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Éxodo 2 2 de 40 capítulos

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Un hombre de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, 2 la que concibió y dio a luz un hijo. Al ver que era hermoso, lo tuvo escondido durante tres meses. 3 Pero no pudiendo ocultarlo más tiempo, tomó una canasta, la calafateó con asfalto y brea, colocó en ella al nińo y la puso entre los juncos a la orilla del río. 4 Y una hermana suya se puso a lo lejos para ver lo que le acontecería.* Véase Jl 1.4 nota f.5 La hija del faraón descendió a lavarse al río y, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del río, vio ella la canasta entre los juncos y envió una criada suya para que la tomara. 6 Cuando la abrió, vio al nińo, que estaba llorando. Llena de compasión por él, exclamó: --Este es un nińo de los hebreos. 7 Entonces la hermana del nińo dijo a la hija del faraón: --żQuieres que te llame a una nodriza de las hebreas para que te críe a este nińo?

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 --Ve --respondió la hija del faraón. La joven fue y llamó a la madre del nińo, 9 a la cual dijo la hija del faraón: --Llévate a este nińo y críamelo; yo te lo pagaré. La mujer tomó al nińo y lo crió. 10 Y cuando el nińo creció, se lo entregó a la hija del faraón, la cual lo crió como hijo suyo y le puso por nombre Moisés, diciendo: «Porque de las aguas lo saqué».

Moisés huye de Egipto

11 En aquellos días sucedió que, crecido ya Moisés, salió a visitar a sus hermanos. Los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de sus hermanos hebreos. 12 Entonces miró a todas partes, y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

La plaga de granizo

13 Al día siguiente salió, vio a dos hebreos que reńían, y preguntó al que maltrataba al otro: --żPor qué golpeas a tu prójimo?

La plaga de sangre

14 Él respondió: --żQuién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? żPiensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y pensó: «Ciertamente esto ha sido descubierto».* Cf. Ap 9.2-3.15 Cuando el faraón oyó acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de la presencia del faraón y habitó en la tierra de Madián. Allí se sentó junto a un pozo.

La plaga de piojos

16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas, que fueron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. 17 Pero llegaron los pastores y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó, las defendió y dio de beber a sus ovejas.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Cuando ellas volvieron junto a su padre Reuel, este les preguntó: --żPor qué habéis venido hoy tan pronto? 19 --Un varón egipcio nos libró de manos de los pastores; también nos sacó el agua y dio de beber a las ovejas --respondieron ellas.

La plaga de moscas

20 Preguntó entonces Reuel a sus hijas: --żDónde está? żPor qué habéis dejado marchar a ese hombre? Llamadlo para que coma.

La plaga de tinieblas

21 Moisés aceptó vivir en casa de aquel hombre; y este dio a su hija Séfora por mujer a Moisés.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Ella le dio a luz un hijo, y él le puso por nombre Gersón, pues dijo: «Forastero soy en tierra ajena».* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto. Los hijos de Israel, que gemían a causa de la servidumbre, clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos desde lo profundo de su servidumbre. 24 Dios oyó el gemido de ellos y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. 25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y conoció su condición.* Esta frase también podría interpretarse como una pregunta irónica: en ese caso (de no poder llevar los animales),ż nos darás tú mismo las víctimas para los sacrificios?

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Apacentando Moisés las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Horeb, monte de Dios. 2 Allí se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía. 3 Entonces Moisés se dijo: «Iré ahora para contemplar esta gran visión, por qué causa la zarza no se quema». 4 Cuando Jehová vio que él iba a mirar, lo llamó de en medio de la zarza: --ˇMoisés, Moisés! --Aquí estoy --respondió él.* Véase Jl 1.4 nota f.5 Dios le dijo: --No te acerques; quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 6 Y ańadió: --Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 7 Dijo luego Jehová: --Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias.

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 Por eso he descendido para librarlos de manos de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha llegado ante mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel.

