Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este cántico a Jehová:
«Cantaré yo a Jehová,
porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo y al jinete.
2 Jehová es mi fortaleza%y mi cántico.
Ha sido mi salvación.
Este es mi Dios, a quien yo alabaré;
el Dios de mi padre,%a quien yo enalteceré.
3 Jehová es un guerrero.
ˇJehová es su nombre!
4 Echó en el mar los carros%del faraón y su ejército.
Lo mejor de sus capitanes,%en el Mar Rojo se hundió.
5 Los abismos los cubrieron;
descendieron a las profundidades%como piedra.
6 Tu diestra, Jehová,%ha magnificado su poder.
Tu diestra, Jehová,%ha aplastado al enemigo.
** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Con la grandeza de tu poder
has derribado%a los que se levantaron contra ti.
Enviaste tu ira%y los consumió como a hojarasca.
La batalla contra Amalec
8 Al soplo de tu aliento%se amontonaron las aguas,
se juntaron las corrientes%como en un montón,
los abismos se cuajaron%en medio del mar.
* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 »El enemigo dijo:
“Perseguiré, apresaré,
repartiré despojos;
mi alma se saciará de ellos.
Sacaré mi espada,
los destruirá mi mano”.
10 Soplaste con tu viento, los cubrió el mar;
se hundieron como plomo%en las impetuosas aguas.
11 żQuién como tú, Jehová, entre los dioses?
żQuién como tú, magnífico en santidad,
terrible en maravillosas hazańas,%hacedor de prodigios?
Leyes sobre actos de violencia
12 Extendiste tu diestra;
la tierra los tragó.
* Cf. Lv 24.17.
Nombramiento de jueces
13 Condujiste en tu misericordia
a este pueblo que redimiste.
Lo llevaste con tu poder%a tu santa morada.
* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.14 Lo oirán los pueblos y temblarán.
El dolor se apoderará%de la tierra de los filisteos.
15 Entonces los caudillos de Edom%se turbarán,
a los valientes de Moab%los asaltará temblor,
se acobardarán todos los habitantes%de Canaán.
16 ˇQue caiga sobre ellos temblor y espanto!
Ante la grandeza de tu brazo
enmudezcan como una piedra,
hasta que haya pasado tu pueblo,%oh Jehová,
hasta que haya pasado%este pueblo que tú rescataste.
* Cf. Dt 24.7.17 Tú los introducirás y los plantarás
en el monte de tu heredad,
en el lugar donde has preparado,%oh Jehová, tu morada,
en el santuario que tus manos,%oh Jehová, han afirmado.
* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 ˇJehová reinará eternamente%y para siempre!». 19 Cuando el faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, Jehová hizo que las aguas del mar se volvieran contra ellos, mientras los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar. 20 Entonces María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron detrás de ella con panderos y danzas. 21 Y María repetía:
«Cantad a Jehová,
porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo%y al jinete».
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Moisés hizo partir a Israel del Mar Rojo. Salieron al desierto de Shur y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 23 Llegaron a Mara, pero no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 24 El pueblo se puso a murmurar contra Moisés, diciendo: «żQué hemos de beber?».ń 15.24Acerca de la murmuración de los israelitas, véase Ex 14.11-12 n. 25 Entonces Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Les dijo: «Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador». 27 Después llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto. 2 En el desierto, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón. 3 Los hijos de Israel les decían: --Ojalá hubiéramos muerto a manos de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos ante las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos, pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. 4 Jehová dijo a Moisés: --Mira, yo os haré llover pan del cielo. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. 5 Pero en el sexto día se prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. 6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: --En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto,** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 y por la mańana veréis la gloria de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; pues żqué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?
La batalla contra Amalec
8 Y Moisés ańadió: --Jehová os dará por la tarde carne para comer, y por la mańana pan hasta saciaros, porque Jehová ha oído lo que habéis murmurado contra él; pues żqué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Luego dijo Moisés a Aarón: --Di a toda la congregación de los hijos de Israel: “Acercaos a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones”. 10 Mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los hijos de Israel, ellos miraron hacia el desierto, y vieron que la gloria de Jehová aparecía en la nube. 11 Y Jehová dijo a Moisés:
Leyes sobre actos de violencia
12 --Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Háblales y diles: “Al caer la tarde comeréis carne, y por la mańana os saciaréis de pan. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios”.* Cf. Lv 24.17.
