Cf. 2 P 3.9.24 Porque no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros en medio de la casa de Israel. 25 Porque yo, Jehová, hablaré, y se cumplirá la palabra que yo hable; no se tardará más, sino que en vuestros días, casa rebelde, hablaré palabra y la cumpliré, dice Jehová, el Seńor”». 26 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 27 «Hijo de hombre, ahora los de la casa de Israel dicen: “La visión que este ve es para dentro de muchos días; para lejanos tiempos profetiza este”. 28 Diles, por tanto: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: No se tardará más ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se cumplirá, dice Jehová, el Seńor”».

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: “Oíd palabra de Jehová.* Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 Así ha dicho Jehová, el Seńor: ˇAy de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu y que nada han visto! 4 Como zorras en los desiertos han sido tus profetas, Israel. 5 No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel para que resista firme en la batalla en el día de Jehová. 6 Han visto vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: ‘Ha dicho Jehová’, pero Jehová no los envió. Con todo, esperan que confirme la palabra de ellos. 7 żNo habéis visto visión vana y no habéis dicho adivinación mentirosa, puesto que decís: ‘Dijo Jehová’, no habiendo yo hablado?”.* Cf. Mt 25.35-40.8 »Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: “Porque habéis hablado vanidad y habéis visto mentira, por eso, yo estoy contra vosotros, dice Jehová, el Seńor. 9 Mi mano estará contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en el consejo de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán. Y sabréis que yo soy Jehová, el Seńor.* Cf. Lv 18.5.10 Sí, por cuanto han engańado a mi pueblo, diciendo: ‘Paz’, no habiendo paz; y porque cuando uno levantaba una pared, ellos la recubrían con lodo suelto, 11 di a los recubridores que el lodo suelto se caerá: vendrá una lluvia torrencial y yo enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y un viento tempestuoso la romperá.

Justicia del castigo de Jerusalén

12 Y he aquí que cuando la pared haya caído, żno os preguntarán dónde está la mezcla con que la recubristeis?”. 13 Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: “Haré que la rompa un viento tempestuoso con mi ira, y una lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para destruir.

Promesa de restauración y renovación

14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento. Caerá y seréis consumidos en medio de ella, y sabréis que yo soy Jehová. 15 Consumaré así mi furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto, y os diré que no existe la pared ni los que la recubrieron: 16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén y que vieron para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová, el Seńor”. 17 »Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas.* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 Di: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: ˇAy de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! żHabéis de cazar las almas de mi pueblo para mantener así vuestra propia vida? 19 żY habéis de profanarme en medio de mi pueblo por unos puńados de cebada y unos pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?”. 20 »Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: “Yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con las que cazáis las almas al vuelo. Yo las libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las almas que cazáis al vuelo.* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 Romperé asimismo vuestros velos mágicos y libraré a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más como presa en vuestra mano. Y sabréis que yo soy Jehová. 22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío para que no se apartara de su mal camino, infundiéndole ánimo, 23 por eso, no veréis más visión vana ni practicaréis más la adivinación. Yo libraré a mi pueblo de vuestras manos. Y sabréis que yo soy Jehová”».* Cf. 2 P 3.9.

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mí. 2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:* Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 «Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. żAcaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos? 4 Háblales, por tanto, y diles: “Así ha dicho Jehová, el Seńor: Cualquier hombre de la casa de Israel que haya puesto sus ídolos en su corazón y que haya establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y que acuda al profeta, yo, Jehová, responderé al que acuda conforme a la multitud de sus ídolos, 5 para tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se han apartado de mí todos ellos a causa de sus ídolos”. 6 »Por tanto, di a la casa de Israel: “Así dice Jehová, el Seńor: Convertíos, volveos de vuestros ídolos y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. 7 Porque cualquier hombre de la casa de Israel y de los extranjeros que habitan en Israel, que se haya apartado de andar en pos de mí, y que haya puesto sus ídolos en su corazón y haya establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y que acuda al profeta para preguntarle por mí, yo, Jehová, le responderé por mí mismo;* Cf. Mt 25.35-40.8 pondré mi rostro contra aquel hombre, lo pondré por seńal y por escarmiento, y lo eliminaré de en medio de mi pueblo. Y sabréis que yo soy Jehová. 9 Y cuando el profeta sea engańado y hable alguna palabra, yo, Jehová, engańé a tal profeta. Extenderé mi mano contra él y lo eliminaré de en medio de mi pueblo Israel.* Cf. Lv 18.5.10 Y llevarán ambos el castigo de su maldad: como la maldad del que consulte, así será la maldad del profeta, 11 para que la casa de Israel no se desvíe más de en pos de mí, ni se contamine más en todas sus rebeliones; y sea mi pueblo y yo sea su Dios, dice Jehová, el Seńor”».