Moisés huye de Egipto

11 Entonces Moisés respondió a Dios: --żQuién soy yo para que vaya al faraón y saque de Egipto a los hijos de Israel? 12 Dios le respondió: --Yo estaré contigo; y esto te será por seńal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.

La plaga de granizo

13 Dijo Moisés a Dios: --Si voy a los hijos de Israel y les digo: “Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha enviado a vosotros”, me preguntarán: “żCuál es su nombre?”. Entonces żqué les responderé?

La plaga de sangre

14 Respondió Dios a Moisés: --“Yo soy el que soy”. Y ańadió: --Así dirás a los hijos de Israel: “ ‘Yo soy’ń 3.14Véanse Jn 8.24 n.; Ap 1.4 nota j, y Ap 1.8 nota t.me envió a vosotros”.* Cf. Ap 9.2-3.15 Además, Dios dijo a Moisés: --Así dirás a los hijos de Israel: “Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros”. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.

La plaga de piojos

16 Ve, reúne a los ancianos de Israel y diles: “Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: En verdad os he visitado y he visto lo que se os hace en Egipto. 17 Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel”.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Ellos oirán tu voz; tú irás con los ancianos de Israel al rey de Egipto y le dirás: “Jehová, el Dios de los hebreos, se nos ha manifestado; por tanto, nosotros iremos ahora tres días de camino por el desierto a ofrecer sacrificios a Jehová, nuestro Dios”. 19 Yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por la fuerza.

La plaga de moscas

20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con todas las maravillas que obraré en el país, y entonces os dejará ir.

La plaga de tinieblas

21 Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis no vayáis con las manos vacías,

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 sino que cada mujer pedirá a su vecina, y a la que se hospeda en su casa, alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas. Así despojaréis a los egipcios.* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Entonces Moisés respondió y dijo: --Ellos no me creerán, ni oirán mi voz, pues dirán: “No se te ha aparecido Jehová”. 2 --żQué es eso que tienes en tu mano? --le preguntó Jehová. --Una vara --le respondió Moisés. 3 --Échala al suelo --le dijo Jehová. Él la echó al suelo y se convirtió en una culebra; y Moisés huía de ella. 4 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano y tómala por la cola. Él extendió su mano y la tomó, y volvió a ser vara en su mano.* Véase Jl 1.4 nota f.5 --Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. 6 Le dijo además Jehová: --Mete ahora tu mano en el seno. Él metió la mano en su seno y, cuando la sacó, vio que su mano estaba leprosa como la nieve. 7 Le dijo Jehová: --Vuelve a meter la mano en tu seno. Él volvió a meter la mano en su seno, y al sacarla de nuevo del seno, vio que estaba como el resto de su carne.

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 --Si acontece que no te creen ni obedecen a la voz de la primera seńal, creerán a la voz de la segunda. 9 Y si aún no creen a estas dos seńales, ni oyen tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y las aguas que saques del río se convertirán en sangre sobre la tierra. 10 Entonces dijo Moisés a Jehová: --ˇAy, Seńor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni desde que tú hablas con tu siervo, porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Moisés huye de Egipto

11 Jehová le respondió: --żQuién dio la boca al hombre? żo quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? żNo soy yo, Jehová? 12 Ahora, pues, ve, que yo estaré en tu boca y te enseńaré lo que has de hablar.

La plaga de granizo

13 Y él dijo: --ˇAy, Seńor! envía, te ruego, a cualquier otra persona.

La plaga de sangre

14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: --żNo conozco yo a tu hermano Aarón, el levita, y que él habla bien? Él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.* Cf. Ap 9.2-3.15 Tú le hablarás y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré en tu boca y en la suya, y os enseńaré lo que habéis de hacer.