Nombramiento de jueces
13 Al llegar la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento, y por la mańana descendió rocío alrededor del campamento.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.14 Cuando el rocío cesó de descender, apareció sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como escarcha sobre la tierra. 15 Al verlo, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: «żQué es esto?», porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: --Es el pan que Jehová os da para comer. 16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pueda comer, un gomer por cabeza, conforme al número de personas en su familia; tomaréis cada uno para los que están en su tienda.* Cf. Dt 24.7.17 Los hijos de Israel lo hicieron así, y recogieron unos más, otros menos.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. 19 Luego les dijo Moisés: --Ninguno deje nada de ello para mańana. 20 Pero ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron algo para el otro día; pero crió gusanos, y apestaba. Y se enojó con ellos Moisés. 21 Lo recogían cada mańana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno. Todos los príncipes de la congregación fueron y se lo hicieron saber a Moisés. 23 Él les dijo: --Esto es lo que ha dicho Jehová: “Mańana es sábado, el día de reposo consagrado a Jehová; lo que tengáis que cocer, cocedlo hoy, y lo que tengáis que cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobre, guardadlo para mańana”. 24 Ellos lo guardaron hasta el día siguiente, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó ni apestó. 25 Entonces dijo Moisés: --Comedlo hoy, porque hoy es sábado dedicado a Jehová; hoy no hallaréis nada en el campo.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, que es sábado, nada se hallará. 27 Aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron nada. 28 Y Jehová dijo a Moisés: --żHasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes? 29 Mirad que Jehová os dio el sábado, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Quédese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. 30 Así el pueblo reposó el séptimo día. 31 La casa de Israel lo llamó «maná»; era como una semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. 32 Después dijo Moisés: --Esto es lo que Jehová ha mandado: “Llenad un gomer de él y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto”. 33 A Aarón dijo Moisés: --Toma una vasija, pon en ella un gomer de maná y colócalo delante de Jehová, a fin de que sea guardado para vuestros descendientes. 34 Aarón lo puso delante del Testimonioń 16.34El Arca del Testimonio: Véanse las indicaciones para su construcción en Ex 25.10-22; 37.1-9.para guardarlo, tal como Jehová lo mandó a Moisés. 35 Así comieron los hijos de Israel maná durante cuarenta ańos, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán. 36 Un gomer es la décima parte de un efa.
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin avanzando por jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim, donde no había agua para que el pueblo bebiera. 2 Y disputó el pueblo con Moisés, diciéndole: --Danos agua para que bebamos. --żPor qué disputáis conmigo? żPor qué tentáis a Jehová? --les respondió Moisés. 3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés: --żPor qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? 4 Entonces clamó Moisés a Jehová, y dijo: --żQué haré con este pueblo? ˇPoco falta para que me apedreen! 5 Jehová respondió a Moisés: --Pasa delante del pueblo y toma contigo algunos ancianos de Israel; toma también en tu mano la vara con que golpeaste el río, y ve. 6 Allí yo estaré ante ti sobre la peńa, en Horeb; golpearás la peńa, y saldrán de ella aguas para que beba el pueblo. Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Y dio a aquel lugar el nombre de Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel y porque tentaron a Jehová al decir: «żEstá, pues, Jehová entre nosotros o no?».
La batalla contra Amalec
8 Después vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Y dijo Moisés a Josué: --Escoge a algunos hombres y sal a pelear contra Amalec. Mańana yo estaré sobre la cumbre del collado con la vara de Dios en mi mano. 10 Josué hizo como le dijo Moisés y salió a pelear contra Amalec. Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel vencía; pero cuando él bajaba su mano, vencía Amalec.
Leyes sobre actos de violencia
12 Como las manos de Moisés se cansaban, tomaron una piedra y la pusieron debajo de él. Moisés se sentó sobre ella, mientras Aarón y Hur sostenían sus manos, uno de un lado y el otro del otro; así se mantuvieron firmes sus manos hasta que se puso el sol.* Cf. Lv 24.17.
Nombramiento de jueces
13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.14 Entonces Jehová dijo a Moisés: --Escribe esto para que sea recordado en un libro, y di a Josué que borraré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 15 Luego Moisés edificó un altar, al que puso por nombre Jehová-nisi, 16 diciendo: «Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová estará en guerra con Amalec de generación en generación».* Cf. Dt 24.7.
