1. ISRAEL ES LIBERADO DE SU ESCLAVITUD EN EGIPTO (1.1--15.21)
Aflicción de los israelitas en Egipto
1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob, cada uno con su familia: 2 Rubén, Simeón, Leví, Judá, 3 Isacar, Zabulón, Benjamín, 4 Dan, Neftalí, Gad y Aser. 5 Todas las personas de la descendencia de Jacob fueron setenta. José ya estaba en Egipto.* Setenta personas: Según la versión griega (LXX) y Hch 7.14, las personas eran setenta y cinco. Acerca de esta diferencia, véase Gn 46.27 n.6 Murieron José, todos sus hermanos y toda aquella generación.* Cf. Gn 50.26.7 Pero los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, llegaron a ser numerosos y fuertes en extremo, y se llenó de ellos la tierra.*** Nótese el diferente significado de la frase hijos de Israel aquí y en el v. 1: allí se refiere a los hijos de Jacob; aquí designa a todos los que pertenecen al pueblo de Israel. Esta ampliación del significado indica que ya no se está relatando, como en el Génesis, la historia de una sola familia, sino la de todo un pueblo, de acuerdo con la promesa de Gn 46.3-4. Véase Ex 12.38 n.Cf. Gn 1.28. Con la extraordinaria multiplicación de los israelitas se cumple la promesa de una descendencia numerosa hecha a Abraham (Gn 12.2; 13.15-16; 15.5; 17.5-6), Isaac (Gn 26.4,24) y Jacob (Gn 28.3,13-14; 35.11). El relato del Éxodo comienza a narrar el cumplimiento de la promesa relativa a la posesión de la tierra de Canaán (Gn 15.7).Cf. Gn 47.27.8 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José, y dijo a su pueblo:* Que no conocía a José: es decir, que ignoraba o no quería reconocer los servicios que José había prestado a Egipto. El texto no da el nombre de este nuevo rey, pues le interesa destacar no el detalle histórico concreto, sino el rasgo típico: a lo largo de todo el relato, el faraón será presentado como la personificación de un poder que se opone a los planes de Dios y entabla una lucha violenta contra su pueblo.9 «Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros. 10 Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique y acontezca que, en caso de guerra, él también se una a nuestros enemigos para pelear contra nosotros, y se vaya de esta tierra».* La presencia de una población extranjera en la frontera oriental de Egipto se ve como una amenaza para la seguridad del país. De ahí la decisión de tomar medidas contra los israelitas, primero imponiéndoles trabajos forzados (v. 11) y luego ordenando el exterminio de todos los varones recién nacidos (v. 16,22).11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos para que los oprimieran con sus cargas. Así edificaron para el faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.**** La imposición de trabajos forzados principalmente a prisioneros, esclavos e inmigrantes o refugiados, era usual en Egipto.El término faraón -en egipcio per-aa, “casa grande”- designaba originalmente el palacio real, pero luego se le aplicó a la persona misma del rey, como título de honor.Cf. 1 R 9.19; 2 Cr 16.4; 32.28.Pitón es la adaptación al hebreo del nombre egipcio Per-Atum, “casa (es decir, templo) del dios Atum”. Ramesés es la abreviación de Per-Ramsés, “casa de Ramsés”. Ambas ciudades se encontraban en la parte oriental del Delta del Nilo.12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.* El relato muestra cómo las medidas que toma el faraón producen lo contrario de lo que él espera: primero, la opresión no logra disminuir el número de los israelitas sino que lo aumenta; luego, las parteras hacen fracasar la orden de matar a los varones recién nacidos (v. 17); por último, la orden de arrojarlos al Nilo (v. 22) culmina con la salvación de Moisés, el futuro libertador de Israel (Ex 2.1-10).13 Los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 14 y amargaron su vida con dura servidumbre en la fabricación de barro y ladrillo, en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.* Esteban, en su discurso, recuerda la esclavitud de los israelitas en Egipto y su liberación bajo la guía de Moisés (Hch 7.14-38).15 También habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas,ń 1.15Hebreas: Véase Gn 14.13 nota k.una de las cuales se llamaba Sifra y la otra Fúa, y les dijo: 16 --Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, observad el sexo: si es hijo, matadlo; si es hija, dejadla vivir.* Observad el sexo: lit. fiaos en las dos piedras, un eufemismo para designar los órganos genitales.17 Pero las parteras temieron a Dios y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los nińos. 18 Entonces el rey de Egipto hizo llamar a las parteras, y les dijo: --żPor qué habéis hecho esto? żPor que habéis preservado la vida a los nińos? 19 Las parteras respondieron al faraón: --Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; son robustas y dan a luz antes que llegue la partera. 20 Dios favoreció a las parteras; el pueblo se multiplicó y se fortaleció mucho. 21 Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias. 22 Entonces el faraón dio a todo su pueblo esta orden: «Echad al río a todo hijo que nazca, y preservad la vida a toda hija».* Cf. Hch 7.19.
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