Justicia del castigo de Jerusalén

12 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 13 «Hijo de hombre, cuando la tierra peque contra mí rebelándose pérfidamente, y extienda yo mi mano sobre ella, le corte el sustento de pan, envíe sobre ella hambre y extermine de ella a hombres y bestias,

Promesa de restauración y renovación

14 si estuvieran en medio de ella estos tres hombres: Noé, Daniel y Job, solo ellos, por su justicia, librarían sus propias vidas, dice Jehová, el Seńor. 15 Y si yo hiciera pasar bestias feroces por la tierra y la asolaran, y quedara desolada de modo que nadie pase por allí a causa de las fieras, 16 y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que ni a sus hijos ni a sus hijas librarían; ellos solos serían librados, y la tierra quedaría desolada. 17 O si yo trajera espada sobre la tierra, y dijera: “ˇEspada, pasa por la tierra!”, e hiciera exterminar de ella a hombres y bestias,* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que no librarían a sus hijos ni a sus hijas. Ellos solos serían librados. 19 O si enviara pestilencia sobre esa tierra y derramara mi ira sobre ella con sangre, para exterminar de ella a hombres y a bestias, 20 y estuvieran en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que no librarían a hijo ni a hija. Solamente ellos, por su justicia, librarían sus propias vidas.* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 »Por lo cual, así ha dicho Jehová, el Seńor: “ˇCuánto más cuando yo envíe contra Jerusalén mis cuatro juicios terribles: espada, hambre, fieras y peste, para exterminar de ellas a hombres y a bestias! 22 Sin embargo, he aquí quedará en ella un resto, hijos e hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos vendrán a vosotros, veréis su camino y sus hechos y seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella. 23 Ellos os consolarán cuando veáis su conducta y sus hechos, y comprenderéis que no sin causa hice todo lo que he hecho en ella, dice Jehová, el Seńor”».* Cf. 2 P 3.9.

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 «Hijo de hombre,
żqué es la madera de la vid%más que cualquier otra madera?
żQué es el sarmiento%entre los árboles del bosque?
*
Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 żTomarán de ella madera%para hacer alguna obra?
żTomarán de ella una estaca%para colgar algo en ella?
4 He aquí, es puesta en el fuego%para ser consumida.
Cuando sus dos extremos%haya consumido el fuego
y la parte de en medio se haya quemado,
żservirá para obra alguna?
5 Si cuando estaba entera%no servía para obra alguna,
żcuánto menos después que el fuego%la haya consumido%y que haya sido quemada?
żServirá más para obra alguna?
6 »Por tanto, así dice Jehová, el Seńor:
»Como a la madera de la vid%entre los árboles del bosque,
la cual entregué al fuego%para que la consumiera,
así haré a los moradores de Jerusalén.
7 Pondré mi rostro contra ellos;
aunque del fuego se escaparon,%fuego los consumirá.
Y sabréis que yo soy Jehová,
cuando ponga mi rostro contra ellos.
*
Cf. Mt 25.35-40.8 Y convertiré la tierra en desolación,
por cuanto cometieron prevaricación,
dice Jehová, el Seńor».