La plaga de piojos

16 Él hablará por ti al pueblo; será como tu boca, y tú ocuparás para él el lugar de Dios. 17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las seńales.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Así se fue Moisés, regresó junto a su suegro Jetro y le dijo: --Me iré ahora y volveré a Egipto, a donde están mis hermanos, para ver si aún viven. --Ve en paz --dijo Jetro a Moisés. 19 Dijo también Jehová a Moisés en Madián: --Regresa a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte.

La plaga de moscas

20 Entonces Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los puso sobre un asno y volvió a la tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios en su mano.

La plaga de tinieblas

21 Y Jehová le dijo: --Cuando hayas vuelto a Egipto, ocúpate de hacer delante del faraón todas las maravillas que he puesto en tus manos; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Entonces dirás al faraón: “Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva; pero si te niegas a dejarlo ir, yo mataré a tu hijo, a tu primogénito”. 24 Aconteció que, en el camino, Jehová le salió al encuentro en una posada y quiso matarlo. 25 Entonces Séfora tomó un pedernal afilado, cortó el prepucio de su hijo y lo echó a los pies de Moisés, diciendo: --A la verdad, tú eres mi esposo de sangre.* Esta frase también podría interpretarse como una pregunta irónica: en ese caso (de no poder llevar los animales),ż nos darás tú mismo las víctimas para los sacrificios?26 Luego Jehová lo dejó ir. Ella había dicho: «Esposo de sangre», a causa de la circuncisión. 27 Jehová dijo a Aarón: --Ve a recibir a Moisés al desierto. Él fue, lo encontró en el monte de Dios y lo besó. 28 Entonces contó Moisés a Aarón todas las palabras que le enviaba Jehová, y todas las seńales que le había dado. 29 Fueron, pues, Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. 30 Aarón les contó todas las cosas que Jehová había dicho a Moisés, e hizo las seńales delante de los ojos del pueblo. 31 El pueblo creyó, y al oir que Jehová había visitado a los hijos de Israel y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Después Moisés y Aarón entraron a la presencia del faraón, y le dijeron: --Jehová, el Dios de Israel, dice así: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre una fiesta en el desierto”. 2 Pero el faraón respondió: --żQuién es Jehová para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. 3 Ellos dijeron: --El Dios de los hebreos se nos ha manifestado; iremos, pues, ahora, tres días de camino por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová, nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada. 4 Entonces el rey de Egipto les dijo: --Moisés y Aarón, żpor qué buscáis apartar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.* Véase Jl 1.4 nota f.5 Dijo también el faraón: --Ahora que el pueblo de la tierra es numeroso, vosotros queréis apartarlo de sus tareas. 6 Aquel mismo día el faraón dio esta orden a los cuadrilleros encargados de las labores del pueblo y a sus capataces: 7 --De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; que vayan ellos y recojan por sí mismos la paja.

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 Les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada, pues están ociosos. Por eso claman diciendo: “Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios”. 9 Que se les aumente el trabajo, para que estén ocupados y no atiendan a palabras mentirosas. 10 Los cuadrilleros y sus capataces salieron y dijeron al pueblo: --Así ha dicho el faraón: “Ya no os daré paja.

Moisés huye de Egipto

11 Id vosotros y recoged la paja donde la halléis, pero nada se disminuirá de vuestra tarea”. 12 Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja.

La plaga de granizo

13 Y los cuadrilleros los apremiaban diciendo: --Acabad vuestra obra, la tarea de cada día en su día, como cuando se os daba paja.

La plaga de sangre

14 Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel que los cuadrilleros del faraón habían puesto sobre ellos, y les decían: --żPor qué no habéis cumplido ni ayer ni hoy vuestra tarea de ladrillos como antes?* Cf. Ap 9.2-3.15 Los capataces de los hijos de Israel fueron a quejarse ante el faraón y le dijeron: --żPor qué tratas así a tus siervos?

La plaga de piojos

16 No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: “Haced el ladrillo”. Además, tus siervos son azotados, y el pueblo tuyo es el culpable. 17 Él respondió: --Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: “Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová”.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Id, pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo. 19 Los capataces de los hijos de Israel se sintieron afligidos cuando les dijeron: «No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día».

