Cánticos de Moisés y de María
1 Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este cántico a Jehová:
«Cantaré yo a Jehová,
porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo y al jinete.
2 Jehová es mi fortaleza%y mi cántico.
Ha sido mi salvación.
Este es mi Dios, a quien yo alabaré;
el Dios de mi padre,%a quien yo enalteceré.
3 Jehová es un guerrero.
ˇJehová es su nombre!
4 Echó en el mar los carros%del faraón y su ejército.
Lo mejor de sus capitanes,%en el Mar Rojo se hundió.
5 Los abismos los cubrieron;
descendieron a las profundidades%como piedra.
6 Tu diestra, Jehová,%ha magnificado su poder.
Tu diestra, Jehová,%ha aplastado al enemigo.
7 Con la grandeza de tu poder
has derribado%a los que se levantaron contra ti.
Enviaste tu ira%y los consumió como a hojarasca.
8 Al soplo de tu aliento%se amontonaron las aguas,
se juntaron las corrientes%como en un montón,
los abismos se cuajaron%en medio del mar.
* Los abismos... mar: También se puede traducir: El centro del mar profundo se quedó inmóvil. Cf. Sal 77.16-19; 78.12-13.9 »El enemigo dijo:
“Perseguiré, apresaré,
repartiré despojos;
mi alma se saciará de ellos.
Sacaré mi espada,
los destruirá mi mano”.
10 Soplaste con tu viento, los cubrió el mar;
se hundieron como plomo%en las impetuosas aguas.
11 żQuién como tú, Jehová, entre los dioses?
żQuién como tú, magnífico en santidad,
terrible en maravillosas hazańas,%hacedor de prodigios?
12 Extendiste tu diestra;
la tierra los tragó.
13 Condujiste en tu misericordia
a este pueblo que redimiste.
Lo llevaste con tu poder%a tu santa morada.
* Cf. Sal 78.52-55. Esta parte del himno evoca hechos posteriores a la salida de Egipto y el paso del mar, porque estos no eran un final sino un comienzo: una vez liberado de la esclavitud, el pueblo debía emprender la marcha hacia la meta que le había fijado el Seńor (cf. v. 17).14 Lo oirán los pueblos y temblarán.
El dolor se apoderará%de la tierra de los filisteos.
* Como en Ex 13.17, esta mención de los filisteos proviene de una época posterior. Véase Gn 21.32-34 n.15 Entonces los caudillos de Edom%se turbarán,
a los valientes de Moab%los asaltará temblor,
se acobardarán todos los habitantes%de Canaán.
* Cf. Nm 20.14-21; 21.13-15.16 ˇQue caiga sobre ellos temblor y espanto!
Ante la grandeza de tu brazo
enmudezcan como una piedra,
hasta que haya pasado tu pueblo,%oh Jehová,
hasta que haya pasado%este pueblo que tú rescataste.
17 Tú los introducirás y los plantarás
en el monte de tu heredad,
en el lugar donde has preparado,%oh Jehová, tu morada,
en el santuario que tus manos,%oh Jehová, han afirmado.
18 ˇJehová reinará eternamente%y para siempre!». 19 Cuando el faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, Jehová hizo que las aguas del mar se volvieran contra ellos, mientras los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar. 20 Entonces María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron detrás de ella con panderos y danzas.* María, la profetisa (heb. Miriam): El AT menciona a otras profetisas, como Débora (Jue 4.4) y Hulda (2 R 22.14). Véase Ex 2.4 n.21 Y María repetía:
«Cantad a Jehová,
porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo%y al jinete».* El canto de María es casi idéntico al verso inicial del canto de Moisés (cf. v. 1). Ese estribillo parece ser el núcleo a partir del cual se compuso más tarde el resto del poema.
2. LOS ISRAELITAS CAMINAN HACIA EL MONTE SINAÍ (15.22--18.27)
El agua amarga de Mara
22 Moisés hizo partir a Israel del Mar Rojo. Salieron al desierto de Shur y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.* El desierto de Shur se extendía desde la frontera de Egipto hacia el oriente.23 Llegaron a Mara, pero no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.* En hebreo, Mara significa amarga.24 El pueblo se puso a murmurar contra Moisés, diciendo: «żQué hemos de beber?».ń 15.24Acerca de la murmuración de los israelitas, véase Ex 14.11-12 n. 25 Entonces Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó. 26 Les dijo: «Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador».* El tema del Dios sanador aparece en numerosos textos (Dt 7.15; 32.39; Jer 17.14; 30.17; Sal 41.3-4) y se refiere tanto a la curación de las enfermedades físicas como al perdón de los pecados y a la salvación en el pleno sentido del término. Cf. Stg 5.15.27 Después llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.
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