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Hijo de hombre, da a conocer a Jerusalén sus abominaciones,* Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 y dile: “Así ha dicho Jehová el Seńor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue un amorreo y tu madre una hetea. 4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte ni frotada con sal, ni fuiste envuelta en pańales. 5 No hubo ojo que se compadeciera de ti para hacerte algo de eso, sintiendo lástima por ti; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. 6 »Yo pasé junto a ti y te vi sucia en tus sangres. Y cuando estabas en tus sangres te dije: ‘ˇVive!’. Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ‘ˇVive!’. 7 Te hice crecer como la hierba del campo; creciste, te hiciste grande y llegaste a ser muy hermosa. Tus pechos se habían formado y tu pelo había crecido, ˇpero estabas desnuda por completo!* Cf. Mt 25.35-40.8 »Pasé otra vez junto a ti y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores. Entonces extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez; te hice juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová, el Seńor, y fuiste mía. 9 Te lavé con agua, lavé tus sangres de encima de ti y te ungí con aceite.* Cf. Lv 18.5.10 Luego te puse un vestido bordado, te calcé de tejón, te ceńí de lino y te cubrí de seda. 11 Te atavié con adornos, puse brazaletes en tus brazos y un collar en tu cuello.

Justicia del castigo de Jerusalén

12 Puse joyas en tu nariz, zarcillos en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza. 13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido bordado era de lino fino y seda. Comiste flor de harina de trigo, miel y aceite. Fuiste embellecida en extremo y prosperaste hasta llegar a reinar.

Promesa de restauración y renovación

14 Tu fama se difundió entre las naciones a causa de tu belleza, que era perfecta por el esplendor que yo puse sobre ti, dice Jehová, el Seńor. 15 »Pero confiaste en tu belleza, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tu lujuria sobre cuantos pasaban. ˇSuya fuiste! 16 Tomaste de tus vestidos, te hiciste diversos lugares altos y fornicaste sobre ellos. ˇCosa semejante nunca había sucedido ni volverá a suceder! 17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata, que yo te había dado, te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas.* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 Tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste, y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. 19 Mi pan también, que yo te había dado, la flor de harina, el aceite y la miel, con lo que yo te mantuve, lo pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue así, dice Jehová, el Seńor. 20 Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fueran consumidos. żEran poca cosa tus fornicaciones,* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 que degollaste también a mis hijos y los ofreciste a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía? 22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda por completo, cuando estabas envuelta en tu sangre. 23 »Y sucedió que después de toda tu maldad (ˇay, ay de ti!, dice Jehová, el Seńor),* Cf. 2 P 3.9.24 te edificaste lugares altos y te hiciste altar en todas las plazas. 25 En cada cabecera de camino edificaste un lugar alto e hiciste abominable tu hermosura: te ofreciste a cuantos pasaban y multiplicaste tus fornicaciones. 26 Fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, robustos de cuerpo; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. 27 Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano y disminuí tu provisión ordinaria. Te entregué a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen y se avergüenzan de tu conducta indecente. 28 Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; fornicaste con ellos y tampoco te saciaste. 29 Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste. 30 »ˇCuán inconstante es tu corazón, dice Jehová, el Seńor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una prostituta desvergonzada,* Cf. Job 34.11; Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 33.20; Mt 16.27; Ro 2.6.31 edificando tus lugares altos en cada cabecera de camino y levantando tus altares en todas las plazas! Pero no fuiste semejante a una prostituta en que menospreciaste la paga.* Haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo: Estas palabras podrían dar la impresión de que Ezequiel tiene demasiada confianza en las posibilidades morales de los seres humanos. Sin embargo, más adelante afirma que el Seńor dará a su pueblo el corazón y el espíritu nuevos, mostrando así que la iniciativa y la acción de Dios son la condición indispensable para que el pueblo pueda convertirse y vivir. Véanse Ez 36.22 nota c; 36.25-27 nota c.32 Fuiste como la mujer adúltera que en lugar de su marido recibe a extrańos.* Cf. Ez 33.11; 2 P 3.9.33 A todas las prostitutas les dan regalos; pero tú diste tus regalos a todos tus amantes. Les diste presentes, para que de todas partes vinieran a ti en tus fornicaciones. 34 Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla; por eso has sido diferente. 35 »Por tanto, prostituta, oye palabra de Jehová. 36 Así dice Jehová, el Seńor: Por cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu vergüenza ha sido manifestada a tus amantes y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste, 37 por eso, yo reuniré a todos tus amantes con los cuales tuviste placer, y a todos los que amaste, y también a todos los que aborreciste. Los reuniré alrededor de ti, y delante de ellos descubriré tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.* Cf. Ap 17.16.38 Yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras y de las que derraman sangre, y traeré sobre ti sangre de ira y de celos. 39 Te entregaré en manos de ellos, y ellos destruirán tus lugares altos y derribarán tus altares. Te despojarán de tus ropas, se llevarán tus hermosas alhajas y te dejarán desnuda por completo. 40 Harán subir contra ti una muchedumbre de gente, que te apedreará y te atravesará con sus espadas. 41 Incendiarán tus casas, y harán en ti juicios en presencia de muchas mujeres. Así haré que dejes de ser una prostituta y que ceses de prodigar tus favores. 42 Así saciaré mi ira sobre ti, se apartará de ti mi celo y descansaré para no volver a enojarme.* Mi celo: Véase Ez 5.13 nota f.43 Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud y me provocaste a ira en todo esto, por eso, yo también traeré tu conducta sobre tu propia cabeza, dice Jehová, el Seńor; pues ni aun has pensado sobre toda tu lujuria. 44 »He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que dice: ‘Cual la madre, tal la hija’. 45 Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana eres de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue una hetea y vuestro padre un amorreo. 46 Tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur de ti.** La ciudad de Samaria había sido la capital de Israel, el reino del norte (cf. 1 R 16.24), hasta que fue destruida por los asirios (2 R 17.5-6). Véase Índice de mapas.Sodoma: Véase Gn 13.10 nota c.47 Ni aun anduviste en sus caminos ni hiciste según sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco, y muy poco, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos. 48 Vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas. 49 Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado. 50 Se llenaron de soberbia e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi, las quité. 51 Sin embargo, Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas las abominaciones que hiciste. 52 Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza en los pecados que cometiste, más abominables que los de ellas. ˇMás justas son que tú! Avergüénzate, pues, tú también, y carga con tu ignominia, por cuanto has justificado a tus hermanas. 53 »Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas, 54 para que cargues con tu ignominia y te avergüences de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas. 55 Tus hermanas: Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su primer estado. También tú y tus hijas volveréis a vuestro primer estado. 56 Tu hermana Sodoma no era digna de mención en tu boca en el tiempo de tus soberbias, 57 antes que tu maldad fuera descubierta. Así también, ahora llevas tú la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian. 58 Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehová. 59 »Pero aún más ha dicho Jehová, el Seńor: Yo no haré contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto. 60 Antes bien, yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto eterno. 61 Te acordarás de tu conducta, y te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, aunque no por tu pacto, 62 sino por mi pacto que confirmaré contigo. Y sabrás que yo soy Jehová; 63 para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová, el Seńor”».