La plaga de moscas

20 Cuando salían de la presencia del faraón, se encontraron con Moisés y Aarón, que los estaban esperando,

La plaga de tinieblas

21 y les dijeron: --Que Jehová os examine y os juzgue, pues nos habéis hecho odiosos ante el faraón y sus siervos, y les habéis puesto la espada en la mano para que nos maten.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Entonces Moisés se volvió a Jehová y preguntó: --Seńor, żpor qué afliges a este pueblo? żPara qué me enviaste?,* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 porque desde que yo fui al faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo, y tú no has librado a tu pueblo.

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Jehová respondió a Moisés: --Ahora verás lo que yo haré al faraón, porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra. 2 Habló Dios a Moisés y le dijo: --Yo soy Jehová. 3 Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, pero con mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos. 4 También establecí mi pacto con ellos, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros y en la cual habitaron.* Véase Jl 1.4 nota f.5 Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. 6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: “Yo soy Jehová. Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con gran justicia. 7 Os tomaré como mi pueblo y seré vuestro Dios. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios, que os sacó de debajo de las pesadas tareas de Egipto.

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 Os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo os la daré por heredad. Yo soy Jehová”. 9 De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés, debido al desaliento que los embargaba a causa de la dura servidumbre. 10 Entonces Jehová dijo a Moisés:

Moisés huye de Egipto

11 --Entra y dile al faraón, rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 12 Moisés respondió ante Jehová: --Los hijos de Israel no me escuchan, żcómo me escuchará el faraón, a mí, que soy torpe de labios?

La plaga de granizo

13 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón, y les dio órdenes para los hijos de Israel y para el faraón, rey de Egipto, a fin de que sacaran a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.

La plaga de sangre

14 Estos son los jefes de las casas paternas: Hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Estas son las familias de Rubén.* Cf. Ap 9.2-3.15 Hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de una cananea. Estas son las familias de Simeón.

La plaga de piojos

16 Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus generaciones: Gersón, Coat y Merari. Leví vivió ciento treinta y siete ańos. 17 Hijos de Gersón fueron: Libni y Simei, por sus familias.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Coat vivió ciento treinta y tres ańos. 19 Hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Leví por sus generaciones.

La plaga de moscas

20 Amram tomó por mujer a Jocabed, su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Amram vivió ciento treinta y siete ańos.

La plaga de tinieblas

21 Hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 Tomó Aarón por mujer a Elisabet, hija de Aminadab, hermana de Naasón, la cual dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 24 Hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coreítas. 25 Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Estos son los jefes de los padres de los levitas por sus familias.* Esta frase también podría interpretarse como una pregunta irónica: en ese caso (de no poder llevar los animales),ż nos darás tú mismo las víctimas para los sacrificios?26 Estos son aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová dijo: «Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por grupos». 27 Estos fueron los que hablaron al faraón, rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Fueron Moisés y Aarón. 28 Cuando Jehová habló a Moisés en la tierra de Egipto, 29 le dijo: --Yo soy Jehová; di al faraón, rey de Egipto, todas las cosas que yo te digo a ti. 30 Moisés respondió ante Jehová: --Yo soy torpe de labios; żcómo, pues, me ha de oir el faraón?

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Jehová dijo a Moisés: --Mira, yo te he constituido dios para el faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. 2 Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón, tu hermano, hablará al faraón para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 3 Pero yo endureceré el corazón del faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis seńales y mis maravillas. 4 El faraón no os oirá, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré a mis ejércitos, a mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.* Véase Jl 1.4 nota f.5 Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos. 6 Moisés y Aarón hicieron como Jehová les mandó; así lo hicieron. 7 Tenía Moisés ochenta ańos de edad, y Aarón ochenta y tres, cuando hablaron al faraón.

