La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Jehová dijo a Moisés: --Mira, yo te he constituido dios para el faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. 2 Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón, tu hermano, hablará al faraón para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 3 Pero yo endureceré el corazón del faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis seńales y mis maravillas. 4 El faraón no os oirá, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré a mis ejércitos, a mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. 5 Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos. 6 Moisés y Aarón hicieron como Jehová les mandó; así lo hicieron.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Tenía Moisés ochenta ańos de edad, y Aarón ochenta y tres, cuando hablaron al faraón.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 --Si el faraón os responde: “Mostrad un milagro”, dirás a Aarón: “Toma tu vara y échala delante del faraón, para que se convierta en una culebra”. 10 Fueron, pues, Moisés y Aarón ante el faraón, e hicieron como lo había mandado Jehová. Y echó Aarón su vara delante del faraón y de sus siervos, y se convirtió en una culebra. 11 Entonces llamó también el faraón a los sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos;
Leyes sobre actos de violencia
12 pues cada uno echó su vara, las cuales se volvieron culebras; pero la vara de Aarón devoró las varas de ellos.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Sin embargo, el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó, como lo había dicho Jehová.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Entonces Jehová dijo a Moisés: --El corazón del faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. 15 Ve por la mańana al faraón, cuando baje al río. Saldrás a su encuentro en la ribera llevando en tu mano la vara que se volvió culebra,
La plaga de piojos
16 y le dirás: “Jehová, el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: ‘Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto’; pero hasta ahora no has querido oir.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: Voy a golpear con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Los peces que hay en el río morirán; apestará el río, y los egipcios tendrán asco de beber sus aguas”. 19 Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: “Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre y haya sangre por toda la región de Egipto, hasta en los vasos de madera y en los de piedra”.
La plaga de moscas
20 Moisés y Aarón hicieron como lo mandó Jehová. Alzando la vara, golpeó las aguas que había en el río, en presencia del faraón y de sus siervos, y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.
La plaga de tinieblas
21 Asimismo, los peces que había en el río murieron; el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Pero los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, así que el corazón del faraón se endureció y no los escuchó, como lo había dicho Jehová. 23 El faraón se volvió y regresó a su casa, sin prestar atención tampoco a esto. 24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río. 25 Así pasaron siete días después que Jehová hirió el río.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, y dile: “Jehová ha dicho así: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva, 2 porque si no lo dejas partir, yo castigaré con ranas todos tus territorios. 3 El río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la habitación donde duermes y sobre tu cama; en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. 4 Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos’ ”. 5 Y Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: “Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto”. 6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Pero los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: --Orad a Jehová para que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Respondió Moisés al faraón: --Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y queden solamente en el río. 10 --Mańana --dijo él. Moisés respondió: --Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová, nuestro Dios. 11 Las ranas se apartarán de ti y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río.
Leyes sobre actos de violencia
12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia del faraón. Moisés clamó a Jehová tocante a las ranas que había mandado sobre el faraón.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés: murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Las juntaron en montones, y apestaba la tierra. 15 Pero al ver el faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, tal como Jehová lo había dicho.
La plaga de piojos
16 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se convierta en piojos por todo el país de Egipto”.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Ellos lo hicieron así; Aarón extendió su mano con la vara y golpeó el polvo de la tierra, el cual se convirtió en piojos que se lanzaron sobre los hombres y las bestias. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos en todo el país de Egipto.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Los hechiceros también intentaron sacar piojos con sus encantamientos, pero no pudieron. Hubo, pues, piojos tanto en los hombres como en las bestias. 19 Entonces los hechiceros dijeron al faraón: --Es el dedo de Dios. Pero el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó, tal como Jehová lo había dicho.
La plaga de moscas
20 Jehová dijo a Moisés: --Levántate de mańana y ponte delante del faraón, cuando él salga al río, y dile: “Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo para que me sirva,
La plaga de tinieblas
21 porque si no dejas ir a mi pueblo, yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que no haya en ella ninguna clase de moscas, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. 23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mańana será esta seńal”. 24 Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa del faraón, sobre las casas de sus siervos y sobre todo el país de Egipto; la tierra fue corrompida a causa de ellas. 25 Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: --Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios, pero dentro del país.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Moisés respondió: --No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová, nuestro Dios, lo que es la abominación para los egipcios. Si sacrificáramos lo que es abominación para los egipcios delante de ellos, żno nos apedrearían? 27 Iremos por el desierto, tres días de camino, y ofreceremos sacrificios a Jehová, nuestro Dios, como él nos diga. 28 Dijo el faraón: --Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová, vuestro Dios, en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.