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «Hijo de hombre, propón una figura y narra una parábola a la casa de Israel.* Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 Dirás: “Así ha dicho Jehová, el Seńor:
»Una gran águila,
de grandes alas y largos miembros,
llena de plumas de diversos colores,
vino al Líbano
y tomó el cogollo de un cedro.
4 Arrancó el principal de sus renuevos,
lo llevó a tierra de mercaderes
y lo puso en una ciudad de comerciantes.
5 Tomó también de la simiente de la tierra
y la puso en un campo%bueno para sembrar.
La plantó junto a aguas abundantes,
a manera de un sauce.
6 Brotó, se hizo una vid
de mucho ramaje y poca altura;
sus ramas miraban al águila
y sus raíces estaban debajo de ella.
Así que se convirtió en una vid
que hizo sarmientos y echó mugrones.
7 »Había también otra gran águila,
de grandes alas y espeso plumaje.
Y he aquí, la vid llevó hacia ella sus raíces
y extendió hacia ella sus ramas,
para ser regada por ella
por los surcos de su plantío.
*
Cf. Mt 25.35-40.8 En un buen campo,%junto a muchas aguas, fue plantada,
para que echara ramas y diera fruto,
y para que fuera vid robusta”.
9 »Diles: “Así ha dicho Jehová, el Seńor:
»żSerá prosperada?
żNo arrancará sus raíces,
destruirá su fruto y se secará?
Todas sus hojas lozanas se secarán;
y eso sin gran poder ni mucha gente
para arrancarla de raíz.
*
Cf. Lv 18.5.10 He aquí, está plantada:
żSerá prosperada? żNo se secará del todo
cuando el viento del este la toque?
ˇEn los mismos surcos de su verdor,%se secará!”».
11 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Justicia del castigo de Jerusalén