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 9 --Si el faraón os responde: “Mostrad un milagro”, dirás a Aarón: “Toma tu vara y échala delante del faraón, para que se convierta en una culebra”. 10 Fueron, pues, Moisés y Aarón ante el faraón, e hicieron como lo había mandado Jehová. Y echó Aarón su vara delante del faraón y de sus siervos, y se convirtió en una culebra.

Moisés huye de Egipto

11 Entonces llamó también el faraón a los sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; 12 pues cada uno echó su vara, las cuales se volvieron culebras; pero la vara de Aarón devoró las varas de ellos.

La plaga de granizo

13 Sin embargo, el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó, como lo había dicho Jehová.

La plaga de sangre

14 Entonces Jehová dijo a Moisés: --El corazón del faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo.* Cf. Ap 9.2-3.15 Ve por la mańana al faraón, cuando baje al río. Saldrás a su encuentro en la ribera llevando en tu mano la vara que se volvió culebra,

La plaga de piojos

16 y le dirás: “Jehová, el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: ‘Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto’; pero hasta ahora no has querido oir. 17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: Voy a golpear con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Los peces que hay en el río morirán; apestará el río, y los egipcios tendrán asco de beber sus aguas”. 19 Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: “Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre y haya sangre por toda la región de Egipto, hasta en los vasos de madera y en los de piedra”.

La plaga de moscas

20 Moisés y Aarón hicieron como lo mandó Jehová. Alzando la vara, golpeó las aguas que había en el río, en presencia del faraón y de sus siervos, y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.

La plaga de tinieblas

21 Asimismo, los peces que había en el río murieron; el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Pero los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, así que el corazón del faraón se endureció y no los escuchó, como lo había dicho Jehová.* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 El faraón se volvió y regresó a su casa, sin prestar atención tampoco a esto. 24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río. 25 Así pasaron siete días después que Jehová hirió el río.* Esta frase también podría interpretarse como una pregunta irónica: en ese caso (de no poder llevar los animales),ż nos darás tú mismo las víctimas para los sacrificios?

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, y dile: “Jehová ha dicho así: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva, 2 porque si no lo dejas partir, yo castigaré con ranas todos tus territorios. 3 El río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la habitación donde duermes y sobre tu cama; en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. 4 Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos’ ”.* Véase Jl 1.4 nota f.5 Y Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: “Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto”. 6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. 7 Pero los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: --Orad a Jehová para que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. 9 Respondió Moisés al faraón: --Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y queden solamente en el río. 10 --Mańana --dijo él. Moisés respondió: --Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová, nuestro Dios.

Moisés huye de Egipto

11 Las ranas se apartarán de ti y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. 12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia del faraón. Moisés clamó a Jehová tocante a las ranas que había mandado sobre el faraón.

La plaga de granizo

13 E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés: murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos.

La plaga de sangre

14 Las juntaron en montones, y apestaba la tierra.* Cf. Ap 9.2-3.15 Pero al ver el faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, tal como Jehová lo había dicho.

La plaga de piojos

16 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se convierta en piojos por todo el país de Egipto”. 17 Ellos lo hicieron así; Aarón extendió su mano con la vara y golpeó el polvo de la tierra, el cual se convirtió en piojos que se lanzaron sobre los hombres y las bestias. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos en todo el país de Egipto.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Los hechiceros también intentaron sacar piojos con sus encantamientos, pero no pudieron. Hubo, pues, piojos tanto en los hombres como en las bestias. 19 Entonces los hechiceros dijeron al faraón: --Es el dedo de Dios. Pero el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó, tal como Jehová lo había dicho.