Muerte de los primogénitos
29 Y Moisés respondió: --Al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se alejen del faraón, de sus siervos y de su pueblo mańana; con tal de que el faraón no nos engańe más, impidiendo que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios a Jehová. 30 Entonces Moisés salió de la presencia del faraón, y oró a Jehová. 31 Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés y apartó todas aquellas moscas del faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. 32 Pero también esta vez el faraón endureció su corazón y no dejó partir al pueblo.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, y dile: “Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, 2 porque si no lo dejas ir, y lo sigues deteniendo, 3 la mano de Jehová caerá, con plaga gravísima, sobre el ganado que está en los campos: sobre caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. 4 Pero Jehová hará distinción entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo que pertenece a los hijos de Israel”. 5 Y Jehová fijó el plazo, diciendo: --Mańana hará Jehová esta cosa en la tierra. 6 Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; pero del ganado de los hijos de Israel no murió ni un animal.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 El faraón hizo averiguar, y se supo que del ganado de los hijos de Israel no había muerto ni un animal. Pero el corazón del faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Entonces Jehová dijo a Moisés y a Aarón: --Tomad puńados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante del faraón.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Se convertirá en polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias por todo el país de Egipto. 10 Ellos tomaron ceniza del horno y se pusieron delante del faraón; la esparció Moisés hacia el cielo, y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias. 11 Ni los hechiceros podían permanecer delante de Moisés a causa del sarpullido, pues los hechiceros tenían sarpullido como todos los egipcios.
Leyes sobre actos de violencia
12 Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y no los oyó, tal como Jehová lo había dicho a Moisés.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Luego Jehová dijo a Moisés: --Levántate de mańana, ponte delante del faraón y dile: “Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva,* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 porque yo enviaré esta vez todas mis plagas sobre tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. 15 Por tanto, ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con una plaga, y desaparecerás de la tierra.
La plaga de piojos
16 A la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 żTodavía te opones a mi pueblo y no lo dejas ir?* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Mańana, a esta hora, yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. 19 Envía, pues, a recoger tu ganado y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o animal que se halle en el campo y no sea recogido en casa, el granizo caerá sobre él, y morirá”.
La plaga de moscas
20 De los siervos del faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová recogió a sus criados y a su ganado en casa,
La plaga de tinieblas
21 pero el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó a sus criados y a su ganado en el campo.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano hacia el cielo, para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, sobre las bestias y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto. 23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar; el fuego se descargó sobre la tierra, y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. 25 Aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; también destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo. 27 Entonces el faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: --He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. 28 Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo. Yo os dejaré ir; y no os detendréis más.
Muerte de los primogénitos
29 Moisés le respondió: --Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová; los truenos cesarán y no habrá más granizo, para que sepas que de Jehová es la tierra. 30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios. 31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en cańa. 32 Pero el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. 33 Cuando Moisés salió de la presencia del faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra. 34 Al ver el faraón que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. 35 Se endureció el corazón del faraón, y no dejó ir a los hijos de Israel, tal como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, porque yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis seńales, 2 para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto y las seńales que hice entre ellos, y así sepáis que yo soy Jehová. 3 Entonces fueron Moisés y Aarón ante el faraón, y le dijeron: --Jehová, el Dios de los hebreos, ha dicho así: “żHasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 4 Y si aún rehúsas dejarlo ir, mańana yo traeré sobre tu territorio la langosta, 5 la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra. Ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que crece en el campo. 6 Llenará tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos aparecieron sobre la tierra hasta hoy”. Y dándose vuelta, salió de la presencia del faraón.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Entonces los siervos del faraón le dijeron: --żHasta cuándo será este hombre una amenaza para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová, su Dios. żAcaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Llamaron, pues, de nuevo a Moisés y Aarón ante el faraón, el cual les dijo: --Andad, servid a Jehová, vuestro Dios. żQuiénes son los que han de ir?* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Moisés respondió: --Hemos de ir con nuestros nińos y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir, porque es nuestra fiesta solemne para Jehová. 10 Él les dijo: --ˇAsí sea Jehová con vosotros! żCómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros nińos? ˇMirad cómo el mal está delante de vuestro rostro! 11 No será así; id ahora vosotros los hombres y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia del faraón.
Leyes sobre actos de violencia
12 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto y consuma todo lo que el granizo dejó.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mańana, el viento oriental trajo la langosta.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 La langosta subió sobre toda la tierra de Egipto y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después; 15 cubrió la faz de todo el país y oscureció la tierra; consumió toda la hierba de la tierra y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en los árboles ni en la hierba del campo en toda la tierra de Egipto.
La plaga de piojos
16 Entonces el faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: --He pecado contra Jehová, vuestro Dios, y contra vosotros.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Pero os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová, vuestro Dios, para que aparte de mí al menos esta plaga mortal.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Salió Moisés de delante del faraón, y oró a Jehová. 19 Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental que se llevó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto.
La plaga de moscas
20 Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel.
La plaga de tinieblas
21 Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Extendió Moisés su mano hacia el cielo, y por tres días hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto. 23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones. 24 Entonces el faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: --Id, servid a Jehová; que solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas. Vayan también vuestros nińos con vosotros. 25 Moisés respondió: --Tú nos darás los animales para los sacrificios y holocaustos que ofreceremos a Jehová, nuestro Dios.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Y nuestro ganado irá también con nosotros. No quedará ni una pezuńa, porque de él hemos de tomar para servir a Jehová, nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá. 27 Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y este no quiso dejarlos ir. 28 Y le dijo el faraón: --Retírate de mi presencia. Cuídate de no ver más mi rostro, pues el día en que veas mi rostro, morirás.