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Oyó Jetro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés y con Israel, su pueblo, y cómo Jehová había sacado a Israel de Egipto. 2 Entonces tomó Jetro, suegro de Moisés, a Séfora, la mujer de Moisés, después que él la envió, 3 y a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo: «Forastero he sido en tierra ajena»; 4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: «El Dios de mi padre me ayudó y me libró de la espada del faraón». 5 Cuando Jetro, el suegro de Moisés, llegó con los hijos y la mujer de este junto al monte de Dios en el desierto, donde estaba acampado Moisés, 6 le dijo: --Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti, con tu mujer y sus dos hijos.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Moisés salió a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó. Se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y entraron a la tienda.
La batalla contra Amalec
8 Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho al faraón y a los egipcios por amor de Israel, todo el trabajo que habían pasado en el camino y cómo los había librado Jehová.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Se alegró Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israel al haberlo librado de manos de los egipcios. 10 Y Jetro dijo: --Bendito sea Jehová, que os libró de manos de los egipcios y de manos del faraón. Él ha librado al pueblo de manos de los egipcios. 11 Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses, porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellos.
Leyes sobre actos de violencia
12 Luego tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer con el suegro de Moisés delante de Dios.* Cf. Lv 24.17.
Nombramiento de jueces
13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mańana hasta la tarde.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.14 Al ver el suegro de Moisés todo lo que él hacía por el pueblo, le preguntó: --żQué es esto que haces tú con el pueblo? żPor qué te sientas tú solo, mientras todo el pueblo permanece delante de ti desde la mańana hasta la tarde? 15 Moisés respondió a su suegro: --Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. 16 Cuando tienen algún pleito, vienen a mí; yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro los preceptos de Dios y sus leyes.* Cf. Dt 24.7.17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: --No está bien lo que haces.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Desfallecerás del todo, tú y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti y no podrás hacerlo tú solo. 19 Oye ahora mi voz: yo te aconsejaré y Dios estará contigo. Preséntate tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 20 Enséńales los preceptos y las leyes, muéstrales el camino por donde deben andar y lo que han de hacer. 21 Además escoge tú de entre todo el pueblo a hombres virtuosos, temerosos de Dios, hombres veraces, que aborrezcan la avaricia, y ponlos sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeńo. Así se aliviará tu carga, pues ellos la llevarán contigo. 23 Si esto haces, y Dios te lo manda, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 24 Oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que él le dijo. 25 Escogió Moisés hombres de virtud de entre todo Israel, y los puso sobre el pueblo como jefes sobre mil, sobre cien, sobre cincuenta y sobre diez,* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 los cuales juzgaban al pueblo en todo tiempo. Los asuntos difíciles los traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeńo. 27 Luego Moisés despidió a su suegro, y este se fue a su tierra.
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Al tercer mes de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí. 2 Habían salido de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. Israel acampó allí frente al monte, 3 y Moisés subió a encontrarse con Dios. Jehová lo llamó desde el monte y le dijo: --Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 4 “Vosotros visteis lo que hice con los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águila y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. 6 Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa”. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 Entonces regresó Moisés, llamó a los ancianos del pueblo y expuso en su presencia todas estas palabras que Jehová le había mandado.
La batalla contra Amalec
8 Todo el pueblo respondió a una diciendo: --Haremos todo lo que Jehová ha dicho. Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo,* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 y Jehová le dijo: --Yo vendré a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y así te crean para siempre. Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová, 10 y Jehová le dijo: --Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mańana. Que laven sus vestidos 11 y estén preparados para el tercer día, porque al tercer día Jehová descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
Leyes sobre actos de violencia
12 Seńalarás límites alrededor del pueblo, y dirás: “Guardaos, no subáis al monte ni toquéis sus límites; cualquiera que toque el monte, de seguro morirá”.* Cf. Lv 24.17.
