Llamamiento de Moisés
1 Apacentando Moisés las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Horeb, monte de Dios.* Horeb: más conocido como monte Sinaí e identificado tradicionalmente con la montańa que los árabes llaman Yébel Musa, al sur de la península del Sinaí. Sin embargo, su ubicación se discute y se han propuesto otros lugares, como el Yébel Serbal, situado más al oeste, o algún otro monte al noroeste de Arabia. Cf. Ex 19.1-2; Dt 1.2; Gl 4.24-26.2 Allí se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía.* El Ángel (lit. el mensajero o enviado) de Jehová no es aquí un ser distinto de Dios (cf. v. 4), sino el mismo Seńor en cuanto que se hace presente para comunicar un mensaje. Véase Gn 16.7 nota c; cf. Jue 6.22-23; 13.21-22.3 Entonces Moisés se dijo: «Iré ahora para contemplar esta gran visión, por qué causa la zarza no se quema». 4 Cuando Jehová vio que él iba a mirar, lo llamó de en medio de la zarza: --ˇMoisés, Moisés! --Aquí estoy --respondió él. 5 Dios le dijo: --No te acerques; quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.* Todavía hoy persiste entre los musulmanes la costumbre de quitarse las sandalias, en seńal de respeto, antes de entrar en un lugar sagrado.6 Y ańadió: --Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.* Cubrió su rostro: En el Antiguo Testamento se afirma repetidamente que ninguna persona puede ver a Dios y seguir viviendo (Ex 33.20; Is 6.5; cf. Gn 32.30; Dt 5.24-27; Jue 6.22-23; 13.21-22). En cuanto a la enseńanza del Nuevo Testamento, cf. 1 Co 13.12; 1 Jn 3.2.7 Dijo luego Jehová: --Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias. 8 Por eso he descendido para librarlos de manos de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.** Tierra que fluye leche y miel: expresión común en el Pentateuco para describir la abundancia y fecundidad de la Tierra prometida. Cf. Dt 8.7-9.Con respecto a los antiguos pobladores de Canaán, véase Gn 10.16-18 nota. La lista que aquí se menciona, u otra semejante, se repite casi como un estribillo, p.e., en Ex 13.5; 23.23; 33.2; Dt 7.1; Jos 3.10; 9.1; Jue 3.5.9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha llegado ante mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel.* Cf. Hch 7.30-34.11 Entonces Moisés respondió a Dios: --żQuién soy yo para que vaya al faraón y saque de Egipto a los hijos de Israel?* żQuién soy yo... ? Moisés ve la desproporción entre su propia capacidad y la enorme tarea que se le confía. Cf. Jue 6.15; 1 S 9.21; Jer 1.6.12 Dios le respondió: --Yo estaré contigo; y esto te será por seńal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.** Yo estaré contigo: Cf. Gn 28.15; Jos 1.9; Jue 6.12-16; 2 S 7.9; Jer 1.8; Lc 1.28.Cf. Hch 7.7.13 Dijo Moisés a Dios: --Si voy a los hijos de Israel y les digo: “Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha enviado a vosotros”, me preguntarán: “żCuál es su nombre?”. Entonces żqué les responderé?** El Dios de vuestros padres: Cf. Ex 6.3.żCuál es su nombre?: Hablar o actuar en nombre de una persona es asumir su representación y participar de su autoridad (cf. 1 S 17.45; 1 R 21.8; Est 3.12; 8.8). Moisés desea conocer el nombre personal de Dios para poder mencionarlo ante los israelitas como prueba de que Dios se lo había revelado y le había dado autoridad para hablar y actuar de parte suya.14 Respondió Dios a Moisés: --“Yo soy el que soy”. Y ańadió: --Así dirás a los hijos de Israel: “ ‘Yo soy’ń 3.14Véanse Jn 8.24 n.; Ap 1.4 nota j, y Ap 1.8 nota t.me envió a vosotros”. 15 Además, Dios dijo a Moisés: --Así dirás a los hijos de Israel: “Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros”. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.* Jehová: Nombre propio del Dios de Israel en esta traducción (véase la Concordancia temática). En hebreo se escribe con las cuatro consonantes YHWH. Hacia el siglo IV a.C., los judíos dejaron de pronunciar este nombre divino y decían en su lugar Adonai (el Seńor). Jehová es la transcripción de las consonantes hebreas del nombre divino YHWH con las vocales de Adonai.16 Ve, reúne a los ancianos de Israel y diles: “Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: En verdad os he visitado y he visto lo que se os hace en Egipto.** Aquí se menciona por primera vez a los ancianos como representantes y autoridades del pueblo israelita. Cf. Nm 11.16; y véase Jl 1.2 nota d.En verdad os he visitado: El verbo hebreo traducido por visitar, cuando se refiere a Dios, puede tener dos sentidos diferentes en el Antiguo Testamento: uno positivo, de cuidado, ayuda y beneficio; y otro negativo, de juicio y castigo.17 Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel”. 18 Ellos oirán tu voz; tú irás con los ancianos de Israel al rey de Egipto y le dirás: “Jehová, el Dios de los hebreos, se nos ha manifestado; por tanto, nosotros iremos ahora tres días de camino por el desierto a ofrecer sacrificios a Jehová, nuestro Dios”. 19 Yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por la fuerza.* Sino por la fuerza: según versiones antiguas; heb. ni siquiera por la fuerza.20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con todas las maravillas que obraré en el país, y entonces os dejará ir. 21 Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis no vayáis con las manos vacías, 22 sino que cada mujer pedirá a su vecina, y a la que se hospeda en su casa, alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas. Así despojaréis a los egipcios.* Cf. Ex 11.2-3; 12.35-36.
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