Muerte de los primogénitos
29 Y Moisés respondió: --ˇBien has dicho! No veré más tu rostro.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Jehová dijo a Moisés: --Una plaga más traeré sobre el faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí. De seguro que os echará de aquí definitivamente. 2 Habla ahora al pueblo, que cada uno pida a su vecino y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro. 3 Jehová hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios. También Moisés era considerado un gran hombre en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos del faraón y a los ojos del pueblo. 4 Dijo, pues, Moisés: --Jehová ha dicho así: “Hacia la medianoche yo atravesaré el país de Egipto, 5 y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. 6 Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo ni jamás habrá.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas”.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Entonces vendrán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: “Vete, tú y todo el pueblo que está bajo tus órdenes”. Y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia del faraón.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Luego Jehová dijo a Moisés: --El faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto. 10 Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante del faraón, pues Jehová había endurecido el corazón del faraón, y este no dejó salir a los hijos de Israel fuera de su país.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, y les dijo: 2 «Este mes será para vosotros el principal entre los meses; os será el primero de los meses del ańo. 3 Hablad a toda la congregación de Israel, y decid: “El día diez de este mes tomará cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. 4 Pero si la familia es demasiado pequeńa, que no baste para comer el cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre os repartiréis el cordero. 5 El animal será sin defecto, macho de un ańo; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. 6 Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Tomarán de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Esa noche comerán la carne asada al fuego y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Ninguna cosa comeréis de él cruda ni cocida en agua, sino asada al fuego; comeréis también su cabeza, sus patas y sus entrańas. 10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mańana; y lo que quede hasta la mańana, lo quemaréis en el fuego. 11 Lo habéis de comer así: ceńidos con un cinto, con vuestros pies calzados y con el bastón en la mano; y lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua de Jehová.
Leyes sobre actos de violencia
12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias, y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo, Jehová.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 »La sangre os será por seńal en las casas donde vosotros estéis; veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Este día os será memorable, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. 15 Siete días comeréis panes sin levadura. El primer día haréis desaparecer toda levadura de vuestras casas, porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, será eliminado de Israel.
La plaga de piojos
16 El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación. Ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Guardaréis la fiesta de los Panes sin levadura, porque en ese mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento a lo largo de vuestras generaciones como una costumbre perpetua.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19 Durante siete días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera que coma algo leudado, tanto extranjero como natural del país, será eliminado de la congregación de Israel.
La plaga de moscas
20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura”».
La plaga de tinieblas
21 Moisés convocó a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Salid y buscad corderos para vuestras familias, y sacrificad la pascua.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Tomad un manojo de hisopo, mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo. Que ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mańana, 23 pues Jehová pasará hiriendo a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová de largo por aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. 24 Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25 Cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, también guardaréis este rito.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Y cuando os pregunten vuestros hijos: “żQué significa este rito?”, 27 vosotros responderéis: “Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios y libró nuestras casas”». Entonces el pueblo se inclinó y adoró. 28 Luego los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente tal como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón.
Muerte de los primogénitos
29 Aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. 30 Se levantó aquella noche el faraón, todos sus siervos y todos los egipcios, y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiera un muerto. 31 E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: --Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id a servir a Jehová, como habéis dicho. 32 Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí. 33 Los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra, porque decían: «Todos moriremos». 34 Y llevó el pueblo su masa antes que fermentara, la envolvieron en sábanas y la cargaron sobre sus hombros. 35 E hicieron los hijos de Israel conforme a la orden de Moisés, y pidieron a los egipcios alhajas de plata y de oro, y vestidos. 36 Jehová hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, y estos les dieron cuanto pedían. Así despojaron a los egipcios.