Nombramiento de jueces
13 No lo tocará mano alguna, porque será apedreado o muerto a flechazos; sea animal o sea hombre, no quedará con vida. Cuando resuene la bocina, subirán al monte.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.14 Descendió, pues, Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo y ellos lavaron sus vestidos. 15 Dijo al pueblo: --Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer. 16 Aconteció que al tercer día, cuando vino la mańana, hubo truenos y relámpagos, una espesa nube cubrió el monte y se oyó un sonido de bocina muy fuerte. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.* Cf. Dt 24.7.17 Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en medio del fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía violentamente. 19 El sonido de la bocina se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz de trueno. 20 Descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte. Llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. 21 Jehová dijo a Moisés: --Desciende y ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Que también se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga entre ellos estrago. 23 Moisés dijo a Jehová: --El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: “Seńala límites al monte y santifícalo”. 24 Pero Jehová le dijo: --Ve, desciende, y luego subirás junto con Aarón; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir adonde está Jehová, no sea que haga entre ellos estrago. 25 Entonces Moisés descendió, y se lo dijo al pueblo.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 Habló Dios todas estas palabras: 2 «Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3 »No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 »No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.,** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 »No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano.
La batalla contra Amalec
8 »Acuérdate del sábado para santificarlo.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 10 pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, 11 porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó.
Leyes sobre actos de violencia
12 »Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.* Cf. Lv 24.17.
Nombramiento de jueces
13 »No matarás.ń 20.13Cf. Gn 9.6; Lv 24.17; Mt 19.18; Mc 10.19; Lc 18.20; Ro 13.9; Stg 2.11. El verbo hebreo traducido por matar se usa en el AT para designar el asesinato cometido con premeditación (cf. Sal 94.6) y a veces también el homicidio involuntario, por negligencia o imprudencia (Dt 19.5). Lo que prohíbe este mandamiento es el asesinato, es decir, el hecho de atentar contra la vida del prójimo en forma ilegal derramando sangre inocente. El sermón de la montańa lo interpretará en un sentido más radical (Mt 5.21-22).* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.14 »No cometerás adulterio. 15 »No hurtarás. 16 »No dirás contra tu prójimo falso testimonio.* Cf. Dt 24.7.17 »No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo».* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 Todo el pueblo observaba el estruendo, los relámpagos, el sonido de la bocina y el monte que humeaba. Al ver esto, el pueblo tuvo miedo y se mantuvo alejado. 19 Entonces dijeron a Moisés: --Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos. 20 Moisés respondió al pueblo: --No temáis, pues Dios vino para probaros, para que su temor esté ante vosotros y no pequéis. 21 Y mientras el pueblo se mantenía alejado, Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Jehová dijo a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto que os he hablado desde el cielo. 23 No os hagáis dioses de plata ni dioses de oro para ponerlos junto a mí. 24 Me harás un altar de tierra, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas. En todo lugar donde yo haga que se recuerde mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25 Y si me haces un altar de piedras, no las labres de cantería, porque si alzas tus herramientas sobre él, lo profanarás.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él”.
Cánticos de Moisés y de María
Dios da el maná
Agua de la roca
Jetro visita a Moisés
3. EL PACTO DE DIOS EN EL SINAÍ (19.1--24.18)
Israel en Sinaí
Los Diez Mandamientos
Leyes sobre los esclavos
1 »Estas son las leyes que les propondrás. 2 »Si compras un siervo hebreo, seis ańos servirá, pero al séptimo saldrá libre, de balde. 3 Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. 4 Si su amo le dio una mujer, y ella le dio hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo. 5 Pero si el siervo dice: “Yo amo a mi seńor, a mi mujer y a mis hijos; no quiero salir libre”, 6 entonces su amo lo llevará ante los jueces, lo arrimará a la puerta o al poste, y le horadará la oreja con lesna. Así será su siervo para siempre.,** Cf. Lv 25.39-43; Dt 15.12-18. Acerca de la esclavitud, véanse Col 3.22 n. y la Introducción a la carta de Pablo a Filemón.La incorporación definitiva del esclavo a la casa de su dueńo se realiza simbólicamente en la puerta, es decir, en el lugar de entrada. El hebreo elohim, que aquí se traduce por ante los jueces, también significa ante el santuario o ante el altar y caracteriza a la puerta como un sitio particularmente significativo de la casa.7 »Cuando alguien venda a su hija como sierva, ella no saldrá libre como suelen salir los siervos.