La plaga de moscas

20 Jehová dijo a Moisés: --Levántate de mańana y ponte delante del faraón, cuando él salga al río, y dile: “Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo para que me sirva,

La plaga de tinieblas

21 porque si no dejas ir a mi pueblo, yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que no haya en ella ninguna clase de moscas, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mańana será esta seńal”. 24 Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa del faraón, sobre las casas de sus siervos y sobre todo el país de Egipto; la tierra fue corrompida a causa de ellas. 25 Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: --Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios, pero dentro del país.* Esta frase también podría interpretarse como una pregunta irónica: en ese caso (de no poder llevar los animales),ż nos darás tú mismo las víctimas para los sacrificios?26 Moisés respondió: --No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová, nuestro Dios, lo que es la abominación para los egipcios. Si sacrificáramos lo que es abominación para los egipcios delante de ellos, żno nos apedrearían? 27 Iremos por el desierto, tres días de camino, y ofreceremos sacrificios a Jehová, nuestro Dios, como él nos diga. 28 Dijo el faraón: --Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová, vuestro Dios, en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. 29 Y Moisés respondió: --Al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se alejen del faraón, de sus siervos y de su pueblo mańana; con tal de que el faraón no nos engańe más, impidiendo que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios a Jehová. 30 Entonces Moisés salió de la presencia del faraón, y oró a Jehová. 31 Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés y apartó todas aquellas moscas del faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. 32 Pero también esta vez el faraón endureció su corazón y no dejó partir al pueblo.

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, y dile: “Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, 2 porque si no lo dejas ir, y lo sigues deteniendo, 3 la mano de Jehová caerá, con plaga gravísima, sobre el ganado que está en los campos: sobre caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. 4 Pero Jehová hará distinción entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo que pertenece a los hijos de Israel”.* Véase Jl 1.4 nota f.5 Y Jehová fijó el plazo, diciendo: --Mańana hará Jehová esta cosa en la tierra. 6 Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; pero del ganado de los hijos de Israel no murió ni un animal. 7 El faraón hizo averiguar, y se supo que del ganado de los hijos de Israel no había muerto ni un animal. Pero el corazón del faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 Entonces Jehová dijo a Moisés y a Aarón: --Tomad puńados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante del faraón. 9 Se convertirá en polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias por todo el país de Egipto. 10 Ellos tomaron ceniza del horno y se pusieron delante del faraón; la esparció Moisés hacia el cielo, y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias.

Moisés huye de Egipto

11 Ni los hechiceros podían permanecer delante de Moisés a causa del sarpullido, pues los hechiceros tenían sarpullido como todos los egipcios. 12 Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y no los oyó, tal como Jehová lo había dicho a Moisés.

La plaga de granizo

13 Luego Jehová dijo a Moisés: --Levántate de mańana, ponte delante del faraón y dile: “Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva,

La plaga de sangre

14 porque yo enviaré esta vez todas mis plagas sobre tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.* Cf. Ap 9.2-3.15 Por tanto, ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con una plaga, y desaparecerás de la tierra.

La plaga de piojos

16 A la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. 17 żTodavía te opones a mi pueblo y no lo dejas ir?* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Mańana, a esta hora, yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. 19 Envía, pues, a recoger tu ganado y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o animal que se halle en el campo y no sea recogido en casa, el granizo caerá sobre él, y morirá”.

La plaga de moscas

20 De los siervos del faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová recogió a sus criados y a su ganado en casa,

La plaga de tinieblas

21 pero el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó a sus criados y a su ganado en el campo.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano hacia el cielo, para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, sobre las bestias y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar; el fuego se descargó sobre la tierra, y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. 25 Aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; también destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.* Esta frase también podría interpretarse como una pregunta irónica: en ese caso (de no poder llevar los animales),ż nos darás tú mismo las víctimas para los sacrificios?26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo. 27 Entonces el faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: --He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. 28 Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo. Yo os dejaré ir; y no os detendréis más. 29 Moisés le respondió: --Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová; los truenos cesarán y no habrá más granizo, para que sepas que de Jehová es la tierra. 30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios. 31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en cańa. 32 Pero el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. 33 Cuando Moisés salió de la presencia del faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra. 34 Al ver el faraón que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. 35 Se endureció el corazón del faraón, y no dejó ir a los hijos de Israel, tal como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.