Los israelitas salen de Egipto
37 Partieron los hijos de Israel de Ramesés hacia Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los nińos.* Sucot: localidad egipcia situada probablemente al sudeste de Ramesés; pero véase Ex 14.2 n.38 También subió con ellos una gran multitud de toda clase de gentes, ovejas y muchísimo ganado.* Este v. es muy importante para reconstruir la historia de la formación del pueblo de Israel. A la salida de Egipto, el pueblo de Israel estaba integrado no solamente por los descendientes directos de Jacob, sino que a ellos se les había agregado una gran multitud de toda clase de gentes.39 Cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios no habían tenido tiempo ni para prepararse comida.* Cf. v. 34; Dt 16.3.40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de cuatrocientos treinta ańos.ń 12.40-41Cuatrocientos treinta ańos: Cf. Gn 15.13-16; Hch 7.6, y véase Gl 3.17 n. 41 El mismo día en que se cumplían los cuatrocientos treinta ańos, todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto. 42 Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel a lo largo de sus generaciones. 43 Jehová dijo a Moisés y a Aarón: «Esta es la ley para la Pascua: ningún extrańo comerá de ella. 44 Pero todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hayas circuncidado. 45 El extranjero y el jornalero no comerán de ella. 46 Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella ni le quebraréis ningún hueso.* Cf. Nm 9.12; texto citado en Jn 19.36.47 Toda la congregación de Israel lo hará. 48 Si algún extranjero habita contigo y quiere celebrar la Pascua para Jehová, que le sea circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, pues será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. 49 La misma ley regirá para el natural y para el extranjero que habite entre vosotros».* Cf. Nm 9.14.50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel. Tal como mandó Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron. 51 Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por grupos.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Jehová habló a Moisés y le dijo: 2 «Conságrame todo primogénito. Todo lo que abre la matriz entre los hijos de Israel, tanto de los hombres como de los animales, mío es». 3 Moisés dijo al pueblo: «Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis cosa leudada. 4 Vosotros salís hoy, en el mes de Abib. 5 Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás esta celebración en este mes. 6 Siete días comerás pan sin leudar, pero el séptimo día será fiesta para Jehová.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Durante los siete días se comerán los panes sin levadura, y no tendrás contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 En aquel día lo explicarás a tu hijo diciendo: “Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto”.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Te será como una seńal en la mano y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca, por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto. 10 Por tanto, tú guardarás este rito de ańo en ańo, a su debido tiempo. 11 »Cuando Jehová te haya llevado a la tierra del cananeo, como lo ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la haya dado,
Leyes sobre actos de violencia
12 dedicarás a Jehová a todo aquel que abre la matriz. Asimismo, todo primer nacido de tus animales, si es macho, será de Jehová.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Pero todo primogénito de asno lo redimirás con un cordero; y si no lo redimes, quebrarás su cuello. También redimirás al primogénito de tus hijos.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Y cuando el día de mańana te pregunte tu hijo: “żQué es esto?”, le dirás: “Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; 15 y cuando se endureció el faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia. Por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.
La plaga de piojos
16 Te será, pues, como una seńal en la mano y como un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte”».* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Luego que el faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca, pues dijo Dios: «Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y regrese a Egipto».* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Por eso hizo Dios que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto del Mar Rojo. Los hijos de Israel salieron de Egipto armados. 19 Moisés tomó también consigo los huesos de José, el cual había hecho jurar a los hijos de Israel, diciéndoles: «Dios ciertamente os visitará, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí con vosotros».
La plaga de moscas
20 Partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto.
La plaga de tinieblas
21 Jehová iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Nunca se apartó del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Habló Jehová a Moisés y le dijo: 2 «Di a los hijos de Israel que regresen y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar, enfrente de Baal-zefón. Acamparéis frente a ese lugar, junto al mar. 3 Y el faraón dirá de los hijos de Israel: “Encerrados están en la tierra; el desierto los ha encerrado”. 4 Yo endureceré el corazón del faraón, para que los siga; entonces seré glorificado en el faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová». Ellos lo hicieron así. 5 Cuando fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía, el corazón del faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: «żCómo hemos hecho esto? Hemos dejado ir a Israel, para que no nos sirva». 6 Unció entonces su carro y tomó consigo a su ejército.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, junto con sus capitanes.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Endureció Jehová el corazón del faraón, rey de Egipto, el cual siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Los egipcios los siguieron con toda la caballería y los carros del faraón, su gente de a caballo y todo su ejército; los alcanzaron donde estaban acampados junto al mar, cerca de Pi-hahirot, frente a Baal-zefón. 10 Cuando el faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos y vieron que los egipcios venían tras ellos, por lo que los hijos de Israel clamaron a Jehová llenos de temor, 11 y dijeron a Moisés: --żNo había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? żPor qué nos has hecho esto? żPor qué nos has sacado de Egipto?
Leyes sobre actos de violencia
12 Ya te lo decíamos cuando estábamos en Egipto: Déjanos servir a los egipcios, porque mejor nos es servir a los egipcios que morir en el desierto.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Moisés respondió al pueblo: --No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová os dará hoy, porque los egipcios que hoy habéis visto, no los volveréis a ver nunca más.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. 15 Entonces Jehová dijo a Moisés: --żPor qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.
La plaga de piojos
16 Y tú, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Yo endureceré el corazón de los egipcios, para que los sigan; entonces me glorificaré en el faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en el faraón, en sus carros y en su gente de a caballo. 19 El ángel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se apartó y se puso detrás de ellos; asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,
La plaga de moscas
20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; para aquellos era una nube tenebrosa, pero a Israel lo alumbraba de noche; por eso, en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.