La batalla contra Amalec
8 Si no agrada a su seńor, por lo cual no la tomó como esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extrańo cuando la deseche.* No la podrá vender... deseche: otra posible traducción: no podrá venderla a ningún extranjero, porque eso es cometer con ella un fraude.9 Pero si la desposa con su hijo, hará con ella según se acostumbra con las hijas. 10 Si toma para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. 11 Y si ninguna de estas tres cosas le provee, ella saldrá de gracia, sin dinero.
Leyes sobre actos de violencia
12 »El que hiera a alguien, haciéndolo así morir, él morirá.* Cf. Lv 24.17.
Nombramiento de jueces
13 Pero el que no pretendía herirlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te seńalaré el lugar al cual ha de huir.* Alusión al establecimiento de las ciudades de refugio para los que han cometido un homicidio no intencional. Cf. Nm 35.10-29; Dt 19.1-13; Jos 20.1-9.14 Pero si alguien se enoja contra su prójimo y lo mata con alevosía, de mi altar lo apartarás para que muera. 15 »El que hiera a su padre o a su madre, morirá. 16 »Asimismo el que secuestre una persona y la venda, o si es hallada en sus manos, morirá.* Cf. Dt 24.7.17 »Igualmente el que maldiga a su padre o a su madre, morirá.* Cf. Lv 20.9; Mt 15.4; Mc 7.10.
El terror del pueblo
18 »Además, si algunos rińen, y uno hiere a su prójimo con piedra o con el puńo, y este no muere, sino que después de guardar cama 19 se levanta y anda por fuera, apoyado en su bastón, entonces será absuelto el que lo hirió; solamente le pagará por lo que estuvo sin trabajar, y hará que lo curen. 20 »Si alguien hiere a su siervo o a su sierva con un palo, y muere entre sus manos, será castigado; 21 pero si sobrevive por un día o dos, no será castigado, porque es propiedad suya.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 »Si algunos rińen y hieren a una mujer embarazada, y esta aborta, pero sin causarle ningún otro dańo, serán penados conforme a lo que les imponga el marido de la mujer y juzguen los jueces. 23 Pero si le causan otro dańo, entonces pagarás vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.* Esta ley, que se repite en Lv 24.19-20 y Dt 19.21, fue llamada posteriormente “ley del talión”. Entre los antiguos pueblos semitas, las lesiones o la muerte que alguien sufría a manos de otro debían ser vengadas por el pariente más próximo de la víctima. A dicho pariente lo llamaban “vengador (heb. goel) de la sangre” (cf. Nm 35.19-27). Esos vengadores practicaban, con frecuencia, una venganza desproporcionada. La ley del talión vino a poner límite a tales excesos, para que la venganza se ajustara a la gravedad del dańo. Su finalidad no es, como suele entenderse a menudo, fomentar la venganza, sino ponerle freno: solo una vida por una vida, y no siete o setenta y siete, como en el canto de Lamec (Gn 4.23-24). Con respecto a la interpretación que hace Jesús de la ley del talión, véase Mt 5.38 n.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueńos
26 »Si alguien hiere el ojo de su siervo o el ojo de su sierva, y lo dańa, le dará libertad por razón de su ojo. 27 Y si hace saltar un diente de su siervo o un diente de su sierva, por su diente le dejará en libertad. 28 »Si un buey cornea a un hombre o a una mujer y le causa la muerte, el buey será apedreado y no se comerá su carne, pero el dueńo del buey será absuelto. 29 Pero si el buey acostumbraba a cornear, y su dueńo no lo hubiera guardado, aunque se le hubiera notificado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y también morirá su dueńo. 30 Si le es impuesto un precio de rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le sea impuesto. 31 Haya corneado a un hijo o haya corneado a una hija, conforme a este juicio se hará con él. 32 Si el buey cornea a un siervo o a una sierva, su dueńo pagará treinta siclos de plata, y el buey será apedreado. 33 »Si alguien abre un pozo o cava una cisterna, y no la tapa, y cae allí un buey o un asno, 34 el dueńo de la cisterna pagará el dańo, resarciendo a su dueńo, y el animal muerto será suyo. 35 »Pero si el buey de alguien hiere al buey de su prójimo causándole la muerte, entonces venderán el buey vivo y se repartirán el dinero, y también se repartirán el buey muerto. 36 Pero si era notorio que el buey acostumbraba cornear, y su dueńo no lo hubiera guardado, pagará buey por buey, y el buey muerto será suyo.
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