Nacimiento de Moisés

Llamamiento de Moisés

Moisés y Aarón ante el faraón

La plaga de ranas

La plaga en el ganado

La plaga de langostas

1 Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, porque yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis seńales, 2 para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto y las seńales que hice entre ellos, y así sepáis que yo soy Jehová. 3 Entonces fueron Moisés y Aarón ante el faraón, y le dijeron: --Jehová, el Dios de los hebreos, ha dicho así: “żHasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 4 Y si aún rehúsas dejarlo ir, mańana yo traeré sobre tu territorio la langosta,* Véase Jl 1.4 nota f.5 la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra. Ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que crece en el campo. 6 Llenará tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos aparecieron sobre la tierra hasta hoy”. Y dándose vuelta, salió de la presencia del faraón. 7 Entonces los siervos del faraón le dijeron: --żHasta cuándo será este hombre una amenaza para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová, su Dios. żAcaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?

La vara de Aarón

La plaga de úlceras

8 Llamaron, pues, de nuevo a Moisés y Aarón ante el faraón, el cual les dijo: --Andad, servid a Jehová, vuestro Dios. żQuiénes son los que han de ir? 9 Moisés respondió: --Hemos de ir con nuestros nińos y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir, porque es nuestra fiesta solemne para Jehová. 10 Él les dijo: --ˇAsí sea Jehová con vosotros! żCómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros nińos? ˇMirad cómo el mal está delante de vuestro rostro!

Moisés huye de Egipto

11 No será así; id ahora vosotros los hombres y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia del faraón. 12 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto y consuma todo lo que el granizo dejó.

La plaga de granizo

13 Extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mańana, el viento oriental trajo la langosta.

La plaga de sangre

14 La langosta subió sobre toda la tierra de Egipto y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después;* Cf. Ap 9.2-3.15 cubrió la faz de todo el país y oscureció la tierra; consumió toda la hierba de la tierra y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en los árboles ni en la hierba del campo en toda la tierra de Egipto.

La plaga de piojos

16 Entonces el faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: --He pecado contra Jehová, vuestro Dios, y contra vosotros. 17 Pero os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová, vuestro Dios, para que aparte de mí al menos esta plaga mortal.* Este aparente cambio de actitud contrasta con la arrogancia mostrada hasta ahora. El faraón parece dispuesto a ceder y hasta a reconocer su pecado; pero pronto se desdice y pone condiciones inaceptables (v. 24).

Moisés vuelve a Egipto

18 Salió Moisés de delante del faraón, y oró a Jehová. 19 Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental que se llevó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto.

La plaga de moscas

20 Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel.

La plaga de tinieblas

21 Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.

Jehová comisiona a Moisés y a Aarón

22 Extendió Moisés su mano hacia el cielo, y por tres días hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto.* Cf. Sal 105.28; Ap 16.10. Véase también Ex 7.17 n.23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones. 24 Entonces el faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: --Id, servid a Jehová; que solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas. Vayan también vuestros nińos con vosotros. 25 Moisés respondió: --Tú nos darás los animales para los sacrificios y holocaustos que ofreceremos a Jehová, nuestro Dios.* Esta frase también podría interpretarse como una pregunta irónica: en ese caso (de no poder llevar los animales),ż nos darás tú mismo las víctimas para los sacrificios?26 Y nuestro ganado irá también con nosotros. No quedará ni una pezuńa, porque de él hemos de tomar para servir a Jehová, nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá. 27 Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y este no quiso dejarlos ir. 28 Y le dijo el faraón: --Retírate de mi presencia. Cuídate de no ver más mi rostro, pues el día en que veas mi rostro, morirás. 29 Y Moisés respondió: --ˇBien has dicho! No veré más tu rostro.