La plaga de tinieblas
21 Moisés extendió su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirara por medio de un recio viento oriental que sopló toda aquella noche. Así se secó el mar y las aguas quedaron divididas.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Entonces los hijos de Israel entraron en medio del mar, en seco, y las aguas eran como un muro a su derecha y a su izquierda. 23 Los egipcios los siguieron, y toda la caballería del faraón, sus carros y su gente de a caballo entraron tras ellos hasta la mitad del mar. 24 Aconteció a la vigilia de la mańana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios; 25 quitó además las ruedas de sus carros y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: --Huyamos ante Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Pero Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y su caballería. 27 Moisés extendió su mano sobre el mar y, cuando amanecía, el mar se volvió con toda su fuerza; al huir, los egipcios se encontraban con el mar. Así derribó Jehová a los egipcios en medio del mar, 28 pues al volver las aguas, cubrieron los carros, la caballería y todo el ejército del faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó ni uno de ellos.
Muerte de los primogénitos
29 En cambio, los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, y las aguas eran como un muro a su derecha y a su izquierda. 30 Así salvó Jehová aquel día a Israel de manos de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. 31 Al ver Israel aquel gran hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios, el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés, su siervo.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este cántico a Jehová:
«Cantaré yo a Jehová,
porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo y al jinete.
2 Jehová es mi fortaleza%y mi cántico.
Ha sido mi salvación.
Este es mi Dios, a quien yo alabaré;
el Dios de mi padre,%a quien yo enalteceré.
3 Jehová es un guerrero.
ˇJehová es su nombre!
4 Echó en el mar los carros%del faraón y su ejército.
Lo mejor de sus capitanes,%en el Mar Rojo se hundió.
5 Los abismos los cubrieron;
descendieron a las profundidades%como piedra.
6 Tu diestra, Jehová,%ha magnificado su poder.
Tu diestra, Jehová,%ha aplastado al enemigo.
** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Con la grandeza de tu poder
has derribado%a los que se levantaron contra ti.
Enviaste tu ira%y los consumió como a hojarasca.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Al soplo de tu aliento%se amontonaron las aguas,
se juntaron las corrientes%como en un montón,
los abismos se cuajaron%en medio del mar.
* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 »El enemigo dijo:
“Perseguiré, apresaré,
repartiré despojos;
mi alma se saciará de ellos.
Sacaré mi espada,
los destruirá mi mano”.
10 Soplaste con tu viento, los cubrió el mar;
se hundieron como plomo%en las impetuosas aguas.
11 żQuién como tú, Jehová, entre los dioses?
żQuién como tú, magnífico en santidad,
terrible en maravillosas hazańas,%hacedor de prodigios?
Leyes sobre actos de violencia
12 Extendiste tu diestra;
la tierra los tragó.
* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Condujiste en tu misericordia
a este pueblo que redimiste.
Lo llevaste con tu poder%a tu santa morada.
* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Lo oirán los pueblos y temblarán.
El dolor se apoderará%de la tierra de los filisteos.
15 Entonces los caudillos de Edom%se turbarán,
a los valientes de Moab%los asaltará temblor,
se acobardarán todos los habitantes%de Canaán.
La plaga de piojos
16 ˇQue caiga sobre ellos temblor y espanto!
Ante la grandeza de tu brazo
enmudezcan como una piedra,
hasta que haya pasado tu pueblo,%oh Jehová,
hasta que haya pasado%este pueblo que tú rescataste.
* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Tú los introducirás y los plantarás
en el monte de tu heredad,
en el lugar donde has preparado,%oh Jehová, tu morada,
en el santuario que tus manos,%oh Jehová, han afirmado.
* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 ˇJehová reinará eternamente%y para siempre!». 19 Cuando el faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, Jehová hizo que las aguas del mar se volvieran contra ellos, mientras los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar.
La plaga de moscas
20 Entonces María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron detrás de ella con panderos y danzas.
La plaga de tinieblas
21 Y María repetía:
«Cantad a Jehová,
porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo%y al jinete».
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Moisés hizo partir a Israel del Mar Rojo. Salieron al desierto de Shur y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 23 Llegaron a Mara, pero no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 24 El pueblo se puso a murmurar contra Moisés, diciendo: «żQué hemos de beber?».ń 15.24Acerca de la murmuración de los israelitas, véase Ex 14.11-12 n. 25 Entonces Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Les dijo: «Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador». 27 Después llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto. 2 En el desierto, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón. 3 Los hijos de Israel les decían: --Ojalá hubiéramos muerto a manos de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos ante las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos, pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. 4 Jehová dijo a Moisés: --Mira, yo os haré llover pan del cielo. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. 5 Pero en el sexto día se prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. 6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: --En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto,** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 y por la mańana veréis la gloria de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; pues żqué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Y Moisés ańadió: --Jehová os dará por la tarde carne para comer, y por la mańana pan hasta saciaros, porque Jehová ha oído lo que habéis murmurado contra él; pues żqué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Luego dijo Moisés a Aarón: --Di a toda la congregación de los hijos de Israel: “Acercaos a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones”. 10 Mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los hijos de Israel, ellos miraron hacia el desierto, y vieron que la gloria de Jehová aparecía en la nube. 11 Y Jehová dijo a Moisés:
Leyes sobre actos de violencia
12 --Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Háblales y diles: “Al caer la tarde comeréis carne, y por la mańana os saciaréis de pan. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios”.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Al llegar la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento, y por la mańana descendió rocío alrededor del campamento.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Cuando el rocío cesó de descender, apareció sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como escarcha sobre la tierra. 15 Al verlo, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: «żQué es esto?», porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: --Es el pan que Jehová os da para comer.