12 «Di ahora a la casa rebelde: “żNo habéis entendido qué significan estas cosas?”. Diles: “He aquí que el rey de Babilonia vino a Jerusalén, tomó a tu rey y a sus jefes y los llevó consigo a Babilonia. 13 Tomó también a uno de la descendencia real, hizo pacto con él y le hizo prestar juramento. Y se llevó consigo a los poderosos de la tierra,

Promesa de restauración y renovación

14 para que el reino fuera abatido y no se levantara, a fin de que, guardando el pacto, permaneciera en pie. 15 Pero se rebeló contra él, enviando embajadores a Egipto para que le diera caballos y mucha gente. żSerá prosperado, escapará el que estas cosas hizo? El que rompió el pacto, żpodrá escapar? 16 Vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que morirá en medio de Babilonia, en el lugar donde habita el rey que lo hizo reinar, cuyo juramento menospreció y cuyo pacto, hecho con él, rompió. 17 Y ni con gran ejército ni con mucha compańía hará el faraón nada por él en la batalla, cuando se levanten terraplenes y se construyan torres para cortar muchas vidas.* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 Por cuanto menospreció el juramento y quebrantó el pacto, cuando he aquí que había dado su mano, y ha hecho todas estas cosas, no escapará. 19 Por tanto, así ha dicho Jehová, el Seńor: Vivo yo, que el juramento mío que menospreció y mi pacto que ha quebrantado, los haré caer sobre su propia cabeza. 20 Extenderé sobre él mi red y quedará preso en mi trampa. Lo haré venir a Babilonia, y allí entraré en juicio con él por su infidelidad que contra mí ha cometido.* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caerán a espada, y los que queden serán esparcidos a todos los vientos. Y sabréis que yo, Jehová, he hablado. 22 »Así ha dicho Jehová, el Seńor:
»Tomaré yo del cogollo%de aquel alto cedro
y lo plantaré;
del principal de sus renuevos%cortaré un tallo
y lo plantaré sobre un monte%muy elevado.
23 En el monte alto de Israel lo plantaré.
Levantará sus ramas, dará fruto
y se hará un cedro magnífico.
Habitarán debajo de él%todas las aves de toda especie;
a la sombra de sus ramas habitarán.
*
Cf. 2 P 3.9.24 Y sabrán todos los árboles del campo%que yo, Jehová,
abatí el árbol elevado%y levanté el árbol bajo,
hice secar el árbol verde%e hice reverdecer el árbol seco.
Yo, Jehová, lo he dicho, y lo haré”».

La gloria de Dios abandona el Templo

Reprensión de los príncipes malvados

Salida de Ezequiel en seńal de la cautividad

Condenación de los falsos profetas

Juicio contra los idólatras que consultan al profeta

Jerusalén es como una vid inútil

Infidelidad de Jerusalén

Parábola de las águilas y la vid

El alma que peque, morirá

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 «żQué pensáis vosotros, los que en la tierra de Israel usáis este refrán, que dice:
“Los padres comieron las uvas agrias,
y a los hijos les dio dentera”?
*
Los padres... los hijos...: Los israelitas se lamentaban de sufrir las consecuencias de un mal que no habían cometido ellos sino sus antepasados (cf. Ex 20.5-6). El profeta rechaza de plano esta visión fatalista y exhorta a buscar la gracia de Dios y la salvación mediante la conversión personal. Cf. Ez 18.2-3,31-32.3 »Vivo yo, dice Jehová, el Seńor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel. 4 He aquí que todas las almas son mías: como el alma del padre, así el alma del hijo es mía. El alma que peque esa morirá. 5 »El hombre que es justo, que actúa conforme al derecho y la justicia; 6 que no come sobre los montes ni alza sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; que no viola a la mujer de su prójimo ni se une a la mujer menstruosa; 7 que no oprime a nadie, sino que al deudor devuelve su prenda; que no comete robo alguno; que da su pan al hambriento y cubre con vestido al desnudo;* Cf. Mt 25.35-40.8 que no presta con interés o con usura; que retrae su mano de la maldad y practica verdaderamente la justicia entre unos y otros; 9 que camina en mis ordenanzas y guarda mis decretos a fin de actuar rectamente, este es justo y vivirá, dice Jehová, el Seńor.* Cf. Lv 18.5.10 »Pero si engendra un hijo ladrón y sanguinario que hace alguna cosa de estas, 11 y no hace las otras, sino que come sobre los montes, viola a la mujer de su prójimo,