La plaga de piojos
16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pueda comer, un gomer por cabeza, conforme al número de personas en su familia; tomaréis cada uno para los que están en su tienda.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Los hijos de Israel lo hicieron así, y recogieron unos más, otros menos.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. 19 Luego les dijo Moisés: --Ninguno deje nada de ello para mańana.
La plaga de moscas
20 Pero ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron algo para el otro día; pero crió gusanos, y apestaba. Y se enojó con ellos Moisés.
La plaga de tinieblas
21 Lo recogían cada mańana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno. Todos los príncipes de la congregación fueron y se lo hicieron saber a Moisés. 23 Él les dijo: --Esto es lo que ha dicho Jehová: “Mańana es sábado, el día de reposo consagrado a Jehová; lo que tengáis que cocer, cocedlo hoy, y lo que tengáis que cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobre, guardadlo para mańana”. 24 Ellos lo guardaron hasta el día siguiente, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó ni apestó. 25 Entonces dijo Moisés: --Comedlo hoy, porque hoy es sábado dedicado a Jehová; hoy no hallaréis nada en el campo.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, que es sábado, nada se hallará. 27 Aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron nada. 28 Y Jehová dijo a Moisés: --żHasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes?
Muerte de los primogénitos
29 Mirad que Jehová os dio el sábado, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Quédese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. 30 Así el pueblo reposó el séptimo día. 31 La casa de Israel lo llamó «maná»; era como una semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. 32 Después dijo Moisés: --Esto es lo que Jehová ha mandado: “Llenad un gomer de él y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto”. 33 A Aarón dijo Moisés: --Toma una vasija, pon en ella un gomer de maná y colócalo delante de Jehová, a fin de que sea guardado para vuestros descendientes. 34 Aarón lo puso delante del Testimonioń 16.34El Arca del Testimonio: Véanse las indicaciones para su construcción en Ex 25.10-22; 37.1-9.para guardarlo, tal como Jehová lo mandó a Moisés. 35 Así comieron los hijos de Israel maná durante cuarenta ańos, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán. 36 Un gomer es la décima parte de un efa.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin avanzando por jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim, donde no había agua para que el pueblo bebiera. 2 Y disputó el pueblo con Moisés, diciéndole: --Danos agua para que bebamos. --żPor qué disputáis conmigo? żPor qué tentáis a Jehová? --les respondió Moisés. 3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés: --żPor qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? 4 Entonces clamó Moisés a Jehová, y dijo: --żQué haré con este pueblo? ˇPoco falta para que me apedreen! 5 Jehová respondió a Moisés: --Pasa delante del pueblo y toma contigo algunos ancianos de Israel; toma también en tu mano la vara con que golpeaste el río, y ve. 6 Allí yo estaré ante ti sobre la peńa, en Horeb; golpearás la peńa, y saldrán de ella aguas para que beba el pueblo. Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Y dio a aquel lugar el nombre de Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel y porque tentaron a Jehová al decir: «żEstá, pues, Jehová entre nosotros o no?».
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Después vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Y dijo Moisés a Josué: --Escoge a algunos hombres y sal a pelear contra Amalec. Mańana yo estaré sobre la cumbre del collado con la vara de Dios en mi mano. 10 Josué hizo como le dijo Moisés y salió a pelear contra Amalec. Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel vencía; pero cuando él bajaba su mano, vencía Amalec.
Leyes sobre actos de violencia
12 Como las manos de Moisés se cansaban, tomaron una piedra y la pusieron debajo de él. Moisés se sentó sobre ella, mientras Aarón y Hur sostenían sus manos, uno de un lado y el otro del otro; así se mantuvieron firmes sus manos hasta que se puso el sol.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Escribe esto para que sea recordado en un libro, y di a Josué que borraré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 15 Luego Moisés edificó un altar, al que puso por nombre Jehová-nisi,
La plaga de piojos
16 diciendo: «Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová estará en guerra con Amalec de generación en generación».* Cf. Dt 24.7.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Oyó Jetro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés y con Israel, su pueblo, y cómo Jehová había sacado a Israel de Egipto. 2 Entonces tomó Jetro, suegro de Moisés, a Séfora, la mujer de Moisés, después que él la envió, 3 y a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo: «Forastero he sido en tierra ajena»; 4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: «El Dios de mi padre me ayudó y me libró de la espada del faraón». 5 Cuando Jetro, el suegro de Moisés, llegó con los hijos y la mujer de este junto al monte de Dios en el desierto, donde estaba acampado Moisés, 6 le dijo: --Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti, con tu mujer y sus dos hijos.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Moisés salió a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó. Se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y entraron a la tienda.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho al faraón y a los egipcios por amor de Israel, todo el trabajo que habían pasado en el camino y cómo los había librado Jehová.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Se alegró Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israel al haberlo librado de manos de los egipcios. 10 Y Jetro dijo: --Bendito sea Jehová, que os libró de manos de los egipcios y de manos del faraón. Él ha librado al pueblo de manos de los egipcios. 11 Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses, porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellos.
Leyes sobre actos de violencia
12 Luego tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer con el suegro de Moisés delante de Dios.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mańana hasta la tarde.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Al ver el suegro de Moisés todo lo que él hacía por el pueblo, le preguntó: --żQué es esto que haces tú con el pueblo? żPor qué te sientas tú solo, mientras todo el pueblo permanece delante de ti desde la mańana hasta la tarde? 15 Moisés respondió a su suegro: --Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.
La plaga de piojos
16 Cuando tienen algún pleito, vienen a mí; yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro los preceptos de Dios y sus leyes.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: --No está bien lo que haces.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Desfallecerás del todo, tú y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti y no podrás hacerlo tú solo. 19 Oye ahora mi voz: yo te aconsejaré y Dios estará contigo. Preséntate tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.
La plaga de moscas
20 Enséńales los preceptos y las leyes, muéstrales el camino por donde deben andar y lo que han de hacer.
La plaga de tinieblas
21 Además escoge tú de entre todo el pueblo a hombres virtuosos, temerosos de Dios, hombres veraces, que aborrezcan la avaricia, y ponlos sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeńo. Así se aliviará tu carga, pues ellos la llevarán contigo. 23 Si esto haces, y Dios te lo manda, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 24 Oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que él le dijo. 25 Escogió Moisés hombres de virtud de entre todo Israel, y los puso sobre el pueblo como jefes sobre mil, sobre cien, sobre cincuenta y sobre diez,* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 los cuales juzgaban al pueblo en todo tiempo. Los asuntos difíciles los traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeńo. 27 Luego Moisés despidió a su suegro, y este se fue a su tierra.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Al tercer mes de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. 2 Habían salido de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. Israel acampó allí frente al monte, 3 y Moisés subió a encontrarse con Dios. Jehová lo llamó desde el monte y le dijo: --Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 4 “Vosotros visteis lo que hice con los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águila y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. 6 Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa”. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Entonces regresó Moisés, llamó a los ancianos del pueblo y expuso en su presencia todas estas palabras que Jehová le había mandado.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Todo el pueblo respondió a una diciendo: --Haremos todo lo que Jehová ha dicho. Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo,* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 y Jehová le dijo: --Yo vendré a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y así te crean para siempre. Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová, 10 y Jehová le dijo: --Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mańana. Que laven sus vestidos 11 y estén preparados para el tercer día, porque al tercer día Jehová descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
Leyes sobre actos de violencia
12 Seńalarás límites alrededor del pueblo, y dirás: “Guardaos, no subáis al monte ni toquéis sus límites; cualquiera que toque el monte, de seguro morirá”.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 No lo tocará mano alguna, porque será apedreado o muerto a flechazos; sea animal o sea hombre, no quedará con vida. Cuando resuene la bocina, subirán al monte.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Descendió, pues, Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo y ellos lavaron sus vestidos. 15 Dijo al pueblo: --Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer.
La plaga de piojos
16 Aconteció que al tercer día, cuando vino la mańana, hubo truenos y relámpagos, una espesa nube cubrió el monte y se oyó un sonido de bocina muy fuerte. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en medio del fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía violentamente. 19 El sonido de la bocina se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz de trueno.
La plaga de moscas
20 Descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte. Llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.
La plaga de tinieblas
21 Jehová dijo a Moisés: --Desciende y ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Que también se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga entre ellos estrago. 23 Moisés dijo a Jehová: --El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: “Seńala límites al monte y santifícalo”. 24 Pero Jehová le dijo: --Ve, desciende, y luego subirás junto con Aarón; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir adonde está Jehová, no sea que haga entre ellos estrago. 25 Entonces Moisés descendió, y se lo dijo al pueblo.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Habló Dios todas estas palabras: 2 «Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3 »No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 »No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.,** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 »No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 »Acuérdate del sábado para santificarlo.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 10 pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, 11 porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó.
Leyes sobre actos de violencia
12 »Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 »No matarás.ń 20.13Cf. Gn 9.6; Lv 24.17; Mt 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9; Stg 2.11. El verbo hebreo traducido por matar se usa en el AT para designar el asesinato cometido con premeditación (cf. Sal 94.6) y a veces también el homicidio involuntario, por negligencia o imprudencia (Dt 19.5). Lo que prohíbe este mandamiento es el asesinato, es decir, el hecho de atentar contra la vida del prójimo en forma ilegal derramando sangre inocente. El sermón de la montańa lo interpretará en un sentido más radical (Mt 5.21-22).* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 »No cometerás adulterio. 15 »No hurtarás.