Justicia del castigo de Jerusalén

12 oprime al pobre y necesitado, comete robos y no devuelve la prenda, alza sus ojos hacia los ídolos y comete abominación, 13 presta a interés y con usura, żvivirá este? ˇNo vivirá! Todas esas abominaciones cometió y, de cierto, morirá: su sangre caerá sobre él.

Promesa de restauración y renovación

14 »Pero si este engendra un hijo que ve todos los pecados que cometió su padre, pero que, aun viéndolos, no los imita: 15 no come sobre los montes ni alza sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, a la mujer de su prójimo no viola, 16 no oprime a nadie, no retiene la prenda ni comete robos, da de su pan al hambriento y cubre con vestido al desnudo, 17 aparta su mano del pobre y no cobra interés o usura, guarda mis decretos y anda en mis ordenanzas, este no morirá por la maldad de su padre: de cierto vivirá.* Aparta su mano del pobre: heb.; según la versión griega (LXX): No hace dańo a nadie.18 Pero su padre, por cuanto hizo agravio, despojó violentamente al hermano e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad. 19 »Y si preguntáis: “żPor qué el hijo no llevará el pecado de su padre?”. Pues porque el hijo actuó conforme al derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de cierto vivirá. 20 El alma que peque, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo recaerá sobre él y la impiedad del impío recaerá sobre él.* Cf. Dt 24.16.

El camino de Dios es justo

(Ez 33. 10-20)

21 »Pero si el impío se aparta de todos sus pecados que cometió, y guarda todos mis estatutos y actúa conforme al derecho y la justicia, de cierto vivirá: no morirá. 22 Ninguna de las transgresiones que cometió le será recordada; por la justicia que practicó, vivirá. 23 żAcaso quiero yo la muerte del impío? dice Jehová, el Seńor. żNo vivirá, si se aparta de sus malos caminos?* Cf. 2 P 3.9.24 Pero si el justo se aparta de su justicia, y comete maldad y actúa conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, żvivirá él? ˇNinguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta! Por su infidelidad que cometió, por el pecado que cometió, por ello morirá. 25 »Y si decís: “No es recto el camino del Seńor”, oíd ahora, casa de Israel: żNo es recto mi camino? żNo son vuestros caminos los torcidos? 26 Apartándose el justo de su justicia y cometiendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá. 27 Pero apartándose el impío de su impiedad que hizo y actuando conforme al derecho y la justicia, hará vivir su alma. 28 Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá: no morirá. 29 Si aún dice la casa de Israel: “No es recto el camino del Seńor”; żno son rectos mis caminos, casa de Israel? ˇCiertamente, vuestros caminos no son rectos! 30 »Por tanto, casa de Israel, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, dice Jehová, el Seńor. Convertíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina.* Cf. Job 34.11; Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 33.20; Mt 16.27; Ro 2.6.31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. żPor qué moriréis, casa de Israel?* Haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo: Estas palabras podrían dar la impresión de que Ezequiel tiene demasiada confianza en las posibilidades morales de los seres humanos. Sin embargo, más adelante afirma que el Seńor dará a su pueblo el corazón y el espíritu nuevos, mostrando así que la iniciativa y la acción de Dios son la condición indispensable para que el pueblo pueda convertirse y vivir. Véanse Ez 36.22 nota c; 36.25-27 nota c.32 Porque yo no quiero la muerte del que muere, dice Jehová, el Seńor. ˇConvertíos, pues, y viviréis!* Cf. Ez 33.11; 2 P 3.9.