La plaga de piojos
16 »No dirás contra tu prójimo falso testimonio.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 »No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo».* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Todo el pueblo observaba el estruendo, los relámpagos, el sonido de la bocina y el monte que humeaba. Al ver esto, el pueblo tuvo miedo y se mantuvo alejado. 19 Entonces dijeron a Moisés: --Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.
La plaga de moscas
20 Moisés respondió al pueblo: --No temáis, pues Dios vino para probaros, para que su temor esté ante vosotros y no pequéis.
La plaga de tinieblas
21 Y mientras el pueblo se mantenía alejado, Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Jehová dijo a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto que os he hablado desde el cielo. 23 No os hagáis dioses de plata ni dioses de oro para ponerlos junto a mí. 24 Me harás un altar de tierra, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas. En todo lugar donde yo haga que se recuerde mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25 Y si me haces un altar de piedras, no las labres de cantería, porque si alzas tus herramientas sobre él, lo profanarás.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él”.
La plaga de ranas
La plaga en el ganado
La plaga de langostas
Anuncio de la muerte%de los primogénitos
Institución de la Pascua
Consagración de los primogénitos
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 »Estas son las leyes que les propondrás. 2 »Si compras un siervo hebreo, seis ańos servirá, pero al séptimo saldrá libre, de balde. 3 Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. 4 Si su amo le dio una mujer, y ella le dio hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo. 5 Pero si el siervo dice: “Yo amo a mi seńor, a mi mujer y a mis hijos; no quiero salir libre”, 6 entonces su amo lo llevará ante los jueces, lo arrimará a la puerta o al poste, y le horadará la oreja con lesna. Así será su siervo para siempre.,** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 »Cuando alguien venda a su hija como sierva, ella no saldrá libre como suelen salir los siervos.
La vara de Aarón
La plaga de úlceras
La batalla contra Amalec
8 Si no agrada a su seńor, por lo cual no la tomó como esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extrańo cuando la deseche.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Pero si la desposa con su hijo, hará con ella según se acostumbra con las hijas. 10 Si toma para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. 11 Y si ninguna de estas tres cosas le provee, ella saldrá de gracia, sin dinero.
Leyes sobre actos de violencia
12 »El que hiera a alguien, haciéndolo así morir, él morirá.* Cf. Lv 24.17.
La plaga de granizo
Nombramiento de jueces
13 Pero el que no pretendía herirlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te seńalaré el lugar al cual ha de huir.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.
La plaga de sangre
14 Pero si alguien se enoja contra su prójimo y lo mata con alevosía, de mi altar lo apartarás para que muera. 15 »El que hiera a su padre o a su madre, morirá.
La plaga de piojos
16 »Asimismo el que secuestre una persona y la venda, o si es hallada en sus manos, morirá.* Cf. Dt 24.7.
La columna de nube y de fuego
17 »Igualmente el que maldiga a su padre o a su madre, morirá.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 »Además, si algunos rińen, y uno hiere a su prójimo con piedra o con el puńo, y este no muere, sino que después de guardar cama 19 se levanta y anda por fuera, apoyado en su bastón, entonces será absuelto el que lo hirió; solamente le pagará por lo que estuvo sin trabajar, y hará que lo curen.
La plaga de moscas
20 »Si alguien hiere a su siervo o a su sierva con un palo, y muere entre sus manos, será castigado;
La plaga de tinieblas
21 pero si sobrevive por un día o dos, no será castigado, porque es propiedad suya.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 »Si algunos rińen y hieren a una mujer embarazada, y esta aborta, pero sin causarle ningún otro dańo, serán penados conforme a lo que les imponga el marido de la mujer y juzguen los jueces. 23 Pero si le causan otro dańo, entonces pagarás vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 »Si alguien hiere el ojo de su siervo o el ojo de su sierva, y lo dańa, le dará libertad por razón de su ojo. 27 Y si hace saltar un diente de su siervo o un diente de su sierva, por su diente le dejará en libertad. 28 »Si un buey cornea a un hombre o a una mujer y le causa la muerte, el buey será apedreado y no se comerá su carne, pero el dueńo del buey será absuelto.
Muerte de los primogénitos
29 Pero si el buey acostumbraba a cornear, y su dueńo no lo hubiera guardado, aunque se le hubiera notificado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y también morirá su dueńo. 30 Si le es impuesto un precio de rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le sea impuesto. 31 Haya corneado a un hijo o haya corneado a una hija, conforme a este juicio se hará con él. 32 Si el buey cornea a un siervo o a una sierva, su dueńo pagará treinta siclos de plata, y el buey será apedreado. 33 »Si alguien abre un pozo o cava una cisterna, y no la tapa, y cae allí un buey o un asno, 34 el dueńo de la cisterna pagará el dańo, resarciendo a su dueńo, y el animal muerto será suyo. 35 »Pero si el buey de alguien hiere al buey de su prójimo causándole la muerte, entonces venderán el buey vivo y se repartirán el dinero, y también se repartirán el buey muerto. 36 Pero si era notorio que el buey acostumbraba cornear, y su dueńo no lo hubiera guardado, pagará buey por buey, y el buey muerto será suyo.
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